Sepultan sindicalismo charrro de CTM, CROC y CROM tras décadas de clientelismo


Décadas acarreando obreros y hasta ahora los obreros podrán decirles NO, y echarlos a la calle
MIÉRCOLES, 01 DE MAYO DE 2019 01:16 HRS. | DANIELA BARRAGÁN | SIN EMBARGO | DESDE EMMANUEL AMETH NOTICIAS
Política
Mayo 01, 2019 01:16 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México 
Daniela Barragán | SIN EMBARGO › Emmanuel Ameth Noticias
La derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el pasado 1 de julio trajo consigo otros derrumbes y en esta conmemoración del día de los trabajadores la aprobación de la Reforma Laboral luce como la legislación que pondrá fin a las estructuras sindicales que ese partido adoptó y que dotó de poder, aunque el costo fuera el trabajo digno y bien remunerado de los mexicanos.
Abogados laborales coinciden en que este 1 de mayo es distinto a los demás porque las estructuras sindicales, esas ’viejas estructuras’, hoy crujen. El también reconocido como ’sindicalismo oficial’, no figura en la lista de oradores del acto presidencial del Día del Trabajo y no serán protagonistas de los eventos solemnes; ahora tendrán que trabajar en acoplarse a las nuevas leyes de justicia laboral, libertad sindical y negociación colectiva.
El día de ayer se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la Reforma Laboral que es secundaria a la ley de 2017 y modifica 479 artículos de los mil 010 que tiene la Ley Federal del Trabajo.
El punto medular de esta nueva legislación es la procuración de libertad sindical en un país en el que el 43 por ciento de los sindicatos de trabajadores está concentrado en tres centrales obreras íntimamente ligadas al priismo, y cuya fundación data de hace más de 80 años: CTM (Confederación de Trabajadores de México), CROC (Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos) y CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana), de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS); en el que la percepción de corrupción en esas organizaciones crece y cuando la precariedad laboral se refleja en pobreza.
Hace apenas un año, Carlos Aceves del Olmo, de la CTM, Isaías González de la CROC y Luis Miguel Victoria Ranfla del SNTISSSTE acompañaron al Presidente Enrique Peña Nieto en el evento del 1 de mayo, hoy algunos han anunciado protestas como paros nacionales y se muestran inconformes con la ley.
De acuerdo con la Unidad de Datos de SinEmbargo, la CTM (776), la CROC (416) y la CROM (341) son las centrales obreras con más organizaciones afiliadas a nivel nacional. De ese modo, dos de cada cinco sindicatos de trabajadores registrados ante la STPS (1 mil 533 de 3 mil 579) están ligados a ellas.
Estos grupos han operado como centrales electorales para ciertos grupos de interés y luego dieron pie a la formación de otras centrales de trabajadores como la Confederación Revolucionaria de Trabajadores y la Confederación de Trabajadores y Campesinos.
’Este 1 de mayo veremos ya el declive de los grandes. La gerontocracia sindical está crujiendo’, señaló al respecto Enrique Larios Díaz, presidente del Colegio de Profesores de Derecho del Trabajo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Sin embargo, aunque la ley está puesta, uno de los retos que trae consigo es que haya pruebas contundentes de que habrá voluntad política para acabar con el charrismo sindical, así lo señaló el abogado laboral e integrante del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, Rodrigo Olvera.
UNA NUEVA ERA SINDICAL
Larios Díaz explicó que el marco reglamentario nuevo presenta algunos avances en la materia sindical ya que resultaba ’escandalosa ya’ la simulación en las relaciones laborales, pero que acabar con esto probará la fuerza que tenga el Estado para emitir sanciones.
Sin embargo, la aprobación de la ley genera ya los primeros efectos: las estructuras de los viejos sindicatos están crujiendo.
