GRACIAS,  T-MEC 

 
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Revista Forbes 24 de mayo 2019 

páginas 66 a 71
Con la reforma laboral recién aprobada, bajo la presión de legisladores de Estados Unidos, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y se repartían los beneficios de mantener los salarios bajos y los derechos sindicales cancelados. Lo que falta ahora es dinero para echar a andar los cambios. 
POR LUCÍA PÉREZ MORENO
FOTOS: ANGÉLICA ESCOBAR Y FERNANDO LUNA
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios. 
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo. 
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México. 
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas. 
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados. 
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. 
De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte. 
Los demócratas, que están muy influídos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones. 
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral. 
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. 
“Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación. 
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En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC. 
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM. 
PRIVILEGIOS QUE SE DESVANECEN 
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral. 
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. 
Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera. 
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores. 
El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino. 
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta.
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones. 
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. 
Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo. 
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en le pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro. 
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. 
“Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos. 
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La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso 
de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo. 
DISPUTA POR LOS EMPLEOS 
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. 
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MOVERSE AHORA SERÁ MÁS FÁCIL; CAERSE, TAMBIÉN 
ALGUNOS LÍDERES DE LAS CÚPULAS SINDICALES SE RESIGNAN A PERDER PRESENCIA y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral. 
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”. 
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador. 
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliacion. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será. 
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México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN. 
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. 
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“El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe. 
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. 
Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria. 
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral. 
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México. 
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las pre campañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla. 
pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”. 
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera. 
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones. 
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo. 
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país. 
¿Y QUIÉN PAGA LA CUENTA? 
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. 
Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco. 
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. 
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¿QUIÉN SE QUEDA CON LA CARGA? 
HAY DIVERSAS DISPOSICIONES EN LA NUEVA LEY QUE HAN CAUSADO DIFERENTES GRADOS DE inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados. 
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda. 
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice. 
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerle a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos. 
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“Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales. 
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera. 
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales. 
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses. 
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”. 
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema? 

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Alerta rojinegra


Salvador Vega
La crisis laboral por la que atraviesa México se hace cada vez más latente al interior de los distintos sectores productivos y educativos del país, en donde las huelgas y manifestaciones tanto de obreros como de estudiantes se han vuelto cada vez más comunes en su intento por ser escuchados y que se respeten sus derechos
Mar 13, 2019
Salarios caídos, disputas sindicales y peleas por los contratos colectivos de trabajo son algunas de las batallas que comienzan a multiplicarse por todo el país y cuyos ecos ya resuenan en las máximas tribunas del Gobierno federal.
En sus primeros 100 días al frente del país, el régimen de la Cuarta Transformación heredó los cimientos de una crisis laboral generalizada, que se manifiesta en los rumores de inconformidades o en el extremo de estallidos de huelgas en diversos sectores.
El ejemplo más reciente de ello es la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en donde luego de 40 días en paro definitivo de labores, la situación no parece mejorar.
Desde el viernes 1 de febrero, el Sindicato Independiente de Trabajadores de la universidad (SITUAM) suspendió actividades en los planteles de Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Lerma y Xochimilco, dejando desocupados a poco más de 58 mil estudiantes
Los conflictos derivados por las supuestas violaciones al contrato colectivo de trabajo de la institución y la exigencia de un aumento salarial homologado generaron que el secretario general del SITUAM, Jorge Dorantes Silva, coordinara una serie de movilizaciones y mesas de trabajo con sindicatos afines para llegar el próximo viernes, a plantear sus demandas frente a Palacio Nacional para exigir la atención directa del presidente López Obrador. 
“El día viernes estamos convocando a una movilización en conjunto con todos los sindicatos que estamos en huelga. Tenemos que dar la lucha, estamos planteando llegar a Palacio Nacional y buscar que nos reciba el propio presidente para atender los temas de los sindicatos en huelga (…) Ya tuvimos una reunión previa, interesante charla con acuerdos y compromiso, pero eso es parte de lo que podemos hacer de manera externa”, expresó el dirigente en un mensaje a través de las redes sociales del sindicato.
La situación de la UAM –que no entraba en paro de labores desde el 2008– es una de las diversas expresiones de inconformidad que se mantienen vigentes en todo el país
Una que ya comienza a conjuntar las luchas de otros sectores magisteriales como la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, en paro de labores desde el 15 de febrero, o la Universidad de Chapingo, institución que se mantiene en huelga desde el pasado 21 de febrero
“Tuvimos una reunión el fin de semana y acordamos trabajar con algunos secretarios generales. Están los dos de Chapingo, el de la Narro, está el de postgraduados y estamos tratando de buscar una reunión con el Gobierno federal para poder plantear los generales de la huelga, así como temas nacionales”, refirió Dorantes Silva, quien también confirmó que se encuentran en la fase de integración de sindicatos afines que se solidarizan con su causa.
