El economista mexicano advierte del empleo precario en actividades como Uber, defiende el salario mínimo y rechaza la existencia generalizada de jóvenes ´ninis´
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Saúl Escobar, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México. (Genaro Rodríguez)
GENARO RODRÍGUEZ NAVARRETE, CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO)
23/01/2019 06:00
A decir de Saúl Escobar Toledo, economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “los temas laborales se han ocultado o minimizado, como sí recibir un ingreso para sobrevivir no fuera uno de los temas, o el principal tema, de una sociedad”.
Advirtió que los asuntos relativos al empleo ahora están resurgiendo, “y esperemos que se coloquen en el centro de la agenda nacional”. Escobar Toledo confió en que “esta discusión tome impulso” para una mayor comprensión, divulgación y entendimiento.
En entrevista exclusiva para la red de Lectores Corresponsales de La Vanguardia, disecciona de modo perspicaz la estructura del mundo laboral que prevalece en México, sin perder de vista el contexto internacional.
Perfil
Profesor, experto e investigador
Saúl Escobar Toledo se desempeña como profesor-investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Es miembro de la Junta de Gobierno del Instituto de Estudios Obreros ‘Rafael Galván’. Ha sido fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), diputado federal y subsecretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de la Ciudad de México. Es autor de ´La acumulación capitalista en el porfiriato´ y ´Los trabajadores en el siglo XX. Sindicato, Estado y sociedad en México: 1907-2004´.
– ¿Qué transformaciones recientes ha registrado el mundo del trabajo?
“A nivel mundial, las tendencias del trabajo han sido muy negativas. La globalización ha hecho que los empleos migren de un país a otro, sobre la base de salarios más bajos y condiciones muy precarias. El empleo en general se ha deteriorado. Por otro lado, el avance tecnológico ha provocado que la generación de empleos sea más lenta. La globalización ha afectado a las diferentes regiones del mundo de distinta manera. El país que más se ha beneficiado es China. Se ha convertido en la “fábrica del mundo”. Ha podido absorber una gran cantidad de mano de obra. Así, cuando en Estados Unidos escaseaba, en el sudeste asiático la oferta laboral aumentaba rápidamente. El mundo ha cambiado. El eje de la industrialización pasó de Europa y Estados Unidos a China y el sudeste asiático. México también se benefició parcialmente de este fenómeno sobre todo por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”.
– ¿Las perspectivas de crecimiento de la economía contribuyen a la creación de empleos?
“Sí, porque tenemos desde hace tiempo un polo de crecimiento económico muy rápido en China, que en algún momento llegó hasta el 10 por ciento. Hoy está por el orden del 6 y 7. Mientras que Estados Unidos y Europa se ubican en 2 o 3 por ciento. Esto muestra una economía, como lo señaló el Fondo Monetario Internacional (FMI), a dos velocidades: una lenta y otra rápida. Con la crisis de 2008, las cosas empezaron a cambiar porque la economía cayó. China incluso redujo su ritmo de crecimiento. Diez años después las economías se recuperan, aunque en casos como Europa, todavía no terminan de dejar atrás la recesión porque se atravesó el problema de la integración del euro. Luego el Brexit, más o menos reciente, ha generado también un marco de incertidumbre”.
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– ¿Coincide en que los empleos que hoy se generan son en general ‘precarios’?
“Precario” tiene distintas acepciones. La más común es que se trata de un empleo sin seguridad social, inestable y carente de prestaciones contractuales; por tanto, es mal pagado e inseguro. Este tipo de trabajos se generalizaron durante la etapa neoliberal en México y por todo el mundo, debido a la migración mundial de los empleos de los países más prósperos a los menos desarrollados. Los empleos precarios se crearon como una política de atracción de inversiones extranjeras o porque las instituciones laborales eran muy débiles”.
– ¿Esto en sentido contrario del ‘trabajo decente’?
“Hace 10 o 15 años la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo la propuesta del trabajo decente. Incluso la traducción ha sido cuestionada porque ‘decente’ en español tiene una connotación moral. A veces se habla mejor de ‘trabajo digno’. Se trata de un empleo protegido por la seguridad social, con un salario justo. Es resultado de una negociación colectiva, contractual y se basa en la libertad sindical de los trabajadores. Esta propuesta se lanzó como una manera de enfrentar las tendencias laborales predominantes en el mundo”.
