Reforma laboral

 
Por: Laura Castro Golarte
11 de Mayo de 2019 – 06:05 hs
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Reforma laboral
Una de las “genialidades” del sistema autoritario que prevaleció en México por décadas fue el control sindical (léase corporativismo). Era muy sencillo. Se compraba a los líderes de diferentes formas (privilegios, negocios, prebendas, manejo libre de cuotas, reelecciones ad infinitum) y los acuerdos “tripartitas” posteriores eran fáciles y tersos.
Algunas veces se montaron representaciones teatrales de amenazas de huelga y cosas por el estilo, sin duda algunas auténticas pero por lo general fallidas con historias de esquiroles incluidas; igual se “concedían” a los dirigentes algunas de las demandas para que parecieran de verdad y los trabajadores se sintieran representados; y finalmente todos confluían y coincidían en las elecciones para gobernador o presidente y los trabajadores, que debían sentirse agradecidos con sus líderes, recibían línea para votar por el partido hegemónico, el PRI, pues.
Esto pasó por muchos, muchos años y es, en realidad, parte de nuestra historia reciente y actual. Basta con recordar algunos nombres de líderes sindicales históricos como Fidel Velázquez, un hombre que ayudó a fortalecer y consolidar el sistema corporativo y autoritario en México y que se enriqueció hasta la náusea; como Leonardo Rodríguez Alcaine y Joaquín Gamboa Pascoe, los tres de la CTM (Confederación de Trabajadores de México) y, por mencionar sólo otro caso y además totalmente vigente, el de Carlos Romero Deschamps, dirigente del Sindicato de Petróleos Mexicanos, capaz de excesos que son secretos a voces pero sigue inamovible.
Pues bien, aunque es un texto complejo, la recomendación aquí es leer la reforma laboral que fue aprobada al inicio de esta semana en el Senado de la República con 70 votos a favor y 50 en contra. Por primera vez se refleja en las leyes (se modificaron varios marcos legales) la realidad laboral de México y se propone un cambio, publicado ya (justo el 1 de Mayo, Día del Trabajo) y, por lo tanto, en vigor, que rompe con la falta de democracia en las grandes centrales obreras, con esos acuerdos “tripartitas” que favorecían chantajes y abusos contra los trabajadores e incluso contra empresarios en ocasiones; y concluye con años de simulación, de una “política” dizque de defensa de los intereses de los trabajadores.
Antes de la aprobación, dada la celeridad que se le imprimió a la reforma, se señaló que se atendían exigencias del vecino del Norte, específicamente de la poderosa Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, por las acciones pendientes vinculadas con el T-MEC, sin embargo, habría que hacer un poco de memoria y recordar las luchas sindicales en México, las auténticas, las que buscaron por años precisamente terminar con la alianza contra los trabajadores que encabezaban gobernantes y líderes sindicales.
Los puntos principales, entonces, tienen que ver con eso, con la libertad sindical y también con la justicia laboral. La elección de dirigentes sindicales se realizará mediante voto libre, directo y secreto; no se podrá obligar a ningún trabajador a formar parte de un sindicato y los contratos colectivos no podrán contener cláusulas de exclusión; se prohíbe de manera expresa que los líderes usen a los sindicatos para evadir responsabilidades, incluso fiscales; y también que se ejerza violencia contra los trabajadores.
Las juntas de conciliación se cierran y se crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, un asunto, por cierto, que requerirá una operación cuidadosa y detallada por las facultades que los gobiernos de los estados tienen en la materia.
Entre otros, también se contemplaron modificaciones contra la discriminación laboral, particularmente por cuestiones de género; contra el trabajo forzoso y contra el trabajo infantil.
Hay puntos, sin embargo, que es preciso considerar como riesgosos como lo advirtió el presidente de la Coparmex, Lorenzo Roel Hernández y otros que quedaron pendientes como la subcontratación. Lo que dijo Roel Hernández fue que se eliminaron ciertos aspectos de la reforma que podrían “encarecer las negociaciones” entre empresas y sindicatos; así como los juicios laborales.
Sin duda hay aspectos para mejorar y perfeccionar, pero creo que se dio un paso fundamental a favor de los trabajadores, histórico, que la reforma no es consecuente ni sobreprotectora y propicia una auténtica representación sindical. Como todo, falta la operación. Vamos a ver.

