20 puntos para entender el deterioro salarial

21/11/2018
Manuel Fuentes
El artículo 123 dice que salario mínimo debe ser suficiente para satisfacer necesidades materiales, sociales y culturales de un padre de familia. | Manuel Fuentes
0manuel_fuentes-focus-0-0-182-240.jpg
PERFIL
El salario mínimo tiene su origen en la necesidad de proteger a los trabajadores para evitar recibir remuneraciones miserables y para garantizar una distribución más justa del producto de su trabajo. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 123 que este salario debe ser suficiente para satisfacer necesidades materiales, sociales y culturales de un padre de familia hecho que no se cumple.
El Estado mexicano no ha logrado crear las condiciones para que se pague un salario digno, por el contrario, ha hecho todo lo posible para que el salario de miseria sea una manera de atraer mayores inversiones y eternizar la pobreza de los trabajadores.
Se presenta este análisis de 20 puntos para entender el deterioro salarial que sufren los trabajadores en nuestro país:
1.    El salario mínimo general diario es de $88.36, en éste se encuentra integrado el Monto Independiente de Recuperación (MIR) que es de $5.00 y el incremento de fijación del 3.9% que asciende a $3.32. Así, el incremento porcentual total fue de 10.40%
2.    Al salario mínimo profesional únicamente se le ha incrementado la fijación del 3.9%
3.    El MIR fue creado supuestamente para recuperar el poder adquisitivo de quienes percibían este salario sin que repercutiera en el resto de los trabajadores.
4.    Los salarios contractuales se encuentran castigados por no considerar el MIR y del incremento de fijación, ya que el resto de los incrementos salariales han tomado en cuenta el promedio de incremento al salario mínimo, de 3.9% al 5%. 
5.    El Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) consiguieron en sus revisiones salariales un incremento del 3.35% directo al salario y 1.8% en prestaciones, lo que repercute, como techo, en el resto de las revisiones contractuales.
6.    El promedio de los incrementos salariales contractuales es alrededor de 3.4% (hasta octubre de 2018), sin embargo, la mayor parte de los trabajadores no cuentan ni con sindicatos ni Contratos Colectivos de Trabajo, por lo que se encuentran en estado de indefensión y sus salarios están por debajo de esa cifra.
7.    México tiene el salario mínimo y el salario promedio más bajo de entre los países de la OCDE. La diferencia con el segundo salario promedio más bajo (Hungría) es de aproximadamente 4 mil dólares, mientras que el segundo salario mínimo más bajo es Rusia otorgando $1,500 dólares más que en México (datos de la OCDE).
8.    El 50% de los mexicanos gana hasta dos salarios mínimos, siendo 5 mil 301 pesos al mes en el mejor de los casos (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2018).
9.    El precio de la canasta básica aumentó en 9.25% durante 2017, mientras que en julio 2018 se tiene contemplado un incremento del 7.39%.
10. El salario mínimo actual sólo alcanza para comprar el 84% de la canasta básica, la cual no contiene los elementos suficientes para que se considere «básica» ya que no contempla vestido, transporte, luz, gas ni electricidad.
11. La gasolina ha aumentado en 77% en lo que va del presente sexenio, a corto plazo este no tiene indicios de reducirse.
12. Para llenar un tanque de gasolina de 40 litros se requieren entre 776 y 803 pesos, entre ocho y nueve veces el salario mínimo.
13. El valor del ingreso laboral per cápita perdió 26% de su valor entre los años 2017 y 2007. (Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social)
14. El gobierno entrante ha establecido compromisos con respecto al salario mínimo. Se ha dicho por miembros de la administración, entre ellos Luisa María Alcalde Luján, próxima Secretaria de Trabajo, que en diciembre se anunciará el aumento a 101 pesos (un aumento del 14.3%) para que esté por encima del umbral de pobreza extrema.
15. El objetivo inicial del gobierno que viene es aumentarlo gradualmente a través de seis años para que llegue a $176.72 en 2024. Se prevé que este aumento sea dialogado y consensado, sin imposiciones a empresarios.
16. Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública Federal, afirma que la propuesta de aumentar el salario mínimo a 100 o 101 pesos «no es descabellada» ni provocaría inflación.
17. Además, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, anunció: «Por ley, porque lo voy a establecer en la Constitución, los aumentos salariales deben ser por encima de la inflación» en una reunión con el gobernador de Yucatán en octubre.   
18. Se acordó duplicar el salario mínimo en la zona fronteriza norte, a través de una franja de 30 kilómetros, a partir del primero de enero de 2019.
19. La firma especializada en recursos humanos Mercer estima que el crecimiento del salario en las empresas del país será de 5.3% durante 2019, estando debajo del crecimiento de la inflación.
20. Los aumentos previstos, el salario mínimo mexicano seguirán siendo de los más bajos, para poder tener el salario mínimo que en Rusia (el cual es el segundo más bajo en la OCDE), se debería incrementar $90.00 diarios al actual.
Queda claro que mientras los trabajadores no se organicen de manera independiente, luchen en unidad y fortalezcan sus organizaciones, ningún gobierno se ocupará de lograr salarios dignos y suficientes.  Ese es el reto.

