Libertad sindical, ¿sueño posible?


JOEL ORTEGA JUÁREZ
13.04.2019/03:48
La paradoja de las paradojas: la presión del gobierno de Trump y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, así como la de la Presidenta de la Cámara Baja de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, consiguieron que el 11 de abril de 2019 la Cámara de Diputados aprobase por 417 votos, 29 abstenciones y un voto en contra, la reforma laboral por la que debieron luchar los sindicatos mexicanos.
Obviamente no se iban a “autosuicidar”, como decía López Portillo. El charrismo sindical ha basado su control de los trabajadores en una legislación que le ha garantizado el monopolio sindical. Tampoco lo plantearon los diversos movimientos críticos, porque en muchos casos consideraban “logros del movimiento obrero, la titularidad única de los contratos colectivos” por medio del sindicalismo único en cada empresa, rama de industria o dependencia del aparato público e incluso de las Universidades y, por supuesto, del sindicato de la educación.
El “modelo sindical” corporativo, monopólico, antidemocrático, sustento central del control de los trabajadores por el PRI durante casi un siglo, ha sido un perverso mecanismo contrario a los trabajadores. Mediante ese mecanismo se produjo un retraso salarial insólito: México padece los más bajos salarios de la región desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Esa es la verdadera causa profunda de la inmensa desigualdad y la pobreza de la mayoría de la población. Un sindicalismo al servicio de los patrones y el Estado sometió a los trabajadores y los hizo quedar inermes, sin casi ninguna capacidad de realizar huelgas locales, de rama o mucho menos nacionales para reivindicar salarios dignos y condiciones laborales capaces de competir con los mercados internacionales.
Precisamente ese inmenso rezago ante los salarios de los trabajadores de los Estados Unidos y Canadá era insoportable para los empresarios y gobiernos de esos países. Para la aplicación del T-MEC exigieron cambiar la legislación laboral. Es muy lamentable que ese sea el factor que pudo impulsar la reforma laboral aprobada por la Cámara de Diputados.
Algunos rasgos de esa reforma pueden ser el inicio de un cambio muy importante en el mundo del trabajo. Habrá que ver cómo se dará en la vida real la “libertad de afiliación sindical” y con ello construir un mecanismo para que sean los trabajadores los que detenten los Contratos Colectivos hasta hoy en manos de los burócratas sindicales, conocidos como charros, convertidos en “redentores” millonarios al servicio de los patrones y los gobiernos.
Esperemos que se ponga fin a cualquier modalidad de las llamadas “cláusulas de exclusividad en la contratación y separación” que anularon el principio básico del capitalismo: la libertad de los trabajadores de concurrir al mercado para vender su fuerza de trabajo.
También habrá que ver cómo se rompe con el otorgamiento de las “cuotas sindicales” a los charros, fuente de corrupción y de verdadera esclavitud de los trabajadores.
Otros elementos de la legislación que fomentó el charrismo, como el “registro y toma de nota”, las “huelgas declaradas inexistentes” , deben suprimirse sin ambigüedades.
Sin menospreciar lo avanzado de la reforma laboral, es el turno para forjar un movimiento autónomo de los trabajadores.

joelortegajuarez@gmail.com
https://www.milenio.com/opinion/joel-ortega-juarez/otro-camino/libertad-sindical-sueno-posible

Probable que este mes se apruebe la Reforma Laboral: Alejandro Encinas


Susana González G. | miércoles, 03 abr 2019 21:30
 
Foto Facebook de Alejandro Encinas,
Ciudad de México. El gobierno federal está comprometido con la Reforma Laboral, pero su aprobación depende de los tiempos del Congreso aunque es probable que se concrete en este mes, antes de que concluya el periodo ordinario de sesiones, expresó Alejandro Encinas Nájera, jefe de asesores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), a propósito de la advertencia que Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, lanzó el martes pasado de que México debe aprobar dicha reforma antes para que el vecino país ratifique el nuevo tratado comercial entre ambos países y Canadá (T-MEC).
En el anexo 23 del T-MEC, México aceptó ante sus socios comerciales la libre afiliación sindical de los trabajadores, es decir el voto libre y secreto para la elección de dirigentes sindicales, la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje y la judicialización de los conflictos laborales así como la creación de un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral que operará de manera autónoma del gobierno federal para la conciliación y registro de los sindicatos, refirió.
“Respetando siempre el ámbito de competencia del Congreso, entiendo que ya está por discutirse la iniciativa y esperemos que en los próximos días ya sea aprobada la reforma a la ley secundaria. Hay que recordar que sólo es la armonización a una reforma constitucional de febrero de 2017 y también se tiene el compromiso de armonizarla con tratados internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) – como el convenio 98 -, además del T-MEC”, indicó el funcionario, entrevistado durante la toma de protesta del nuevo consejo directivo de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM).
A su vez, José Gerardo Tajonar Castro, nuevo dirigente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), aseguró que la advertencia de Pelosi “nos preocupa mucho y pensamos que tiene que haber un trabajo muy fuerte de nuestros embajadores y cónsules en Estados Unidos para convencer a los congresistas de allá de que el T-MEC debe ser aprobado”.
Incluso dijo que su organización trabaja al respecto con los diplomáticos mexicanos porque si no se aprueba el tratado se generará un riesgo muy grande para el sector exportador y, en general, para el país.
Rodríguez Nájera enfatizó que con los cambios que se prevén en la legislación laboral en torno a la libre afiliación “se eliminará toda discrecionalidad que sostuvo el viejo corporativismo donde se mezclaban cuestiones administrativas de los registros sindicales con criterios políticos en función de la lealtad o disidencia de un sindicato al régimen para que el registro sea sólo administrativo, profesional, donde a nadie se le va a negar el registro por razones políticas. Es la reforma laboral de mayor calado desde el artículo 123 constitucional”.
Si bien dijo que la libertad de afiliación sindical ya está contemplada en la ley vigente, se enfatiza con mayor precisión en el anexo 23 ya que se garantizará a los trabajadores la libertad de afiliarse o no a algún sindicato.
Cuestionado si con la aprobación de estos cambios laborales es previsible que se multiplique el registro de nuevos sindicatos en este sexenio, el coordinador de asesores de la Secretaría del Trabajo, puntualizó que “habrá que ver porque esa es una decisión de los propios trabajadores determinar con plena libertad qué sindicato los va a representar y el gobierno no se entrometerá”.