(Aquí dejó la liga al sitio del Diario Oficial de la Federación, sólo hay que hacer click en donde dice PDF y listo: https://www.dof.gob.mx/index.php?year=2019&month=05&day=01).
(lauracastro05@gmail.com)
https://www.informador.mx/ideas/Reforma-laboral-20190511-0032.html

Adiós a la pax sindical


Número cero
JOSÉ BUENDÍA HEGEWISCH
28 de Febrero de 2019
Las viejas centrales sindicales corporativas sobrevivieron a la salida del PRI del poder en la alternancia del 2000, pero su permanencia está amenazada bajo los dominios de la 4T y el riesgo de ser desplazadas por nuevas agrupaciones que empujan legisladores de Morena. El reacomodo de fuerzas en el mundo del trabajo comienza a dar muestras del fin de la larga época de la pax sindical en el ámbito laboral y abre un enorme desafío al Estado para conducir un cambio de modelo autoritario agotado por la modernización económica y ahora denunciado por los socios comerciales de México.
Si las dirigencias sindicales lograron mantener el favor de la oposición y acomodarse en el arreglo de la partidocraciaa pesar de la democratización, su perspectiva con el gobierno de López Obradores incierta. Los astros de viejos jerarcas ya no están alineados con el poder político, con el que muchos de ellos se confundieron hasta entronizar personajes conspicuos por señalamientos de abusos y corrupción.  Y peor aún, ahora el poder ha encumbrado a antiguos compañeros con viejas cuentas pendientes como los promotores de nuevas agrupaciones rivales, los senadores de Morena Napoleón Gómez Urrutia, líder minero e hijo del fundador del Congreso del Trabajo, y Pedro Haces, quien hizo su carrera sindical con Leonardo Rodríguez Alcaine, de la CTM. Precisamente en el 83 aniversario cetemista, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, advertiría que no habrá sindicatos de Estado ni consentidos por el poder como en el esquema corporativo.
No obstante a la retórica oficial, el cambio de señales está en el Congreso donde se analiza una Reforma Laboral que promueve la libertad sindical y la elección de los representantes con voto directo de las bases como la fórmula para desmontar el poder de los llamados líderes charros.  La iniciativa propone abrir la libre afiliación sindical en las empresas para debilitar los contratos de protección y liberalizar la negociación colectiva, pero conserva mecanismos que sirvieron al Estado para mantener el control sindical como la toma de nota para su registro oficial y el establecimiento de un Centro Nacional de Conciliación y Registro Laboral para la validez de los contratos.
El ataque —como lo resiente el dirigente nacional de la CTM, el senador priista Carlos Aceves del Olmo— difícilmente dará lugar a la extinción rápida de un modelo construido a lo largo de casi un siglo. Pero el reconocimiento de su agotamiento y el empoderamiento de nuevos liderazgos se percibe en el toque de tambores de guerra por el desplazamiento de las nuevas agrupaciones, la mayor conflictividad laboral en Tamaulipas y zona fronteriza; y también las presiones comerciales externas para la reforma legal del mundo del trabajo en México por el T-Mec.
La transformación del mundo laboral es una promesa de López Obrador, pero también es un desafío para el Estado porque de su conducción dependerá que la desactivación de los mecanismos de control que aseguraron la pax sindical no se desborden en inestabilidad por la disputa entre las centrales.
En la Comisión del Trabajo del Senado ya se han escuchado epítetos de “hampones” hacia viejos sindicalistas como el petrolero Romero Deschamps, pero la verdadera batalla se desarrolla en el seno de las viejas centrales como la CTM o la CROC y la disputa por control de los contratos. La nueva CATEM, que encabeza Haces, busca hacerse de los sindicatos de industria y servicios, a excepción de empresas públicas como CFE y Pemex, aunque invita a sus liderazgos debían jubilarse. Mientras que Gómez Urrutia va por una nueva Conferencia Internacional de Trabajadores y muestra su poder en conflictos laborales como los de la siderúrgicas del norte del país.
El sindicalismo no participó en la democratización del país y hoy su mayor descrédito es la falta de credibilidad para los propios trabajadores. La reforma es una oportunidad para revertirlo si no se pierde en la vendeta de grupos por el poder sindical.
https://www.excelsior.com.mx/opinion/jose-buendia-hegewisch/adios-a-la-pax-sindical/1299066

