22/04/2019
RICARDO DE LA PEÑA
Una reforma ambiciosa, aunque dilatada. | Ricardo de la Peña
PERFIL
Todavía en ciernes, pero su paso por la Cámara de Diputados ya permite saber posibles alcances y límites de la reforma a la legislación laboral que se realizará en este gobierno.
El marco de la reforma laboral
El entorno que dio impulso a la concreción prácticamente inmediata de esta reforma es complejo, pues se tenía pendiente una adecuación normativa derivada de reformas a los artículos 107 y 123 constitucionales en materia de justicia laboral.
Adicionalmente, con la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), México se topó con un compromiso de adoptar en su legislación un nuevo sistema de justicia laboral imparcial y con procedimientos resolutivos ágiles, además de garantizar nuevas fórmulas para reconocer la representatividad de las organizaciones y dirigencias sindicales y los acuerdos que negocien.
En específico, México se obliga a respetar el derecho de los trabajadores a participar en actividades de negociación colectiva y a organizar, formar y afiliarse al sindicato de su elección, lo que supone la coexistencia de diversos sindicatos en una misma empresa o dependencia. Asimismo, se determina que los contratos colectivos deben incluir un apoyo mayoritario, mediante el ejercicio del voto personal, libre y secreto de los trabajadores cubiertos por dichos contratos colectivos, lo que obliga a que los trabajadores conozcan sus condiciones de trabajo y las voten de manera directa, libre y secreta, aceptándose sólo si cuentan con un respaldo mayoritario.
El sentido de la reforma laboral
Tareas que se encontraban centralizadas orgánicamente y desconcentradas territorialmente, ahora pasarán a un organismo descentralizado nacional, en el que no tendrán participación representantes patronales o sindicales: el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que se encargará de conciliar los conflictos laborales y registrar los sindicatos y contratos colectivos del país, además de verificar la elección de dirigencias sindicales. Asimismo, previo paso por una conciliación obligatoria, los juicios serán tarea de tribunales laborales dependientes del Poder Judicial de la Federación y ya no de las anteriores Juntas de Conciliación y Arbitraje.
La reforma considera la creación de oficinas para atender los asuntos de cada estado, quitando a los Estados competencias en la materia, pero involucrando organismos federales para que coadyuven en aspectos relacionados con transparencia, realización de elecciones y dotación de información fidedigna sobre comportamiento del mercado laboral, informalidad, emplazamientos a huelga y condiciones de empleo.
Una reforma ambiciosa, aunque dilatada. El nuevo Centro tardará tiempo en llevar a cabo sus funciones de manera plena y los cambios, profundos y trascendentes, serán paulatinos. Así, no debe soñarse que pronto se amanezca en el reino de la democracia sindical, pero esa es la promesa.
Categoría: Opinión
La Reforma Laboral, incluyente y necesaria

22 de abril de 2019
Por Marco A. Medina , diputado por Morena: secretario de la Comisión de Hacienda e Integrante de la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
La Reforma aboral que se acaba de aprobar en el Congreso, da cumplimiento al capítulo 23 del T-MEC, que es obligatorio para los tres países, pero también responde a una demanda histórica del mundo del trabajo en México y a requerimientos internacionales largamente omitidos por el gobierno mexicano.
Prácticamente es la modernización laboral de México y parte del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue firmado por el Presidente Peña Nieto y enviado al Senado el 30 de noviembre de 2015.
Dicho convenio se refiere a la libertad sindical, pero el secretario del trabajo de ese entonces, Alfonso Navarrete Prida, junto con el PRI y el PAN impidieron que la propuesta avanzara.
Después de mantenerse un rato en el congelador, fue votado nuevamente por el Senado actual, el 20 de septiembre de 2018.
El Convenio 98 de la OIT establece que los trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical, en relación con su empleo.
Recordemos que los Principios del Derecho de Sindicación y de Negociación Colectiva fueron adoptados en Ginebra, el primero de julio de 1949.
En el escenario actual, algunos “líderes de opinión” reclamaron que los legisladores hayan ratificado el Convenio, sin consultar a las cúpulas empresariales.
Pero la adopción de dicho texto fue una condición impuesta por los socios comerciales de México en el Acuerdo del Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y en la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), ahora T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).
Sin embargo, la Reforma ha sido discutida con la sociedad.
En las últimas semanas, la Cámara de Diputados abrió sus puertas a distintos actores de la sociedad interesados en el diseño de las nuevas disposiciones en la materia:
– Miembros de los poderes Ejecutivo y Judicial
– Representantes sindicales
– Abogados especialistas
– Representantes de las cúpulas empresariales
Todos han aportado sus experiencias para transformar el marco legal laboral.
Finalmente, la columna vertebral de la reforma es la actualización con la legislación laboral básica de nuestros socios comerciales:
– Libertad sindical: que los trabajadores decidan libremente quién los representará a través del voto libre y secreto. Y no sólo para que puedan elegir a su representante, sino también para que se consulte con ellos antes de firmar un contrato colectivo.