’Las viejas estructuras están sintiendo primero la división y probablemente muy pronto, la desintegración. Uno de los malestares de las organizaciones sindicales son que los liderazgos son de gente mayor, podemos observar una gerontocracia en las dirigencias sindicales, es el poder de los viejos. No le han dado oportunidad a los jóvenes de convertirse en líderes sindicales, entonces las dirigencias han envejecido y en muchos casos se han perpetuado sin tener el respaldo de las bases’, comentó en entrevista.
Agregó que es representativo que algunos líderes a pesar de su mal estado de salud, que ya no les permite continuar, se aferren a los liderazgos, por lo que se ha creado una ’gerontocracia sindical, son personas de edad muy avanzada y hasta que no dan el último hálito de su vida no dejan de ser líderes sindicales, pero no dicen nada y todas las cuestiones para poder legalizar a esas dirigencias, son de papel’.
Al respecto, Rodrigo Olvera señaló que esta legislación es resultado de la persistencia del movimiento sindical contra los ’sindicatos charros’ y ’corruptos’, pero que la ley esté ya aprobada no se convierte en una varita mágica que resuelve las cosas de un día para otro.
’Pensemos en los trabajadores que han estado durante décadas tratando de democratizar estos sindicatos; tienen una experiencia acumulada de represión y saben que no porque les digas que cambió la ley ellos van a cambiar. Las y los trabajadores tienen que ver en los hechos que realmente va en serio y que sí se aplica la nueva ley a su favor, todas las organizaciones, no solo la CTM y demás, tienen que empezar a representar realmente los intereses de los trabajadores’, comentó.
’Hay que decir que por lo menos hoy en día se pretende, esperemos se logre, de que las prácticas ya no se lleven a cabo, de que el gobierno no esté apoyando a un líder o a otro, sino que el gobierno saque las manos de los sindicatos y deje que éstos puedan vivir su democracia sindical y puedan llegar a sus acuerdos con los patrones de la industria’, agregó Larios Díaz.
LOS RETOS POLÍTICOS Y DE PRESUPUESTO
Por separado, ambos abogados coincidieron en que la creación de nuevas instituciones será uno de los retos porque no están presupuestadas y se estableció un plazo de tres años para que se puedan instalar los Centros de Conciliación y Registro Sindicales que es de carácter federal y los centros de conciliación de cada uno de los estados.
También los tribunales que estarían a cargo del Poder Judicial federal y de los poderes judiciales de cada uno de los estados.
’Se tienen tres años, a ver si se en ese tiempo se van generando los recursos necesarios para que estas instituciones puedan funcionar y la Reforma Laboral sea una realidad. Mientras no tengamos todos estos elementos, mientras no esté presupuestada, simplemente son muy buenas intenciones […] Los resultados vamos a poder verlos a finales del sexenio. Lo que preocupa son los presupuestos’, agregó Larios Díaz.
Para Olvera, Tenemos el reto presupuestal es enorme y aunado a eso, se tendrá que ver qué ocurrirá con todo el personal que ahora está en las juntas, si tendrá o no posibilidades de garantizar su trabajo en la transición, y que se concluyan todos los asuntos que están en las juntas de manera satisfactoria.
’Tener una buena ley es fundamental. El siguiente paso es que se fortalezcan y sean las autoridades laborales las adecuadas. Se tienen que fortalecer también las relaciones con el Seguro Social en las cuotas obrero-patronales, pero aún así no es suficiente y necesitamos que todos los actores del mundo laboral, las gerencias de recursos humanos, los abogados litigantes, los asesores sindicales, los sindicatos y los trabajadores y trabajadoras, nos tomemos en serio la oportunidad que tenemos, cambiemos el chip y pasemos a relaciones laborales honestas, sinceras y democráticas’, añadió.
El académico de la UNAM concluyó que este 1 de mayo lo que veremos de entrada es ya el declive de los grandes sindicatos: ’Hay muchos sindicatos que sus dirigencias ya no soportan el peso de los años, de la corrupción sobre todo’.

