
ANALISIS
/ DOMINGO 5 DE MAYO DE 2019
Iniciamos el mayo con un receso, como premonición de al menos 5 días muy agitados en el mes. Sí, el 3 de mayo, día de la Cruz para los católicos o de los ingenieros civiles (va una felicitación, tarde pero segura para todos), el mismo día también se conmemora de la Libertad de Prensa, de la que no se podría festejar mucho, me refiero al informe anual 2018 que Artículo19 en el que reporta 544 agresiones contra la prensa en México. Una libertad de expresión vulnerada y sin visos de cambio. va mi reconocimiento a la labor de mis amigos periodistas y comunicadores y, por supuesto, felicidades por 75 años de vida a todos los que hacen posible El Sol de Puebla.
Visualizamos entonces el 5, 10 y 15 de mayo con sus propias relevancias, pero me ocuparé del día del trabajo. Es relevante que el artículo 123 Constitucional –desde 1917- se ha reformado 27 veces y la Ley Federal del Trabajo -que data de 1970- 30 veces. Sólo la reforma laboral del 2012 modificó las condiciones de trabajo, en su lugar llegaron los contratos: eventuales, por tiempo determinado, de capacitación inicial y a prueba, y por supuesto desapareció el pago de una indemnización; en 1917 se planteó la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje (JCyA) locales y federales. Así, las relaciones laborales cambiaron radicalmente y la seguridad laboral se rompió para las generaciones de nuestros jóvenes.
La actual reforma propone un nuevo modelo de justicia laboral con los tribunales laborales que dependerán del Poder Judicial, es decir, es un complemento de la reforma del sexenio pasado porque sustituye a las JCyA pero obliga a las partes en conflicto a una instancia conciliatoria antes de llegar a los tribunales.
Detrás de esta reforma hay compromisos internacionales, primero el Convenio 90 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que obliga a México a fortalecer los derechos de los sindicatos y la negociación colectiva de los trabajadores, convenio ratificado el 23 de noviembre de 2018. El otro es la implementación de reformas para mejorar las condiciones generales de trabajo antes de que el Congreso norteamericano ratifique el nuevo tratado comercial México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
Bien señala Javier Aparicio, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la nueva reforma recupera la reforma estructural del sexenio pasado y el marco internacional “neoliberal”. Parece que más allá de un debate trasnochado como es la moda en estos tiempos de “4T”, es fundamental que se mejoren las condiciones laborales de los mexicanos, de todos.
¿Qué significa que trabajemos en promedio más horas al año que cualquier otro país en el mundo? Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, reporte de 2018) Frente a Alemania-1363hrs, Holanda/Francia/Dinamarca-1500hrs, Grecia-2035hrs, España-1699hrs, Japón-1713hrs, EE.UU.-1783hrs, Chile-2015hrs, un mexicano en promedio trabaja 2255hrs al año. El reporte señala que las actitudes culturales y factores socioeconómicos influyen.
La realidad expone a nuestro sistema laboral con trabajadores con miedo al desempleo y pocas condiciones favorables para el trabajador, con la consecuencia directa en los niños y adolescentes que crecen “solos”, sin la presencia de sus padres que trabajan mucho y ganan poco. ¿Neoliberalismo? Ojalá la nueva reforma de Morena sí traiga cambios sustanciales.
*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP.
Nueva reforma Laboral y neoliberalismo
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