LUCHA COLECTIVA
El dirigente del SITUAM mencionó a Reporte Indigo que las reuniones con los sindicatos afines se desarrollarán durante hoy y mañana en las instalaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), y tienen como objetivo analizar la viabilidad de las propuestas logradas en la más reciente reunión con autoridades de la UAM para entablar negociaciones, así como las posibles movilizaciones derivadas de la decisión.
“Dependiendo de la conferencia del día de hoy estaremos planteando una movilización en conjunto, tentativamente programada para el próximo viernes (…) El lunes tuvimos la doceava negociación desde que estalló la huelga y nos presentaron en la madrugada las propuestas de redacción de algunos documentos en el tema de violaciones al contrato colectivo. En el tema de salario sigue la misma propuesta de aumento del 3.35 por ciento y 3 por ciento en la retabulación”.
Para Dorantes, el repunte de las movilizaciones obreras en todo el país es una clara señal de alerta al Gobierno federal; una llamada de atención que, a pesar de mantenerse como fenómenos aislados, dan cuenta en el análisis colectivo de las carencias que aún se mantienen en distintos sectores productivos.
“El tema de las huelgas estatales en el sector educativo y de la industria, como las empresas en Matamoros, son una clara llamada de atención al gobierno referente a los incrementos salariales. Por un lado, plantean un aumento del 16 por ciento a los salarios mínimos, pero por otro hay un tope salarial a las administraciones universitarias del 3.35. Entonces hay temas que hay que abordar a nivel nacional y de manera conjunta”
De igual forma, el secretario general consideró que la respuesta de la actual administración debería de ser una mayor atención hacia estos temas, considerando que todos “somos parte de una transformación en el país y deberíamos tener presencia en los temas nacionales”, principalmente en los competentes a los trabajadores.
“Están también sobre la mesa los temas de la reforma laboral, de la reforma educativa, de la autonomía de algunas instituciones y son temas que en el SITUAM iremos abordando de manera general al igual que otros temas individuales que puede tratar cada uno de los sindicatos”.
EFECTO DOMINÓ
No sólo en la UAM, sino a nivel nacional, los problemas con el sector académico se han multiplicado, siendo una constante los adeudos y las faltas de garantías para la ampliación de la plantilla docente.
En Morelos, los trabajadores del sindicato de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), aceptaron el pasado viernes 8 de marzo el incremento salarial del 3.35 por ciento propuesto por las autoridades, al igual que un 1.5 por ciento de incentivo para material didáctico.
Asimismo, en asamblea general, el Sindicato Independiente de Trabajadores Académicos de la Universidad del Estado de Morelos (SITAUAEM) manifestó que darán tiempo al rector, Gustavo Urquiza, para conseguir 500 millones de pesos para asegurar el pago de las últimas catorcenas del 2019.
La falta de garantías laborales en los distintos sectores productivos del país han provocado inconformidad entre los trabajadores mexicanos, mismos que se han visto obligados a tomar acciones como la realización de huelgas para exigir que se respeten sus derechos
No obstante, la amenaza de huelga en la UAEM sigue latente debido a las presuntas violaciones al contrato colectivo de trabajo, mismo que se mantiene en negociaciones y debe resolverse para el 25 de marzo, fecha propuesta para el emplazamiento a paro de labores.
En tanto, en el extremo noroeste del país, la situación para la Universidad Autónoma de Baja California resulta especialmente compleja, debido a los constantes adeudos que el gobierno de Francisco Vega de Lamadrid mantiene con el magisterio desde 2018.
El adeudo del gobierno local con la UABC logró superar los mil millones de pesos de acuerdo con medios locales, un fenómeno que ha provocado la indignación de diversos sectores, incluyendo el estudiantil, quienes se encuentran analizando la posibilidad de realizar diversas marchas por las ciudades de Mexicali, Tijuana y Tecate
Ante esta problemática, la UABC manifestó que 11 mil alumnos podrían quedarse fuera del plan de estudios 2019-2020, esto debido a la falta de recursos para mantener la convocatoria de ingreso, la cual ya sufrió un retraso, pues su publicación original estaba programada para el pasado 4 de marzo.
