
Recordemos que la cultura de la legalidad es una dinámica que permite la construcción de ambientes laborales armónicos mediante el fortalecimiento organizacional basado en el respeto a la norma, el rechazo a la ilegalidad y a la corrupción, reforzando especialmente el comportamiento acorde al código de conducta, la política organizacional para prevenir riesgos y finalmente, evitar actos de ilegalidad y corrupción. Los resultados de una cultura de la legalidad en las empresas se traducen también en el fortalecimiento de la seguridad y la civilidad, así como en la consolidación de la paz y en la promoción de los derechos humanos.
Desde México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) hemos sido muy conscientes de ello y es por eso que consideramos que las empresas son actores fundamentales en este movimiento. Desde hace más de 10 años, en MUCD hemos colaborado con distintas empresas fortaleciendo su cultura organizacional, mitigando los actos de ilegalidad, previniendo los factores de riesgos psicosociales, disminuyendo las pérdidas económicas y los costos derivados de acciones ilegales y corruptas.
De manera muy particular, la implementación del programa cultura de la legalidad en las empresas de MUCD ha generado resultados y beneficios visibles para la comunidad y las empresas en las que se lleva a cabo. Particularmente destacan la disminución de acciones ilegales, pérdidas asociadas al robo de materiales, artículos de la empresa, mal manejo de recursos materiales, autorrobos, desviación de fondos, fraudes; además de la reducción de quejas de las y los colaboradores y, sobre todo, de los riesgos psicosociales. Particularmente, en PepsiCo, durante el primer año de intervención del programa de Cultura de la legalidad de las Empresas en el año 2014, la empresa observó la reducción del 80% del autorrobo que realizaban sus propios colaboradores.
Como esta experiencia, nuestro programa ha permitido también la vinculación y el traslado de la cultura de la legalidad fuera de los espacios laborales, especialmente en los sectores público, privado, social y educativo. Con dicha intervención hemos notado que una vez que el programa se implementa en las empresas, se generan nuevos espacios más seguros e incluyentes, se crean buenas prácticas cívicas como el cumplimiento de las leyes de tránsito, del respeto a los reglamentos del uso y cuidado del espacio público, el uso de los mecanismos de denuncia y las alternativas de mediación de justicia cívica para resolución pacífica de conflictos, entre otras. En este sentido, el testimonio de una colaboradora de Grupo HERDEZ ilustra mejor esta experiencia: “Este es uno de los programas que cambian la forma de ver el mundo y te ayudan a ser mejor persona, colaborador y ciudadano… el tener la oportunidad de participar fortalece el compromiso y te deja la satisfacción de que estás ayudando a generar los cambios que necesitamos para que todos podamos tener un mejor futuro”, afirma Angélica Álvarez Soriano, integrante de departamento de formación, de Grupo HERDEZ.
Lo anterior se ha logrado a través de intervenciones adaptadas a cada empresa, en específico a partir de la implementación de una metodología ya establecida de nuestro programa. Éste consta de diez etapas: gestión, diagnóstico, desarrollo de materiales, formación de facilitadores, despliegue, acompañamiento, evaluación, sistematización, desarrollo de materiales post intervención y programa de mantenimiento post intervención. Con esta ruta logramos alinear el comportamiento de las y los colaboradores -en todos los niveles jerárquicos- a sus códigos de conducta y políticas institucionales, generando cultura y cambios actitudinales de largo plazo que no solo previenen actos de ilegalidad y corrupción al interior de las unidades de negocio, sino que transforman la manera en la que las personas perciben la importancia de vivir en un Estado de derecho democrático.
Y aunque desde MUCD tenemos un programa muy clara sobre la cultura de la legalidad en las empresas, no podemos dejar de destacar que el papel central lo tienen las personas: son las y los colaboradores quienes participan, se involucran y replican el modelo de cultura de la legalidad en las empresas. Son ellas quienes posibilitan un mejor ambiente laboral, pero son también ellas quienes mejoran la percepción de inseguridad y la reducción del delito. Aquí, la transferencia de competencias y la disposición entre todos los colaboradores permiten mitigar y prevenir los riesgos psicosociales y los costos derivados de acciones ilegales.
Creemos que vivir en una cultura de la legalidad puede parecer un camino largo y con adversidades, pero reconocemos que siendo constantes, resilientes y dedicados es posible. Mediante esta vía podremos tener empresas socialmente responsables y competitivas que cuenten con un ambiente laboral armónico y sano, y al mismo tiempo, generen espacios más seguros, justos y en paz.
* Luis Adrian Mendoza Villegas es analista de datos en la Dirección de Formación en México Unido Contra la Delincuencia. /// Animal Político
Por: Animal Política 17/07/2021
Fuente: https://elpulsolaboral.com.mx/mercado-laboral/26167/la-cultura-de-la-legalidad-en-las-empresas
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