– Asegurar la no discriminación por pertenecer o no a un sindicato. No se puede contratar o despedir a alguien bajo esa condición.
– En una revisión contractual se tiene que garantizar que quien está negociando tenga legitimidad y el respaldo de los trabajadores.
– Creación de un órgano independiente que se ocupe de los conflictos laborales y del registro de los contratos.
– Revisar todos los contratos colectivos de trabajo por lo menos una vez, dentro de los siguientes cuatro años a la entrada en vigor de la legislación. Adiós a los contratos de protección laboral.
– Todos los contratos colectivos de trabajo y los documentos relacionados deben ser públicos, por ello, se deberá crear un sitio web centralizado que permita su consulta.
En este contexto, Rosa Elena González Tirado, consejera del Consejo de la Judicatura Federal dijo que: “…con la Reforma Laboral que se está estructurando estamos ante el cambio más significativo en la historia del derecho procesal laboral mexicano desde 1917”.
Así como el TLC y ahora el T-MEC nos igualan en estándares de producción, la Reforma Laboral busca la igualación de reglas con quienes hacemos casi la totalidad de nuestro comercio.
También es pertinente aclarar que la actualización laboral en México tiene costos económicos.
Según Alfredo Domínguez Marrufo, subsecretario del Trabajo, para la conformación del nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral se requerirá una inversión sexenal que asciende a los 2 mil 223 millones de pesos.
Una transacción cuantiosa, pero necesaria.
Esta Reforma es parte de la Cuarta Transformación que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Con la modernización laboral, la corrección del salario mínimo y medidas como la incorporación de las trabajadoras domésticas al Seguro Social se buscan mejores ingresos que apuntalen la economía, mediante el desarrollo del mercado interno.
No hay que olvidar que una de las primeras medidas de este gobierno fue el aumento del 16.21 por ciento del salario mínimo a nivel nacional.
Una frase atribuida a Georges Clemenceau, primer ministro de Francia en los albores del siglo XX, nos enseña que “aquellos que nunca cambian viven en el absurdo”.
https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/la-reforma-laboral-incluyente-y-necesaria
¿Tendremos reforma laboral antes del Día del Trabajo?

Arnoldo Piñón
Antes del 1 de mayo, las reformas a la Ley Federal del Trabajo deberán estar aprobadas por las Cámaras de Diputados y de Senadores, de acuerdo con las intenciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Lograrlo no representará problemas, debido a que en ambas cámaras Morena tiene, con sus aliados, mayoría simple para aprobarla. Hasta ahora, salvo la pretensión de meterle mano al articulado del outsourcing, como lo contempla una de las dos ultimas iniciativas de reformas que ese partido ha presentado, el resto de las propuestas como la acreditación de representación de los trabajadores en emplazamiento por firma de contrato colectivo y los informes del manejo del patrimonio sindical cada seis meses, parecen no haber generado aparentemente mayor inquietud.
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Después que se realizó ya un foro en San Lázaro, donde dirigentes sindicales y especialistas analizaron el contenido de las propuestas, la Comisión de Trabajo de los diputados tiene condiciones para elaborar un dictamen y presentarlo al pleno para su discusión y votación, a fin de que siga el mismo procedimiento en el Senado de la República.
Interesante por demás que la secretaria de Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde haya dicho, desde el 20 de marzo, que el gobierno de Estados Unidos, como parte del proceso de ratificación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), estaría a la espera de la concreción de un nuevo sistema laboral en nuestro país que extinga el tripartido en las juntas de conciliación y promueva la libertad sindical y la contratación colectiva.
Las palabras de la encargada de la política laboral del país dejan ver que el gobierno lopezobadorista privilegiará intereses por encima de los trabajadores, con la finalidad de preservar la tranquilidad para las empresas. ¿Como entender entonces las huelgas en Matamoros, impulsadas por, entre otros, el sindicato minero y que se han traducido en la salida de algunas maquiladora al no satisfacer las exigencias de aumentos salariales de 20 por ciento más bonos por 32 mil pesos?
Lo anterior corre el riesgo de interpretarse que en materia de outsourcing pudiera incluso mantenerse en las condiciones en que se encuentra desde que en el último cuatrimestre de 2012 en que fue incorporado a la Ley Federal del Trabajo, pese a que se ha convertido en práctica usual para disminuir prestaciones económicas a los mínimos legales.
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En otras oportunidades he reiterado que el outsourcing o subcontratación tiene una finalidad benéfica, al permitirles a las empresas no desviarse de su objetivo. A manera de ejemplo, la banca tiene un objeto social especializado, por lo que requiere que la limpieza de sus instalaciones la realice una firma dedicada a ese rubro.
Lamentablemente por la ausencia de la Secretaría del Trabajo y Previsión para hacer cumplir la ley, esa figura ha sido utilizada para reducir salarios y prestaciones de los trabajadores. En otras oportunidades he citado que en la banca más del 40% de los trabajadores están contratados a través de empresas subcontratistas.