La madre de todas las batallas

 
05/02/2019 Actualización 05/02/2019 – 9:15
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¿Qué Ley Federal del Trabajo (LFT) negociarán los legisladores en las próximas semanas? ¿Qué engendro serán capaces de aprobar en medio de tan encontrados intereses? ¿Será sólo un pretexto para la transferencia de poder del control sindical?
Hay por lo menos ocho opciones: la que tiene Arturo Alcalde bajo la manga, la que quiere Napoléon Gómez Urrutia, la que añoran la CROC y la CTM, la de Coparmex, la de los sindicatos independientes, la que obliga el T-MEC y quieren la AFL-CIO y sindicalistas canadienses? ¿Cuál necesita el país para caminar como la 15 economía global?
De una cosa estamos seguros: nadie va a salirse con la suya y a nadie va a dar gusto la ley que se apruebe finalmente. Lo importante es que en este período ordinario que inició el viernes, diputados y senadores saquen la LFT que promueva la inversión y el empleo, defienda los derechos de los trabajadores y proyecte a México como un país que vea al futuro.
En el Congreso existen 29 iniciativas para reformar la LFT (11 en el Senado y 18 en Diputados) y se prevé un choque de trenes de tres grupos hasta ahora bien identificados: CROC-CTM-CTC y federaciones regionales de sindicatos; la Coparmex-Canacintra-cámaras industriales regionales; y las agrupaciones sindicales independientes como STUNAM, FAT, UNT y demás vinculados a Arturo Alcalde.
La ‘Ley Madre’, mejor conocida como la ‘Ley Alcalde‘, la elaboró Morena bajo los términos de este abogado que es el papá de Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, y se envió al Congreso el 3 de enero: será la guía de discusión, así como la del PRI del 23 de enero y cuya paternidad, se presume, es de Carlos Aceves del Olmo, el líder de la CTM.
Los temas donde habrá choque de trenes son cinco:
1. Revisiones contractuales y salariales, donde se enfrentarán Coparmex y empresarios contra las centrales sindicales (CTM, CROC, CTC, CT); los sindicatos independientes y el gobierno.
2. La nueva LFT, donde habrá diferencias entre los partidos políticos de oposición, la academia y algunos actores que los empresarios puedan involucrar para tratar de hacer contrapeso.
De la Ley Federal del Trabajo los puntos en controversia son:
A. Las reglas de la vida sindical: los estatutos de los sindicatos deberán cambiar para adecuarse a los nuevos lineamientos que estarán en la ley.
B. El procedimiento nuevo para los estallamientos a huelga y las demandas de titularidad de los contratos colectivos.
C. La existencia previa de la constancia de mayoría (derivada del recuento previo) para determinar que el sindicato que quiere la administración del contrato colectivo tiene a la mayoría de la gente de la empresa de su lado. Esta constancia de mayoría se obtiene con una votación libre y secreta de los trabajadores, procedimiento que desestabilizará a las empresas pues implicará un proceso de enfrentamiento interno peligroso y costoso que alertará a los trabajadores y politizará las relaciones internas con la empresa.
D. Otro punto a considerar es la transición de las juntas de conciliación al Poder Judicial, ya que el costo es altísimo y de ello dependerá su implementación.
E. Otro tema importante es la política de revisiones salariales. Ya se tiene un antecedente en lo ocurrido hace unos días en la frontera, los paros ilegales en Matamoros y la huelga de la UAM.
El problema de las revisiones salariales no es menor. Precisamente con la fijación de los mínimos se está jugando la viabilidad de las empresas y la estabilidad del empleo.
Por una parte, están los incrementos a los salarios mínimos en la frontera norte (20 por ciento y bono anual de 32 mil pesos) que afectan directamente a la industria maquiladora, la cual no va a poder enfrentar la situación económica que ese aumento produce, pues no olvidemos que su competencia es China y otros países del sudeste asiático donde los salarios son muy bajos.
El incremento salarial en la frontera ha ocasionado una serie de huelgas y disminuciones productivas, poniendo en peligro actuales y futuras inversiones para esa industria, así como la estabilidad laboral de aproximadamente 42 mil trabajadores y aunque autoridades laborales, incluyendo la Secretaría del Trabajo, han tratado de mitigar este evento, las empresas se cuestionan sobre la validez de mantenerse en esa zona como inversión.
Pero las repercusiones del mínimo van más allá: muchos sindicatos han leído la gesta de Matamoros como el detonante de una lucha largamente postergada: la de recuperar el poder adquisitivo del salario, por lo que parece ser que esto apenas empieza, lo que aunado a los cambios que vienen, augura un clima laboral conflictivo y que no promoverá inversiones.
La Corte sumisa
CONSTE QUE SOBRE AVISO no hubo engaño. A juzgar por los hechos, el Poder Judicial en la era de Arturo Zaldívar va a operar plegado a los designios del presidente Andrés Manuel López Obrador, así que prepárese para lo que venga. Tres hechos como botón de muestra a lo que tanto fue advertido por propios y extraños que pidieron evitar que el tabasqueño y sus huestes metieran la mano en el proceso de sucesión de Luis María Aguilar. Aquí mismo, en este espacio, se alertó. La propuesta de AMLO para que Juan Luis González Alcántara Carrancá, su incondicional, sustituyera en noviembre pasado al ministro José Ramón Cossío; la operación, en diciembre, de su Consejero Jurídico, Julio Scherer, para ‘convencer’ a los integrantes del Pleno que Zaldívar era la mejor opción para presidirlo y minar la llegada del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz-Mena que era, con mucho, la alternativa realmente autónoma del Ejecutivo; y la reciente propuesta de Yasmín Esquivel, esposa del asesor estrella de la cuarta transformación, José María Rióboo, como candidata a sustituir este mes a la ministra Margarita Luna Ramos. Con ese férreo control que López Obrador está ejerciendo en la Corte, y que queda por sentado cuando admitió la injerencia de su gobierno para evitar que procediera al proyecto del ministro Eduardo Medina Mora en el caso de los exaccionistas de Grupo Modelo, ya no fue necesario que desapareciera a la actual SCJN para dar paso a su Tribunal Constitucional. Tienen a la Corte en el bolsillo.
https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/cuarta-transformacion/la-madre-de-todas-las-batallas