https://todochicoloapan.com/sepultan-sindicalismo-charrro-de-ctm-croc-y-crom-tras-decadas-de-clientelismo-e3TQ1OTcze3g.html

Los temas más importantes sobre las huelgas y los sindicatos en la Reforma Laboral


Foto propiedad de: Internet
Vladimir Ricardo Landero Aramburu
@riclandero
dom 24 mar 2019 20:37
 
“Todos pensaríamos que viene una solución de fondo con la reforma laboral que se está discutiendo en la Cámara de Diputados, que ahora sí, gracias a la coyuntura del T-MEC, la presión de EU y Canadá, se avecinan cambios radicales, pero les tenemos malas noticias, se mantienen vicios, se mantienen formas, todo cambia para seguir igual»
Cuando hablamos de huelgas y sindicatos en México, es difícil ubicar un punto concreto de dónde partir, la discusión no es redonda, más bien es pentagonal, un lado abarca la corrupción del sindicalismo oficial, tanto al interior de las organizaciones como en las fuentes de trabajo, otro el chantaje que se hace con los emplazamientos a huelga, que es otro lado distinto del mismo problema, también están los sindicatos de protección, como en los momentos de las mafias de Chicago, se paga para que se tenga paz para trabajar, y lo marcan con lonas como el crimen organizado, no hay construcción que no diga “esta obra está totalmente controlada” por tal o cual sindicato, es la legalización del cobro de piso, el secuestro, la extorsión, pero bueno, también hay otros lados, el de los sindicatos que han logrado condiciones y prestaciones superiores a la ley para los trabajadores, los que lucharon contra todos los anteriores para lograr una organización legítima, algunos con vida democrática, la lucha obrera viva, otros con reelecciones eternas (verdaderos tótems del sindicalismo mexicano). Las autoridades laborales han jugado un papel fundamental en todo este andamiaje, pues ellas son las que han dado las autorizaciones, las tomas de nota, los emplazamientos, los registros sindicales y de contratos colectivos.
Como en los momentos de las mafias de Chicago, se paga para que se tenga paz para trabajar, y lo marcan con lonas como el crimen organizado, no hay construcción que no diga “esta obra está totalmente controlada” por tal o cual sindicato, es la legalización del cobro de piso…”
Todas las anteriores son efectos interconectados, pero las causas también son variables y conexas, por un lado, están la clase patronal que fomentó, pagó y procuró una estructura sindical oficial, que a un costo carísimo les vendió una “paz laboral”, violenta e improductiva, pues la inclusión de agentes externos, ajenos a la fuente de trabajo, en la administración de las relaciones laborales, les ha implicado buscar por otros medios la formación productiva y la vinculación del trabajador en los objetivos de la fuente de trabajo, por eso la proliferación de cursos y sistemas para tratar de integrar un diálogo, cuando en realidad el divorcio se fomentó de origen, pues no se permitió que hubiera organización y comunicación colectiva entre los factores de la producción. Hoy les pasa como a los niños con el coco (primero se lo imaginan y luego se espantan solitos de ellos), no saben como van a convivir con sus líderes peleando sus contratos con la reforma laboral. El aspecto político no puede dejarse de lado, cuando hablamos de las causas, el ilusorio control de las masas trabajadoras para fines obreros, en marchas y mítines de matracas, con banderitas a favor del candidato, sólo se explica por la amenaza del descuento de días en la nómina (los salarios no están para darse esos lujos), pero es inminente que con las reformas electorales la gente vota lo que se le da la gana en sus casillas, los líderes no controlan nada, ofrecen espejos en los que los candidatos les encanta mirarse. Entonces, el gobierno asumía que ese control servía, por eso se aferró al corporativismo, para seguir teniendo el dedo mágico que registra y controla sindicatos, algunos por generación espontánea, que en lo laboral significa sin un sólo trabajador, y con ese poder omnipotente decide qué huelga es legal y cuál no, a cuál mandar a la policía a cuidar a los trabajadores que tienen un conflicto intersindical y en cuál otra mandar a esos mismos policías a romperles cualquier intento de protesta, reprimirlos, es una autoridad muy activa que sigue trabajando sobre causas y no sobre efectos, al final, como en muchos rubros de gobierno, lo importante son las estadísticas, “que en mi Estado no aparezcan huelgas”, no importa si  la población se vuelve precaria, la violencia es insoportable en las colonias de los trabajadores o la mercancía que se produce en sus fábricas se la roban en carreteras y calles, por lo menos el gobernador se ponen una estrellita en la frente en un tema: la “paz laboral”.
… no importa si  la población se vuelve precaria, la violencia es insoportable en las colonias de los trabajadores o la mercancía que se produce en sus fábricas se la roban en carreteras y calles, por lo menos el gobernador se ponen una estrellita en la frente en un tema: la “paz laboral”. 
Pues todos pensaríamos que viene una solución de fondo con la reforma laboral que se está discutiendo en la Cámara de Diputados, que ahora sí, gracias a la coyuntura del T-MEC, la presión de EU y Canadá, se avecinan cambios radicales, pero les tenemos malas noticias, se mantienen vicios, se mantienen formas, todo cambia para seguir igual. En los siguientes puntos te explicamos las razones:

