Avala Senado el derecho a sindicalizarse


Por unanimidad, aprueba el Convenio 98 de la OIT; aplaude Gómez Urrutia nueva era de relación obrero-patronal
Por
 Enrique Serna
21 septiembre, 2018
El senador Napoelón Gómez Urrutia ganó ayer su primera batalla legislativa, al aprobar el Senado la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ofrecerá a los empleados libertad sindical.
“Hoy se inicia un nuevo proceso de reconstrucción en el mundo del trabajo, no sólo por la reivindicación de los derechos de los trabajadores, sino comenzar un nuevo proceso en las relaciones obrero-patronales”, dijo el exlíder minero, quien impulsó la ratificación del convenio.
El acuerdo, que se votó con 78 votos a favor, cero en contra y ninguna abstención, establece que los trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de discriminación sobre la libertad sindical en relación con su empleo. 
Durante la discusión, Gómez Urrutia destacó que el acuerdo estaba pendiente desde su emisión en 1956. Recordó que en 2015 fue retomado por la administración del Presidente Enrique Peña, quien la envió a la Cámara alta para su discusión, pero no superó el filtro legislativo.
A su vez, Miguel Mancera enfatizó que se trata de una lucha del PRD por la defensa de los derechos laborales, y recordó que han impulsado una reforma que permita incrementar el salario para millones de trabajadores mexicanos.
Inicia un nuevo proceso de reconstrucción en el mundo del trabajo, no sólo por la reivindicación de los derechos de los trabajadores, sino en las relaciones obrero-patronales”

Napoleón Gómez

Senador de Morena

Por su parte, Carlos Aceves del Olmo, del PRI, advirtió que la ratificación de dicho convenio podría provocar conflictos laborales y estancamiento económico, por lo que exhortó a la mayoría de Morena para actuar de forma institucional.
El convenio también busca regular el llamado outsourcing, además de promover el incremento al salario mínimo; con ello, dijo, no se pone en riesgo la competitividad; añadió que también es necesario reformar la Ley Federal del Trabajo.
En la discusión no estuvo presente la bancada blanquiazul, que abandonó la sesión horas antes tras aprobación de la llamada “ley mordaza”, con la que se disminuyen los tiempos de exposición de los legisladores.
Por el contrario, los senadores del PRI retornaron al pleno para votar a favor este histórico Convenio.

  • El Dato: El Estadodeberá proteger al trabajador contra actos que condicionen su empleo a que no se afilie a un sindicato o lo deje.
https://www.razon.com.mx/avala-senado-el-derecho-a-sindicalizarse/

Senado alista aprobar convenio de derecho de sindicación, 69 años después

􏰆 
A propuesta del senador Napoleón Gómez Urrutia, el pleno senatorial aprobó rescatar de los expedientes de la 63 Legislatura, el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que data de 1949.
A propuesta del senador Napoleón Gómez Urrutia (Morena), el pleno senatorial aprobó rescatar de los expedientes de la 63 Legislatura, el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que data de 1949.
El presidente Enrique Peña Nieto envió el convenio al Senado, a la espera de su ratificación, el 27 de noviembre de 2015, con una exposición de motivos favorable a la esencia del convenio que se titular para la Aplicación de los Principios del Derecho de Sindicación y de Negociación Colectiva.
El presidente de la mesa directiva del Senado, Martí Batres Guadarrama (Morena), presentó el asunto a la asamblea y lo hizo avanzar para quedar de Primera Lectura, con lo cual se inscribe de manera inmediata para ser discutido y votado en la sesión de este jueves 20 de septiembre.
En ese sentido, este sería el primer asunto que se sometería a la votación del pleno, correspondiente a sus facultades de ratificación de tratados internacionales.
Peña Nieto expuso, al proponer la ratificación, que se trata de un «instrumento internacional (que) tiene como propósito dotar a los trabajadores de una adecuada protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo«.
Expone también que «dicha protección deberá ejercerse especialmente contra todo acto que tenga por objeto sujetar el empleo de un trabajador a la condición de que no se afilie a un sindicato o a la de dejar de ser miembro del mismo».
Remarca que «el convenio busca regular que las organizaciones de trabajadores y de empleadores gocen de una adecuada protección contra todo acto de injerencia de unas, respecto de las otras, ya sea que se realice directamente o por medio de sus miembros, en su constitución, funcionamiento o administración».
En 1965, el convenio fue expuesto al Senado, que propuso una reserva, dado que en la ley había la cláusula de exclusión, y la OIT rechazó esa posibilidad, pues no admite reservas en sus instrumentos.
Fue hasta la reforma laboral que se publicó el 30 de noviembre de 2012, cuando se hizo compatible la legislación mexicana con el convenio de la OIT.
Al proponer su ratificación hace tres años, Peña Nieto señaló al Senado que «la ratificación de este convenio se sumaría a los compromisos asumidos por México a nivel internacional, en materia laboral, garantizando el pleno goce y ejercicio del derecho de sindicación y de negociación colectiva a los trabajadores».

