En mayo y junio hará el Senado una consulta sobre justicia laboral


Andrea Becerril
Las audiencias en cinco ciudades
Periódico La Jornada
Domingo 29 de abril de 2018, p. 10
El Senado realizará audiencias públicas durante mayo y junio en todo el país en torno a la legislación secundaria de la reforma constitucional en materia de justicia laboral, que quedó pendiente de dictaminar.
El priísta José María Tapia, presidente de la Comisión de Trabajo, emitió ya la convocatoria respectiva para que sindicatos, empresarios, académicos, abogados laborales y especialistas expongan sus puntos de vista en torno a esa ley reglamentaria de la reforma constitucional de febrero de 2017, en la que se creó un nuevo modelo para resolver conflictos obrero-patronales.
El coordinador de los senadores del Partido Revolucionario Institucional, Emilio Gamboa Patrón, comentó el jueves pasado que esa reforma laboral y los demás pendientes podrían desahogarse en el periodo extraordinario, luego de las elecciones de julio.
Sin embargo, el vicecoordinador del Partido del Trabajo-Morena, Luis Humberto Fernández, rechazó esa posibilidad. La correlación de fuerzas políticas en el Senado no representa la realidad nacional, por ello lo más conveniente sería esperar a la próxima legislatura que comienza en septiembre para sacar esa ley.
Iniciativa afectaba derechos
Consideró que fue importante detener el intento del gobierno y los empresarios para imponer una reforma que lesionaba derechos obreros fundamentales, por lo que la consulta no debe ser en torno al proyecto de dictamen que se elaboró con base en la iniciativa de los senadores priístas Tereso Medina –dirigente local cetemista– y de Isaías González Cuevas, de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos.
La consulta se llevará a cabo en cinco ciudades de la República, con la intención de elaborar un nuevo proyecto de dictamen. Establecer, detalló Fernández, el entramado legal para poner piso a la reforma constitucional que eliminó las juntas de conciliación y arbitraje y pasó la resolución de conflictos obreropatronales al Poder Judicial.
El proyecto de dictamen que resulte de las audiencias, agregó, “sin las atrocidades y trampas que pretendían el gobierno y los empresarios, entre ellas la legalización del outsourcing (terciarización) se dejará a la nueva legislatura”.

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Los trabajadores tienen la palabra… y el voto


Arturo Alcalde Justiniani
El proyecto priísta de reforma laboral presentado en el Senado terminó de forma dramática: el líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, firmó el acta de defunción frente a la dirigencia nacional priísta y su rezagado candidato en Ciudad de México: Murió la reforma laboral, dijo. También denunció a los senadores que en nombre del gobierno propusieron dicha reforma tildándolos de traidores a la patria: Se van a exigir cuentas… a Tereso Medina, de la CTM, y a Isaías González Cuevas, de la CROC (Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos)… quienes trataron de traicionarnos al llevar a cabo una reforma nefasta que no era benéfica para el sector obrero y sus familias. Ya encarrerado, añadió: Ojalá y ahorita ni salgan a la calle porque les va a dar vergüenza lo que les vamos a decir. ( La Jornada, 23/4/2018, Patricia Muñoz).
La propuesta laboral fue un deleznable intento de destruir los derechos más elementales de los hombres y mujeres que viven de su trabajo, al privarlos de la posibilidad de organizarse y negociar colectivamente en defensa de sus intereses. Más grave aún en el escenario actual de empleo precario, salarios miserables y ausencia de justicia. Se intentó, en efecto, retorcer una reforma constitucional que mandata el respeto al estado de derecho, conciliación profesional como vía privilegiada para la solución de controversias y negociación colectiva auténtica, sobre una base democrática para promover el diálogo social y productivo.
Por cierto, en estos días, Tereso Medina ha probado una sopa de su propio chocolate. Los trabajadores de la llantera Goodyear, en San Luis Potosí, decidieron parar labores, desesperados por las malas condiciones de trabajo, rechazando la presencia de este líder impuesto por la empresa.
Se ha superado este intento gracias a una histórica jornada nacional e internacional de condena a la reglamentación de la reforma constitucional. Sin embargo, no significa, como acertadamente dijo el abogado Héctor Barba, que se haya ganado la guerra. La reforma laboral reglamentaria quedó pendiente y deberá definirse a partir del primero de septiembre próximo, cuando se inicie el nuevo periodo del Congreso de la Unión. Su suerte dependerá de los legisladores y legisladoras que sean electos este 2018. Razón de más para reflexionar sobre el sentido del voto en esta ocasión.