Protesta de conductores de Uber y Cabify en el conflicto abierto en España con el sector del taxi, fenómeno que se ha dado en otros países. (Juan Medina / Reuters)
– ¿También se han diversificado los tipos de contratación y empleo?
“Las formas del empleo como resultado de las nuevas tecnologías y la migración han cambiado. Ya no es la clásica relación trabajador asalariado-patrón. Ahora hay muchas formas de trabajo: tradicional, no tradicional; clásico, no clásico; y distintas formas de contratación: por honorarios, subcontratación, outsourcing, teletrabajo. Modalidades que lamentablemente no cumplen con los requisitos del trabajo decente”.
– ¿En qué consiste la economía gig?
“Es un término nuevo. Todavía no aceptado por todos los especialistas. Surge de una palabra que tiene su origen en el medio artístico. Podría traducirse como “palomazo”. Se da cuando un grupo musical no llega a un concierto programado, entonces se le piden apoyo a otro para cubrir la vacante. Ahora se usa para designar a un empleo que se contrata por medio de una plataforma digital, como característica fundamental, y se asume, en segundo lugar, como un trabajo propio, pero que en realidad es un trabajo asalariado al servicio de una empresa. Esta confusión, ambigüedad, disfraz y engaño, también es característica del trabajo gig. En tercer lugar, se distingue porque es un trabajo mal protegido, muy explotado, con bajos ingresos, sin seguridad social, no tiene contrato ni sindicalización, donde el trabajador asume todos los riesgos del trabajo; pero la empresa no adquiere ninguna responsabilidad y ni siquiera paga impuestos. El ejemplo más claro es el de Uber. Allí el trabajador es supuestamente independiente, conectado con una plataforma que solo es intermediaria entre el conductor y el usuario. En realidad es un trabajo al servicio de una empresa. La firma gana y le ordena al trabajador a quién tiene que recoger. Es un trabajo subordinado, aunque no se reconoce como tal. Lo que permite que sea un trabajo vulnerable. Incluso ha generado problemas con la seguridad de los pasajeros porque la compañía no se asume como patrón, solo como intermediario. En algunos países ha generado tal inconformidad que los taxistas regulares o tradicionales, han hecho paros. Y han logrado que los trabajadores de esa entidad se puedan sindicalizar y se reconozca la relación laboral. También se ha logrado que, en algunos casos, Uber pague impuestos y no burle al fisco. Y, aunque no exactamente, es el caso de Airbnb para conseguir alojamiento”.
Las nuevas tecnologías han comportado nuevas formas de empleo que,en algunos casos, aún buscan su encaje en el mundo laboral. (Richard Drew / AP)
– Debo insistir: ¿parece que el ritmo de la expansión económica mundial no ha sido suficiente para crear las plazas de trabajo necesarias?
“Uno de los rasgos de la etapa de globalización neoliberal que se ubica desde la crisis de 1982, es de un crecimiento muy bajo, con crisis económicas serias, aunque no tan recurrentes. Lo que ha generado un esquema laboral poco halagüeño, con una gran cantidad de empleos informales. El crecimiento no ha dado para crear las suficientes plazas formales. Tenemos ahora un problema en el mercado laboral de jóvenes que no encuentran empleo. Aunque es una tendencia a la baja, aún hoy es muy preocupante. Una salida a este fenómeno fue la migración. Entre 1990 y 2010, se fueron de México unas 500 mil personas al año. Es decir, cerca de 10 millones. ¿Qué hubiera sido sin la válvula de escape de la migración? Una situación angustiante”.
– Pese a ello, la administración anterior lanzó las campanas al vuelo por haber creado, según su parecer, una cantidad ‘histórica’ de empleos.
“Lo que pasa es que ahí hicieron una ‘trampa’ estadística: muchos de esos empleos ya existían; pero eran informarles, no acreditados en la seguridad social. Entonces lo que hicieron fue inscribirlos en la seguridad social. En realidad no eran plazas nuevas. De lo que no se habló es que al tiempo que aumentaban los trabajadores inscritos en la seguridad social, bajaban los salarios. Aumentó el número de empleos de dos a tres salarios mínimos y disminuyó la proporción con más de cinco salarios. Esto significó una pérdida del ingreso o un empobrecimiento de los trabajadores”.
– ¿Todavía es importante mantener como referencia los salarios mínimos?
