Publicado: 4 may 2019 20:23 GMT
Javier Buenrostro
Hace unos días se celebró el Día del Trabajo en todo el mundo. En México hubo las conmemoraciones de rutina: mitines, discursos sindicales, comidas entre dirigentes, etcétera. Pero también hubo algo diferente, a lo que no se le ha dado la atención suficiente. En el Congreso se aprobó una reforma laboral, la más importante en décadas, que puede ser el principio de una mayor justicia laboral para los trabajadores, algo que en tiempos del neoliberalismo y el desmantelamiento de los derechos laborales en todo el mundo no es poca cosa.
Hay varios puntos a destacar. Primero, la reforma se adapta a un paradigma internacional, ratificando los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Desde 1949, México se había negado a ratificar el convenio 98, por lo que solo esto ya supone un cambio en la política laboral de los últimos 70 años. ¿En qué consiste este convenio? Promueve una libre negociación colectiva y permite la elección de directivas sindicales mediante el voto personal, libre, secreto y directo de las y los trabajadores. En pocas palabras, adiós a los sindicatos «charros» u oficialistas, que pactaban su apoyo al presidente a cambio de prebendas personales para sus dirigentes.
Un trabajador descansa en el mercado mayorista «Central de Abastos» en la Ciudad de México. 11 de enero de 2019. / Daniel Becerril / Reuters
La historia del «milagro mexicano» (1940-1970) está basada en la explotación del trabajador, ya que mientras las devaluaciones (1948 y 1954) afectaban fuertemente el poder adquisitivo de los mexicanos, el control de los sindicatos fue clave para la formación del capital en México, al mantener los salarios muy por debajo de la inflación. Era el trabajador, no el gobierno ni los empresarios, quien pagaba los platos rotos del mal manejo de la economía.
El control de los sindicatos fue clave para el desarrollo del autoritarismo y del capitalismo en México, a tal punto que, en esos tiempos, un secretario del Trabajo, Adolfo López Mateos —generalmente de perfil bajo dentro de los miembros del gabinete—, llegó a ser presidente gracias al férreo control sindical que mantuvo con mucho garrote y pocas zanahorias.
No es cosa menor que López Obrador, a quien la oposición acusa de ser autoritario, en la realidad esté desmontando uno de los mecanismos históricos de control del presidencialismo mexicano, al democratizar los sindicatos y la elección de sus dirigentes. Se acabaron las representaciones únicas, tanto sindicales como directivas, y poco a poco se verán las repercusiones de esta medida, pero es un hecho que significa una forma de regresarle poder y derechos a la clase trabajadora. La libre afiliación será fundamental para la democratización del sindicalismo mexicano.
“López Obrador en realidad está desmontando uno de los mecanismos históricos de control del presidencialismo mexicano, al democratizar los sindicatos y la elección de sus dirigentes”.
En este mismo sentido apunta la desaparición de las juntas de Conciliación y Arbitraje, y la creación de los juzgados unitarios de lo laboral, que no dependerán del Poder Ejecutivo sino del Judicial, tanto a nivel federal como estatal. Estas juntas solían ser instrumentos del Ejecutivo y de los empresarios para irrespetar derechos laborales o para contrarrestar las huelgas obreras. Sin duda, veremos un mayor activismo sindical, que no responderá necesariamente a inconformidades graves con el gobierno sino a una mayor libertad sindical. Algo similar a lo que se vivió durante el cardenismo.
De forma paralela a esta gran reforma laboral, también se reformaron las leyes federales del Trabajo y del Seguro Social, con el objetivo de regular el trabajo doméstico remunerado, así como para reconocer y garantizar los derechos de las personas que se dedican a esta labor. Más de dos millones de trabajadoras del hogar, que no contaban con derechos laborales ni seguridad social, empezarán a ser reintegradas a la economía formal. Se empieza a recorrer un largo camino para hacerle justicia a un sector (mujeres indígenas sin estudios, en una amplia mayoría) históricamente olvidado y discriminado. Ahí está la referencia popular de la película Roma, al respecto de esta problemática.