Hoy la pelota está en la cancha de las y los trabajadores que tienen en sus manos decidir si apoyan con su voto a los que intentan incrementar su postración o a aquellos que pretenden impulsar cambios en su favor por conducto de un modelo de relaciones laborales cimentado en los principios del trabajo digno y decente, que tome en serio que éste no puede traficarse como una mercancía y que promueva un salario justo y el acceso a un sistema de justicia imparcial en el que los dados no estén cargados. Los trabajadores son la mayoría de la población, por lo que tienen la posibilidad de lograr mayor presencia en el Congreso. No hacerlo es repetir el desorden que hoy afecta al Senado, donde sin discusión ni respeto por las formas parlamentarias se aprueban al vapor leyes por consigna presidencial. Es el caso de la ley mordaza que mantiene el control de los medios de comunicación y contraviene la Carta Magna. En cambio, los temas que realmente importan a los trabajadores se mantienen archivados, como la ratificación del convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo en materia de contratación colectiva auténtica, a pesar de haber sido firmado por el Presidente desde diciembre de 2015.
En tan sólo ocho semanas la población trabajadora podrá dar un vuelco a la red de intereses que los tiene contra la pared. No se solucionarán sus problemas de la noche a la mañana, pero podrán constatar que en el Congreso y el gobierno estarán sus aliados, con nombre y apellido, para reconstruir el país desde sus cimientos, desde abajo, en los pueblos, en los barrios, en los ejidos, en las colonias y también en los sindicatos. Es el tiempo oportuno para recordar y comprobar quiénes están con ellos y quiénes legislan en contra de sus intereses. Como simple referencia, habrá que tener presente quiénes promovieron la reforma reglamentaria para facilitar el despido, suprimir los salarios caídos y liberar la subcontratación en 2012, quiénes han reprimido artificialmente el salario, quiénes los han privado de sus pensiones para entregarlas al sector privado y ser utilizados en grandes negocios, como el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, esto es, para hacer más ricos a los ricos. ¿Por qué estos recursos no se invirtieron en casas a precio justo para los trabajadores? ¿Por qué no en proyectos ecológicos rentables? ¿Por qué no en mejores hospitales? ¿Por qué no en una banca ética y social? Eso es lo que se hace en otros países con los fondos de los pensionados, al contrario del nuestro.
A partir de este primero de mayo se abre una agenda laboral muy amplia, incluyendo la probable definición en dos semanas del capítulo laboral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ya no como una agenda paralela, sino como una parte integrante del acuerdo. Deberá empezar también la coordinación de esfuerzos y de diálogo entre diversas instituciones y personas para elaborar un nuevo proyecto de reforma laboral reglamentaria, aprovechando los avances existentes. Será tiempo oportuno para promover la unidad entre las distintas organizaciones sindicales democráticas; para expresar nuestra solidaridad con las inagotables luchas de los trabajadores mineros democráticos, telefonistas, huleros, administrativos e investigadores de los centros públicos de investigación, los más de mil trabajadores despedidos por el gobierno de Veracruz para privatizar el agua en beneficio de Odebrecht. En suma, con todos los trabajadores y trabajadoras que este primero de mayo elevarán sus reclamos expresados en consignas y mantas que recorrerán las calles de nuestros pueblos y ciudades.

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Aguascalientes: En riesgo juzgados laborales por discusión en el Senado


PorALEJANDRO ROMO/ NW AGUASCALIENTES
28, ABRIL, 2018 32
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Foto: Pixabay
 
La implementación de juzgados en materia laboral en los poderes judiciales de los estados se encuentra en riesgo debido a que el Senado de la República ha retrasado la aprobación de la ley secundaria que permitiría aterrizar los cambios avalados en febrero de 2017.
Este lunes será la última oportunidad para que la Cámara Alta apruebe las leyes reglamentarias, pero de acuerdo con el senador del Partido Acción Nacional, José de Jesús Santana, no existe pleno consenso entre los partidos políticos para incluir el tema en la orden del día de la última sesión del periodo ordinario de la LXIII Legislatura.
“Al no haber una ley secundaria que rija a los juzgados laborales están en la incertidumbre jurídica, lo cual es muy riesgoso para el país y para la aplicación rápida y expedita de quiénes más acuden a los casos de esta materia que son los trabajadores”, dijo Santana en entrevista.