  1. La autoridad continúa en su papel omnipotente, pero no sólo sigue invitada al banquete sino que además se tragó todo y engordó, le salieron lonjas y papada en forma de atribuciones y competencia, el niño se llama Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, quien no sólo llevará el registro de todos los sindicatos del país, sino además de los contratos colectivos. El punto no está sólo en mantener la botarga Michelin, que será carísima, sino que además siempre estaremos con la incertidumbre de quién se meta adentro para manejarla, porque hoy podemos decir con certeza que las actuales autoridades encabezadas por María Luisa Alcalde no son represoras, pero la política es una ruleta, nadie nos asegura que después llegará un Arsenio Farell o un Javier Lozano recargados, para usar el muñeco en contra de los sindicatos independientes o de lucha. Pusieron la iglesia en manos de Lutero.
  2. El tema es que le dieron facultades a la autoridad para tener total injerencia y posibilidad de vigilancia en las organizaciones sindicales, ahora se tiene que expedir constancias de representatividad para existir, es decir, que no sólo se mantuvo el registro corporativo (copia de la ley fascista de Mussolini), sino que ahora además se deberá contar con el gracioso aval de un inspector que deba decir la verdad de las decisiones colectivas, como si la fe pública burocrática estuviera exenta de corrupción y órdenes desde arriba, como sino estuviera envuelta de lo que más adolece la justicia: corrupción. Este guion de película sub realista lo hubiera querido tener Fellini para hacernos jalar los pelos viendo la pantalla.
  3. Por otro lado, las huelgas también serán materia de autorización, el muñecote gordo será quien decida si se dio o no la voluntad de los trabajadores. Pasamos de tener papá gobierno a un híper papá en materia sindical, el que además de dar la vida en la niñez, da permiso en la juventud y sigue dando órdenes en la edad adulta, el complejo de Electra como Jung jamás lo imaginó.

Las huelgas se deben limitarán a la suspensión de labores de los trabajadores que así lo deseen, sin que se pueda obligar a nadie a participar, castigando el uso de la violencia en contra de quien desee laborar, se deberán respetar en el derecho al trabajo de cada persona en todo momento.
Hasta aquí el recorrido de lo que se está proponiendo y discutiendo en la Cámara de Diputados, lamentablemente lo que se puede aprobar; ahora pasemos a nuestras propuestas en materia colectiva, que  Juan Ortega Arenas planteó en un documento llamado: modificaciones necesarias a la Ley Federal del Trabajo y el Artículo 123 Constitucional:

  1. a)          LIBRE DERECHO DE ASOCIACIÓN. Basta de simular la libre asociación de sindicatos y patrones, que se modifique la Constitución y la Ley laboral para que se puedan asociar sin limitación de control o registro de ninguna especie, para que su registro pueda llevarse como cualquier sociedad civil y organización social ante notario, para que sus miembros constituyan libremente su acta constitutiva, reglamentos o estatutos. Suprimir en consecuencia los artículos 355 al 377, del 379 al 385 de la Ley Federal del Trabajo. Lo mismo para la asociación federal sindical o empresarial en federaciones o confederaciones.
  2. b)          SOBRE LA CONTRATACIÓN OBRERO PATRONAL. Debe existir libertad para revisar las condiciones de trabajo, tanto por el Sindicato como por el patrón, en cualquier momento, no sujeto a revisiones anuales, salariales o contractuales, sino con base en la situación que esté viviendo la fuente de trabajo.
  3. c)            SOBRE EL DERECHO DE HUELGA. Las huelgas se limitarán a la suspensión de labores de los trabajadores que así lo deseen, sin que se pueda obligar a nadie a participar, castigando el uso de la violencia en contra de quien desee laborar, se deberán respetar en el derecho al trabajo en todo momento.
  4. d)         CLÁUSULA DE EXCLUSIÓN. Suprimir el artículo 395 de la Ley actual, eliminar cualquier tipo de represión por parte de los dirigentes. Es increíble que no se haya eliminado ese artículo de en la propuesta de reforma a la ley laboral de Morena.
  5. e)          QUITAR LA COTIZACIÓN OBLIGATORIA. Eliminar del artículo 110 las fracciones IV y VI. El trabajador debe recibir íntegro su salario, sólo se aplican las deducciones de ley, pues la constitución de una organización social como un sindicato sólo puede darse mediante la absoluta voluntad de sus agremiados, quienes decidirán participar de forma voluntaria en su formación también tiene derecho a decidir como lo hace económicamente, por lo que sus aportaciones se harían directamente en el sindicato. Prohibido que el patrón haga descuentos de nómina relacionados a la organización sindical. Con esto se combate a todos los sindicatos que ven en las cuotas un modo de subsistencia de sus dirigentes. Los trabajadores ponen y ellos deciden.
  6. f)                JUSTICIA LABORAL JUDICIALIZADA. Eliminar la simulación del tripartidismo, tanto las Juntas de Conciliación y Arbitraje como de cualquier estructura laboral institucional, judicializar la justicia laboral. En esto hay coincidencia con la reforma que promueve la STPS, aunque hay aspectos que deben discutirse.
A la menoría de mi maestro Juan Ortega Arenas.Si quieres conocer el texto completo de propuestas de reforma que hemos señalado, así como todo lo relacionado a la reforma laboral te invitamos a entra a www.reformalaboralmexico.com*** Maestro en Derecho UNAM
https://www.sdpnoticias.com/nacional/2019/03/24/los-temas-mas-importantes-sobre-las-huelgas-y-los-sindicatos-en-la-reforma-laboral