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/senado-alista-aprobar-convenio-de-derecho-de-sindicacion-69-anos-despues

Aumentar los salarios, pero también restablecer derechos


Napoleón Gómez Urrutia
Se ha hablado mucho de la posibilidad de utilizar la renegociación del TLCAN como un impulso para aumentar los salarios en México, pues la elevación de los ingresos de los trabajadores mexicanos eliminaría el pretexto aducido por Donald Trump para complicar el tratado, ya que dice que por este motivo opera a favor de empresas mexicanas y en perjuicio de las de Estados Unidos y Canadá.
Por otro lado, Andrés Manuel López Obrador ha propuesto aumentar el salario mínimo hasta homologarlo con el de Estados Unidos, poco más de mil pesos diarios, a la tasa de cambio actual.
No hay duda de que los aumentos son necesarios. Después de tres décadas de políticas neoliberales, la pobreza sigue muy alta y rebasa 50 por ciento de la población mexicana. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el número de pobres aumentó de 49 millones, en 2008, a 53.4 millones para 2016. Los salarios en China son ya dos veces mayores a los de México.
Pero los aumentos no son tan valiosos cuando se otorgan sin acompañamiento de derechos democráticos con los que los trabajadores y las trabajadoras puedan defender sus conquistas. En los últimos años. el Sindicato Minero ha logrado un promedio de aumento en salarios y prestaciones arriba de 12 por ciento, o sea, dos o tres veces mayores que los que consiguen los organismos charros. Este éxito se debe fundamentalmente a la disposición y la capacidad de nuestros afiliados para movilizarse junto con sus comunidades, ejercer democráticamente y de forma responsable el derecho de huelga para hacer crecer al sindicato con nuevos proyectos, además de la sindicalización de nuevos compañeros y compañeras.
Sería un error pensar que los aumentos por sí mismos podrían resolver el déficit de derechos democráticos que persiste en el mundo laboral mexicano. Como muchos expertos han observado, los salarios mexicanos en las grandes industrias son inferiores comparados con los de otros países, no debido a la falta de productividad, sino a un pacto diabólico entre políticos, empresarios y sindicatos sometidos para robar sistemáticamente esta estructura jurídica a los trabajadores, mientras dividen el botín entre aquéllos.
El ejemplo más reciente de esta alianza es el dictamen de la ley secundaria para aplicar las reformas constitucionales en materia laboral, que esta semana está a punto de debatirse en el Senado. Como muchos abogados, académicos y dirigentes sindicales hemos advertido, el dictamen pretende consolidar el control de los sindicatos corruptos, los funcionarios cómplices y las empresas amafiadas con ellos sobre las instituciones de la justicia laboral, al cerrar todos los espacios a los trabajadores que pretendieran organizarse en sindicatos democráticos y así negociar contratos colectivos que les garantizaran salarios buenos, seguridad adecuada e higiene en el trabajo, las utilidades y las prestaciones que en justicia y de acuerdo con la ley les correspondan, así como la posibilidad de una jubilación digna.
No es un accidente que los patrocinadores de esta propuesta sean representantes sindicales conocidos internacionalmente por su corrupción y venalidad, como es el caso de Tereso Medina Ramírez, jefe de la CTM en Coahuila y dueño de unos 146 contratos colectivos de protección patronal que abarcan a un mínimo de 22 mil trabajadores en varias ramas industriales, según datos oficiales. Por otra parte, está Isaías González Cuevas, de la CROC, también líder charro; con su iniciativa, ambos traicionan a la clase trabajadora.
