
24/04/2019Actualización 24/04/2019 – 14:30
Alejo Sánchez Cano
Desde San Lázaro
ElFinanciero_Mx
Tras bambalinas de la reforma laboral hay diversos actores y organismos que atisban y cabildean para que salga a modo de ellos. Desde el presidente Trump, pasando por varios congresistas demócratas de Estados Unidos –que atentos observan cómo quedará el andamiaje jurídico de esta reforma en el contexto del T-MEC–, hasta exlíderes sindicales como Napoleón Gómez Urrutia, que busca a toda costa desmantelar los sindicatos corporativos que han servido por décadas al otrora poderoso Revolucionario Institucional.
También la visión patronal es fundamental en la discusión, sobre todo para que se proteja la planta productiva y las empresas del país. Por ello el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha hecho llegar a los senadores un documento de trabajo que, entre otros aspectos, pugna para que se termine en los juicios laborales la presentación y aceptación de pruebas y testimonios falsos, que mediante argumentos inverosímiles obligan a los patrones a pagar hasta prestaciones extralegales a los trabajadores.
El CCE plantea la desestimación de la presentación de hechos notoriamente falsos en el juicio laboral, por cualquiera de las partes o sus representantes, sobre el salario, categoría, la jornada de trabajo o la antigüedad.
Además de esta postura, se plasma en el documento la propuesta patronal de castigar a aquellos mercenarios e impulsores de huelgas que, primero detonan un conflicto en una empresa y luego se ofrecen para solucionarlo. Para ellos el CCE pide prisión de seis meses a cuatro años, además de los castigos que se enumeran en el Código Penal por extorsión y cohecho.
Se trata, pues, de que la reforma laboral no tenga una visión paternalista y proteccionista para los trabajadores per se,sino que aliente la productividad y el empleo, así como la rentabilidad de las empresas, al tiempo de alinearla a la de Estados Unidos y Canadá.
Hay muchos intereses en juego que tienen que ver no sólo en torno a la modernización del nuevo entramado jurídico-laboral, sino que también tiene implicaciones políticas-electorales en EU, donde el acuerdo comercial ya no sólo está en el ámbito legislativo, sino que es una bandera política de la causa de Trump por su reelección.
En México también el tema pasa por la contienda que se vive en el Congreso, entre una bancada mayoritaria de Morena (que se agandallacada vez que puede a sus opositores, así pasó con la Guardia Nacional, en donde se acordó que el mando iba a ser civil, pero que en la práctica el presidente López Obrador designó a un militar) y un frente opositor que cada vez tiene un rol más importante como contrapeso del poder presidencial.
La tarea no la tienen fácil Ricardo Monreal y Mario Delgado, coordinadores de Morena en ambas cámaras, sobre todo porque, como sabemos, en las negociaciones con sus pares se tienen que poner varios ‘dulces sobre la mesa’ para alcanzar acuerdos, y en este sentido PAN, PRI, PRD y MC en el Senado tienen el destino de las reformas en sus manos, ya que con ellos se conforma la tan anhelada mayoría calificada.
Además, hay que decirlo, la soberbia y el ‘resentimiento social’ que prevalece en las filas de los morenos no abona para alcanzar los acuerdos en las reformas, que si bien unas son necesarias para el país, otras responden más al proyecto político transexenal de AMLO.
Etiqueta: sindicatos corporativos
Proliferan propuestas de reforma laboral

Hay 37 iniciativas
Participación de Carlos Guillén Soriano,
Integrante del Sindicato Único de Trababajadores de la Industria Nuclear,
Colaborador Voluntario de Frecuencia Laboral
Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com
Nuevamente hay mucho interés por modificar la Ley Federal del Trabajo. En el primer periodo ordinario de sesiones de la LXIV Legislatura, llegaron a la Cámara de Diputados 37 propuestas de modificación, entre iniciativas presentadas originalmente en esa instancia y minutas enviadas por la Cámara de Senadores.