 

Sindicatos, el conflicto que se avecina


11 DE MARZO, 2019 OMAR SÁNCHEZ DE TAGLE
Durante décadas el sindicalismo oficial tuvo una gran influencia en las decisiones del Gobierno en turno, desde políticas laborales hasta la designación del candidato a la Presidencia, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y el Congreso del Trabajo dieron su aval o rechazo para ello.
Con el cambio en el Gobierno y la llegada de la cuarta transformación, que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, los vientos cambian y se prevén tormentas sindicales, toda vez que la centrales oficialistas enfrentan el desafío de las organizaciones creadas por los senadores de Morena, Pedro Haces y Napoleón Gómez Urrutia.
Combatir la corrupción es el centro de los discursos y decisiones del Presidente. Sin embargo, el origen de los senadores que encabezan lo que ya muchos denominan “el sindicalismo de AMLO” genera legítimas dudas.
Ambos legisladores son herederos de imperios sindicales; en el caso de Gómez Urrutia por parte de su padre en uno de los sindicatos mineros, mientras que Haces es sobrino del finado dirigente de la CTM, Leonardo la Güera Rodríguez Alcaine, es decir, son familiares de importantes líderes obreros, y sin haber sido trabajadores, defienden las condiciones y situación de la clase trabajadora.
Haces Barba, que encabeza la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), cuenta con un historial “poco” pacífico, y contrario a la “pacificación del país” que pretende el Gobierno federal, pues ha sido acusado de encabezar episodios de violencia, además de haber recibido un jugoso contrato del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte.
El Ejecutivo Federal y su secretaria del Trabajo, María Luisa Alcalde, deben prever que la colición entre los oficialistas contra las centrales impulsadas de Morena no serán los únicos conflictos; también hay confrontación entre Gómez y Haces.
Los grupos que deberán dirimir la disputa entre Haces y Napito son nuevamente los del coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, y la dirigente de ese partido, Yeidckol Polevnsky, pues Haces es cercano al primero, mientras que Gómez ha encontrado eco en los oídos de la segunda.
Además, Haces ya anunció que busca terminar con centrales como la CTM, que dirige su compañero en el Senado, Carlos Aceves del Olmo, y la CROC, donde manda Isaías González, pero además también contra líderes cercanos al actual Gobierno como Ismael Figueroa, de los bomberos de la Ciudad de México.
Otro ángulo del conflicto se ubica en la pugna contra los denominados “sindicatos independientes”, cuya central, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) encabeza el líder de los telefonistas, Francisco Hernández Juárez.
Al senador Haces se le ha acusado de querer imponer líderes e influir en las decisiones “colegiadas” de la UNT, pues hay que recordar que el liderazgo de la central independiente lo comparten Hernández Juárez y Agustín Rodríguez, del sindicato de la UNAM.
Alcalde Luján tiene frente a sí un panorama de desafíos que en el mejor de los casos podrá resolver exigiendo que todos los dirigentes cuenten con la aprobación y confianza real y comprobada de sus agremiados.