MATAMOROS, PUNTO DE QUIEBRE
Pese a que a finales del mes de enero, la ciudad industrial de Matamoros se convirtió en un ejemplo de la lucha sindical cuando 48 maquiladoras consiguieron el cumplimiento de sus demandas –20 por ciento de aumento salarial y bonos de 32 mil pesos anuales para los trabajadores–, los resentimientos quedaron latentes en el estado fronterizo.
Cámaras de comercio estatales denunciaron que, como consecuencia de la semana de huelgas en la región, Tamaulipas perdió más de 200 millones de dólares por el bloqueo parcial de su producción. Asimismo, aseguraron que se disparó el número de despidos a cuatro mil 500 en menos de dos meses, esto debido a que algunos puestos en las empresas se volvieron insostenibles
En la misma región, la crisis en Arca Continental –una de las principales embotelladoras de Coca-Cola en el país– ha provocado la escasez y encarecimiento de los productos en el estado, con incrementos de hasta el doble del precio en los refrescos y aguas de la popular marca.
La respuesta de la multinacional ha sido el envío de camiones para el abasto desde el estado de Nuevo León, cruzando por Reynosa, los cuales han sido interceptados por los obreros de la empresa, advirtiendo que no dejarán entrar los productos de la marca a Matamoros hasta que se dé puntual atención a todas sus demandas.
De acuerdo con la Secretaría del Trabajo, para finales de febrero se mantuvieron 15 huelgas federales activas a lo largo del país, además de 384 emplazamientos a huelga y 37 conflictos sindicales sin huelga, derivados por inconformidades
Destacan además del sector educativo e industrial, el de bienes y servicios, con Walmart y Teléfonos de México encabezando la lista por el número de empleados involucrados, sumando aproximadamente 150 mil obreros inconformes.
TORMENTA PERFECTA
La creciente actividad en cuanto a movilizaciones obreras en todo el país durante el primer trimestre del año cuenta con varias explicaciones.
Y a pesar de que las necesidades de los trabajadores del sector educativo en la región norte son distintas a las del estado de Morelos o las maquiladoras en Tamaulipas, los fenómenos se correlacionan por dos elementos: el cambio de régimen de gobierno y las crecientes presiones por parte de organismos internacionales para impulsar que México logre una mayor autonomía sindical.
“Poco a poco las organizaciones sindicales buscan reivindicarse con sus bases, con los trabajadores y en consecuencia ellos exigen mejoras económicas y administrativas en los contratos colectivos de trabajo. Eso aunado a los ánimos y orientación política del nuevo régimen federal, me parece que ha dado una especie de ‘caldo de cultivo’ para un fenómeno de mayor actividad a nivel sindical”, menciona Andrés Rodríguez Rodríguez, socio del despacho especializado Santamarina y Steta
Asimismo, el especialista afirma que, aunque pareciera que a nivel nacional se mantiene una mayor y más intensa actividad en cuanto a huelgas o movimientos colectivos, pronostica que aún puede incrementar de manera natural.
“Se ha tomado a Matamoros como la punta de lanza o el ejemplo perfecto de cómo pueden empezar a proliferar en nuestro país movimientos de este tipo. En mi opinión sí se van a intensificar, pero en el caso de Matamoros hubo aspectos muy particulares.
“A mí me parece que los movimientos van a continuar de una manera natural, aunque también tendrán mucho que ver los términos en que se emita la Ley Federal de Trabajo (…) Me parece que el Gobierno federal y los estatales tienen la obligación de buscar un equilibrio entre estos factores de la producción: los trabajadores y los empleadores. Nadie puede estar en contra de que los trabajadores tengan mejores condiciones; pero también deben ser cuidadosas en no romper ese equilibrio y causar que la fuente de trabajo resulte inviable”.
De igual forma, Rodríguez Rodríguez analizó el papel del gobierno como ente conciliador entre las partes, destacando que las administraciones deben impulsar una mayor conciencia para la resolución eficaz de los conflictos.
“Hay algunos ámbitos, como en el educativo, que en principio no hay una producción, no hay un bien tangible o una generación de riqueza como en una industria. Pero aquí el gobierno tiene una responsabilidad aún mayor porque la educación se ha demostrado que es un detonante del desarrollo.
“Tanto en temas colectivos como en individuales, debe de buscarse que la conciliación sea el eje sobre el cual gire el sistema”.
SIN CLAUDICAR
Por su parte, José María Martinelli, profesor titular de la UAM Iztapalapa en la unidad de economía, analizó también las implicaciones de otros estallidos obreros en el último periodo, considerando sus logros como alentadores para la lucha que encabezan desde el sector educativo.