“Creo que son muy importantes para la protección de los empleos más explotados, donde los trabajadores tienen muy poca calificación, como el trabajo de limpieza, en el sector rural o en la albañilería. Efectivamente, hubo una ofensiva encabezada por Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México, para acabar con el salario mínimo. Afortunadamente parece que esa tendencia no prosperó y ahora vemos un renacimiento parcial del salario mínimo con el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que lo está utilizando como un instrumento de política económica para proteger a los más débiles”.
– ¿Cómo observa la política de López Obrador para enfrentar la problemática laboral?
“Hay signos alentadores, como el aumento del salario mínimo, pero es un primer paso. Desde una perspectiva histórica es un avance pequeño. El chiste es que se mantenga. Espero que en 2020 haya un aumento de los mínimos similar al anunciado para 2019; es decir, de al menos un 16 por ciento. Esto es, la inflación más 10 o 12 puntos. De modo que el salario mínimo se convierta en un ingreso digno. Lo ideal sería que subiera en un 100 por ciento. Claro que esto no se puede hacer de un día para otro. Ojalá que a lo largo del sexenio se pueda ir aumentando paulatinamente. El otro tema es qué va a pasar con los salarios contractuales. En el pasado se utilizó el aumento de los mínimos como tope. Ahora eso no funcionará porque nadie va a dar un aumento del 16 por ciento. Lo que veremos son aumentos moderados por encima de la inflación. Lo que me gustaría ver es que se acabe con las formas de contratación precaria: los trabajos por honorarios, de tiempo parcial y la subcontratación. Es una vergüenza que en oficinas públicas los sanitarios sean limpiados por mujeres subcontratadas por alguna empresa, sin seguridad social. Se aprovechan de su condición femenina y sus necesidades para darles un empleo muy precario, con salarios muy bajos. No es posible que permanezcan estos tipos de subcontratación. El gobierno debe ser ejemplo en cumplir la ley, pero es el primero que la viola”.
Un empleado fumiga plantas en la zona de Xochimilco, Ciudad de México. (Nick Wagner / AP)
– ¿Qué opina del programa de empleo para jóvenes?
“Es un proyecto interesante. Es algo inédito. Antes existía, pero tenía pocos fondos y no era tan masivo. Ahora le van a destinar entre 40 y 45 mil millones de pesos. Visto en el presupuesto general es poco. Aunque como un programa específico sí es notable el monto. La idea es abarcar hasta 2.5 millones de jóvenes; sin embargo, creo que sólo alcanzará para 2 millones. El experimento puede ser muy interesante, empero, tiene sus riesgos. Por ejemplo, podría convertirse en un subsidio para las empresas porque van a poder contratar gratis a un joven pagado por el gobierno. Además, si a la persona se le ocupa en actividades auxiliares como limpiar o estibar, no ayudará a su formación, adiestramiento y capacitación. Otra preocupación es que no certifiquen las capacidades adquiridas. El secreto de esto en el mundo, como en Alemania donde existe esta práctica bajo la modalidad de aprendiz –aquí sería un becario–, es que el joven aprenda un oficio y sea certificado. Es decir, se le reconozca con un diploma lo que sabe hacer y con ese papel pueda ir a otra empresa y contratarse”.
– ¿Se busca brindar soluciones a los ninis?
“El término “nini” es ofensivo y falso. En realidad, hay muy pocos jóvenes que ni estudian ni trabajan. Gran cantidad de jóvenes desempeñan actividades no remuneradas, sobre todo, las mujeres. Llevan a cabo trabajos domésticos, de cuidado familiar y ayudantías en talleres. Los jóvenes sí hacen algo. Debe haber alguno que no haga absolutamente nada, sin embargo, la mayoría no son ninis en sentido estricto. Algunos realizan tareas indispensables en la familia, como el cuidado de los niños pequeños o de los abuelos. Son quehaceres no remunerados ni reconocidos, pero indispensables en el seno familiar”.
– Por otro lado, se anuncia un “cambio radical” en materia de justicia laboral, con la reforma a la Ley Federal del Trabajo. ¿Qué prevé en esta materia?
“Es una reforma que viene de febrero de 2017 con tres asuntos centrales: cambiar la justicia laboral suprimiendo las juntas de conciliación y arbitraje, locales y federales, y crear juzgados adscritos al poder judicial; un centro de conciliación laboral y de registro de contratos y sindicatos, independiente del gobierno; y garantizar el voto universal, directo y secreto de los trabajadores para elegir a sus dirigentes sindicales, así como para escoger el sindicato y el contrato colectivo de su preferencia. Eran reformas muy importantes que se han quedado congeladas porque no se cambió la Ley Federal del Trabajo. Ahora hay varios proyectos en la Cámara de Diputados para ver de qué manera se concretan estos avances”.