https://www.24-horas.mx/2019/03/11/sindicatos-el-conflicto-que-se-avecina/

Deplora Gómez Urrutia elecciones anticipadas


Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Sábado 1º de diciembre de 2018, p. 19
El dirigente del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, deploró que varios líderes sindicales han realizado congresos para relegirse de manera anticipada, hasta 2024, para blindarse y protegerse durante seis años de los cambios y reformas sobre la democratización sindical que impulsará el presidente Andrés Manuel López Obrador, como parte de la nueva política laboral.
Dijo que los dirigentes del sindicalismo oficial pretenden seguir con sus prácticas antidemocráticas y gansgteriles, como ocurrió el pasado jueves, en que se suspendió el recuento por titularidad de contrato en la empresa Arneses y Accesorios PKC, de Coahuila, debido a que el dirigente cetemista de esa entidad, Tereso Medina, contrató a golpeadores, para impedir que los trabajadores votaran libremente.
De hecho –denunció– las autoridades de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje ordenaron suspender el recuento, cuando había votado 40 por ciento de los trabajadores, alegando “falta de condiciones de seguridad”, pero no se quiso asentar en el acta las agresiones de los porros llevados por Medina.
En conferencia de prensa, acompañado por Jôrg Hoffman y Valter Sanches, presidente y secretario general, respectivamente, de IndustriALL Global Union, el senador de Morena dijo que Medina “es un traidor de la clase trabajadora y un títere de los empresarios”. Recordó que en la pasada legislatura, el líder cetemista fue quien propuso –con Isaías González de la CROC– la reforma a la ley laboral que, entre otras cosas, eliminaba el derecho a huelga.
Por su parte, Jôrg Hoffman, dijo que han recibido múltiples denuncias de trabajadores que no tienen derecho a la libre sindicalización y expresó su confianza en que habrá un futuro mejor para los sindicalizados con el nuevo gobierno, que aplicará el recién ratificado Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo.
El senador Napoleón Gómez Urrutia resaltó que el nuevo gobierno prepara una reforma laboral cuyo objetivo, dijo será empoderar a los trabajadores en la toma de decisiones sindicales y en la elección de sus representantes.
“Les corresponde a los trabajadores elegir a sus dirigentes no al gobierno de la República, y menos a los patrones”y todas las organizaciones estarán sujetas a ello.

https://www.jornada.com.mx/2018/12/01/politica/019n1pol

López Obrador y los sindicatos

En México, la incorporación del sector obrero al PRI  permitió  resolver el conflicto entre las fuerzas conservadoras del capital y las fuerzas progresivas del movimiento laboral.
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Por Leo Zuckermann
18 de Octubre de 2018
Algo importante está pasando en el mundo sindical en México. Las aguas están muy movidas. Napoleón Gómez Urrutia ha regresado al país con toda la intención de seguir dominando el principal sindicato minero. Elba Esther Gordillo ha salido de la cárcel con toda la intención de regresar a liderar el principal sindicato magisterial. Carlos Romero Deschamps está organizando comicios para reelegirse como dirigente nacional de los petroleros. El nuevo gobierno de López Obrador, por su parte, está en el proceso de definir cuál será su política frente a los sindicatos. ¿Apoyará a líderes charros y corruptos que aseguren estabilidad política o promoverá un proceso de democratización real de los sindicatos?
En Shaping the political arena, los politólogos norteamericanos Ruth y David Collier realizaron un estudio fundamental sobre la relación entre los movimientos obreros y los regímenes políticos en América Latina. Los autores argumentan que la modernización capitalista de principios del siglo XX trajo consigo la formación de una clase trabajadora radicalizada y organizada en movimientos laborales. La reacción de los distintos Estados nacionales latinoamericanos a estos movimientos determinó, según ellos, el tipo de régimen político de cada uno de los países.
De acuerdo con los Collier, las reacciones de grupos conservadores hacia los movimientos obreros derivaron en un sinnúmero de golpes de Estado en América Latina. En México, en cambio, la incorporación del sector obrero a un partido de Estado, el PRI, permitió canalizar y resolver el conflicto entre las fuerzas conservadoras del capital y las fuerzas progresivas del movimiento laboral. El sistema priista fue eficaz para negociar la lucha de clases lo cual, en comparación con otros países latinoamericanos, dio mucha estabilidad a la vida política del país. Esto no es ninguna menudencia si se toma en cuenta los horrores que significaron las diversas dictaduras militares en Latinoamérica.
La relación del Estado mexicano con el sindicalismo oficial fue funcional para ambas partes. Por un lado, se consiguió paz y estabilidad política. Por el otro, los obreros mexicanos lograron ciertos derechos en su seguridad laboral y social. Los mayores beneficiarios de este pacto fueron los líderes sindicales, quienes recibieron jugosas rentas económicas y poderosos puestos políticos. Eventualmente, la complacencia se apoderó de estos dirigentes, quienes cada vez más estuvieron dispuestos a acomodarse que a luchar.
En los años ochenta se dieron una serie de acontecimientos que tuvieron un efecto directo sobre el sindicalismo mundial y mexicano. El sistema comunista, supuesto defensor de los intereses de la clase trabajadora, cayó. El mundo se convirtió en un lugar predominantemente capitalista donde comenzó una despiadada lucha —no de clases— sino de países por conquistar mercados. En esta implacable globalización, los capitales se dirigieron a los lugares donde el trabajo era más barato, productivo o preparado. Esto significó un nuevo reto para los sindicatos acostumbrados a una concepción anacrónica de la lucha de clases.
En esa misma década, en México se dio una serie de reformas económicas orientadas a fortalecer al mercado. El Estado perdió espacios y con ello capacidad de repartir beneficios al movimiento obrero organizado. Además, los sindicatos fueron perdiendo poder dentro del PRI, partido que, con la creciente apertura política, tuvo que competir para ganar puestos de elección popular.
El PRI, eventualmente, perdió el poder, pero los gobiernos panistas, tanto el de Fox como el de Calderón, se acomodaron con los líderes y sindicatos que venían de la época dorada del tricolor. Prefirieron mantener la fiesta laboral en paz llegando al extremo, en el caso de la educación pública, de entregarle parcelas enteras de la administración del sistema al sindicato magisterial.
En los últimos meses, el gobierno de Peña, quien como buen priista se acomodó a la paz laboral de los sindicatos charros y corruptos, ha firmado un par de acuerdos internacionales de libre comercio que obligan a la modernización y democratización sindical. Me refiero al TPP 11 y al USMCA. Se trata de un enorme reto para la siguiente administración de López Obrador sobre todo si se suma el hecho de que la izquierda mexicana siempre ha luchado por tener sindicatos reales que representaran los intereses de los trabajadores. ¿Qué hará, en este sentido, AMLO con el mundo laboral mexicano? ¿Se acomodará con los dinosaurios, pondrá a los suyos o permitirá un verdadero movimiento sindical democrático? Un asunto que valdrá la pena darle seguimiento.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/leo-zuckermann/lopez-obrador-y-los-sindicatos/1272404

