
JUEVES 2 DE MAYO DE 2019
No hay sorpresas sino sorprendidos con la nueva reforma laboral, pues se viene definiendo desde el 2017 ya que la Constitución fue reformada y adicionada en sus artículos 107 y 123 lo cual demandaba la independencia de la justicia laboral.
La reforma también responde a los compromisos de México ante la Organización Internacional del Trabajo pues en septiembre de 2018 el Senado de la República (LXV Legislatura) ratificó el Convenio 98 el cual garantizaba plena libertad de negociación colectiva y la eliminación de cualquier sanción alos trabajadores por el hecho de pertenecer, no pertenecer o dejar de pertenecer a un sindicato.
Recordemos así mismo que las negociaciones comerciales entre los tres países de América del Norte USMCA (United States, México and Canada Agreement) en su Anexo 23 condiciona la ratificación del tratado a la adopción previa por parte del Estado mexicano de los cambios legislativos antes mencionados.
Así que la reforma estuvo perfilada desde el sexenio anterior, pero ahora correspondió a MORENA aprobar esta semana en el Senado la iniciativa recibida de la Cámara de Diputados, sin cambiarle nada y enviarla al ejecutivo para su publicación.
Hay que destacar sus alcances bastante amplios (Ley Federal del Trabajo, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la Ley Federal de Defensoría Pública, la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores yla Ley del Seguro Social) los cuales tienen impacto a miles de trabajadores.
Pero entremos en materia y veamos sus puntos más sobresalientes: En el primer punto “Democracia sindical y libertad de negociación colectiva” Se establece la denominación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y se detallan funciones del organismo descentralizado autónomo para el registro de sindicatos y contratos colectivos de trabajo, anivel federal y local.
En el segundo punto “Perspectiva de género y derechos fundamentales”: En la Ley Federal del Trabajo, se prescribe que es de interés social garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y de violencia (atención a víctimas de discriminación por embarazo, elección de directivas sindicales se conformará proporcionalmente por razón de género, atención de casos de violencia y acoso sexual, etc.)
En el tercer punto “Nueva justicia laboral”: La justicia laboral será impartida por órganos del Poder Judicial tanto en el ámbito federal como en el local, que concentrarán su atención en las tareas jurisdiccionales, plantea un procedimiento predominantemente oral, los plazos de resolución que no excedan los 45 días naturales, favorece la conciliación.
En el cuarto punto “específico”: Reconoce el derecho de los trabajadores para organizarse libremente, elegir a líderes sindicales mediante el voto personal, libre, directo y secreto. Se elimina la práctica del Outsourcing o subcontratación para terceras empresas.
Aunque hay muchos puntos positivos, no todos están de acuerdo, Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, rechazó la reforma laboral porque, dijo, “se trata de una norma impuesta desde Washington, que además desincentiva las inversiones y crea incertidumbre a las empresas en cuanto al futuro de las relaciones obrero-patronales”.
Sin duda hay incertidumbre, pero urgía una reforma laboral, ahora el reto será implementarla de manera eficiente y esperaremos en el mediano plazo para medir su impacto en lo económico.
Etiqueta: nueva justicia laboral
El nuevo capítulo laboral

La nueva justicia laboral abona en procedimientos más sencillos y que acortan los periodos del conflicto
POR JAVIER GARCÍA BEJOS ABRIL 15, 2019
bit.ly/2KCGn1B
Ni mandado a hacer.
Durante la semana pasada, que marcó varias celebraciones con motivo del Centenario de la Organización Internacional del Trabajo, la Cámara de Diputados aprobó una Reforma Laboral que significa un paso más en la transformación de nuestro mercado de trabajo, siempre complejo pero que, hoy más que nunca, necesita adaptarse a nuevos esquemas y modalidades.
Más allá de la presión de Estados Unidos para avanzar sobre este tema, con miras en la aprobación del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es necesario analizar los cambios que se vienen.
En primer lugar, destaca la intención de equilibrar las relaciones obrero-patronales.
En cuanto a la libertad de asociación, tanto trabajadores como patrones podrán constituir organizaciones y afiliarse libremente a ellas, sin ninguna distinción ni autorización precedente, mientras que referente a la negociación colectiva, el sindicato deberá contar con una Constancia de Representatividad y acreditar el respaldo de, al menos, 30 por ciento de los trabajadores cubiertos por el contrato colectivo.
Respecto a la vida sindical, los trabajadores podrán tener una libre participación, y de manera particular, la elección de las directivas de sindicatos y federaciones se realizará mediante el voto personal, libre, directo y secreto.
Asimismo, con la acreditación de la organización sindical ante el nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, se busca reducir los actos de extorsión en contra de patrones, relacionados a los emplazamientos a huelga o reclamos de titularidad de contratos colectivos de trabajo.
Sobre este último organismo de nueva creación, está claro que el principal reto hacia adelante está en mantener y generar ese diálogo social y paz laboral que había caracterizado a nuestro mercado en los últimos años.
Con el nuevo modelo que se instaura, se transita hacia un régimen de conciliación laboral, haciendo obligatoria esta instancia de solución de conflictos. Hacia adelante, se deberá analizar cómo dotar al centro anteriormente citado de presupuesto y herramientas tecnológicas, para que pueda desempeñar una función ágil y eficiente.
Falta mucho por avanzar en diversos rubros que aún quedan pendientes, sin duda.
Sin embargo, el paso que se toma es relevante y va en el sentido de la modernización, sobre todo en lo relativo a nuestras organizaciones de trabajadores.
La nueva justicia laboral abona además en procedimientos más sencillos y que acortan los periodos del conflicto, algo en lo que ya se había avanzado en el sexenio anterior.
Ahora, no queda más que esperar que las buenas intenciones de la reforma se concreten, y pensando en el futuro, exista la voluntad para modificar lo que falta por corregir.