Aunque estrictamente no es parte de la reforma laboral, también se ha empezado a abordar de manera seria la pauperización de los salarios durante la época neoliberal; aunque si uno revisa la historia, el problema es tan añejo que se remonta al gobierno de Miguel Alemán (1946-1952). El incremento salarial ha sido del 16 %, el más alto en tres décadas, y se prevé que al final del sexenio el salario mínimo, que en la actualidad es uno de los más bajos del continente, pueda llegar a los 300 pesos diarios (15 dólares), el triple de lo que se percibe hoy en día.
“Hay descontento entre los principales líderes sindicales, que ven en peligro sus feudos de poder y riqueza, así como entre los empresarios, que se verán exigidos a un mayor cumplimiento de sus obligaciones patronales”.
Evidentemente hay descontento entre los principales líderes sindicales, que ven en peligro sus feudos de poder y riqueza, así como entre los empresarios, que se verán exigidos a un mayor cumplimiento de sus obligaciones patronales. La proliferación de más sindicatos, más independientes y menos obligados a obedecer al gobierno o a los empresarios, provocará una mayor actividad sindical, con la cual el statu quo no está de acuerdo. Sin embargo, este sacudimiento es más que necesario en México, uno de los lugares con mayor control sindical en el mundo. Como escribí líneas arriba, veremos una gran actividad sindical y seguramente muchos estallidos de huelgas, pero no hay que confundir eso con desacuerdos profundos con el Gobierno. Es precisamente López Obrador quien está impulsando la democracia sindical que permitirá el sacudimiento del movimiento obrero, largamente aletargado por el autoritarismo priista y el desmantelamiento de los derechos laborales.
¿Pendientes? Claro que los hay. Uno muy importante y que ya ha estado en discusión en el Congreso es el tema del ‘outsourcing’ o subcontratación. El gran problema laboral que construyó el neoliberalismo es la tercerización, de la que casi todos hemos sido objeto en las últimas tres décadas. No importa si eres un trabajador sin estudios o un profesionista con posgrados; alguien que trabaja por destajo o un académico o un médico que lleva años trabajando a tiempo completo pero sin plaza fija.
Senado mexicano aprueba nueva reforma laboral
La subcontratación es una forma de explotación moderna donde, a pesar de ejercer un trabajo, no se tiene acceso ni a los derechos laborales ni a la seguridad social. Un mal de nuestro tiempo, que afecta lo mismo a los países ricos que a los pobres, ya que ha sido una característica intrínseca al desarrollo del neoliberalismo. Queda por resolver este importante pendiente, aunque da esperanzas que haya empezado tomarse en cuenta en la discusión y exista la promesa de que a fin de este año podría abordarse para legislar al respecto. Veremos.
Los alcances de la reforma laboral no se han discutido ni difundido ampliamente. Tal vez sea una estrategia de los damnificados intentando que pasen desapercibidos la mayor parte del tiempo posible. Aun así, esta reforma inyectará nueva vida al sindicalismo mexicano y poco a poco tendrá un importante efecto en la vida pública del país. Que todo sea en beneficio de los trabajadores, que somos la mayoría de los ciudadanos.
https://actualidad.rt.com/opinion/javier-buenrostro/313810-reforma-laboral-mexicana-nuevo-modelo
Etiqueta: trabajo doméstico
Las claves de la reforma laboral

Por Miguel Carbonell
04/05/2019
Hacía casi 50 años que no se había producido una reforma tan extensa y profunda en materia laboral en México. Las modificaciones aprobadas por el Congreso de la Unión suponen un verdadero parteaguas para trabajadores, patrones y sindicatos, así como un desafío para los profesionales del derecho que se dedican a los temas laborales.
La reforma permite acatar un mandato constitucional publicado el 27 de febrero de 2017, que suscitó (cabe recordarlo) la aprobación unánime de los legisladores integrantes del Congreso de la Unión. Además, con la reforma ya aprobada, México da cumplimiento a tratados internacionales suscritos por nuestro país en materia de reconocimiento a los derechos de las personas que son trabajadoras domésticas y en materia de libre comercio (en el T-MEC se incluyeron previsiones relacionadas con los asuntos sindicales). Las principales novedades que trae consigo la reforma son las siguientes:
1. Van a desaparecer las Juntas de Conciliación y Arbitraje, que habían sido creadas por el Congreso Constituyente de Querétaro en 1917. En un plazo de tres años deberán establecerse tribunales laborales en cada una de las 32 entidades federativas y en un plazo de cuatro años deberán estar funcionando los nuevos tribunales a nivel federal en la materia. Los concursos para designar a los titulares de dichos órganos serán abiertos, para que pueda participar cualquier profesionista que reúna los requisitos de ley.