A esos trabajadores de la banca se les pagan las prestaciones previstas por la ley laboral, excepto al reparto de utilidades -una prestación económica con rango constitucional-. Incluso el banco número uno creó, desde la década pasada, una empresa a la que le trasladó a todos sus trabajadores -unos 30 mil- ahorrándose miles de millones de pesos.
Es cierto que el actual gobierno tiene sólo cuatro meses. Sin embargo, frente a la situación del país es inaceptable, desde cualquier punto de vista, se permitan prácticas que lesionan sus intereses en beneficio de empresarios que sólo ven las utilidades de sus firmas, sin reparar en las necesidades de sus trabajadores.
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La propuesta de Morena de endurecer los requisitos para la contratación a través de empresas outsourcing ha generado inquietud entre algunos empresarios, por lo que de mantenerse la posición de Morena de incluir la propuesta en la Ley Federal del Trabajo, la reforma pudiera no ser tan tersa.
Es cierto, no es necesario endurecer los criterios para subcontratación: lo que se necesita es que se aplique la ley en los términos en que está. Ese es uno de los grandes retos en materia laboral del Gobierno de López Obrador.
Si bien es cierto ese punto es el único que ha provocado algunas tensiones, también lo es que la iniciativa presentada en diciembre por el diputado Miguel Ángel Chico Herrera, contiene puntos que pudieran violentar disposiciones contenidas en el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Es importante puntualizar que ese convenio -junto con el 98 recién ratificado por nuestro país-, forman parte del marco jurídico, de acuerdo con el artículo 133 de la Constitución. Por tanto los legisladores deberán ser muy cuidadosos en lo que aprueben, porque de lo contrario lloverán juicios que obligarán a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a establecer la constitucionalidad en algunos casos.
El Convenio 87 en específico es muy claro en que el gobierno no puede inmiscuirse en la vida interna de las organizaciones sindicales, incluida su propia administración.
La reforma laboral es una necesidad, a fin de de regular la que en materia constitucional se aprobó y está vigente desde 2016 y que implican, entre otros renglones, la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje, para ser sustituidas por juzgados laborales.
Y viene ahí otro aspecto: el nuevo centro de conciliación y registro sindical, con las facultades que se le pretende otorgar, lo convertirá en un ente particularmente poderoso, una especie de monstruo.
http://www.rssindical.mx/2019/04/10/tendremos-reforma-laboral-antes-del-dia-del-trabajo/
Nueva ley; añejas prácticas
Corrupción y venalidad en los sindicatos; México debe su gran atraso en productividad a la existencia del aparato gremial oficial y su complicidad con patrones
Por Jesús González Schmal – abril 20, 2019
Confederación de Trabajadores de México. Cumplió, por décadas, la función asignada
En 1970 se promulgó la actual Ley Federal del Trabajo. La precedente, también reglamentaria del artículo 123 constitucional entró en vigor en 1931. Ambas, pese a sus evidentes avances en cuanto a materializar los postulados de la primera Constitución social-demócrata en el mundo, fueron minimizadas por una realidad que se sobrepuso a los modernos derechos de los trabajadores que, al final de cuentas, quedaron reducidos a un enunciado teórico sujeto a los vaivenes de los intereses políticos acabando por servir sólo de bandera demagógica para tener a los trabajadores esperanzados en una mejoría de sus ingresos y prestaciones pero, fundamentalmente ser utilizados como votantes cautivos de un partido oficial que posteriormente sería el Revolucionario Institucional integrado por sectores para su mejor manejo.
Así, se crearon las grandes centrales obreras entre las que destacó la Confederación de Trabajadores de México (CTM) que cumplió por décadas la función asignada valiéndose de la aceptación en los contratos Colectivos de Trabajo de la “cláusula de exclusión” para los trabajadores que los sindicatos integrados a la CTM ordenaran al patrón que procediera al despido de cualquier agremiado disidente. Asimismo la “cláusula de admisión” mediante la cual cualquier nuevo ingreso de un trabajador sólo podía derivar de una propuesta del sindicato cetemista al empleador. Este mecanismo operó con resultados óptimos para el mantenimiento del PRI en el poder compensándose a los líderes sindicales con cargos públicos en el Senado, la Cámara de Diputados y hasta de gobernadores.
El engranaje del voto de trabajadores sindicalizados con el partido fue modelo que los fascistas más reconocidos en Europa hubieran envidiado. De igual manera se hizo con los ejidatarios sujetos para el reconocimiento de sus derechos a la obediencia de filiación política al partido oficial y de su asistencia a los actos de apoyo al gobierno y a su partido para los que fueran convocados. Todo se dejó al arbitrio de las decisiones de la dupla presidente y partido articuladas para la obtención de la mayoría del voto rural y urbano en toda la República, atando al mismo propósito a los tribunales laborales y agrarios que quedaban presionados por estos vínculos. Deben reconocerse sin embargo excepciones de impartidores de justicia que no acataron este sometimiento.