La mayoría propone modificaciones menores, a uno o dos artículos de la Ley. En algunos casos, se trata de incluir en los riesgos de trabajo, lo ocurrido a un trabajador en el trayecto para llevar a sus hijos a la escuela, establecer como feriado el 2 de noviembre o mejorar las condiciones del trabajo doméstico. Otras, están relacionadas con el salario mínimo o con aspectos de la democracia sindical o del salario.
Hay casos que llaman la atención y que merecen mayor seguimiento. Uno es el caso de una iniciativa presentada por el Partido Encuentro Social y sobre la que el Lic. Héctor Barba, asesor laboral de un gran número de sindicatos, emitió en días pasados una alerta legislativa.
Señala el Lic. Barba que la iniciativa pretende reformar la Ley Federal del Trabajo, a otras leyes y de emisión de una nueva ley, todas para reglamentar la reforma al apartado A del artículo 123 constitucional en materia de justicia laboral, publicada en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2017.
Lo que hace emitir la alerta es que se busca reglamentar la reforma constitucional contrariando su sentido en el caso de los Centros de Conciliación que pretende «se constituyan como nuevas autoridades controladas por los organismos del falso tripartismo, algunas organizaciones patronales y los sindicatos corporativos que dieron al traste con la justicia laboral mediante las Juntas de Conciliación y Arbitraje que controlan y en las que actúan como jueces y partes en los litigios».
Plantean aprobar una inconstitucionalidad «de otorgar a estos nuevos Centros, facultades jurisdiccionales que competen exclusivamente a los nuevos tribunales laborales, cuando están diseñados por la Constitución como autoridades meramente administrativas constituidas como organismos públicos descentralizados, para actuar exclusivamente como facilitadoras de la conciliación prejudicial de un limitado tipo de conflictos individuales».
Por otro lado, la iniciativa no dice nada sobre las garantías para que los trabajadores puedan decidir por medio de su voto personal, libre y secreto sobre la contratación colectiva; sobre la elección de todas las directivas sindicales y sobre el sindicato que deba representarles como titular del contrato colectivo en los juicios colectivos de disputa de la titularidad de los mismos y sobre su derecho instrumental de huelga para conseguir, mejorar y preservar sus contratos colectivos. Es decir, se deja fuera un aspecto esencial planteado en la reforma constitucional y que ha sido propuesta –y práctica- del sindicalismo democrático.
Es necesario estar atentos ante estas propuestas que implicarían pasos atrás en lo ya aprobado en la reforma de febrero de 2017. Esta iniciativa, aunada a las que fueron anunciadas por dos de las centrales corporativas de trabajadores, denuncia el Lic. Barba, denota una grave escalada contra el derecho laboral.
Por otro lado, aunque se anunció desde el año pasado, se publicó el 3 de enero de 2019 en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados, la iniciativa de reforma laboral presentada por la fracción parlamentaria de Morena, que incluye de una manera integral, modificaciones a un gran número de artículos de la Ley Federal del Trabajo, con propuestas que en algunos casos retoman planteamientos hechos desde hace tiempo por organizaciones como la Unión Nacional de Trabajadores.
Para la elaboración de esta iniciativa, se ha señalado, se tomaron en cuenta las consultas hechas a diversos sectores como organizaciones patronales, además de las propuestas de los sindicatos.
Esta iniciativa, en una primera y superficial lectura, incluye entre sus principales aspectos los siguientes:
Democracia sindical y libertad de negociación colectiva
Se establece la denominación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y se detallan funciones del organismo descentralizado autónomo creado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para el registro de sindicatos y contratos colectivos de trabajo, a nivel federal y local. Señala que tendrá plena autonomía de decisión y de gestión y se regirá por los principios de certeza, independencia, legalidad, imparcialidad, confiabilidad, eficacia, objetividad, profesionalismo, transparencia y publicidad.
Se establecen condiciones para aspectos de la vida sindical que van desde su procedimiento de constitución hasta el reconocimiento de sus directivas, y define rubros como: autonomía, equidad, democracia, legalidad, transparencia, certeza, gratuidad, inmediatez, imparcialidad y respeto a las libertades sindicales y sus garantías; entre ellas, el derecho de los trabajadores a organizarse libremente y conforme a los intereses de sus integrantes, garantizándose el derecho de los trabajadores a decidir libremente la forma de asociarse y organizarse para defender sus intereses, según la exposición de motivos de la iniciativa.