“Yo creo que una cierta ampliación de las huelgas es positivo. Hay un eje que nos articula, aunque no hayamos acordado nada explícitamente, que es la lucha contra las políticas neoliberales. Eso es absolutamente real, pero no solamente en el marco universitario, sino también tenemos que señalar lo importante que ha sido la huelga de las maquiladoras en Matamoros, habiendo logrado un incremento del 20 por ciento del salario y 32 mil pesos de un bono.
“Igualmente, el paro de la embotelladora (Arca Continental) de Coca-Cola es una aliento, porque entiendo que continúan en huelga y se trata de la segunda embotelladora más importante de la empresa a nivel América Latina (…) En este sentido es alentador, porque esta lucha va a exigir (en el caso de la UAM) una democratización de la universidad y la redistribución de los recursos que va a mejorar los aspectos de nuestra actividad: docencia, investigación, difusión de la cultura y una ampliación de la matrícula”.
El cambio de régimen y las crecientes presiones por parte de organismos internacionales para impulsar que México logre una mayor autonomía sindical han influido en el creciente número de movilizaciones por parte de trabajadores en el país
El catedrático con 40 años de experiencia en la institución e integrante del SITUAM lamentó que hasta el momento la respuesta de la administración del presidente López Obrador no haya mostrado una postura más propositiva para la resolución de los conflictos de la UAM.
“Lamentablemente una manifestación en la Secretaría de Hacienda el lunes pasado no fue recibida. En general nos responden que vayamos a la SEP o a otras secretarías, pero no hay ningún interés en mediar a favor de nuestra propuesta o por lo menos interpelar a la autoridad universitaria”.
“Cabe decir que el presupuesto federal que se recibió este año es absolutamente insuficiente. Nuestra universidad recibe 7 mil 300 millones de pesos, de los cuales un 85-88 por ciento se utilizan para cubrir nómina. Pero esa nómina está controlada por la burocracia universitaria y el personal de confianza, que siendo una fracción minoritaria y temporal en la universidad, manejan entre el 28 y 31 por ciento del presupuesto asignado, lo cual es inaceptable”, denunció.
No obstante, Martinelli considera que, tras 40 días en paro de labores, la huelga ha logrado mostrar la desigualdad extrema entre lo que perciben las autoridades académicas y los trabajadores de base.
Por lo cual el SITUAM, a través de su comité de huelga, convocó a un foro ampliado el próximo viernes 15 de marzo, para integrar las observaciones de académicos, administrativos y estudiantes, así como los sindicatos en huelga y solidarios para la consolidación del movimiento
“Pensamos que esta participación ampliada va a darle más consistencia a la legitimidad de nuestra huelga, que en ningún momento hemos rescindido los ejes principales: incremento salarial del 20 por ciento, tabulación universal para todos y la redistribución presupuestal. Todo eso se mantiene.Yo quiero decirle a los estudiantes que la huelga no se realiza contra ellos. Realizamos la huelga en defensa de nuestros derechos. Es legal y constitucional y creemos que con nuestra lucha, mejoraremos las actividades sustantivas de la universidad. En ese sentido, les pedimos comprensión y, si así lo desean, apoyo”.

https://www.reporteindigo.com/reporte/alerta-rojinegra-crisis-laboral-genera-demandas-derechos-trabajadores-conflicto-gobierno-federal/

“Terremoto laboral: ¿mismos líderes?”


Paco Ramírez
28.02.2019/12:08
Vaya terremoto que se viene en el ámbito laboral en nuestro país; por un lado la reforma a la Ley Federal del Trabajo, ya cocinándose en la Cámara de Diputados y por el otro, cambios en las relaciones laborales que involucran a empresas, trabajadores y sindicatos.
Uno de los pilares en que se sustentó el sistema político mexicano, creado por el PRI, fue la creación de las centrales obreras al servicio del Estado que ofrecían el control de la clase trabajadora, a cambio de votos. Eso trajo como consecuencia 80 años de “paz laboral”, con un puñado de líderes sindicales con fortuna y poder, cobijados por el gobierno y los trabajadores explotados, esclavizados y hundidos en la pobreza.
Precisamente el cambio del que hablamos consiste en desmantelar todo ese andamiaje de relaciones perversas para mejorar las condiciones de trabajo de millones de mexicanos seriamente castigados con bajos salarios y condiciones desventajosas.
Esto debe traducirse en la salida de los líderes sindicales y corporativistas cuya presencia no cabe más en el nuevo esquema que se está planteando con las iniciativas que están por aprobarse en el poder legislativo y que le otorgan más poder al trabajador ante sus patrones y ante el propio sindicato.