El siguiente sector más amplio y plural fue el popular que agrupaba básicamente a comerciantes, negociantes, profesionistas etcétera, pero que acabó manipulando a los ambulantes e informales que conformaban inmensos contingentes que todavía son materia de disputa entre diversos partidos. Los maestros, que si bien caerían en este sector, en realidad se manejaban habilidosamente a través del único gigantesco sindicato con más de 1 millón de afiliados que fue manejado por Jonguitud Barrios y hasta la fecha por Elba Esther Gordillo. Este macro sindicato disperso en toda la República, fue fundamental no sólo porque el voto del magisterio estaba garantizado sino porque también los maestros cumplían como funcionarios de casillas rurales para llevar a cabo las votaciones con sufragios planchados y urna llena con el total del padrón a favor del multicitado partido de gobierno.
Ahora se habla de una nueva ley laboral que desde siempre se había ofrecido con el agravante de que hoy es inaplazable porque ya la vieja y la menos vieja ley guardadas en el armario, están tambaleándose con la exigencia que, sin el menor recato, hizo la lideresa del Congreso norteamericano Nancy Pelosi en el sentido de que no se firmaría el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (hoy T-MEC) si el gobierno mexicano no emitía una nueva ley en la materia laboral porque son manifiestas las abismales diferencias de salarios entre los tres países. El origen de este vergonzoso hecho no puede sino encontrarse en la corrupción y venalidad de los sindicatos mexicanos con sus grandes centrales. La presidenta de la Cámara de Representantes conoce a fondo la lamentable situación de los trabajadores mexicanos.
Lo que ahora con tanta premura discute el Congreso mexicano respecto de la perversión y corrupción del sindicalismo nacional, amenaza con convertirse en un cambio de apariencias para mantener todo igual. Ello si se contempla que reduciéndose y hasta extinguiéndose la CTM, CROC, STRM, SNTE, CNTE, SNTM etcétera etcétera, tal cual serían reemplazados por la nueva central que está fraguando Napoleón Gómez Urrutia de Morena con la creación de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) para reeditar la CTM que el padre del ahora senador de nombre Napoleón Gómez Sada capitalizó toda su vida y le permitió heredar a su primogénito las mejores prácticas de control y explotación sindical.
México debe su gran atraso en productividad a la existencia del aparato sindical oficial y su complicidad con patrones que preferían pagar sobornos a líderes, que implicar a los trabajadores verdaderos en la búsqueda y compromiso de mejor trabajo en beneficio mutuo. Ya desaparecieron el PNR, el PRM para convertirse en el PRI como siglas en el poder presidencial. Tal parece que los que lo hicieron, sus herederos y beneficiarios lo llevaron a mantenerse en el sitio sólo cambiando las siglas que parecen agotadas. Hoy el riesgo es que por lo que se ve las nuevas siglas podría ser Morena. Ojalá nos equivoquemos pero seríamos ingenuos si no advertimos que los datos dan para sospecharlo. La nueva ley quedaría con un camuflaje para encubrir el más anacrónico sistema de control de la libertad del trabajador.
https://impacto.mx/larevista/nueva-ley-anejas-practicas/
Ocaso de un país sin huelgas
21/04/2019
JORGE FALJO
Durante décadas se nos prometió que el libre funcionamiento del mercado laboral nos llevaría por sí mismo a la mejora de las condiciones de los trabajadores.
PERFIL
Las pasadas huelgas en Matamoros Tamaulipas tomaron de sorpresa al país. Nadie predijo que duplicar el salario mínimo en la franja fronteriza del norte del país podría, de rebote, provocar una revuelta laboral de los trabajadores de las maquiladoras. O tal vez sÍ se consideró esa posibilidad, porque el decreto indica, como un buen consejo, que la elevación del mínimo no debe ser referente para incrementar los demás salarios vigentes en el mercado laboral.
En esa perspectiva, que comparten las empresas, los trabajadores de las maquiladoras no serían beneficiados porque, tomando en cuenta bonos e incentivos, ya tenían ingresos superiores al nuevo mínimo. Sin embargo, esos trabajadores lejos de considerarse privilegiados recordaban tiempos mejores. A principios de los años noventa, antes de la firma del TLCAN, el salario medio de las maquiladoras de la región era de 19.50 dólares diarios; a precios constantes, hoy es menor a eso. Además, habían conseguido que la semana laboral fuera de 40 horas con pago de 56 horas; mientras que ahora en la mayoría de esas empresas se trabaja 48 horas a la semana.
Huelgas
En Matamoros se conjuntaron condiciones particulares de activismo, liderazgo y organización que llevaron a los trabajadores a una huelga general local en la que rebasaron a sus liderazgos sindicales formales. Exigieron un incremento salarial del 20 por ciento y el pago de un bono especial de 32 mil pesos que resultaba de calcular un pago salarial acordado con las empresas que se cubría en un solo pago al fin de año y que resultó alto porque estaba indexado al salario mínimo. El resultado es que cerca de un centenar de empresas llegó a un acuerdo favorable a las exigencias de los trabajadores.
Lo realmente sorprendente es que este era un país sin huelgas. En el sexenio de Vicente Fox estallaron 267 huelgas de carácter federal; en el de Calderón 111, y en el de Peña Nieto tan solo 22. Al final de la anterior administración se cumplieron 31 meses sin un solo estallamiento de huelga.