También establece mecanismos para que la rendición de cuentas por parte de las directivas sindicales sea real, incluyendo sanciones en caso de incumplimiento.
Se refiere asimismo a la negociación colectiva estableciendo reglas para garantizar que, desde su celebración inicial, responda a la voluntad de los trabajadores. Se propone una Constancia de Representatividad que requeriría del voto de por lo menos el treinta por ciento de los trabajadores asistentes a la votación.
Otro aspecto incluido es la Perspectiva de género, donde incluye aspectos como garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y de violencia y previene que, en los estatutos de los sindicatos, deberá establecerse que la integración de las directivas sindicales se conformará proporcionalmente por razón de género; Se dispone como medida precautoria que, a petición fundada de la trabajadora embarazada, el Juez deberá requerir al patrón se abstenga de dar de baja de la institución de seguridad social en la que ésta haya sido afiliada, en caso de haber sido despedida.
También incorpora como obligación de los patrones la de Implementar, en acuerdo con los trabajadores, un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso sexual. Se prevé la tutela de derechos cuando se reclame discriminación en el empleo, tales como discriminación por embarazo, u orientación sexual, por identidad de género, o Trata laboral, así como en los casos de trabajo infantil.
El aspecto sobre el que se incluyen más propuestas y se presenta más a detalles es el de lo que denomina Nueva justicia laboral. Señala que la justicia laboral será impartida por órganos del Poder Judicial tanto en el ámbito federal como en el local, que concentrarán su atención en las tareas jurisdiccionales.
Se abunda en los diversos aspectos de este tema, lo que indudablemente requiere de un análisis minucioso.
Finalmente se hacen algunas previsiones relacionadas sobre todo con los plazos para entrada en vigor de organismos y normas.
Se trata, como decíamos líneas arriba, de una propuesta más completa, que retoma propuestas hechas con anterioridad y que para muchas organizaciones del sindicalismo democrático, son aspectos que desde hace mucho se han practicado como la elección democrática de las representaciones o la rendición de cuentas. No estamos pues, ante novedades que hayan surgido apenas. Saludamos el reconocimiento que implica incluir en una iniciativa integral, las políticas que desde hace tiempo practica el sindicalismo genuino.
Con todo lo positivo que en primer momento se pueda ver esta iniciativa –y será necesario analizarla con detenimiento- no hay que olvidar que aspectos como la democracia sindical, no existen por decreto o porque se hayan incluido en la ley, sino por la conciencia, la organización y la práctica de los trabajadores. Y es eso mismo lo que puede acabar con el corporativismo sindical, el mismo que se ha buscado perpetuar en otras iniciativas.
http://www.frecuencialaboral.com/37proyectosdereformalaboral2019.html?fbclid=IwAR0TlimW0cu6ki9Xae_gngQBaX9HBRf6jpOnpTLehrw0Tp64oOvqKSLHvDw
El sindicalismo que viene
La ratificación del Convenio 98 de la OIT, el T-MEC y la legislación secundaria de la reforma laboral serán las claves del nuevo sistema.
enero 07, 2019
Avance. Los especialistas aseguran que el cambio fortalecerá, modernizará y democratizará el mundo del trabajo. (slobo/Getty Images)
Aminetth Sánchez
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). – En 14 años, la gráfica se ha movido poco. Un punto arriba o unos decimales abajo. De septiembre de 2004 a octubre de 2018, los sindicatos se han mantenido entre las instituciones que menos confianza inspiran a la ciudadanía en México, según encuestas anuales realizadas por la firma de investigación de mercados y opinión pública Consulta Mitofsky.
Su papel es cuestionado, entre otras razones, porque algunos carecen de transparencia, no representan a los trabajadores ni defienden sus intereses o cuentan con líderes que se perpetúan en los cargos y son señalados de corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento, coinciden especialistas.
