
PUNTO DE VISTA
Por: Teresa Guerra
07 de Abril 2019 · 04:00 hs
CONFLICTOS LABORALES. La confrontación entre la dirigencia sindical del Stasac y el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, puede llevar, por primera ocasión, a que las banderas rojinegras se cuelguen en el Palacio Municipal de la capital y que se vean interrumpidos los servicios públicos que se proporcionan por el municipio. Lo deseable es que prevalezca el diálogo y que los acuerdos que se tomen sean para el bien de la ciudadanía, sin embargo, pareciera que no hay puntos de coincidencia, hay debate permanente entre el líder de los trabajadores y el alcalde, descalificaciones constantes y ataques, y eso no los llevará a nada bueno. Es verdad que en la dirigencia sindical del Stasac hace falta mayor transparencia en el manejo de los fondos sindicales, más democracia interna, respeto a la base trabajadora y que las prebendas y prestaciones sindicales no se usen solo para beneficio de pocos; también falta renovación de cuadros.
David Alarid pertenece al grupo compacto que ha tenido el control del sindicato del Ayuntamiento desde que Sergio Torres fue dirigente de ese organismo sindical. Sin embargo, también es real que el alcalde Estrada Ferreiro, por ley, debe respetar la autonomía del sindicato y del contrato colectivo, aún cuando le parezcan excesivas las prestaciones pactadas en el convenio colectivo, tiene medios legales para plantear su revisión, y no debiera estar invocando a la injerencia patronal en la vida interna de la organización sindical. Al alcalde le corresponde dirigir el Ayuntamiento, mejorar los servicios públicos (que por cierto están muy mal, sobre todo en Aseo y Limpia, mantenimiento de parques y jardines, alumbrado público y mantenimiento de vialidades) no le corresponde dirigir el sindicato, menos auditar sus fondos, esa es demanda que deben enarbolar los propios trabajadores, y no el empleador.
Al descalificar a todos los trabajadores sindicalizados, señalándolos como flojos y “aviadores”, el alcalde se confronta con toda la base trabajadora y, en vez de debilitar a David Alarid, ha termina fortaleciéndolo. ¿O no?
Si en el centro del debate se colocara el tema de la democracia sindical y seriamente se debatiera sobre las prestaciones del contrato colectivo, así como el respeto a los derechos de los trabajadores, otro sería el escenario. ¿Será?
CAMBIOS EN LA LFT. La reforma a la Ley Federal del Trabajo se aprobará antes del 1 de mayo del 2019. La idea es que entre en vigor ese día, así como aquella histórica reforma impulsada por Mario de la Cueva, uno de los más grandes laboralistas que ha tenido el país. Avanza a pasos agigantados el tema de la democracia sindical, garantizando elecciones libres y secretas para los gremios que decidan organizarse en sindicatos; igual hay todo un capítulo en torno al registro y transparencia en los contratos colectivos de trabajo y el ejercicio del derecho de huelga (por ello el alcalde de la capital camina en sentido inverso a la idea de AMLO de fortalecer derechos sindicales, contratos colectivos y la huelga). Aparte, con motivo de los acuerdos comerciales de América del Norte hay presión de los sindicatos canadienses y estadounidenses para que se avance en México en la democracia sindical, la huelga y la contratación colectiva. Así que habrá reforma, con poco tiempo, escaso debate y muchos temas por fuera, como es el de la precariedad en el empleo por la subcontratación, entre otros; pero es un hecho que la reforma laboral se aprueba, también habrá cambios en los Juntas de Conciliación porque van a desaparecer para dar paso a los Tribunales de Trabajo. ¿Será?
https://www.debate.com.mx/opinion/Reformas-y-conflictos-de-trabajo-20190406-0196.html