No obstante, en caso de no aprobarse este lunes, se dejará una laguna jurídica que deja en la incertidumbre la resolución de los juicios en materia laboral que actualmente se encuentran en las juntas locales y la junta federal de conciliación y arbitraje.
“Queda una laguna porque sólo está en la Constitución y queda en la laguna de cómo se va a aplicar esa reforma y eso es lo difícil, ¿en dónde se van a quedar las juntas de conciliación local, federal, o si se van a quedar los casos en los juzgados laborales, por eso es tan importante sacar esta reforma laboral”.
El 25 de febrero del 2017 el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, publicó un decreto en el que se refieren los cambios a los artículos constitucionales 107 y 123 para incluir la desaparición de las juntas locales y federales de conciliación y arbitraje para dar paso a juzgados laborales en los poderes judiciales de las entidades federativas, con lo que se pretende brindar plena autonomía en la resolución de los juicios laborales.
A partir de entonces el Congreso de la Unión tenía un año para aprobar las leyes secundarias, pero al día de hoy siguen sin avalarse, lo que deja en un ambiente de incertidumbre la aplicación de la justicia en materia laboral.
https://newsweekespanol.com/2018/04/en-riesgo-juzgados-laborales-por-discusion-en-el-senado/

¿Y los problemas de los trabajadores? Un repaso a las plataformas de los partidos en la campaña electoral 2018


Saúl Escobar Toledo
Los trabajadores mexicanos viven una situación particularmente difícil: desde hace varias décadas, debido al avance de las políticas neoliberales, se ha impuesto la llamada flexibilización del trabajo. Ello ha provocado una mayor inseguridad laboral; diversas formas de contratación que permiten evadir los derechos laborales como la seguridad social y la contratación colectiva; y una política salarial que ha devaluado los ingresos de los trabajadores.
Esta situación se ha generalizado en diversas partes del mundo, tanto en los países desarrollados como en aquellos que lo están en menor grado. En México, sin embargo, los trabajadores sufren dificultades adicionales. Fundamentalmente: un sistema de justicia laboral que dista mucho de ser imparcial, transparente y expedito; la casi inexistencia de sindicatos democráticos y representativos; y, derivado de lo anterior, la proliferación de contratos de protección patronal[1].
En estas condiciones, la inmensa mayoría de los trabajadores mexicanos se encuentra inerme y desamparado en sus relaciones laborales: no tiene una organización que lo defienda frente al patrón; el acceso a la justicia es deficiente y corrompido; y las autoridades laborales protegen un sistema ficticio de bilateralidad contractual.
Además, los programas de fomento y protección al empleo son escasos y con un financiamiento casi nulo, de tal manera que los mercados laborales han generalizado el trabajo precario, la informalidad, y con ello, las desigualdades y la pobreza.
A todo ello, habría que agregar otra triste realidad: los partidos políticos, incluyendo aquellos que se dicen de izquierda, hablan y comprenden poco los problemas de los trabajadores como lo demuestra la actual campaña electoral.
Ni en los discursos ni en los debates se han tratado temas directamente relacionados con la condición de trabajador o trabajadora, como el salario, el empleo, las condiciones laborales, la seguridad social o las pensiones. O el trabajo informal y la precarización del trabajo. El interés parece haberse desplazado hacia otros asuntos, sobre todo, la corrupción y la inseguridad. Lo anterior refleja el deterioro que ha sufrido el país y sus instituciones. Es entendible el cambio de énfasis, pero también lo es que, como señala la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, “el trabajo decente (o digno)” es una “condición previa necesaria” para poner fin a la pobreza y para aspirar a una mayor igualdad social. Y que sin buenos empleos, no puede haber prosperidad ni, por lo tanto, posibilidades de construir una democracia sólida y una paz social perdurable.
Quizás los temas laborales surjan posteriormente en las campañas. Mientras tanto, revisamos las plataformas electorales de las coaliciones y los partidos entregadas al INE[2], en lo que se refiere a algunos temas relacionados con el mundo del trabajo. Algunas conclusiones son las siguientes:
En las plataformas electorales no encontramos el término “trabajo digno o decente”[3]. Algunos partidos (aunque no sus coaliciones), el PT, el PRD y en menor medida MC, mencionan algunas de sus características pero no lo retoman de manera completa y sistemática, tal y como lo definen la OIT y la Ley Federal del Trabajo (LFT). Lo anterior pude reflejar desconocimiento o discrepancia. En cualquier caso, revelaría que no pretenden emprender acciones para que se cumpla la ley o no consideran relevante un conjunto de políticas de fomento al empleo que permitirían abatir eficazmente la desigualdad y la pobreza.