Pero el país, adelantan, está por transitar a un nuevo sistema sindical. La ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en septiembre, el capítulo laboral del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la legislación secundaria de la reforma laboral en materia de justicia laboral –que al momento de publicación no había sido presentada al Congreso–, son los hilos detrás del cambio.
“Estos tres instrumentos desarticularían el esquema corporativo de relaciones laborales que se estableció en México en los 30 y que hasta la fecha está vigente”, dice Alfonso Bouzas, investigador de tiempo completo de la UNAM. “Los sindicatos regresarán a manos de los colaboradores, los trabajadores celebrarán contratos colectivos si lo desean y habrá una auténtica contratación colectiva”.
Lee: Un país sin huelgas
De concretarse, esta transformación impactará a los trabajadores y a las empresas. Las negociaciones entre ambos serán más fluidas. Además, prevalecería la democracia, enfatiza Graciela Bensusán, profesora-investigadora de tiempo completo en la UAM-Xochimilco y parcial en Flacso México. “Por lo menos formalmente. Creo que eso va a llevarse a la práctica en términos de que habrá que elegir a los dirigentes y votar a quién queremos que nos represente en una negociación colectiva”, describe.
El Convenio 98 apuesta por la libertad sindical y el fomento de la negociación colectiva voluntaria. El capítulo laboral del T-MEC impulsa el voto libre y secreto, el derecho a la negociación colectiva y el establecimiento de órganos independientes que registren las elecciones sindicales y resuelvan las controversias laborales. Mientras que la reforma laboral de 2017 –cuya legislación secundaria debió haber sido presentada en febrero, pero aún está pendiente– promueve la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje, así como la creación de tribunales laborales, centros de conciliación y un organismo descentralizado que registre los contratos colectivos o los sindicatos.
“Todo va en el misma dirección de fortalecer, modernizar y democratizar el mundo del trabajo”, señala Francisco Hernández Juárez, secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana y presidente colegiado de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). “Y el nuevo gobierno trae criterios que van en esa línea, pero hay un elemento esencial para que todo pueda tomar cauce: la reforma secundaria”.
En el tintero
En noviembre, representantes de la UNT, líderes sindicales y de organizaciones campesinas, se reunieron en la Ciudad de México para promover la transformación sindical y empujar la presentación de la legislación reglamentaria. “Espero que este nuevo Congreso esté sensible y claro en relación a que la reforma secundaria tiene que estar alineada con la reforma constitucional”, dijo Hernández Juárez. “Pero es muy importante que las organizaciones sindicales y los trabajadores no esperemos a que sea el gobierno el que nos diga cómo hacer esta transformación”.
OPINIÓN: Convenio 98, un gran primer paso para las relaciones laborales
Y enumeró sus peticiones: que las decisiones sobre contratos, dirigentes y huelgas se tomen por voto universal y secreto, que el órgano que se creará para conciliar y registrar contratos o sindicatos sea realmente autónomo, y que las juntas de conciliación y arbitraje desaparezcan de inmediato, no hasta concluir los casi 5 millones de juicios atrasados.
Para los miembros del sector, la legislación secundaria coronará la transformación sindical. Esa que, según Bouzas, obligará a las organizaciones a reinventarse para dar respuesta a las necesidades de los colaboradores, y a las compañías a perder el temor a la negociación. “Es una clase empresarial timorata, que parte del supuesto de que ella sola puede ser suficiente para sacar adelante un proyecto y no acepta que los trabajadores también tienen un papel que jugar”, describe.
Sin embargo, el éxito depende de que se trabaje de manera responsable, advierte Ricardo Grayeb, socio director del despacho laboral Grayeb Abogados. “Los focos rojos que alertarían que la transformación no va por buen camino serían que los sindicatos corporativos siguieran al frente”, apunta Bouzas. “Pero la reforma, hasta donde la conozco, va directo y a la cabeza para terminar con el corporativismo y poner en cuestionamiento esas cúpulas sindicales que se enriquecen de manera estratosférica”.
Las claves de la transformación
Estos serán los instrumentos que, según los especialistas, desarticularán el viejo esquema sindical en México.