Esta «paz laboral» no era de ningún modo indicador de satisfacción de parte de los trabajadores. Se originaba más bien en dos factores: uno, la efectividad de los mecanismos de control y represión instaurados en el sindicalismo mismo y en las instituciones laborales. O segundo, un mercado laboral dominado por la informalidad y la ausencia de oportunidades de mejora.
Con el TLCAN México se comprometió a procurar el bienestar de los trabajadores; y simplemente no cumplió. Durante décadas se alentaron organizaciones sindicales autocráticas, corruptas y represoras de los trabajadores. Un régimen de desprotección de los derechos laborales alentado desde el gobierno.
TLCAN
Ahora desde los Estados Unidos viene la exigencia de reformas laborales que serán parte del nuevo tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, o T-MEC. Y esta vez parece que la cosa va en serio.
Trump ha ubicado a México, ante sus «fans», como un país que le roba empleos a los norteamericanos. En su campaña presidencial prometió acabar con la explotación laboral en México, porque constituye una forma de competencia desleal. Ese discurso ha trascendido y ahora es compartido por los demócratas. Importa resaltarlo porque en Estados Unidos existe la impresión de que México los engañó.
No suena bien plantearlo de ese modo. Pero, por otra, parte sería difícil negar que los mexicanos mismos hemos sido constantemente engañados. Durante décadas se nos prometió que el libre funcionamiento del mercado laboral nos llevaría por sí mismo a la mejora de las condiciones de los trabajadores.
En ese contexto se consideró inútil fijar un salario mínimo porque por sí mismas las empresas ya pagaban sueldos superiores. Matamoros demostró que no era cierto. De acuerdo con el IMSS el 10% de los trabajadores formales más pobres incrementó sus ingresos en más del 50% por la elevación del mínimo. Aunque en el conjunto total el salario promedio sólo subió un 8 por ciento, antes de las huelgas.
La reforma laboral se encuentra a discusión.
Sus ejes de transformación jurídica son el derecho de los trabajadores a organizarse; a elegir por voto libre y secreto a sus líderes; a discutir y aprobar, o no, el contrato de trabajo, a eliminar los contratos de protección, y a que las disputas laborales se resuelvan ante jueces independientes.
No conocemos aún cual será la redacción final de la ley y si acaba o no con el outsourcing y los falsos contratos de honorarios, o los deja para después. Pero basta lo esencial de las demandas norteamericanas para que aquí ocurran cambios fundamentales que abrirán escapes a la gran olla de presión donde durante décadas se han acumulado demandas reprimidas.
Y la exigencia de los demócratas no se limita al cambio legal. Sabedores ellos como nosotros, que con frecuencia el cambio legal es mero formulismo e hipocresía, esta vez exigen asegurarse que los cambios se instrumentarán adecuadamente y que a final de cuentas se conseguirá lo que quieren: disminuir la brecha salarial entre los trabajadores mexicanos y los norteamericanos.
Es en el terreno de la efectividad donde se librarán las más fuertes batallas internas. El sector privado mexicano sabe que la reforma laboral es inevitable; acepta el cambio legal para acoplarse a las exigencias de la renovación del tratado comercial, pero al mismo tiempo se opondrá a la sindicalización, a las elevaciones salariales y pondrá el grito en el cielo cuando ocurran huelgas.
La transición será un camino empedrado.
No sólo habrá tumbos inevitables en el camino de una cultura de auténtica negociación entre empresarios y trabajadores organizados. Abrir la ruta de la mejora salarial entra en contradicción con la estrategia económica de competir en un mundo globalizado sobre la base de pagar salarios de hambre en un mercado interno desprotegido.
Tendremos que revisar el modelo económico en su conjunto empezando por darle peso al Estado como rector de la economía, al diseño de una política industrial consensada con los sectores empresariales y una política social adecuada a la inclusión de todos los mexicanos. Y en las relaciones con el exterior pasar de la competitividad salarial a otra asociada a la protección de nuestra producción interna.
Utopías, las ajenas y las propias
@JorgeFaljo | @OpinionLSR | @lasillarota
https://lasillarota.com/opinion/columnas/ocaso-de-un-pais-sin-huelgas/281177?fbclid=IwAR1tD4VYYkB_yar-IcOLm6AA_Oa2tWG8bLss_4nv4zYUtjVERG8p1aici8Y
La reforma laboral y sus leyes secundarias
Corolario

RAÚL CONTRERAS BUSTAMANTE
El Senado debe hacer una confección más rigurosa de la reforma para ahorrarle a México muchos sinsabores
20 de Abril de 2019
En febrero de 2017 fue publicada —en el Diario Oficial— una reforma constitucional de carácter laboral de hondo calado. El segundo artículo transitorio de dicha enmienda señaló la obligación del Congreso de la Unión y de las legislaturas locales para realizar —dentro del año siguiente de su entrada en vigor— las conciliaciones legislativas secundarias necesarias para dar cumplimiento al mandato constitucional.