Vientos de cambio


Saúl Escobar Toledo
Octubre 10, 2018
En unas cuantas semanas, las leyes y las instituciones del trabajo mexicanas han sido sacudidas por dos acontecimientos distintos pero relacionados: primero, a fines de septiembre, el Senado de la República aprobó la ratificación del Convenio 98 de la OIT. Y poco después, a principios de octubre, se anunció un acuerdo final entre Canadá, Estados Unidos y México en materia de comercio (el United States-Mexico-Canada Agreement o USMCA, en lugar de TLCAN o NAFTA) que incluye un capítulo laboral y un anexo, ambos muy destacados.
El Convenio sobre el derecho de sindicalización y negociación colectiva data de 1949 y ha sido firmado por 165 países del mundo incluyendo América Latina. La importancia de la decisión senatorial reside en haber vencido, al fin, las resistencias del PRI y del PAN, del llamado sindicalismo oficial (charro o corporativo), y de algunos dirigentes empresariales que se han opuesto por razones estrictamente políticas y convenencieras: defender un modelo sindical corrupto, antidemocrático y servil. Un esquema que sirvió durante muchos años para controlar el descontento obrero y, desde 1982, para imponer topes salariales y otras políticas públicas contrarias a los intereses de los trabajadores.
La nueva composición del órgano legislativo (con mayoría de Morena) sirvió sin duda para apresurar esta decisión pues coincidía con su plataforma electoral y su programa. Pero quizás también porque ya se tenía información de que el capítulo laboral del nuevo acuerdo comercial norteamericano traía un apartado especial sobre asuntos laborales que era plenamente congruente con el Convenio 98.
Hasta ahora, el texto completo del USMCA sólo está disponible en inglés, publicado en el portal de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (https://ustr.gov/trade-agreements/free-trade-agreements/united-states-mexico-canada-agreement/united-states-mexico). Aquí solo nos referiremos al capítulo laboral. Se trata de una versión mejorada de su similar pactado en el TPP (Acuerdo Transpacífico). Es más claro en algunos temas pues por ejemplo incluye explícitamente el derecho a huelga como parte de la libertad de asociación; y precisa las obligaciones de los gobiernos para la aplicación de las leyes laborales, incluyendo la inspección laboral.
Más importante aún, contiene varios apartados muy novedosos. Uno de ellos señala que ningún país dejará de atender los casos en que se ejerza violencia contra los trabajadores, relacionada con el ejercicio de sus derechos. Otros puntos destacables se refieren a la protección de los trabajadores migrantes y a la promoción de la igualdad de las mujeres en el lugar de trabajo.
En resumen, el capítulo laboral del Acuerdo busca elevar la protección laboral en los tres países de manera más precisa que otros pactos comerciales similares. Hay todavía algunas lagunas e imprecisiones, y la manera de hacer efectivos estos lineamientos deja todavía mucho que desear.
A todo esto, hay que agregar el anexo 23-A que tiene como título, para no dejar ninguna duda, “La representación de los trabajadores en la negociación colectiva en México”. Se trata de un texto que plantea un combate a fondo a los contratos de protección patronal en nuestro país. Para ello, México se compromete a adoptar una legislación que comprenda, entre otras, las siguientes disposiciones:
Un conjunto de reglas para garantizar el derecho de los trabajadores a organizar, formar y adherirse al sindicato de su preferencia, y prohibir a los empleadores interferir en las actividades sindicales o ejercer coerción por su actividad sindical. Asimismo, que se establezcan órganos imparciales para el registro de las organizaciones gremiales. Igualmente, se deberá implementar un sistema efectivo que verifique que las elecciones de los dirigentes sean llevadas a cabo mediante el voto libre, personal y secreto de los socios.
