
La UNT, que agrupa a más de 200 organizaciones sindicales en el país, ve en el triunfo de AMLO “una ventana de oportunidad” para impulsar los cambios que se necesitan en el país, y en política laboral, en donde el respeto a la libertad sindical y a la contratación colectiva sea real.
María Del Pilar Martínez
08 de julio de 2018, 23:09
La Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que agrupa a más de 200 organizaciones sindicales en el país, ve en el triunfo de Andrés Manuel López Obrador “una ventana de oportunidad” para impulsar los cambios que se necesitan en el país, y en política laboral, en donde el respeto a la libertad sindical y a la contratación colectiva sea real.
Francisco Hernández Juárez, líder del sindicato de Telefonistas y presidente colegiado de la UNT, explicó en entrevista que “si queremos que los trabajadores, el trabajo y sus posibilidades de mejora sean reales, la única manera es que haya libertad y democracia sindical, si queremos que haya mejores condiciones de vida de los trabajadores, sólo a través de la fortaleza del sindicalismo democrático, independiente y representativo se puede avanzar en esa dirección”.
Afirmó que es importante mantener una comunicación de respeto con la próxima administración que encabezará López Obrador, pero también de firmeza, pues “ésa es una cuestión básica que se tiene que modificar; primero debemos caminar en que se garantice la libertad sindical, a pesar de que se encuentra ya en la Constitución”.
Sostuvo que buscarán reunirse lo más pronto posible con la futura titular de la STPS y abordar los cambios a la ley secundaria en materia de justicia laboral que aún está pendiente y que no fueron aprobados en el periodo ordinario de sesiones en el Senado de la República.
Por otra parte, organizaciones sindicales como el Sindicato de Ferrocarrileros, el de Comisión Federal de Electricidad, de sectores como automotriz, alimentos, fijarán este lunes su postura de cara al nuevo gobierno.
En reunión plenaria en la sede de la Confederación de Trabajadores de México, se dictarán las nuevas directrices que habrán de tomar en la relación con el nuevo gobierno. Carlos Aceves del Olmo, quien también preside el Congreso del Trabajo llamó al encuentro después de haber sostenido una reunión con la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional.
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Deberán garantizar modelo eficaz en materia laboral: investigador

Redacción/Quadratín | 06 de julio de 2018
Morelia, Mich., 6 de julio de 2018.- La reforma constitucional en materia laboral aprobada en 2017, plantea diversos retos que se deberán afrontar para garantizar los derechos de los trabajadores, pues existen diversos rubros cuya interpretación es ambigua coincidieron los investigadores Vanessa de Jesús Guzmán y Eduardo Rodríguez Chávez, al impartir la conferencia “Reforma Laboral en Materia Constitucional 2017”.
Señala un comunicado de prensa, lo anterior, en el marco de la quinta sesión del Seminario “Práctica Parlamentaria”, organizado por el Instituto de Investigaciones y estudios Legislativos del Congreso del Estado (IEEL), en coordinación con la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Durante su ponencia los disertantes hablaron de los retos que enfrentará el Congreso local, al tener la obligación de homologar la norma constitucional federal con la estatal, en la que se establece la implementación de un nuevo modelo de justicia laboral, en la cual se pondera la conciliación como mecanismo fundamental para la resolución de conflictos.
Al respecto, Eduardo Rodríguez Chávez destacó que con la reforma constitucional en materia laboral publicada el 24 de febrero del 2017 en el Periódico Oficial de la Federación, los congresos tienen la obligación de homologar sus legislaciones con la norma federal, ejerciendo la rectoría en la materia y dejando poco margen a las entidades federativas, para que sean adecuadas a sus propias necesidades y características.
Agregó que con su aprobación, el legislador trato de equilibrar las relaciones obrero-patronales, de una manera ambiciosa pero ambigua; por un lado, protege los derechos de los trabajadores, al tiempo que cambia y se ajusta a los estándares internacionales en la materia para dar certeza a los inversionistas.
En este sentido, la mayor novedad es la creación de tribunales laborales integrados al Poder Judicial de la Federación y a los poderes judiciales de las entidades federativas. De esta forma se extinguen las juntas de conciliación y arbitraje, las cuales tienen hasta ahora una integración tripartita, al ser representadas por los trabajadores, la parte patronal y el gobierno. Este modelo fue rebasado por la carga excesiva de trabajo de las juntas de conciliación, que se traduce en conflictos largos y costosos, y mediante el cual, el Estado ejerce directamente mecanismos de control en materia laboral, indicó.
