
- El Sol del Centro Martes 6 de febrero de 2018 en Local
Por cancelar más derechos laborales
Por Mario Mora Legaspi
Se avecinan tiempos oscuros para el gremio de los trabajadores, toda vez que la reforma a la Ley Federal del Trabajo, que se espera sea aprobada en el Senado a finales de febrero, contempla quitar los candados a la subcontratación laboral o outsourcing, lo que traerá como consecuencia la expansión de esta figura para la totalidad de los puestos.
Con ello, los trabajadores verían afectados sus derechos en materia de contratos individuales y colectivos, así como al momento de ser despedidos, señaló el consultor laboral Fausto García Castañeda.
Este modelo de contratación resulta preocupante, ya que es una “ficción jurídica” que involucra a pequeñas empresas sin recursos para respaldar a los trabajadores y que no son transparentes ante Hacienda.
Dicha iniciativa de reforma fue presentada el pasado 7 de diciembre por los senadores del grupo parlamentario del PRI, Tereso Ramírez Medina, de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), e Isaías Cuevas de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).
Fue en el año 2012, durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, cuando se legalizó en México el outsourcing y se pusieron algunos candados, por ejemplo: “No podrá abarcar a la totalidad de las actividades iguales o similares que se desarrollen en el centro de trabajo, deberá justificarse por su carácter especializado y no podrá comprender tareas iguales o similares a la que realice el resto de los trabajadores al servicio del contratante, es decir, al verdadero patrón”, que viene en el artículo 15-A de la Ley Federal del Trabajo.
Quitar candados a la legislación en materia de outsourcing es preocupante para líderes sindicales y académicos, ya que “crecerá de manera exponencial y será de forma absoluta para todos los puestos de trabajo”, subrayó el especialista. Según datos disponibles, la subcontratación pasó de un millón de personas en 1998 a cerca de cinco millones en 2014.
Mientras que en 10 años, las empresas subcontratistas crecieron 48 por ciento; actualmente existen 900 en México, de acuerdo con el INEGI. Las empresas grandes y medianas son las que más utilizan esta figura.
El outsourcing “es una ficción jurídica”. El verdadero patrón no aparece como tal, sino quien está respaldando es otro y muchas veces en una pequeña empresa, que no cuenta con el patrimonio suficiente para cubrir con las obligaciones en caso de que no las cubriera el otro, ni tampoco tiene transparencia ante Hacienda, señaló García Castañeda.
La flexibilización del outsourcing hará anulatorios los derechos laborales colectivos de los trabajadores como ya ocurre en varias empresas financieras y de servicios.
En apariencia, esta figura no tiene trabajadores, toda vez que la relación laboral desaparece totalmente con el contratista, o sea, el que maneja, el que subarrienda a los trabajadores”, explicó.
Con su aprobación habría un retroceso en la cuestión del despido, manifestó por último.