Las leyes mexicanas deberán también contemplar que el registro de los contratos colectivos cuente con el apoyo mayoritario de los trabajadores mediante el ejercicio del voto personal, libre y secreto. Finalmente, señala que las partes (Estados Unidos y Canadá) esperan que México llevará a cabo estos cambios antes del 1º de enero de 2019, y se advierte que la entrada en vigor del acuerdo comercial puede ser pospuesta hasta que dicha legislación entre en vigor.
Tal profusión y claridad en el texto busca impedir que, en México, se siga aplicando un modelo laboral apoyado en contratos y sindicatos ficticios. Una práctica que, como lo explica un análisis elaborado por el Sindicato de Metalúrgicos de Estados Unidos, y como lo han advertido también aquí en México, desde hace tiempo, las organizaciones sindicales independientes, los abogados democráticos y los especialistas en el tema, ha servido para imponer bajos salarios y malas condiciones de trabajo. Estas políticas, si bien han permitido atraer inversiones extranjeras a la industria manufacturera, particularmente en las últimas tres décadas, en realidad han aportado pocos beneficios para el país y su clase trabajadora.
Así, en esta ocasión, se han reunido diversos protagonistas e intereses: los sindicatos de Estados Unidos y Canadá; los gobiernos de estos países; y la futura administración de AMLO y las organizaciones independientes mexicanas, con el objetivo común de cambiar el modelo laboral vigente. Los primeros sienten que los contratos de protección son una manera deshonesta de quitarles plazas laborales y presionar negativamente los salarios en sus propios países; los segundos, sobre todo Trump, creen que de esta manera protegerán su planta industrial y mejorará su balanza comercial; y los terceros, es decir el próximo gobierno de López Obrador y los legisladores de Morena, confían en que es posible construir un esquema de desarrollo menos dependiente de la exportaciones manufactureras y capaz de mejorar los salarios y las condiciones de vida de los mexicanos.
Hay que advertir que todo lo contenido en el capítulo laboral y su anexo, incluidos en el nuevo acuerdo comercial, no se riñe con las reformas constitucionales de febrero de 2017. Al contrario, se basan en ellas. Pero los representantes sindicales y los gobiernos del norte han creído necesario pactarlos expresamente en el USMCA ante la posibilidad de que esas reformas se reviertan, como en efecto se intentó a lo largo de este año por el PRI y el gobierno de Peña Nieto.
Se trata de una coincidencia un tanto sorprendente que sin embargo puede cambiar profundamente el modelo laboral mexicano. Ahora toca al Poder Legislativo de nuestro país dar el siguiente paso: reformar la Ley Federal del Trabajo para para adoptar nuevos lineamientos que permitan combatir los contratos de protección y abrir la puerta a una democratización de los sindicatos mexicanos. Aun así, después de que esto haya sucedido, vendrá el reto de su puesta en práctica.
La próxima administración tendrá que aplicar las nuevas disposiciones legales y ello significará una labor compleja. Lo será desde el punto de vista técnico y administrativo pues poner en marcha una justicia laboral adscrita al Poder Judicial, eliminando las Juntas de Conciliación y Arbitraje, representa una tarea que exigirá recursos y un proceso de transición difícil, todavía indefinido.
Desde el punto de vista social y político, el cambio enfrentará muchas resistencias tanto de algunos empleadores como de las viejas organizaciones corporativas y, sobre todo, de la mafia que hoy se beneficia de los contratos de protección.
Pero, finalmente, serán los propios trabajadores los que, por primera vez en mucho tiempo, tendrán la posibilidad de decidir. Vientos provenientes del norte y de nuestra propia coyuntura política se han juntado para impulsar un cambio profundo de las instituciones y las leyes laborales. El camino para hacer realidad la democracia sindical y relaciones de trabajo más equilibradas es todavía muy largo, pero se ha abierto una brecha en un momento singular de la historia de México y del mundo.

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