Como observó el senador del PT, Luis Humberto Fernández, tan vergonzosa es la ley que nadie ha salido a defenderla. Sería una gran desgracia y una gran vergüenza para el Senado y para la Cámara de Diputados que se apruebe una ley como ya hemos aprobado muchas, sin que nadie salga a defenderla, nada más porque dieron la instrucción, nada más porque sus jefes los mandaron, nada más porque no había razones: sólo había instrucciones.
La única estrategia efectiva para revertir el control de las grandes empresas y sus lacayos charros es derrotar este falso dictamen y aprobar uno que implemente fielmente las normas constitucionales y los convenios internacionales suscritos por México que protegen los derechos de los trabajadores.
Ésta ha sido la principal exigencia de los sindicatos internacionales de Canadá, Europa y Estados Unidos en sus cartas dirigidas a los senadores de México. Es otra cruel ironía que ellos se preocupen más por los derechos de los trabajadores mexicanos que nuestro propio gobierno y que, naturalmente, los sindicalistas charros.
Sólo un candidato presidencial se ha manifestado claramente por una verdadera reforma del derecho laboral. En un documento reciente, López Obrador exige:
–Que las leyes reglamentarias de la reforma laboral constitucional se ajusten estrictamente al contenido y principios de la Carta Magna.
–Que las tareas propias del Poder Judicial no deben ser sustituidas por el Órgano Nacional Autónomo de justicia laboral, cuyas funciones se refieren limitadamente sólo a la conciliación y al registro de sindicatos y contratos colectivos. Éste no deberá ser tripartito ni admitir en su estructura de gobierno una representación que lo pueda convertir en juez y parte en los procesos.
–Que los procesos de los cuales dependa el ejercicio de los derechos laborales, incluso los conflictos por titularidad y por cumplimiento de requisitos para emplazar a huelga o suscribir un contrato colectivo, deben quedar a cargo del Poder Judicial, manejado con justicia e independencia.
–Que las y los trabajadores tengan garantizada la consulta previa antes de la firma de cualquier contrato colectivo, a través de un procedimiento de voto secreto validado por el Poder Judicial.
–Que se apliquen a este proceso los preceptos de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información para proteger esos mismos derechos laborales de los trabajadores.
El Sindicato Nacional de Mineros, que tengo el honor de presidir, conoce la amarga realidad del inframundo del derecho laboral actual, donde los trabajadores que intentan afiliarse a un gremio democrático como el nuestro, sufren demoras interminables, despidos sin remedio, acoso y amenazas, y hasta asesinatos con impunidad, como es el caso reciente de la empresa canadiense Torex Gold Resources, en la mina Media Luna, ubicada en el estado de Guerrero.
Aún si en este mes logramos derrotar la reforma reaccionaria del PRI, quedará pendiente para el Congreso, en septiembre próximo, reglamentar fielmente nuevas reformas constitucionales para acabar de una vez por todas con el infierno de los contratos de protección patronal y los demonios – charros, empresarios y funcionarios cómplices– que viven de ellos.
Como senador, de entrada mi compromiso será el de luchar por una reforma laboral que garantice los derechos y la dignidad de la clase obrera, que logre de esta forma aumentos salariales reales y permanentes para mejorar las condiciones del pueblo, el fortalecimiento y crecimiento de la economía nacional. No hay ninguna duda, por mi parte, de que ésta habrá de ser mi primera y más importante encomienda senatorial tras las elecciones del 1º de julio próximo. De ella habrán de surgir inevitablemente nuevas oportunidades y más importantes retos políticos, jurídicos y sociales para el avance de México.