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1. Convenio 98 de la OIT. Promueve la libertad sindical y solicita poner en marcha las condiciones para estimular y fomentar la negociación colectiva voluntaria.
2. T-MEC. Impulsa el voto libre y secreto, así como el derecho de los trabajadores a participar en actividades de negociación colectiva. Busca prohibir la injerencia del empleador en las actividades sindicales. Propone órganos independientes para registrar elecciones sindicales y resolver controversias.
3. Reforma al artículo 123 de la Constitución. Considera poner en marcha los tribunales laborales, los centros de conciliación y el organismo descentralizado encargado de registrar los contratos colectivos de trabajo y los sindicatos, así como todos los procesos administrativos relacionados.
https://expansion.mx/economia/2019/01/07/el-sindicalismo-que-viene
Ratificación del convenio, inicio del cambio

29 septiembre, 2018|
Para el especialista en asuntos laborales, José Alfonso Bouzas, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo permitirá a los trabajadores mexicanos “que se reivindiquen a sí mismos y busquen sus auténticas representaciones”.
Asegura que una vez que se demuestre que muchos de los miembros de sindicatos corporativos no saben ni quién es su líder y menos conocen su contrato colectivo, las autoridades podrán declarar que ese contrato es nulo, entonces se vendrán cambios en cascada en los sindicatos, quienes optarán por una auténtica representación.
“Qué implica la suscripción del convenio en confrontación con la serie de disposiciones de ley federal del trabajo que garantizan el corporativismo y que le dan al gobierno la posibilidad de manipular a los trabajadores según las necesidades del sector y, sobre todo, lo más grave, según los intereses de los gobernadores”.
Asevera que la suscripción del convenio es la gran conquista, consecuencia de una serie de cambios, “en primer lugar, la denuncia internacional respecto de que en México operan contratos colectivos de protección patronal”.
Denuncias, apunta, que se hicieron desde los años ochenta y fue necesario que la Central Sindical Internacional la llevara al Tribunal de Libertad Sindical de la OIT para que fueran citados el gobierno de México, empresarios, sindicatos corporativos y los sindicatos independientes.
De ahí vino una primera recomendación, señala, en relación a que en México se tenía que respetar la democracia y la libertad.
“Luego vinieron más recomendaciones y fue en 2017 cuando el presidente Peña Nieto decide reformar la Constitución y la Ley Federal del Trabajo, “casi diría que hizo una reforma con lo que nosotros los independientes, académicos y sindicatos habíamos venido trabajando. Cuando leí la iniciativa, juré que había párrafos míos”.
Bouza destaca que con “la aprobación del convenio, de la reforma constitucional y una nueva ley laboral que termine con el voto cantado, con la aprobación de los sindicatos corporativos, será el camino a seguir. Pienso que hay un ambiente en donde vamos a componer muchas cosas. No soy morenista pero creo que el morenismo va a dar la oportunidad de que se compongan muchas cosas”, asegura el especialista laboral.
Se puede construir un corporativismo con la presencia y participación de auténticas direcciones sindicales comprometidas con los trabajadores y que estos les puedan dar una patada en el momento en que olviden su compromiso.
Pasos a seguir
Bouza Ortiz considera que el paso a seguir es una reforma laboral democrática y después vendrán otras reformas “porque esta lo único es que da paso a la libertad y la democracia, pero el mundo del trabajo se recompone, hay paradigmas históricos como el salario mínimo, la jornada máxima que hoy se ven cuestionados. Hay nuevas formas de trabajo, nuevos escenarios tecnológicos, está presente el creciente ejército de desempleados a escala mundial pero eso no quiere decir que los sindicatos de manera automática tiendan a desaparecer, tendrán que recomponerse e internacionalizarse.
Un salario universal es fundamental, y eso, cada sindicato en nuestro país hará lo que le corresponda, pero los pisos generales en la globalidad tienen que darse, y eso solo lo puede plantear una organización sindical. A lo mejor es diferente o se llama distinto, pero una organización de un sector, de una clase, sigo hablando de clases. No creo que el marxismo haya pasado a la historia como lo decía el extinto Carlos Abascal.