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De acuerdo al Centro de Estudios Sociales, México debería modificar su política salarial si quiere llegar a una negociación adecuada en dicho rubro.
18 Jul 2018 – Angélica Melín Campos
En el marco de la revisión al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la renegociación del capítulo laboral será complicada para México, consideró el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados.
Al analizar el tema, el Centro indicó que abordar los temas laborales en la renegociación del Tratado será «un serio desafío», ya que las presiones y planteamientos de los socios de Canadá y Estados Unidos, respeto a la homologación salarial en la región no podrían atenderse en el corto plazo.
Señaló que si México quiere llegar a una negociación adecuada en ese rubro, debería modificar su política salarial, que hasta el momento se sustenta en decisiones inerciales que han dado pie a bajo sueldos en las últimas tres décadas.
“La inserción del país en este acuerdo laboral va a depender por entero de los incrementos en la productividad y de los salarios”, apuntó.
El estudio titulado “Trabajo y salarios. Panorama mundial y el caso de México”, que forma parte del reporte “Salario digno, pensión digna, vida digna”, señala que por delante hay un camino «difícil y tortuoso», debido al nivel de precarización laboral que domina en el país, el «grave distanciamiento» entre las políticas nacionales y las recomendaciones de instancias como la organización Internacional del Trabajo (OIT).
Agrega quela reforma laboral aprobada en 2013, ha permitido una mayor generación de empleos, pero en condiciones inestables y sin sueldos remuneradores ni dignos.
Dichos cambios y la situación económica nacional, abunda, ha propiciado que gran parte de la población esté ocupada en la economía informal y con acceso a pagos de apenas uno o dos salarios mínimos. En esas condiciones, abunda, «tampoco se avizora un futuro esperanzador para los trabajadores”.
Añade que los avances tecnológicos y el desarrollo acelerado de las telecomunicaciones, están desplazando a los trabajadores de la economía formal a la informal y hacia la mano de obra, lo que refleja una urgente necesidad de actualizar la capacitación y competencias de los empleados.
Indica que la presencia y dominio de grandes consorcios, así como sus esquemas de pago de salarios, están influyendo en conjunto en el sector económico.
Por ello, agrega, es necesario que la cooperación internacional para el desarrollo permita generar más fuentes de ingreso estables, así como trabajos «dignos y decentes».
Plantea que el aumento en la productividad debe estar asociado al pago de mejores salarios, pero en
México no sucede debido al estancamiento en esa materia.
Expone que de 2015 a 2017, 887 mil personas más se sumaron a la Población Económicamente Activa (PEA), mientras que 2.1 millones de personas se sumaron a la población inactiva, por lo que la tasa de desocupación en el periodo de tiempo citado, fue de 3.5 por ciento
Plantea que el trabajo subordinado es realizado por el 68 por ciento de la población ocupada; mientras que el trabajo por cuenta propia es realizado por el 22 por ciento de la población.
Entre 2013 y 2017, 2.6 millones de personas se sumaron al trabajo subordinado, y 600 mil al trabajo por cuenta propia; aunado a que la tasa de desocupación y subocupación, refleja el problema del empleo precario; y la población en la economía informal llegó al 60 por ciento de quienes en México, tienen una ocupación remunerada.
Etiqueta: trabajo y salario
“Difícil y tortuoso”, lograr en México condiciones dignas y decentes de trabajo

Estudio sugiere no buscar salarios bajos en el TLCAN
De la Redacción
Periódico La Jornada
Jueves 19 de julio de 2018, p. 15
La reforma laboral aprobada por el Congreso de la Unión en 2013 abonó en favor de las expectativas de empleo, pero no a un mejor panorama de salario digno, sostuvo el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Cámara de Diputados.
El reporte más reciente emitido por este centro, titulado Trabajo y salarios: panorama mundial y el caso de México, destaca que, como parte de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el gobierno mexicano no debe buscar una política de sueldos bajos, ya que deberá brindar competitividad y soporte a los productos y servicios nacionales.
Afirma que “a primera vista, la evidencia demuestra que el país deberá recorrer en el futuro cercano un camino difícil y tortuoso para alcanzar condiciones de trabajo dignas y decentes, pues por ahora es abrumador ver cómo la precarización laboral domina la escena nacional”.
Tal situación la atribuye a un “grave distanciamiento” entre las políticas laborales en México y las prácticas y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo.
Además, subraya que “la flexibilización laboral derivada de la reforma de 2013 ha abonado en favor de las expectativas de empleo, no así de un mejor panorama de salario remunerador y digno”.
Debido a ello, estima que gran parte de la población ocupada permanecerá en el sector informal de la economía, con ingresos de uno o dos salarios mínimos.
Mientras, en las empresas, a pesar de que los incrementos de la productividad laboral deberían estar asociados al aumento de las remuneraciones, “este hecho no suele suceder en México porque, al contrario, los niveles de productividad se encuentran estancados”.
Debido al crecimiento poblacional, entre 2015 y 2017 subió en 887 mil la cifra de personas económicamente activas, mientras a la población inactiva se agregaron 2 millones 102 mil. Casi 60 por ciento de los mexicanos en edad laboral se encuentra en una ocupación del sector informal.
El documento también alerta sobre la permanencia de altos índices de trabajo infantil: 2 millones 217 mil niños, niñas o adolescente se encuentran o estaban ocupados en actividades no permitidas para su edad, y un millón 330 mil realizan una actividad considerada peligrosa. El mayor porcentaje del trabajo infantil se encuentra en el sector agropecuario, seguido del comercio y servicios.