
Expertos advierten que, si bien la reforma laboral tiene avances, también abre la puerta a que el gobierno busque controlar a los sindicatos y favorecer a una sola central, como la de Gómez Urrutia.
mié 01 mayo 2019 05:00 AM
AMLO con los trabajadores. Se prevé que este Día del Trabajo el presidente tenga un encuentro con representantes sindicales. (ADNPolítico)
Ariadna Ortega
CIUDAD DE MÉXICO (ADNPolítico).- Doce días antes de que el Senado aprobara la más reciente reforma laboral, la Secretaría del Trabajo federal (STPS) otorgó la toma de nota a la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), la nueva central sindical dirigida por el senador de Morena y líder minero, Napoleón Gómez Urrutia.
Se trata de un organismo que agrupa a 150 sindicatos y 10 federaciones y el cual, según expertos en la materia, encarna el riesgo de que en México se conforme un nuevo «monopolio sindical«, como el que en su momento representó la Confederación de Trabajadores de México (CTM), creada en 1936 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) y que se convirtió en el brazo obrero ligado al PRI.
El nacimiento de la CIT se da justamente a la par de la aprobación en el Congreso de la nueva reforma laboral, una de cuyas banderas es un paquete de medidas a favor de la democracia y la libertad sindical. Sin embargo, si bien los analistas ven algunos potenciales beneficios en estos cambios, también advierten que pueden implicar lo contrario para el país.
«Si volvemos a caer en ese gran error, porque ya lo vivimos con la CTM, no va a haber un avance real; tenemos que terminar con ese corporativismo sindical, con ese monopolio sindical, y dejar atender esa democracia sindical”, dice Verónica Santos Méndez, investigadora de la Universidad Intercontinental (UIC).
Con la CTM se empieza a monopolizar a los sindicatos y se empiezan a dar cuenta del gran negocio político y económico (detrás de ellos)». Verónica Santos, investigadora de la UIC
¿Dónde está el posible riesgo?
Si bien la reforma laboral establece para los trabajadores el voto directo, personal, libre y secreto para definir a sus dirigentes, así como otros avances en la democracia sindical y la negociación colectiva, también deja un hueco que podría ser aprovechado por alguna figura como el líder minero, con el fin de ganar poder para su agrupación y tejer relaciones con las autoridades.
De acuerdo con lo aprobado en las cámaras, se creará un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral en sustitución de la actual Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. El titular de tal organismo será designado por el Senado, de una terna propuesta por el Ejecutivo federal, y dicha instancia será la encargada de los registros sindicales y de contratos colectivos.
Para el coordinador del Comité de Derecho Laboral de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE), Jorge Sales Boyoli, este es un tema que preocupa porque hace pensar que, al impulsar como titular del Centro Federal a una persona cercana al morenismo, la Presidencia de la República podría seguir conservando los registros de las organizaciones sindicales como un forma de control político y, en paralelo, favorecer a una central que le sea afín, como la de Gómez Urrutia.
«Es lo que hemos llamado una especie de trampa de control, porque se deja en el poder político la decisión de otorgar o negar contratos colectivos, o la decisión de otorgar o negar registros sindicales; posiblemente, vamos a presenciar nueva forma de corporativismo sindical en versión ‘4T'», afirma Sales en entrevista.
Esto hace pensar que estamos en la nueva versión de la CTM, en modalidad ‘cuarta transformación'». Jorge Sales, integrante de la ANADE
¿Qué dicen AMLO y ‘Napo?’
En contraste con lo que dicen los analistas, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha rechazado que la confederación de Gómez Urrutia sea como una nueva CTM. También ha insistido en que no habrá sindicatos promovidos por su administración.
«El cambio en esta materia es que no hay sindicatos promovidos por el gobierno, no hay sindicatos amparados, protegidos por el gobierno, tampoco dirigentes sindicales subordinados al gobierno, apoyados por el gobierno», dijo en su conferencia de prensa matutina del pasado 14 de febrero.