https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/04/03/probable-que-reforma-laboral-se-apruebe-este-mes-carlos-encinas-1628.html

 

El Nuevo Entorno Laboral

Existen factores han fomentado un incremento en los jugadores del ámbito sindical y, también, su lucha por un pedazo del pastel o por uno más grande, aunque en varios casos.
15/03/2019

Amado Díaz Pérez Fuente: Cortesía
Estimado lector, estamos viviendo un cambio histórico en la dinámica de las relaciones laborales y sindicales en México, por CINCO motivos fundamentales:
El primero, con motivo del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) que nuestro país celebró con Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, entre otros, y el ahora Tratado México Estados Unidos y Canadá (TMEC) nos comprometimos a cumplir con los estándares internacionales en derecho del trabajo que son la libertad de afiliación sindical, el derecho a la negociación colectiva y una justicia laboral independiente.
Lo anterior ya provocó la Reforma Constitucional del 24 de febrero del 2017, durante el Gobierno y Legislatura anteriores, que estableció:
La desaparición paulatina de las Juntas de Conciliación y Arbitraje y la creación de Tribunales Laborales dependientes de los Poderes Judicial Federal y Estatales.
La creación de un organismo público pero independiente del Gobierno Federal con personalidad jurídica y patrimonio propios, que tendrá funciones conciliatorias en materia federal y registrará las organizaciones sindicales y los contratos colectivos de trabajo.
La creación de los Centros de Conciliación también con personalidad jurídica y patrimonio propios e independientes de los Gobiernos Estatales que conocerán sobre la conciliación en materia local individual.
Una audiencia obligatoria como requisito para interponer un juicio laboral.
La obligación que tendrán los sindicatos de acreditar la representación de los trabajadores, para celebrar un contrato colectivo de trabajo con un empleador o previo a la admisión de los emplazamientos a huelga planteados para obtener la celebración de un contrato colectivo de trabajo.
El segundo que es la ratificación que efectuó el Senado de la República en fecha 20 de septiembre del 2018 del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativo a los derechos de sindicalización y de negociación colectiva que acabará con las prácticas de los contratos colectivos de protección y la afiliación sindical obligatoria.
El tercero que consistió en la aplastante victoria electoral de MORENA en las pasadas elecciones federales y locales y el propio cambio de Gobierno Federal que pulverizó la hegemonía que el PRI y sus sindicatos afines tuvieron por décadas y la escisión de confederaciones sindicales tradicionales o creación de otras nuevas auspiciadas por Senadores de MORENA o por otras corrientes políticas.
Que la paz laboral la obteníamos en muchas de las fuentes de trabajo por una especie de mandato gubernamental o cupular o cierta pasividad de algunos sindicatos y no necesariamente por el convencimiento o la ejecución de prácticas laborales que generaran el cumplimiento de las leyes laborales, un ambiente laboral sano y positivo y bienestar y crecimiento para los trabajadores y las empresas, lo que considero el CUARTO motivo.
El quinto que es la inminente Reforma a la Ley Federal del Trabajo que establecerá los cómos relativos a los qués ya previstos en la Reforma Constitucional y el Convenio 98.
Es evidente que los anteriores factores han fomentado un incremento de los jugadores en el ámbito sindical y, también, su lucha por un pedazo del pastel o por uno más grande, aunque en varios casos, tal vez sólo les interese mantener lo que ya tienen.
Con todo esto, es evidente que tendremos en los siguientes años un mayor activismo sindical, por lo que recomiendo que revisen su situación legal, laboral y sindical, buscando a toda costa un ambiente laboral sano, positivo, bienestar y crecimiento para los trabajadores y la empresa, como lo mencioné anteriormente; pero sustentado en el convencimiento y no en la imposición, porque solo así evitaremos conflictos laborales colectivos o intersindicales.

El autor es Abogado especialista en litigio y consultoría laboral con 30 años de experiencia y Socio Director del Bufete Amado Díaz.Opine usted: editorial@eriac.comEsta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
https://www.elfinanciero.com.mx/monterrey/el-nuevo-entorno-laboral