Repasemos otros temas:
Marco institucional: ningún partido o coalición hace referencia a la reforma constitucional de 2017 ni a la necesidad de adaptar la LFT[4] en congruencia con esas modificaciones. De nuevo encontramos aquí, o bien un preocupante desconocimiento del estado actual de la legislación laboral, o una falta de compromiso para responder a los retos y problemas más urgentes e ineludibles.
Seguro de Desempleo: Únicamente el PRD propone “instaurar” el seguro del desempleo. Los demás ignoraron esta propuesta que se debatió en el Congreso de la Unión hace algunos años y que sigue siendo altamente recomendada por la OIT. No contamos con el espacio suficiente para explicar la importancia de este tema, pero valga señalar que, como ha demostrado la experiencia, particularmente en la Ciudad de México, se trata de un instrumento indispensable de la política laboral para mitigar los efectos del desempleo, alentar la reincorporación al mercado de trabajo, y facilitar la capacitación.
Pensiones y jubilaciones: se trata también de un asunto de gran importancia sobre todo cuando expertos de todos los ámbitos han advertido que México enfrentará en unos años una grave crisis debido al pobre desempeño del modelo contributivo que se impuso en 1995 (bajo administración privada, con aportaciones individuales y rendimientos inciertos). Hay dos enfoques. Las coaliciones “Juntos” y “Todos” coinciden en la universalización de las pensiones, bajo una modalidad no contributiva para los adultos mayores (de 65 años). En cambio, la coalición “Al Frente” parece inclinarse por revisar y reparar el sistema contributivo vigente, mediante diversas medidas[5]. Debe reiterarse, sin embargo, que con o sin pensión universal, resultará ineludible encontrar soluciones al sistema de jubilaciones imperante, debido al riesgo que correrán millones de trabajadores, que aportaron por más de veinte años parte de su salario, de obtener, al final de sus vida laboral, una ingreso insuficiente o nulo.
Renta básica universal: Esta propuesta sólo la sostiene la Coalición “Al Frente”. Su redacción es lacónica: “proponemos una renta básica universal que atienda las necesidades de las personas y garantice su libertad”. La plataforma no abunda en las fuentes de financiamiento ni en sus modalidades ni plazos. Ello hace suponer que no está debidamente sustentada ni se ha estudiado a fondo. Por su lado, el PVEM propone una modalidad: renta mínima básica[6]. Ésta, sin embargo, no fue retomada por la coalición que pactó este partido con sus otros dos aliados.
La plataforma del PRI está basada en la necesidad de mantener el modelo económico y social vigente bajo el supuesto de que dará resultados en un futuro indeterminado. Sus ideas son, por lo tanto, escasas y muy limitadas. Frente a este proyecto continuista, las coaliciones y partidos opositores se han pronunciado en favor de un conjunto de cambios. Sin embargo, sus propuestas para fomentar y proteger empleos dignos, mejorar los ingresos de los trabajadores y sus condiciones laborales, tal y como están contenidas en las plataformas entregadas al INE, son, en general, insuficientes, dispersas, vagas y omisas.
Este ejercicio pretende subrayar que los partidos políticos le han dado poca importancia a los problemas laborales. Es un reflejo del bajo nivel de organización sindical que existe en México y de un perfil ideológico y programático de las izquierdas que se ha venido diluyendo cada vez más.
De ahí la necesidad de plantear, gane quien gane las próximas elecciones, el impulso a las organizaciones sociales independientes, particularmente las relacionados con el mundo del trabajo, y la reorganización de las izquierdas. De otro modo, los trabajadores mexicanos seguirán padeciendo pobreza, inseguridad y desamparo. Y nadie se preocupará por estos asuntos.