– ¿Qué prevalece entonces hoy en este renglón?
“Simulación y engaño. Una vida de mentiras mediante los contratos de protección laboral. Son contratos que se firman a espaldas de los trabajadores entre un sindicato de papel y un empresario que acepta firmar y utiliza como parapeto para fingir que se está respetando la ley, cuando en realidad es un engaño total. Es un negocio de abogados y líderes sindicales para beneficiarse de esos acuerdos mediante cuotas que el trabajador paga a un sindicato que nunca ha visto. O para extorsionar a los empresarios bajo la amenaza de hacerles una huelga. La ficción de los contratos colectivos de protección ha sido muy dañina para el mundo laboral y esperemos que con la reforma se vaya acabando con esa práctica”.
– ¿Lo que Usted señala sería un cambio radical?
“Sí, pero esperemos que no sea un cambio súbito porque el mal está tan extendido que acabar con él no será posible en poco tiempo. La ley es un instrumento muy importante para ir erradicando este cáncer que corroe al 80 o 90 por ciento de los trabajadores asalariados. Es tan grave que la OIT la pone como ejemplo de lo que no se debe hacer. Y en América Latina es una cosa sin comparación. Sólo en México existe esa práctica de los contratos de protección. En otros países, los patrones tratan de burlar la ley, pero no como en nuestro país que se ha convertido en una práctica generalizada. Ha sido un gancho para promover la inversión extranjera, sin embargo, es una vergüenza mundial. En uno de los puntos del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hay una cláusula que prohíbe los contratos de protección y obliga a México a legislar para prohibir este tipo de convenios”.
Firma del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. (EFE)
– ¿Esta situación tiene lugar en medio de una marcada debilidad institucional?
“En el medio académico y de las entidades multilaterales se habla de debilidad institucional para señalar un problema: la distancia entre la ley y la realidad. En otras palabras: no se aplica la ley. La autoridad encargada de velar por la aplicación de la ley simplemente no hace nada. En el caso de México, las autoridades laborales federales durante muchos años no han hecho nada para vigilar el cumplimiento de la ley. Han dado curso a estos contratos de protección, empleos vulnerables, al incumplimiento del pago del salario mínimo; muchas prácticas laborales que violan abiertamente la Constitución. Las autoridades ven para otro lado. A eso se le llama técnicamente debilidad institucional. En México eso quiere decir abierta corrupción. Una política que favorece a los patrones lastimando a los trabajadores. Las instituciones no cumplen con su obligación”.
– ¿Esto acentúa la desigualdad?
“Se manifiesta en varias desigualdades, por ejemplo, entre hombres y mujeres, que se hace más profunda en el mercado laboral. Las mujeres, en promedio, siguen ganando menos que los hombres incluso en puestos iguales. En general, las mujeres se colocan en empleos más vulnerables y más precarios que los hombres. También hay desigualdades cuando hablamos de edades: entre más jóvenes más desempleo. En cuando a grupos étnicos: los indígenas tienen empleos peor pagados. Y en desigualdad regional: el sureste del país es una región donde hay mucha más empleos precarios, informales y vulnerables que en el norte del país”.
Etiqueta: empleos precarios
“Es urgente rescatar la justicia laboral”
Está abandonada por los gobiernos, asegura; necesaria, autonomía financiera de las juntas, dice
05/12/2018
Pedro Villa y Caña
Lauro Sol Orea, Presidente de la Junta Especial Número 1 de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México. Foto: Valente Rosas. El Universal
La justicia laboral en México está abandonada y con un alto grado de corrupción, por lo que a _n de que en el país exista un verdadero acceso a la justicia para los trabajadores es necesario que las Juntas de Conciliación y Arbitraje sean autónomas, y para ello se les debe dotar de suficientes recursos económicos, consideró Lauro Sol Orea, presidente de la Junta Especial Número 1 de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el especialista en derecho laboral señaló que, ante la desaparición de las juntas y que sean tribunales los que las remplacen, como dicta la reforma laboral aprobada en 2017, representaría un gasto multimillonario que tardaría varios años en concretarse, y ello no garantiza su autonomía.
Indicó que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia tiene que ser un cambio que favorezca las condiciones de vida de millones de trabajadores, porque “el país no soporta más salarios de miseria, desempleo, empleos precarios y con outsourcing, sin derecho al reparto de utilidades o a sindicatos”.