http://www.jornada.unam.mx/2018/04/19/opinion/020a1pol

La decadencia moral de un gobierno


Napoleón Gómez Urrutia
Es común escuchar que en México se han perdido los valores y el respeto al estado de derecho. Que esos son los problemas estructurales de la sociedad, porque sin aquellos el país va al fracaso al ser el origen de todos los males. Aparentemente cualquier persona, si está cerca del poder y tiene dinero, puede hacer lo que se le pegue la gana sin recato, sin remordimientos o sentimientos hacia los demás.
En esas condiciones, la pregunta es ¿hacia dónde vamos, hacia dónde se encamina la sociedad? Cuando la corrupción y la impunidad se han vuelto incontrolables y la acumulación desmedida y exagerada de riqueza de unos cuantos es más fuerte que la vida en paz y que la conciencia tranquila, entonces estamos mal, se vea por el lado que se quiera.
En los tiempos actuales la opulencia y el cinismo son cada vez más evidentes ante la mirada de los que poco o nada tienen. Los protegidos por el gobierno y los beneficiarios de toda esa desigualdad no quisieran que la nación cambie, sino que el estado de cosas permanezca como está.
Esos mismos ven a los promotores de un cambio como los factores del retroceso y como los enemigos de la estabilidad y por eso tienen temor a las transformaciones, porque están cómodamente instalados en las mieles del imperio. Esos consideran a los partidarios de las innovaciones, no como sus adversarios políticos, sino como sus enemigos mortales a quienes quisieran destruir o eliminar. Por supuesto que eso se ha convertido en obsesivo y enfermizo para ellos, ya que carecen de todo sentido de responsabilidad social. De acuerdo con José Mujica el ex presidente de Uruguay, el filósofo estoico romano Séneca decía que pobres son aquellos que precisan mucho.
En el periodo electoral actual muchos de esos políticos y empresarios que se sienten derrotados, han aumentado su agresividad y su perversidad, mostrando lo peor de su condición humana. Así tenemos videos del PRI promovidos por la vulgaridad y abyección de su presidencia y de algunos dirigentes para complacer los intereses más oscuros de empresarios igual o peor de corruptos que ellos, atacando a diferentes personas y líderes con la pretensión de desprestigiarlos, sin darse cuenta que el pueblo y los verdaderos miembros de su partido los rechazan y los desprecian y que no pueden frenar el avance de la historia ni los cambios que inevitablemente se avecinan.
Las estrategias de los que van abajo en las campañas políticas y en las encuestas los hacen vociferar y rebajarse al nivel que verdaderamente tienen: porros y golpeadores corrientes que no merecen representar a quienes quieren y respetan sinceramente a su país, y no a los ilegítimos intereses de quienes no representan más que su egoísmo. Es más, en su irritación y desaliento están buscando impulsar a como dé lugar las llamadas reformas como la laboral o la energética, con una prisa exagerada que sólo refleja su conveniencia y la de aquellos que los mueven a impulsarlas para cometer cada vez más errores, atentados y arbitrariedades.
Algunos de los empresarios, administradores y líderes más corruptos del país han convertido la política en un sistema sucio y perverso para controlar y detener a sus enemigos. Al mismo tiempo, saben que no van a permanecer más en el poder, porque el pueblo los rechaza y está esperando un cambio de estrategia y de guía para conducir el destino de la nación hacia una etapa de mayor igualdad y bienestar. Esto es, hacia un sistema sin corrupción y sin la explotación irracional de los recursos del país, con un objetivo soberano y nacionalista y sin la impunidad que ha prevalecido hasta ahora, que, además, ha dañado mucho la imagen de México.
Es evidente la desesperación del gobierno por continuar avanzando en la contrarreforma laboral ya que con una prisa inusual sus representantes buscan aprobar un proyecto que atenta contra los derechos e intereses de la clase trabajadora, como ya lo hemos comentado en anteriores artículos y también lo han hecho especialistas en los temas laborales.
La Cámara de Diputados y el Senado deben rechazar este proyecto y esperar al cambio de gobierno, además de evitar conflictos de trabajo que pueden arriesgar aún más el crecimiento económico nacional.
Asimismo, la reforma energética ha despertado muchas críticas y comentarios negativos sobre el origen de los capitales que se están repartiendo con demasiada impaciencia los recursos de la energía nacional. Muy en especial en materia de refinación de petróleo, ya que en la actualidad México exporta crudo e importa gasolina. De ahí que se requiere una estrategia energética que beneficie principalmente a México y que el producto de las utilidades se aplique como en Noruega a mejorar la eficiencia productiva, la generación de empleos, los programas sociales y fortalecer el enorme fondo de pensiones que es la materia central para el retiro con dignidad de todas las personas.
Antes de terminar la administración de Enrique Peña Nieto, por iniciativa propia debe parar la reforma laboral y dejar al próximo gobierno la negociación de los cambios que se requieran, así como cancelar todos los contratos de protección patronal que son la clara muestra de la descomposición moral de un gobierno, al fomentar mediante ellos la desigualdad, la marginación y la pobreza.
Si se aprueba irresponsablemente esta ley durante estos últimos días o semanas, entonces veremos en plenitud la degradación de los derechos de los trabajadores, además de poner en peligro la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Es tiempo de frenar la ignominia y la traición contra la clase trabajadora y el pueblo de México.