Esos dirigentes que han nutrido sus fortunas con las cuotas sindicales y que se han entronizado en el poder sin atender las mínimas demandas salariales de los trabajadores, sólo interesados en obtener canonjías para sus incondicionales.
Ejemplos hay muchos, Carlos Romero Deschamps el intocable y todopoderoso líder del sindicato petrolero; Elba Esther Gordillo, quien ha dicho que buscará recuperar la Secretaría General del sindicato magisterial, del que ha obtenido cientos de millones de pesos.
Ahí están también Víctor Fuentes del Villar, líder de los trabajadores electricistas; Francisco Hernández Juárez de los Telefonistas, Victor Flores el de los ferrocarrileros, sobre quienes pesan varias acusaciones por despojo de cuotas sindicales y fraude.
Las horas de todos estos acaudalados “líderes obreros” deberían estar contadas, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunciara, una semana después de arrancar su sexenio, la inminente llegada de la democracia sindical y que “ya no habrá sindicatos apoyados por el gobierno.” Pero…
La mala, es que, nada perdidos, los dirigentes impunes tuvieron el cuidado de construir su futuro con una reelección que les garantiza su lugar al frente hasta 2024, es el caso de Romero Deschamps y Víctor Flores.
¿Por dónde, entonces? El gobierno de la Cuarta Transformación podrá articular un cambio verdadero con líderes tramposos y muy curtidos en la política sindical. Es urgente romper con los símbolos del sindicalismo ”charro” que tanto daño han causado al erario y a los trabajadores del país y dar paso a nuevos cuadros y un esquema de transparencia y rendición de cuentas verdadero, que no permita más despojos.
Y para rematar: Napoleón Gómez Urrutia (Senador por Morena) crea la Confederación Sindical Internacional Democrática (CSID), agrupando ya 150 gremios y 10 federaciones con el objetivo de modernizar el sindicalismo mexicano, democracia con voto libre y secreto, acabando, dice, con el charrísimo, el chantaje y la represión
Así, nomas, personaje polémico luego de 12 años en el exilio, se ha visto envuelto en controversias por pelearse con los patrones de su sector (el minero) y de un supuesto desvío de recursos económicos del sindicato.
Hoy ocupa un escaño en el Senado del partido en el poder, preside la Comisión de Trabajo y tiene alianzas con las poderosas Confederación Sindical Internacional (CSI) e IndustriALL Global Union.
Otros aspirantes a sustituir a los viejos líderes obreros son el también senador por Morena, Pedro Haces, dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) y el propio Hernandez Juárez.
La misión que tienen es descarrilar a la CTM de Carlos Aceves del Olmo y a la CROC, de Isaías González, para crear el modelo de central de la cuarta transformación de Andrés Manuel López Obrador.
Así las cosas, la grilla en las centrales obreras y los sindicato está en plena ebullición, alimentando la incertidumbre sobre el futuro de los trabajadores mexicanos. ¿Qué intereses tendrá detrás este “nuevo” sindicalismo? Pues tomar el control de los servicios de tercerización de las empresas, los trabajadores outsourcing, vamos, ser sindicato y patrón al mismo tiempo.
La lucha sindical traerá como ya lo vivimos muchas más huelgas y paros, el 5 de marzo estallará la huelga en 80 tiendas Wal-Mart de diez Estados del País, en demanda de 20 por ciento al salario y la aplicación, por primera vez, de un bono de 4 por ciento sobre las ventas realizadas por los trabajadores, “si sometemos a Wal-Mart, sometemos a cualquiera” es la consigna y la amenaza, así lanzada por Isaías Gonzalez el líder de la CROC.
La reforma a la Ley Federal del Trabajo persigue dos objetivos: Uno: acatar las condiciones impuestas durante las negociaciones del T-MEC que obligan a México a concretar la reforma de sus leyes secundarias sobre justicia y conciliación laboral. Y Dos: asumir el control de las centrales obreras. La reforma está planchada y antes de que concluya febrero, seguramente será aprobada en el Senado.
En adelante, los sindicatos de trabajadores o los patrones podrán solicitar a los Tribunales la modificación de las condiciones contenidas en los contratos colectivos o en los Contratos-Ley.
 Para que un cambio tan radical sea efectivo deberán sentarse las bases de un cambio de paradigma y, francamente, no se ve cómo pueda lograrse con la presencia de los mismos viejos líderes corruptos y carentes de toda reputación, que nada bueno se ve que puedan abonar a favor de la Cuarta Transformación.

FB: Paco Ramirez Tw: @ramirezpaco https://www.milenio.com/opinion/paco-ramirez/100-palabras/terremoto-laboral-mismos-lideres