Ciudad de México, 26 de abril de 2018
[1] Los contratos colectivos de protección patronal son instrumentos jurídicos que se pactan sin el conocimiento de los trabajadores entre un sindicato legalmente registrado y el patrón o representante de la empresa. Contienen las prestaciones y derechos mínimos que marca la ley y nunca son negociados con los representantes legítimos de los trabajadores. Estos contratos simulan cumplir los ordenamientos vigentes bajo la apariencia de que existe una organización representativa de los trabajadores. Según algunos investigadores, 90 por ciento de los trabajadores asalariados están contratados bajo este esquema ficticio
[2] Revisamos las correspondientes a las coaliciones “Juntos haremos historia” (Morena, PT, PES, en adelante “Juntos”); “Por México al Frente” (PAN, PRD, MC, en adelante “Al Frente”); y la que encabeza el PRI, “Todos por México” (de la que también forman parte el PVEM y Nueva Alianza, en adelante “Todos”). Asimismo, las entregadas por los partidos Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), PT (Partido del Trabajo), PES (Partido Encuentro Social), PAN (Partido Acción Nacional), PRD (Partido de la Revolución Democrática), MC (Movimiento Ciudadano), PRI (Partido Revolucionario Institucional), PVEM (Partido Verde Ecologista de México) y NA (Nueva Alianza). Nos limitamos a consultar estos documentos porque consideramos que son los compromisos públicos que asumen legalmente los partidos ante la sociedad. Existen, desde luego, otros estudios y pronunciamientos elaborados por los actores políticos. López Obrador, por ejemplo, dio a conocer en noviembre del año pasado un documento muy amplio llamado Proyecto 18. Algunas observaciones expresadas en este trabajo podrían considerarse subsanadas o definidas de manera más amplia en estos documentos. Sin embargo, consideramos que las plataformas registradas ante la autoridad competente resumen (o deberían hacerlo) las prioridades y la orientación fundamental de sus objetivos en el gobierno y en el Congreso.
[3] El término aludido, definido por la OIT, es parte no sólo de los convenios que ha firmado México con esa organización: también aparece en la Ley Federal del Trabajo desde 2012. Expresamente el artículo segundo de este ordenamiento dice:
“Las normas de trabajo tienden a conseguir el equilibrio entre los factores de la producción y la justicia social, así como propiciar el trabajo digno o decente en todas las relaciones laborales” Asimismo expresa que: “Se entiende por trabajo digno o decente aquel en el que se respeta la dignidad del trabajador, no existe discriminación por origen étnico o nacional, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión, condición migratoria, preferencias sexuales o estado civil; se tiene acceso a la seguridad social y se percibe un salario remunerador; se recibe capacitación continua para el incremento de la productividad con beneficios compartidos, y se cuenta con condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo”. Y agrega que: “El trabajo digno o decente también incluye el respeto irrestricto a los derechos colectivos de los trabajadores, tales como la libertad de asociación, autonomía, el derecho de huelga y de contratación colectiva”. En razón de lo anterior, se podría suponer que el término señalado debería ser asumido por los partidos y candidatos como punto de partida para delinear sus propuestas en materia laboral.
[4] Las reformas al artículo 123 (febrero de 2017) han sido consideradas como las más importantes desde 1917 pues se decretó una nueva justicia laboral mediante la creación de juzgados laborales adscritos al poder judicial, terminando así con las Juntas (locales y federales) de Conciliación y Arbitraje. Asimismo, la instalación de un órgano independiente encargado de la conciliación entre empleados y empleadores y del registro de contratos colectivos y sindicatos, responsabilidades que recaen hasta ahora en las Juntas o en la Secretaria del Trabajo. Y, finalmente, el voto secreto para elegir a sus dirigentes sindicales y los términos de la contratación colectiva. Sin embargo, la reforma constitucional ha quedado inconclusa pues no se ha reformado consecuentemente la LFT, provocando incluso una “vacatio legis” pues los plazos para esta adecuación están vencidos. De ahí la importancia de que las coaliciones y partidos se pronunciaran sobre este asunto pues de ello depende la posibilidad de acceder a una mejor justicia laboral y de construir un nuevo sindicalismo basado en la democracia y la libertad de asociación. Algunos partidos (PT, PRD, MC y NA), aunque no las coaliciones en las que participan, se refieren a la necesidad de nuevas reformas laborales, pero no discuten la que se hizo en 2017 ni sobre los cambios que ella supone en la LFT.
[5] El PAN específicamente propone: incrementar las aportaciones para el fondo de retiro; reducir las comisiones de las Afores; y fusionar o hacer intercambiables para el derechohabiente los fondos de vivienda y pensiones. MC se pronuncia por mejorar la supervisión y control de los sistemas de pensiones de reparto de los estados y municipios.
[6] Según este partido la diferencia entre una renta universal básica y una renta mínima básica se refiere a los beneficiarios. La primera abarcaría a todas las personas; la segunda sólo aquéllas que no cuenten al menos con un ingreso mínimo básico, es decir, sería un programa focalizado. El partido se inclina por segunda modalidad y sostiene que existen recursos suficientes, bajo las condiciones actuales,  para financiar este programa.