El Presidente anuncia iniciativa, en este periodo ordinario, para acabar con los sindicatos charros


Por Shaila Rosagel
SinEmbargo
diciembre 11, 2018
Hoy SinEmbargo publica que diez familias controlan el 60 por ciento de los sindicatos en México. Las cifras de la Secretaría del Trabajo refieren que dos de cada cinco gremios (1 mil 533 de 3 mil 579) están afiliados a confederaciones priistas como la CTM y la CROC, que este año fueron expulsadas de la Confederación Sindical Internacional por obstaculizar la libertad y la democracia sindical.
Nombres como los de Rodolfo Gerardo González Guzmán (CROM), Carlos Aceves del Olmo (CTM), Roberto y Sergio Mendoza León (CROC), salen a relucir cuando hablamos de tres de las más poderosas confederaciones sindicales que existen en México.
Ciudad de México, 11 de diciembre (SinEmbargo).-El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo esta mañana que su Gobierno planea “auspiciar” la libertad democrática; que no haya “caciques” y “charrismo” al interior de los sindicatos, y anunció que antes de que termine el periodo ordinario en el Congreso se presentará una iniciativa para garantizar la libertad de elección de los sindicatos en el país.
“Hemos hecho el compromiso de impulsar, auspiciar, no intervenir en la vida interna” de los sindicatos, dijo durante su conferencia de prensa matutina. Aseguró que su Gobierno garantizará que las elecciones dentro de los sindicatos sean limpias, libres, y que sean los trabajadores los que elijan a sus representantes.
“Esto se está impulsando como reforma a las leyes, además es parte de un compromiso que se estableció en el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y se va a cumplir. Antes de que finalice el período ordinario se va a presentar la iniciativa con ese propósito”, detalló.
Hoy SinEmbargo publica que diez familias controlan el 60 por ciento de los sindicatos en México. Las cifras de la Secretaría del Trabajo refieren que dos de cada cinco gremios (1 mil 533 de 3 mil 579) están afiliados a confederaciones priistas como la CTM y la CROC, que este año fueron expulsadas de la Confederación Sindical Internacional por obstaculizar la libertad y la democracia sindical.
Lo anterior refrenda la actual situación nacional: el control sindical por patrones y gobiernos en beneficio de intereses políticos y económicos que merman el desarrollo nacional.
“En México, no son más de 10 familias las que controlan cerca del 60 por ciento de los registros sindicales”, dijo a este medio la doctora María Xelhuantzi López de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Nombres como los de Rodolfo Gerardo González Guzmán (CROM), Carlos Aceves del Olmo (CTM), Roberto y Sergio Mendoza León (CROC), salen a relucir cuando hablamos de tres de las más poderosas confederaciones sindicales que existen en México:
La Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), que data de 1918 y que fue la primera organización en su tipo a nivel nacional; la Confederación de Trabajadores de México (CTM), fundada en 1936 para representar a la estructura obrera, sobre todo aquella ligada al Partido Revolucionario Institucional (PRI); y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), que fue creada en 1952 para defender a los trabajadores y que, a lo largo de los años, fortaleció la base popular del PRI.
En la actualidad, la CTM (776), la CROC (416) y la CROM (341) son las centrales obreras con más organizaciones afiliadas a nivel nacional. De ese modo, dos de cada cinco sindicatos de trabajadores registrados ante la STPS (1 mil 533 de 3 mil 579) están ligados a ellas.

https://www.sinembargo.mx/11-12-2018/3509284?fbclid=IwAR0Fnu1kVgJVCBz5neAAPbM5XPmnuQYDLS5rR3iw0VK9VjAAQmg8UFNDLlk