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota
https://lasillarota.com/opinion/columnas/20-puntos-para-entender-el-deterioro-salarial/258447#.W_T6RG5zNEQ.whatsapp

Una cuenta por cobrar: el salario


Saúl Escobar Toledo
Septiembre 12, 2018
De todos los saldos y pendientes del sexenio de Enrique Peña Nieto, uno de las más graves se refiere al salario. En primer lugar, claro, el salario mínimo, el que, a pesar de un ligero aumento en los últimos dos años, sigue estando por debajo de la línea de la pobreza. Pero la situación no es mejor en el resto de la estructura salarial. Más de la mitad de las familias, según el VI Informe de gobierno, se sostiene con un nivel de percepciones menor a 5 SMD (salarios mínimos diarios) a pesar de que en ese hogar más de una persona puede estar aportando ingresos. Según el mismo informe, la población vulnerable por ingresos aumentó entre 2012 y 2016, lo que sólo puede explicarse por una disminución de sus remuneraciones y la informalidad laboral.
De la misma manera, el Informe muestra que el salario base de cotización de los trabajadores asegurados del IMSS apenas creció un poco por encima de la inflación general (INPC) pero por debajo del aumento de la canasta básica calculada por Coneval, perdiendo casi 2 puntos porcentuales en los últimos cinco años. Incluso en la industria de la transformación (en la que deberían situarse los trabajadores mejor pagados) el salario medio apenas representa alrededor de 4 SMD. Llama también la atención que en las grandes empresas los aumentos hayan sido menores que en las medianas y en las pequeñas, lo cual puede explicarse por un control salarial más estricto. Peor aún, en dólares estadunidenses por hora, los jornales de los trabajadores mexicanos en la industria de la manufactura disminuyeron entre 2012 y 2017 mientras que en EU aumentaron. La brecha salarial entre los dos países se hizo más profunda.
La agenda del próximo gobierno en esta materia es pues un asunto inevitable y urgente. Diversos integrantes del futuro equipo de gobierno han manifestado su voluntad para aumentar el salario mínimo a poco más de 100 pesos diarios para nivelarlo con el nivel de pobreza señalado por Coneval. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que dicho cálculo no toma en cuenta a los hijos del trabajador. Si éste tiene, como sucede generalmente, un hogar formado por lo menos por cuatro personas y es el único que aporta ingresos, el salario mínimo vital (como lo marca la Constitución) debería ser de alrededor de seis mil pesos mensuales. De esta manera, aunque un aumento como el señalado es positivo, el problema no se resuelve del todo.
Habrá que agregar que un incremento al mínimo difícilmente repercutirá en el conjunto de la estructura salarial, es decir en aquellas que teóricamente se pactan entre el empleado y el empleador por medio de un contrato. Según diversos estudios, la relación entre los aumentos al SMD y a los salarios contractuales ha cambiado en el tiempo. Durante muchos años (entre principios de los años ochenta hasta el año 2000) el SMD sirvió como índice para topar los aumentos otorgados por las empresas. A principios del siglo XXI y hasta 2008, cuando estalló la crisis mundial, los salarios medios aumentaron mientras el mínimo se quedó congelado. Desde entonces, ambos, el mínimo y el medio casi no se han modificado. Parte del problema se explica por la escasa capacidad de negociación de los trabajadores y a la ausencia de sindicatos representativos. También hay que recordar que el salario mínimo lo obtiene un reducido número de trabajadores ubicados en los sectores más desprotegidos de la economía: en los micronegocios y en las áreas rurales donde predomina el trabajo informal (que no cuentan con seguridad social). Se trata de un conjunto de alrededor de 8 millones de trabajadores (de un total ocupado de aproximadamente 56 millones), es decir alrededor del 15%.
Además, después de la crisis de 2018, la estructura salarial se ha seguido comprimiendo hacia abajo: el número de trabajadores que gana hasta 3 SMD ha venido aumentando mientras que los que perciben más de esa cantidad se reducen año tras año. Ello está ligado a los bajos índices de crecimiento de la economía y a la destrucción de empleos en los puestos más calificados en las ramas económicas más modernas.