¿Cuál sería su balance de la situación en la que se encuentra la justicia laboral en México?
—En mi opinión, la justicia laboral está totalmente abandonada por los gobiernos, tanto por el de la República como por el de la Ciudad de México. Cuando Andrés Manuel López Obrador fue jefe de Gobierno en la capital fue el único que se atrevió, en la historia del país, a dotar de autonomía plena a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México. Ninguna otra junta del país tiene autonomía, y me refiero a autonomía económica, jurídica y política, porque la junta no depende de ningún departamento del gobierno.
Sólo la Junta Local tiene esta autonomía, porque la Junta Federal depende de la STPS, las juntas de los estados dependen de los secretarios del Trabajo, es decir, del gobernador, quien nombra a su compadre como secretario del Trabajo y entonces le ordena cómo resolver, sobre todo en materia de sindicatos, de huelgas, lo que es trascendente en esto.
El hecho de que las juntas dependan de los gobiernos las ha hecho muy corruptas y muy injustas. Además, hay un rezago en los tribunales de juicios de años, por lo que la administración de la junta está en una crisis verdadera, insostenible.
¿Qué opina acerca de que se deban suprimir las juntas en el país?
—La supresión de las Juntas de Conciliación sustituidas por tribunales dependientes del Poder Judicial, es decir, juzgados, obedece a la reforma constitucional de febrero de 2017. En esa reforma se ordenó que se deben cerrar las juntas y en su lugar crear tribunales del Poder Judicial. Se dio un año para hacer ese cambio, cosa que era absurda, imposible.
Todo esto requiere de miles de millones de pesos que este gobierno no tiene [porque] será un gobierno austero. No hay para pagar esos sueldos millonarios ni para construir tantos edificios, reclutar a tanta gente. Estamos hablando de un proyecto multimillonario y a largo plazo.
Sin embargo, recordemos que el nuevo acuerdo económico que se firmó con Norteamérica establece una condición a México, donde dice que el tratado no va a entrar en vigor si en México no hay tribunales y organismos laborales independientes, autónomos. Así que si entran los tribunales, éstos van a ser dependientes del Poder Judicial y del Consejo de la Judicatura Federal, por lo que tampoco van a ser autónomos. Es decir, nunca va estar en vigencia el tratado porque no vamos a cumplir ese requisito.
¿Es necesario volver a discutir la reforma laboral?
—Es muy importante, pero tiene que ser una discusión democrática en donde intervengan los sectores interesados e involucrados, como los trabajadores, los sindicatos, los juzgadores y los patrones.
¿Qué hacer para que los casos en las juntas no tarden tanto?
—El problema principal de la mala administración de la justicia laboral es el presupuesto. Está olvidada por los gobiernos con toda la mala intención, para que los juicios no se resuelvan. ¿Cuál es la intención? No hacer la justicia social, salarial y laboral.
En el tema de los sindicatos, ¿es hora de meterlos en cintura?
—Hace mucho tiempo debió ser hora de hacer esto, pero los sindicatos charros, los grandes sindicatos, son parte del sistema. Son diputados, senadores, son socios de los funcionarios, porque les ayudan a controlar a los trabajadores.
En este sentido, ¿considera que la llegada del primer gobierno de izquierda a la Presidencia de México podría representar un apoyo a la clase trabajadora?
—Tiene que ser. El país no soporta más salarios de miseria, desempleo, empleos precarios o con outsourcing. El trabajador es milusos, no tiene lugar de trabajo, no tiene derecho al reparto de utilidades, a sindicatos.
Esta desprotección de los trabajadores ha llevado al país a los peores niveles de pobreza, lo que se repeja en los índices de violencia que hay en México. Los jóvenes no tienen acceso a la escuela ni al trabajo, entonces, ¿a qué se van a dedicar? El narcotráfico paga bien…
https://www.eluniversal.com.mx/nacion/es-urgente-rescatar-la-justicia-laboral?fbclid=IwAR1eEomfVCjShoURkfQ2Ebrnjp2B_LAv-NP6-ImPumf-y4XDUaxtOiYGBqM
Sindicatos critican calidad de empleos generados en la actual administración
Francisco Hernández Juárez, presidente de la Unión Nacional de Trabajadores aseguró que gran parte de los empleos generados están mal pagados
14 Nov 2018 – Adrián Jiménez
Unión Nacional de Trabajadores criticó las cifras de empleos que dio a conocer EPN
Palabras: 344 / Tiempo de Lectura: 1:23
La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) criticó las cifras de empleo que ayer dio a conocer el gobierno federal, el cual anunció que en este sexenio que termina se crearon más de 4 millones de nuevos puestos de trabajo.