http://www.jornada.unam.mx/2018/04/05/opinion/018a1pol

Gómez Urrutia llama a evitar control y subordinación de la clase trabajadora


Se les pide ser héroes a costa de sus empleos: investigadora
Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Sábado 10 de febrero de 2018, p. 13
Líderes sindicales y académicos reconocieron que no sólo los trabajadores, sino el país en general, enfrentan un enorme desafío para detener la aprobación en el Congreso de las leyes secundarias en materia laboral, las cuales son regresivas, porque no respetan en nada el espirítu de la reforma al artículo 123 constitucional aprobada en 2017.
Al participar en el seminario El sindicalismo, el derecho de asociación y la negociación colectiva, organizado por El Colegio de México (Colmex), Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, llamó a las organizaciones y sindicatos independientes a movilizarse en contra de su aprobación.
En un videomensaje transmitido en la sala Alfonso Reyes del Colmex, el líder minero destacó que las iniciativas de leyes secundarias a la reforma laboral, presentadas en diciembre pasado por dos senadores priístas representantes del sector obrero, son no sólo aberrantes, sino un retroceso histórico, por lo que reiteró su llamado a unir fuerzas entre los distintos sectores de trabajadores y organizaciones sociales para frenar la aprobación de medidas que matendrán los mecanismos de subordinación y control salarial de la clase trabajadora.
Por su parte, Graciela Bensusán, experta en sindicalismo y profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), aseguró que pedirle a los trabajadores que defiendan el derecho a la libre asociación, la negociación colectiva y el acceso a mejores salarios bajo el actual marco normativo laboral sería suicida, es como perdirles que se conviertan en héroes a costa de sus empleos, por eso es tan importante cambiar las reglas del juego.
En el encuentro, donde acudieron expertos en temas laborales y líderes sindicales, la investigadores destacó que la reforma laboral aprobada en 2017 es fundamental para el país. Está en juego la posibilidad de cambiar un desequilibrio muy fuerte en el poder de negociación del trabajo y el capital, que en México se traduce en una parte muy significativa de la pobreza, porque tiene que ver con los bajos salarios, la falta de relación entre los salarios y la productividad, y la desigualdad, afirmó.
Podemos dar un primer paso, explicó, para desarmar un acuerdo corporativo estatista, que tuvo su función bajo el modelo de industrialización por el mercado interno, que pudo funcionar entre los años de 1940 y 1980 del siglo pasado, pero luego vino una fase en la que el mismo modelo sirvió para desactivar, porque el corporativismo fue un desactivador de la protección en el mundo del trabajo.
Hoy tenemos cuatro décadas con un modelo neoliberal que da muestra, sostuvo, de grandes fallas en México y el mundo, pero que tiene un rostro distinto en cada nación y que en la nuestra es dramático. Se trata, dijo, de crear un terreno más nivelado entre trabajo y capital, pero esto supone también que los sindicatos vuelvan a representar los intereses de los trabajadores.
Ahora, señaló, tenemos una inversión de esta representatividad, porque hoy los sindicatos no representan a los trabajadores, sino al Estado y las empresas, la recuperación de los gremios, indicó, también es sustantiva para alcanzar una verdadera mejora salarial y la protección de una negociación colectiva.

http://www.jornada.unam.mx/2018/02/10/politica/013n2pol