Ante los compromisos asumidos por México con la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y su inminente proceso de ratificación, la Cámara de Diputados aprobó hasta hace unos días una serie de reformas a diferentes leyes.
Las leyes modificadas son: Ley Federal del Trabajo, Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, Ley Federal de la Defensoría Pública, Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social, todo ello en materia de justicia laboral, libertad sindical y negociación colectiva.
La Constitución ya establece en su artículo 123, fracción XX, que la resolución de las diferencias o los conflictos entre trabajadores y patrones estará a cargo de los tribunales laborales del Poder Judicial de la Federación o de las entidades federativas, desapareciendo de esta manera a las Juntas de Conciliación y Arbitraje. Las normas secundarias recién procesadas reglamentan el tránsito de la justicia laboral del Poder Ejecutivo al Poder Judicial, lo cual representa un reto mayúsculo. Lo es, porque en el presupuesto de este año no se previeron recursos financieros suficientes para dicha transición. Así que reformas sin presupuesto, quedan en buenas intenciones.
Se plantea la creación del “Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral” y uno por cada entidad federativa. Aquí se substanciarán los procedimientos de conciliación entre trabajadores y patrones para evitar llegar a los tribunales.
Resulta curioso que en otras ramas del derecho se esté optando por privilegiar la mediación y otros procedimientos alternativos para la solución de controversias y en materia laboral se vaya en sentido inverso, creando procedimientos judicializables.
En materia sindical, las leyes en proceso de aprobación establecen que los trabajadores tienen derechos de libre afiliación y participación al interior de los sindicatos. Es decir, no pueden ser obligados a formar parte de ningún sindicato, federación o confederación.
Además, las directivas sindicales deberán rendir cuentas detalladas de la administración de su patrimonio y podrán perder su registro si sus dirigentes incurren en actos de extorsión en contra de patrones.
Hay que destacar que uno de los grandes pendientes de estos cambios es el referente a la subcontratación laboral, conocido como outsourcing, en el que casi cinco millones de trabajadores en el país laboran. Creo que no hay asunto laboral que permita mayor exportación, evada más impuestos y permita que se atropelle la protección social de los trabajadores. Es una verdadera lástima.
La aprobación de las leyes secundarias ha demorado demasiado. Es lamentable que durante ese tiempo desperdiciado no se haya hecho una consulta ni un estudio a fondo para poder tener una reforma laboral que beneficie más a la clase trabajadora del país. El Senado debe hacer una confección más rigurosa de la reforma para ahorrarle a México muchos sinsabores.
Como Corolario, la frase del jurista argentino Roberto Saba: “Los derechos sociales siguen siendo el núcleo para combatir la desigualdad”.
https://www.excelsior.com.mx/opinion/raul-contreras-bustamante/la-reforma-laboral-y-sus-leyes-secundarias/1308462
¿Es posible un cambio radical?
Joel Ortega Juárez
20.04.2019/01:14
En la vida las piedras rodando se encuentran. En muchos rumbos, con mucha gente he tenido una frecuente discusión en torno al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta T. Se discute casi siempre apasionadamente, sí es de izquierda y qué deben hacer los que se consideran así. Curiosamente he notado entre los partidarios del gobierno de Morena una cierta actitud de incomodidad ante él propio AMLO, pero sin que ello atenúe sus posturas casi al borde del fanatismo.
En el bando crítico al gobierno, a la Cuarta T, hay de todo como en botica, desde un ponderado planteamiento crítico hasta posturas con cierto tufo de amargura.
Ciertamente la discusión política es siempre apasionada. Es una de sus atracciones fatales y de su seductora cualidad. Ello explica. no justifica, las actitudes polares, binarias, que llegan al extremo de adjetivar a los diferentes como fifís o chairos. El riesgo de eso es pasar a las acciones de persecución e incluso de liquidación de los disidentes, como ocurrió en la larga noche del stalinismo y prosiguió con el maoísmo, el castrismo y sus derivaciones grotescas en el madurismo.
Más acá de las denostaciones, es hora de recuperar algunos planteamientos en torno a los cambios políticos que siguen estando vigentes.
Después de las elecciones de 1988 participé en reuniones para diseñar lo que vendría después del fraude, finalmente se impuso la idea de crear el PRD, mi propuesta era crear el Movimiento Democrático Libertario.
Sus tesis básicas serían:
“1. La Lucha por construir una Nueva República Democrática y Libertaria en donde se desarrollara una sociedad basada en la igualdad y la justicia social, junto con una mayor racionalización de la relación del hombre con la naturaleza y el fortalecimiento de las diversas culturas y etnias nacionales.
2. La Nueva República se fincaría en un sistema político en donde la sociedad civil, la gente y sus organizaciones naturales tuvieran un peso creciente y se fueran reduciendo las que actualmente tiene el Estado.
3. Se propiciaría la transformación del sistema político sustentado por el presidencialismo para ser sustituido por un régimen parlamentario.
Las leyes que que dan origen a la es tructura corporativa serían derogadas.