En conferencia de prensa, Francisco Hernández Juárez, presidente colegiado de este organismo que aglomera a cerca de 80 sindicatos, aseguró que gran parte de los empleos generados están mal pagados.
El también líder del sindicato de telefonistas agregó que incluso la mano de obra barata en México ha afectado que se concreten acuerdos comerciales con otras naciones.
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Refirió que ha quedado demostrado que la prevalencia de salarios bajos no ayuda al país a elevar su competitividad.
“La mayor parte son empleos precarios, de bajos salarios, sin prestaciones y pues según la propia OIT no es el tipo de empleos que se busca para los trabajadores, no es el tipo de empleos que buscamos para los trabajadores mexicanos, realmente parte de nuestro enorme problema como país y como economía es que los otros países ya no quieren ser socios de México en acuerdos comerciales si México sigue compitiendo con mano de obra barata”, indicó.
En tanto, Agustín Rodríguez Fuentes, dirigente del STUNAM, consideró que la creación de empleo anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto es una simulación, toda vez que no se explica el incremento de la delincuencia en un país donde hay tal generación de nuevos trabajos.
“El desarrollo y la creación de empleos como hoy lo festejan es nada más una simulación porque uno de los indicadores que nosotros vemos todos los días es que ante la gran falta de empleo, ante la gran falta de ingreso para el trabajador, la delincuencia sigue aumentando, sigue creciendo, entonces no puede ser que un país que tiene crecimiento en empleo tenga un crecimiento en la delincuencia”, puntualizó.
La UNT buscará impulsar con el gobierno electo una nueva relación cuya base sea la libertad sindical, la independencia y democratización de las organizaciones de trabajadores.
https://mvsnoticias.com/#!/noticias/sindicatos-critican-calidad-de-empleos-generados-en-la-actual-administracion-164
Enlistan sindicatos pendientes de Peña
Reforma
A días de concluir la gestión de Peña, la Unión Nacional de Trabajadores enlistó los principales pendientes que deja en materia laboral.
A unos días que concluya el actual sexenio, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) enlistó los principales pendientes que deja el Presidente Enrique Peña Nieto en materia laboral.
Agustín Rodríguez Fuentes, líder del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), afirmó que se quedarán en crisis económica 10 universidades públicas que no tienen recursos para pagar la nómina de los trabajadores.
Francisco Hernández Juárez, líder del sindicato de telefonistas y presidente de la UNT, recordó que el 16 de diciembre de 2017 emplazaron a huelga y después de un evento público el Presidente le prometió que resolvería el caso, por ello, prorrogaron el emplazamiento a huelga.
Sin embargo, hasta ahora no han tenido respuesta del Ejecutivo federal para solucionar el problema de los trabajadores.
Rafael Díaz Covarrubias, secretario general del la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), reprochó que el Gobierno federal no resolvió el problema laboral de Mexicana de Aviación.
Además, ayer firmó un acuerdo para abrir los cielos mexicanos a aerolíneas de Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes.
Arturo Casados, líder del Sindicato Único de Trabajadores Docentes del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), expuso que son un sector abandonado por la reforma educativa que no incluyó a la educación media superior.
Juan Manuel Hernández Melchor, dirigente del Sindicato Nacional Democrático de los Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNDTSC), criticó que la Secretaría de Cultura se creó sin presupuesto y la dependencia no tienen recursos para pagar la nómina de los empleados.
Empleos precarios
La UNT criticó que la mayoría de los 4 millones de empleos creados en este sexenio son temporales, precarios y sin prestaciones.
Dirigentes de 180 organizaciones civiles, campesinas y sindicales reprocharon que el Presidente Enrique Peña Nieto presuma empleos de baja calidad.
Francisco Hernández Juárez, del sindicato de telefonistas, aseguró que a nivel internacional México sigue compitiendo con mano de obra barata.
«A nosotros no nos parece algo que valga la pena presumir», dijo en conferencia de prensa, donde difundieron su agenda social y laboral que presentarán al Congreso de la Unión y al próximo Gobierno federal.
Agustín Rodríguez Fuentes, líder del STUNAM, aseguró que los miles de empleos creados son una simulación de la Administración de Peña Nieto.