En otra conferencia de prensa, la del 25 de abril, defendió a Gómez Urrutia y señaló que «quienes se creían dueños de México» expulsaron al líder minero del país por 12 años, pero que ahora son tiempos distintos y que él no quiere que el gobierno sea como un comité al servicio de una minoría.
«Nosotros protegemos a quienes son perseguidos, pero al mismo tiempo no permitimos ningún acto antidemocrático y estamos en contra del ‘charrismo sindical'», afirmó.
Por su parte, el senador afirmó en febrero pasado, al presentar a su nueva organización, que con la CIT comenzará una nueva etapa para el sector obrero mexicano. Asimismo, invitó a otros organismos a unirse a su confederación e insistió en que no tendrá relación con Morena.
«No somos agencia ni del gobierno ni del grupo político de Morena«, dijo Gómez Urrutia, aunque los especialistas señalan que todavía está por verse cómo será la relación entre el Poder Ejecutivo federal encabezado por López Obrador y los liderazgos sindicales.
Etiqueta: monopolio sindical
Libertad sindical, ¿sueño posible?

JOEL ORTEGA JUÁREZ
13.04.2019/03:48
La paradoja de las paradojas: la presión del gobierno de Trump y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, así como la de la Presidenta de la Cámara Baja de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, consiguieron que el 11 de abril de 2019 la Cámara de Diputados aprobase por 417 votos, 29 abstenciones y un voto en contra, la reforma laboral por la que debieron luchar los sindicatos mexicanos.
Obviamente no se iban a “autosuicidar”, como decía López Portillo. El charrismo sindical ha basado su control de los trabajadores en una legislación que le ha garantizado el monopolio sindical. Tampoco lo plantearon los diversos movimientos críticos, porque en muchos casos consideraban “logros del movimiento obrero, la titularidad única de los contratos colectivos” por medio del sindicalismo único en cada empresa, rama de industria o dependencia del aparato público e incluso de las Universidades y, por supuesto, del sindicato de la educación.
El “modelo sindical” corporativo, monopólico, antidemocrático, sustento central del control de los trabajadores por el PRI durante casi un siglo, ha sido un perverso mecanismo contrario a los trabajadores. Mediante ese mecanismo se produjo un retraso salarial insólito: México padece los más bajos salarios de la región desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Esa es la verdadera causa profunda de la inmensa desigualdad y la pobreza de la mayoría de la población. Un sindicalismo al servicio de los patrones y el Estado sometió a los trabajadores y los hizo quedar inermes, sin casi ninguna capacidad de realizar huelgas locales, de rama o mucho menos nacionales para reivindicar salarios dignos y condiciones laborales capaces de competir con los mercados internacionales.
Precisamente ese inmenso rezago ante los salarios de los trabajadores de los Estados Unidos y Canadá era insoportable para los empresarios y gobiernos de esos países. Para la aplicación del T-MEC exigieron cambiar la legislación laboral. Es muy lamentable que ese sea el factor que pudo impulsar la reforma laboral aprobada por la Cámara de Diputados.
Algunos rasgos de esa reforma pueden ser el inicio de un cambio muy importante en el mundo del trabajo. Habrá que ver cómo se dará en la vida real la “libertad de afiliación sindical” y con ello construir un mecanismo para que sean los trabajadores los que detenten los Contratos Colectivos hasta hoy en manos de los burócratas sindicales, conocidos como charros, convertidos en “redentores” millonarios al servicio de los patrones y los gobiernos.
Esperemos que se ponga fin a cualquier modalidad de las llamadas “cláusulas de exclusividad en la contratación y separación” que anularon el principio básico del capitalismo: la libertad de los trabajadores de concurrir al mercado para vender su fuerza de trabajo.
También habrá que ver cómo se rompe con el otorgamiento de las “cuotas sindicales” a los charros, fuente de corrupción y de verdadera esclavitud de los trabajadores.
Otros elementos de la legislación que fomentó el charrismo, como el “registro y toma de nota”, las “huelgas declaradas inexistentes” , deben suprimirse sin ambigüedades.
Sin menospreciar lo avanzado de la reforma laboral, es el turno para forjar un movimiento autónomo de los trabajadores.