6. Se promovería la legislación laboral que garantizara la más amplia libertad sindical, tanto para los trabajadores como para los patrones.
No hay que olvidar que éstas propuestas fueron planteadas hace 31 años.
El punto 6 de esas propuestas está considerado en la reforma laboral que aprobó la Cámara de Diputados surgida de la iniciativa presentada por Luisa María Alcalde Luján. Tiene gran importancia esa reforma y si consigue establecer las bases para construir un sistema laboral basado en la libertad sindical, ello sería suficiente para considerar un cambio profundo derivado del triunfo de Morena liderado por Andrés Manuel López Obrador.
Considero que debe ser apoyada ésta reforma laboral, para que avance lo más posible y se pueda evitar una operación gatopardista que instale un neocharrismo bajo el control de Napoleón Gómez y eventualmente Elba Esther Gordillo.
Nunca es tarde para recuperar las propuestas radicales, que iban a la raíz.
joelortegajuarez@gmail.com
https://www.milenio.com/opinion/joel-ortega-juarez/otro-camino/es-posible-un-cambio-radical
Reforma Laboral sin outsourcing
SOBRE LA MARCHA
Por Carlos Urdiales –
20 abril, 2019
La subcontratación (outsourcing) es tema que ocupa a la bancada de Morena en el Senado en la ratificación de la Reforma Laboral, aprobada por la Cámara de Diputados, la cual será discutida por el pleno el próximo martes en sesión ordinaria.
Para Pedro Haces, senador por Morena, secretario de la Comisión y líder sindical, el outsourcing es un huachicoleo social, financiero y fiscal, cuya regulación justifica ir despacio en la aprobación definitiva de la citada reforma constitucional.
Para el legislador, la Reforma Laboral no es una imposición del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sino una imperiosa necesidad de justicia social interna.
Que la reforma se revise y discuta en la Cámara alta en sesión ordinaria, y se planteen observaciones que podrían devolverla a Diputados, da fe de la soberanía con que México procesa un marco laboral, sobre el cual nuestros socios comerciales hicieron señalamientos y exigencias.
Para Pedro Haces el outsourcing se distorsionó en la Ley aún vigente. La flexibilidad para que empresas pudieran delegar determinadas funciones a entidades especializadas y externas, devino en esquemas de simulación y evasión fiscal. Para el senador de Morena hay subcontratación legal, ética y otra que constituye un fraude en más de un aspecto.
A los trabajadores subcontratados les han “robado” prestaciones sociales y años de antigüedad. Sin derecho a servicios médicos, créditos especiales y sin aportaciones al fondo individual de retiro, millones de mujeres y hombres deberán enfrentar su vejez sin la protección mínima que la Ley laboral pretendía, alerta la bancada de Morena.
La Procuraduría Fiscal de la Federación investiga a más de 200 empresas que han utilizado el outsourcing como mecanismo legaloide para evitar asumir los costos sociales de una plantilla laboral formal, así como para ofrecer a clientes un eficiente esquema de evasión fiscal, a través de facturas piramidadas entre empresas de papel.
Mientras la autoridad judicial fiscaliza a quienes han abusado y deformado la Ley, la bancada de Morena, que encabeza Ricardo Monreal, insiste en ajustar la letra para obligar a los empleadores a respetar derechos inherentes a todo empleo formal. En legalidad, ninguna disyuntiva debería existir entre crear empleos y hacerlo con pleno respeto al espíritu del constituyente.
Este martes en el Senado, la Reforma Laboral será analizada y, en caso de enmendar lo aprobado por Diputados, la iniciativa deberá ser devuelta a la Cámara de origen. Sólo después podrá emprender la ruta por los Congresos locales, para que alcance su estatus de reforma constitucional.
Y al tiempo cumplir con lo comprometido en el marco del T-MEC, respecto a un esquema más justo de contratación para los trabajadores en México.
UAM, casa cerrada al tiempo. La huelga más larga de su historia mantiene a la Universidad Autónoma Metropolitana cerrada desde el 1 de febrero. El Sindicato Independiente de la UAM exige 20 por ciento de incremento salarial, la rectoría ofrece 6.45 (el ofrecimiento original fue de 3.35 por ciento).
El trimestre en las cinco unidades de la UAM se ha perdido. Más de 68 mil alumnos, trabajadores y académicos están afectados, trámites de titulación detenidos, protocolos de investigación tirados a la basura y miles de salarios caídos no presionan a la dirigencia sindical para acercar posiciones con una rectoría que afirma, no puede dar lo que no tiene.
Las huelgas en la UAM y en la Universidad de Chapingo alarman por el desprestigio que la educación superior pública suma. La promesa de campaña del Presidente López Obrador para abrir decenas de universidades públicas y la evidente decadencia que las academias profesionales de la Ciudad de México (creadas cuando AMLO gobernó la capital nacional), construyen un imaginario negativo sobre lo que la 4T aporta en materia de política educativa.
Urge que la UAM y Chapingo encuentren puntos de equilibrio entre lo deseable y lo posible para que sus alumnos, trabajadores, académicos, laboratorios y talleres, vuelvan a las actividades centrales que sus prestigios demandan.