«El desarrollo y la creación de empleos, como ellos lo festejan, eso es nada más una simulación. Uno de los indicadores que nosotros vemos todos los días es que ante la gran falta de empleo, ante la grande de ingreso del trabajador, la delincuencia sigue creciendo», afirmó.
«No puede ser que un país que tiene crecimiento en el empleo llega con un crecimiento en la delincuencia».
http://www.zocalo.com.mx/reforma/detail/enlistan-sindicatos-pendientes-de-pena
Nueva política laboral…pero «aguas»

Lunes 9 de julio de 2018
La política laboral cambiará. Será un comenzar de nuevo. Basta ver el perfil de la que será la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, para entender que muchas cosas no serán como antes.
Mujer de izquierda, egresada de la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de México, con maestría en políticas públicas en la Universidad Californiana de Berkeley en Estados Unidos.
Es hija del afamado abogado laboral de las “causas difíciles” Arturo Alcalde, asesor de múltiples sindicatos, enemigo de las políticas laborales de corte empresarial.
Habrá una fuerte inclinación hacia todo aquello que beneficie al trabajador. De entrada, la reforma a la justicia laboral será modificada; la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos vive sus últimos meses; los cacicazgos sindicales desaparecerán y apretarán a los gremios para que democraticen sus procesos internos.
Los trabajadores encontrarán un aliado en el próximo Gobierno, que buscará al precio que sea, una cascada de beneficios sociales, aunque apriete de más las finanzas públicas del país.
Durante los Gobiernos priistas y panistas las acciones en el campo laboral priorizaron siempre las variables macroeconómicas y el bienestar empresarial perjudicando a la base trabajadora al ofertarle empleos precarios y con poca estabilidad.
Ahora, nos iremos al otro extremo. Irán al rescate del trabajador oprimido sin encontrar un punto medio.
DE SALIDA AL CHECADOR
Los extremos generan crisis. Valdría la pena irnos con calma.
Sin estudio serio de por medio, sin los recursos ya en la mano, se ha prometido a 2.6 millones de estudiantes obtener un salario de 3,400 pesos mensuales para que dejen de ser ninis y puedan trabajar y estudiar. Además, de ofrecer apoyos económicos de por vida a discapacitados y pensiones al doble.
Loable es mejorar la realidad de los mexicanos, pero sin “romper el cochinito” porque corremos el riesgo de quedarnos sin recursos. Que no se busque cobijar la cabeza descobijando los pies.
http://www.elpulsolaboral.com.mx/columnas/14270/horas-extras
El triunfo electoral irreversible, llega la hora del cambio

Posted by Óscar Alzaga
Date: julio 02, 2018
Todos los factores políticos se han sumando en los últimos siete meses, para llegar al triunfo de la democracia en México, la hora del pueblo o de la votación mayoritaria a favor de Andrés Manuel López Obrador, o de cambiar la política de gobierno de derecha –neoliberal-, por el Constitucionalismo Social, surgido en 1917 producto de la Revolución de 1910, materializado por el Cardenismo de 1934 a 1940.
La enorme ventaja de AMLO y Morena frente a sus contendientes en los siete meses nunca varió, salvo matices sin importancia; ante un PRI y PAN que les hicieron crisis sus direcciones, estructuras y deserciones en ese lapso; y confrontados como nunca: PRI vs. PAN, cuya alianza fue y es fundamental para un fraude electoral. La crisis de los partidos llega hasta los pequeños también, algunos a punto de desaparecer. Y queda muy desprestigiada la vía de los “independientes”.
Dos caras de la misma moneda subyacen en el triunfo: el enorme ánimo de muchos por AMLO y el hartazgo de otros del PRI y el PAN. Que juntos hacen la aplastante mayoría.
El fraude electoral ha estado al acecho en las elecciones, pero pierde fuerza conforme acaba el tiempo. Todavía en Toluca, Meade invocó “el triunfo” del PRI en el Estado de México de manera ladina, esperanzado en otro fraude para ganar. Como quedó claro para la opinión pública.
El fraude solo lo puede decidir Peña Nieto con el aparato del Estado, el apoyo de la oligarquía y el Ejército. Lo que de inmediato llevaría a una protesta social y nacional irrefrenable, peor aún a una masacre y brutal muerte de personas, para ahogar la democracia y la justicia. Solo un enfermo mental podría decidir el fraude. Que algunos oligarcas se desvivan por el fraude, solo habla de su degradación.