2. Se crea un nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que tendrá importantes atribuciones en relación a los sindicatos y además se hará cargo del proceso de conciliación obligatorio a nivel federal, que es otra de las grandes novedades de la reforma. Por tanto, se produce una separación entre la función conciliadora (que atenderán autoridades administrativas) y la función judicial.
3. El nuevo texto de la Ley Federal del Trabajo ordena que se revisen, en un plazo máximo de cuatro años, todos los contratos colectivos de trabajo que existen en el país. El contenido contractual que emane de dicha revisión será depositado ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, y dado a conocer de forma impresa a todos los trabajadores.
4. Se crean nuevas reglas para el trabajo doméstico, a efecto de que las personas que lo desempeñan cuenten con los beneficios de la seguridad social y puedan ejercer su derecho colectivo de sindicación o, en el caso de los patrones, de agrupación patronal.
5. Se crea un nuevo procedimiento laboral ordinario en el que se refuerzan los elementos de oralidad que ya existían y se contempla el uso de las nuevas tecnologías para hacerlo más dinámico, abreviando los tiempos procesales que en la actualidad suelen ser bastante largos. Se va a exigir la presencia permanente del juez en las audiencias y las partes podrán interrogar con libertad a los testigos, sin tener que someter por escrito sus preguntas al órgano jurisdiccional, tal como sucede actualmente. Eso va a permitir un proceso laboral mucho más dinámico y moderno, que se va a parecer a lo que ya tenemos en materia mercantil, penal o de derecho familiar.
6. Se crea una figura llamada “constancia de representatividad sindical”, que busca asegurar que los sindicatos que pretendan ejercer derechos colectivos como el derecho de huelga o de contratación colectiva en verdad cuenten con el respaldo de los trabajadores y no sean puros membretes creados para extorsionar a las empresas.
7. Las empresas tendrán que asegurarse de avisarle por escrito a los trabajadores que despidan, ya que la negativa del despido y el ofrecimiento del puesto de trabajo (que es una estrategia procesal de defensa muy común en la actualidad), no van a revertir la carga de la prueba. Los patrones deben buscar asesoría jurídica para evitar costosos juicios por este motivo.
En \n, son muchas las novedades que trae consigo la reforma. Se trata de un desafío enorme, que sin duda puede venir a transformar (para bien o para mal), la vida de los sindicatos mexicanos, y que sin duda afectara a millones de trabajadores mexicanos. Bienvenida sea la reforma y a prepararnos todos para los muchos cambios que va a generar.
Investigador del IIJ-UNAM. @MiguelCarbonell
https://www.eluniversal.com.mx/articulo/miguel-carbonell/nacion/las-claves-de-la-reforma-laboral
Las claves de la reforma laboral

Hacía casi 50 años que no se había producido una reforma tan extensa y profunda en materia laboral en México. Las modificaciones aprobadas por el Congreso de la Unión suponen un verdadero parteaguas para trabajadores, patrones y sindicatos, así como un desafío para los profesionales del derecho que se dedican a los temas laborales.
La reforma permite acatar un mandato constitucional publicado el 27 de febrero de 2017, que suscitó (cabe recordarlo) la aprobación unánime de los legisladores integrantes del Congreso de la Unión. Además, con la reforma ya aprobada, México da cumplimiento a tratados internacionales suscritos por nuestro país en materia de reconocimiento a los derechos de las personas que son trabajadoras domésticas y en materia de libre comercio (en el T-MEC se incluyeron previsiones relacionadas con los asuntos sindicales). Las principales novedades que trae consigo la reforma son las siguientes:
1. Van a desaparecer las Juntas de Conciliación y Arbitraje, que habían sido creadas por el Congreso Constituyente de Querétaro en 1917 (a nivel federal la Junta de Conciliación fue creada diez años después, en 1927). En un plazo de tres años deberán establecerse tribunales laborales en cada una de las 32 entidades federativas y en un plazo de cuatro años deberán estar funcionando los nuevos tribunales a nivel federal en la materia. Los concursos para designar a los titulares de dichos órganos serán abiertos, para que pueda participar cualquier profesionista que reúna los requisitos de ley.