Una medida que todavía no conocemos pero que tendrá igual o mayor importancia que el aumento a los mínimos se refiere a las percepciones de los trabajadores del sector público a nivel federal. Durante los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard (hasta 2010) se otorgaron aumentos a los trabajadores del gobierno de la Ciudad de México en porcentajes promedio superiores no sólo al mínimo legal sino también a la inflación. Habrá que ver si esta política se aplicará bajo la presidencia de AMLO tanto a nivel local (en los estados que gobernará Morena principalmente) y a nivel nacional.
Legisladores del partido mayoritario y de otros grupos parlamentarios han manifestado su interés en cambiar la ley sobre los salarios mínimos. Un asunto central se refiere al organismo que toma esa decisión, la Consami (Comisión Nacional de Salarios Mínimos). Sin duda, ha sido una entidad incondicional al mandatario en turno y bastante inútil. Habrá que pensar en su reemplazo. Para ello, deberá tomarse en cuenta que, según estudios de la OIT, en los países donde existe un salario mínimo legal sólo hay tres modelos: en el primero, que es el método más frecuente a nivel mundial, la fijación de este ingreso mínimo se toma por una autoridad, usualmente el ministerio del trabajo, previa consulta con los interlocutores sociales, es decir los sindicatos y la representación patronal. En el segundo caso, la decisión se toma por una entidad tripartita, como la Consami de México. Una instancia similar existe en otros países, por ejemplo Corea del Sur y Costa Rica. En el tercer caso, el fallo recae en el órgano legislativo (Brasil, Estados Unidos).
La Consami puede cambiar de nombre, pero eso no es lo importante. Lo relevante consiste en si se migra de un modelo tripartito a cualquiera de los otros dos. Según mi parecer, la decisión debería recaer en el Congreso, particularmente en la Cámara de Diputados, previa consulta con los representantes de obreros y empleadores y auxiliado por una comisión técnica ad hoc que permita tomar una decisión acorde con las metas de política económica señaladas por el Ejecutivo y bajo la estrategia de una mejora gradual pero permanente. De esta manera, el aumento tendría un mayor impacto y serviría de base para las negociaciones contractuales. La idea sería que el conjunto de la economía se moviera en un mismo sentido, mejorando los ingresos reales de la mayoría de los trabajadores.
Para ello, las reformas a la LFT pendientes desde la reforma constitucional de 2017 que garantizan el voto secreto de los trabajadores en la elección de sus representantes y de su contrato colectivo, así como la creación de una institución independiente para el registro de los sindicatos, pueden efectivamente conducir a una negociación real en los centros de trabajo.
Estaríamos así frente a un andamiaje institucional distinto que recaería en cuatro patas: una política de aumento del salario mínimo propiciada y planeada por el gobierno, pero consultada con las representaciones obreras y patronales; una estrategia de aumento real de las retribuciones de los servidores públicos; un nuevo método para decidir el monto anual del SMD que recaería en la Cámara de Diputados; y una estructura legal que garantizaría una negociación efectiva entre obreros y patrones.
No faltará quien afirme que estos cambios podrían conducir a una espiral perversa inflación-salarios, lo que afectaría la competitividad internacional. Eso no sucederá si existe una conducción del Estado (principalmente del Poder Ejecutivo y el Congreso) responsable, apoyada en el diálogo social, que plantee un esquema de cambio previsto para varios años. El otro camino es el que ya conocemos: dejar que los ingresos laborales se reduzcan permanentemente, con el consecuente aumento de la pobreza y la desigualdad. Tenemos más de 35 años bajo esta estrategia y sólo ha arrojado pérdidas para la inmensa mayoría de la población.
saulescobar.blogspot.com

https://suracapulco.mx/impreso/9/una-cuenta-por-cobrar-el-salario/