El miércoles 27 de junio, todas las encuestas eran favorables a AMLO, ni siquiera las de derecha daban esperanzas de ganar al PRI o al PAN. Y sobre todo el ánimo de la gente, ciudadanos o pueblo que es lo más importante en esta jornada histórica, iba en ascenso.
Diferencias entre el neoliberalismo y el Constitucionalismo Social
Al país lo rige el sistema capitalista en la etapa monopolista, cuando las trasnacionales dominan la economía y la sociedad, y lleva como lastre ser un capitalismo subdesarrollado y dependiente, impuestos por el imperialismo, antes europeo, hoy norteamericano.
El neoliberalismo es la política de gobierno de la extrema derecha del sistema, a favor de los grandes capitales o las trasnacionales, es la política de la derecha extrema.
O sea, las mismas leyes del país de otros tiempos, las maneja a favor del gran capital, y las modifica o reforma a favor de ellos, como fue la reforma energética, la educativa o la laboral. El neoliberalismo incluso acude a actos ilegales en tribunales y a fraudes electorales.
El Constitucionalismo Social es nuestro, surgió de la Revolución y del proyecto de nación plasmado en 1917. Es una política social en la que la participación activa de trabajadores de ciudades y campo, maestros, estudiantes, profesionistas y empleados, que son tomados en cuenta en las políticas de gobierno.
No es una política comunista o socialista, sino social y original de México; no es -ni ha sido- una política anti-patronal, sino social, justa.
El Constitucionalismo Social es para atacar la pobreza y la pobreza extrema. Así como los ilegales abusos patronales, solo exige que los patrones cumplan con la Ley y los derechos humanos y sociales. Ese es el cambio político y de gobierno al que nos referimos: que haya justicia para todos, no solo abusos para el gran capital nacional y extranjero.
Recientemente se denunció que el gobierno de Peña Nieto incumplió el compromiso que tenía con las Pymes, las empresas pequeñas y medianas del país en el 60%, para favorecer a las trasnacionales de los grandes oligarcas del país y extranjeros.
Parte esencial del neoliberalismo es la corrupción, no solo del gobierno, sino también de tribunales de justicia y de elecciones, al grado de que en 35 años parece una “costumbre” vivir con la ilegalidad, nos parece “normal” que hayamos vivido tres mega fraudes electorales en 1988, 2006 y 2012. Para los neoliberales es parte definitiva de su política de gobierno e imprescindible para ganar elecciones y dinero. Para nosotros no. No definitivamente, la corrupción y la ilegalidad van de la mano.
La política neoliberal es del enemigo principal del pueblo: la oligarquía y sus servidores o lacayos. Nuestra política es social y de justicia, no es populista, es popular porque es del pueblo. Aclaremos bien las cosas, lo popular es del pueblo, la injusticia y los fraudes son neoliberales.
Ellos, los neoliberales, establecieron los bajos salarios al extremo y los empleos precarios para que el gran capital tuviera ganancias extremas, llevaron en 35 años al sindicalismo charro a uno patronal, más dócil y adecuado a la nueva era: sindicatos y contratos colectivos de protección patronal. Salinas diseñó con el TLCAN los sindicatos “a la carta” y los contratos colectivos de trabajo, igualitos. Modificaron las Juntas de Conciliación y Arbitraje para servir al patrón y la corrupción. Pero aún en el “año de hidalgo”.
Los neoliberales anularon la soberanía popular, con sus gobiernos nos sometieron al Consenso de Washington: todo a favor del gran capital y las transnacionales. Con el Plan Mérida sometieron al país al narco y a los traficantes, porque Estados Unidos es el principal consumidor de drogas de América, principal financiero de la droga, y vendedor de armas a los narcos y al ejército del gobierno del país.
Ellos impusieron que no haya consultas populares o ciudadanas sobre los grandes problemas nacionales, para que las reformas estructurales pasen, “fast track”, sin consulta al pueblo para que no haya conciencia nacional e impusieron la mentira y la simulación como política nacional.
El cambio del nuevo gobierno consiste en que todos respeten las leyes en los diversos ámbitos de la realidad y las leyes. ¿Les parece poco una nación en la que se respeten y cumplan las leyes? ¿Un país que exija en todos los foros internacionales que respeten a los migrantes como seres humanos?
La gran diferencia radicará en la participación del pueblo, de las mujeres y los jóvenes, sobre todo de los trabajadores del campo y las ciudades. Porque los gobiernos del PRI y el PAN casi anularon esa presencia y ahora será distinto. ■