2. Se crea un nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que tendrá importantes atribuciones en relación a los sindicatos y además se hará cargo del proceso de conciliación obligatorio a nivel federal, que es otra de las grandes novedades de la reforma. Por tanto, se produce una separación entre la función conciliadora (que atenderán autoridades administrativas) y la función judicial (a cargo de los tribunales mencionados en el punto anterior).
3. El nuevo texto de la Ley Federal del Trabajo ordena que se revisen, en un plazo máximo de cuatro años, todos los contratos colectivos de trabajo que existen en el país. El contenido contractual que emane de dicha revisión será depositado ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, y dado a conocer de forma impresa a todos los trabajadores.
4. Se crean nuevas reglas para el trabajo doméstico, a efecto de que las personas que lo desempeñan cuenten con los beneficios de la seguridad social y puedan ejercer su derecho colectivo de sindicación o, en el caso de los patrones, de agrupación patronal.
5. Se crea un nuevo procedimiento laboral ordinario en el que se refuerzan los elementos de oralidad que ya existían y se contempla el uso de las nuevas tecnologías para hacerlo más dinámico (incluyendo las videoconferencias para desahogar diligencias procesales), abreviando los tiempos procesales que en la actualidad suelen ser bastante largos. Se va a exigir la presencia permanente del juez en las audiencias y las partes podrán interrogar con libertad a los testigos, sin tener que someter por escrito sus preguntas al órgano jurisdiccional, tal como sucede actualmente. Eso va a permitir un proceso laboral mucho más dinámico y moderno, que se va a parecer a lo que ya tenemos en materia mercantil, penal o de derecho familiar.
6. Se crea una figura llamada «constancia de representatividad sindical«, que busca asegurar que los sindicatos que pretendan ejercer derechos colectivos como el derecho de huelga o de contratación colectiva en verdad cuenten con el respaldo de los trabajadores y no sean puros membretes creados para extorsionar a las empresas.
En fin, son muchas las novedades que trae consigo la reforma. Se trata de un desafío enorme, que sin duda puede venir a transformar (para bien o para mal), la vida de los sindicatos mexicanos, y que sin duda afectara a millones de trabajadores mexicanos. Bienvenida sea la reforma y a prepararnos todos para los muchos cambios que va a generar.
https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/1046046.las-claves-de-la-reforma-laboral.html
Trabajo doméstico, un tema pendiente de justicia laboral

BLANCA ESTELA PIÑA GUDIÑO
ANALISIS
/ MIÉRCOLES 24 DE ABRIL DE 2019
El año pasado fue publicada la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi (2018), en la cual, entre otros datos, llamaron la atención las cifras relativas al sector del trabajo doméstico. Tal encuesta reveló que actualmente existen cerca de dos millones y medio de personas dedicadas a las labores del hogar, lo cual representa 4.8% del total de los mexicanos laboralmente activos, y además dio a conocer que dentro de ese gremio 90% son mujeres.
No hace falta hacer una reflexión profunda para darnos cuenta del gran desamparo, en cuanto a derechos laborales y sociales, en el que se ha encontrado históricamente este sector de trabajadores. Uno de sus principales lastres: la discriminación. En efecto, como bien refiere la encuesta antes citada, y es por todos conocido, han sido las mujeres las que mayoritariamente han desempeñado esta labor, llevando consigo una carga de prejuicios que les ha impedido el reconocimiento de su actividad como un trabajo pleno y formal, además de la discriminación por el salario y en gran medida por el origen étnico.
Hasta hoy en día, el trabajo doméstico está regulado en un régimen especial de la Ley Federal del Trabajo, lo cual resulta en un evidente acto de discriminación laboral; además, no se les reconoce un horario laboral fijo; no se establecen criterios claros para el pago de horas extras; y más aún, por si fuera poco, no se contempla obligatorio que dicha relación laboral quede establecida mediante la firma de un contrato laboral. Tal apartado, además de discriminatorio, tampoco dispone nada relativo a la seguridad, higiene, riesgos o accidentes de trabajo, vacaciones ni aguinaldo.