Apremia que la 4T avance en la preparación profesional de las generaciones presentes sobre planes consensuados y no sobre promesas ocurrentes o menos aún, sobre pruebas contundentes de modelos fallidos.
https://www.razon.com.mx/opinion/reforma-laboral-sin-outsourcing/
La nueva reforma laboral. Observatorio Cotidiano

La nueva reforma laboral. Observatorio Cotidiano con Rolando Cordera y Saúl Escobar Toledo.
TV UNAM
Fecha de estreno: 17 abr. 2019
La elaboración y modificación de reformas en materia laboral por parte del gobierno federal proyecta un cambio significativo para garantizar el salario, la justicia y los derechos laborales de los trabajadores. Rolando Cordera junto a Saúl Escobar Toledo, profesor de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Luis Emilio Giménez, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y Enrique Provencio del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, analizan el cambio a las reformas laborales para el beneficio de la clase trabajadora, así como el planteamiento de más reformas que aborden aspectos como las políticas laborales, el sindicalismo y los derechos para los trabajadores agrícolas y domésticos.
https://youtu.be/jwaiW1r4C4U
T-MEC y Reforma Laboral

Por Carlos Monroy en 18/04/2019
Recientemente se aprobó en la Cámara de Diputados una reforma a la Ley Federal del Trabajo que, al amparo de la negociación del Tratado de México, Estados Unidos de Norteamérica y Canadá (T-MEC) y se ha centrado la atención en medios respecto de este proceso de aprobación como parte de las condiciones del T-MEC, el proceso continuará en la Cámara de Senadores donde ya ha habido declaraciones en el sentido de que se aprobará y podría ser en poco tiempo.
Hace unos días la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, declaró que esta reforma aprobada en México era un elemento necesario previo a iniciar la discusión sobre la aprobación del T-MEC en dicha Cámara en los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU).
El T-MEC cuenta con un capítulo laboral dentro del articulado que forma parte del Tratado, a diferencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que consideró el tema como acuerdo paralelo.
La Reforma Laboral
La reforma constitucional en materia laboral consta desde febrero de 2017. Para la Secretaría del Trabajo Luisa María Alcalde se puede resumir la reforma con los elementos de: “democracia y libertad sindical, así como el cambio que se da en materia de justicia laboral”.
De acuerdo a la Secretaría del Trabajo, la reforma contempla los siguientes puntos:
- Democracia en el trabajo: Elegirán los trabajadores a sus dirigentes por voto libre, directo y secreto
- Contratos colectivos: Se a garantizará que en más negociaciones los trabajadores y empleadores mejores la productividad y las condiciones laborales.
- Creación de un órgano autónomo: Se promoverá la imparcialidad y la libertad sindical a través del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.
- Justicia laboral: Se sustituirán a las juntas de Conciliación y Arbitraje por los Tribunales laborales adscritos al Poder Judicial.
- Eliminación de la extorsión: Con la acreditación ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral se evitará el chantaje de emplazamiento a huelga por parte de sindicatos
El T-MEC
El T-MEC contempla dentro del capítulo laboral los derechos laborales internacionalmente reconocidos:
(a) la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva;
(b) la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio;
(c) la abolición efectiva del trabajo infantil, la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y otras protecciones laborales para niños y menores;
(d) la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación; y
(e) condiciones aceptables de trabajo respecto a salarios mínimos,1 horas de trabajo, y seguridad y salud en el trabajo;
Así mismo, dentro de sus Anexos, el T-MEC establece para nuestro país, lo siguiente:
Adoptar legislación de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establezca que, en futuras revisiones salariales y de condiciones laborales, todos los contratos colectivos existentes incluirán un requisito de apoyo mayoritario, a través del ejercicio del voto personal, libre y secreto de los trabajadores cubiertos por dichos contratos colectivos.
Se ha comentado que los compromisos del T-MEC pueden tener también algunos aspectos negativos, reduciendo ventajas competitivas de nuestro país, incluso un estudio reciente de Bank of America comenta: la reforma laboral tiene el potencial de aumentar el poder de negociación de los trabajadores, lo que podría permitir que los salarios reflejen mejor los aumentos de productividad; sin embargo, los salarios más altos podrían erosionar una de las principales ventajas comparativas de México, los bajos salarios que le han permitido ser una potencia industrial y comercializar 70 por ciento de su producto interno bruto (PIB).
Como lo señala el estudio, la implementación y desarrollo de esta reforma, será muy relevante para definir la efectividad de la misma y la posibilidad de que detone la productividad y competitividad al tiempo que mejore las condiciones laborales en nuestro país.
Conclusión
Todo esto, además de modificaciones operadas por Kushner abrirían rápida e integralmente nuestro acuerdo.
Será muy relevante el resto del proceso de aprobación de la reforma laboral y la implementación así como el trabajo directo de los empresarios con la misma para lograr un resultado positivo, considerando también que esto elimina una barrera para la discusión del tema en los EEUU.