Es pues un tema pendiente que merece ser abordado en la pretensión de brindar justicia laboral a quienes se ganan la vida y proveen a sus familias mediante este tipo de actividades. Asimismo, la bancada de Morena en el Senado ha mostrado su conformidad con la ratificación del Convenio 189 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que versa, justamente, sobre el trabajo decente de las trabajadoras domésticas, el cual confió será ratificado en próximos meses. En esta tesitura, en la Comisión del Trabajo y Previsión Social del Senado de la República, de la cual formo parte, recientemente hemos aprobado un dictamen que busca atender esta problemática realizando diversas modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, así como a la Ley del Seguro Social, a efecto de que quede asentado en nuestra legislación la obligatoriedad de que la relación laboral de estas actividades estén reguladas mediante la firma de un contrato, mismo que habrá de ser registrado ante la autoridad laboral competente; que las trabajadoras del hogar estén comprendidas dentro del régimen obligatorio del seguro social y además le sean reconocidas otras prestaciones como vacaciones; prima vacacional; pago de días de descanso; acceso obligatorio a la seguridad social; aguinaldo, entre otras que puedan acordar las partes.
En este sentido, cabe mencionar que luego de un amparo interpuesto ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que declaró discriminatorias las condiciones laborales de este gremio, el gobierno federal arrancó el mes pasado con un programa de afiliación de trabajadoras del hogar al Seguro Social. Por nuestra parte, habrá que esperar los tiempos propios del proceso legislativo para pronto ver materializado lo que se aprobó en la Comisión del Trabajo y hoy con gusto les comparto en esta columna, no sin destacar la digna e incansable lucha que han venido dando estas mujeres por el reconocimiento de sus derechos laborales, que sin duda alguna hoy son ejemplo de tenacidad, perseverancia y justicia. La transformación es posible.
Los invito a seguirme en mis redes sociales Facebook: Blanca Piña, Twitter: @BlancaPinaG.
https://www.elsoldezamora.com.mx/analisis/trabajo-domestico-un-tema-pendiente-de-justicia-laboral-3364674.html
Preparan reformas para garantizar derechos de trabajadoras del hogar

La Cámara de Diputados complementará la reforma del Senado con un paquete adicional de cambios que analiza la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
Gerardo Hernández
28 de marzo de 2019
El Congreso de la Unión alista una serie de reformas para formalizar el trabajo doméstico y que quienes se dedican a estas actividades tengan derechos como seguridad social, vacaciones y aguinaldo.
El primer paso lo dio el Senado el pasado 20 de marzo con la aprobación en comisiones de un dictamen para reformar la Ley Federal del Trabajo. Las modificaciones establecen que el trabajo del hogar deberá contar con un contrato por escrito.
Con esto, las empleadas domésticas contarán con las prestaciones establecidas en la ley: vacaciones, prima vacacional, pago de días de descanso, acceso a seguridad social y aguinaldo.
En el dictamen se prohíbe la contratación de menores de 15 años. Para quienes rebasen esa edad, el patrón deberá fijar jornadas que no excedan seis horas diarias y 36 horas semanales.
Además, el trabajo doméstico tendrá tres modalidades: las personas que trabajan para un patrón y residen en el domicilio; quienes trabajan para un patrón y no residen en el domicilio, y las que trabajan para diferentes patrones y no residen en el domicilio de ninguno.
Más Derechos laborales
La Cámara de Diputados complementará la reforma del Senado con un paquete adicional de cambios que analiza la Comisión de Trabajo y Previsión Social. Hasta el momento hay cuatro proyectos en la materia presentados por Morena, PRI, PT y Movimiento Ciudadano, con ellos se busca, entre otras cosas, garantizar también el acceso de los trabajadores del hogar a las prestaciones del Infonavit.
“El carácter voluntario de este régimen no cumple con las necesidades de este sector en cuanto a su ingreso formal a la seguridad social, ya que no se pueden erogar las contribuciones al Infonavit, entre otras diferencias, lo cual genera una amplia franja de inequidad entre el trabajo del hogar y el restante”, expresó la morenista Lorena Villavicencio.