Por su parte, Vanessa de Jesús Guzmán refirió que el decreto de reforma ordena que en cada entidad federativa se deberán crear Centros de Conciliación, que deberán actuar bajo los principios de certeza, independencia, legalidad, imparcialidad y transparencia, que estarán bajo la rectoría del Estado, y en los que se espera dirimir la mayor parte de conflictos de manera rápida, para evitar que los procesos se judicialicen.
Sin embargo, no explica que pasará con los trabajadores de las juntas de conciliación, ni con el presupuesto que deberá otorgarse al Poder Judicial para este propósito. Por lo tanto, el Congreso de Michoacán deberá estar atento a todos los aspectos de la reforma, para salvaguardar las ambigüedades y un garantizar un modelo eficaz y justo.
https://www.quadratin.com.mx/politica/Deberán+garantizar+modelo+eficaz+en+materia+laboral%3A+investigador
Michoacán: Investigadores exponen retos a afrontar para garantizar modelo eficaz en materia laboral

06 de julio de 2018-07-08
Morelia; Michoacán.- A través de un comunicado oficial, se informó que los investigadores Vanessa de Jesús Guzmán y Eduardo Rodríguez Chávez, en la conferencia que impartieron, “Reforma Laboral en Materia Constitucional 2017”, expresaron que dicha reforma plantea diversos retos que se deberán afrontar para garantizar los derechos de los trabajadores, pues existen diversos rubros cuya interpretación es ambigua.
Lo anterior, en el marco de la quinta sesión del Seminario “Práctica Parlamentaria”, organizado por el Instituto de Investigaciones y estudios Legislativos del Congreso del Estado (IEEL), en coordinación con la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Durante su ponencia los disertantes hablaron de los retos que enfrentará el Congreso local, al tener la obligación de homologar la norma constitucional federal con la estatal, en la que se establece la implementación de un nuevo modelo de justicia laboral, en la cual se pondera la conciliación como mecanismo fundamental para la resolución de conflictos.
Al respecto, Eduardo Rodríguez Chávez destacó que con la reforma constitucional en materia laboral publicada el 24 de febrero del 2017 en el Periódico Oficial de la Federación, los congresos tienen la obligación de homologar sus legislaciones con la norma federal, ejerciendo la rectoría en la materia y dejando poco margen a las entidades federativas, para que sean adecuadas a sus propias necesidades y características.
Agregó que con su aprobación, el legislador trato de equilibrar las relaciones obrero-patronales, de una manera ambiciosa pero ambigua; por un lado, protege los derechos de los trabajadores, al tiempo que cambia y se ajusta a los estándares internacionales en la materia para dar certeza a los inversionistas.
En este sentido, la mayor novedad es la creación de tribunales laborales integrados al Poder Judicial de la Federación y a los poderes judiciales de las entidades federativas. De esta forma se extinguen las juntas de conciliación y arbitraje, las cuales tienen hasta ahora una integración tripartita, al ser representadas por los trabajadores, la parte patronal y el gobierno. Este modelo fue rebasado por la carga excesiva de trabajo de las juntas de conciliación, que se traduce en conflictos largos y costosos, y mediante el cual, el Estado ejerce directamente mecanismos de control en materia laboral, indicó.
Por su parte, Vanessa de Jesús Guzmán refirió que el decreto de reforma ordena que en cada entidad federativa se deberán crear Centros de Conciliación, que deberán actuar bajo los principios de certeza, independencia, legalidad, imparcialidad y transparencia, que estarán bajo la rectoría del Estado, y en los que se espera dirimir la mayor parte de conflictos de manera rápida, para evitar que los procesos se judicialicen.
Sin embargo, no explica que pasará con los trabajadores de las juntas de conciliación, ni con el presupuesto que deberá otorgarse al Poder Judicial para este propósito. Por lo tanto, el Congreso de Michoacán deberá estar atento a todos los aspectos de la reforma, para salvaguardar las ambigüedades y un garantizar un modelo eficaz y justo.
https://www.monitorexpresso.com/investigadores-exponen-retos-a-afrontar-para-garantizar-modelo-eficaz-en-materia-laboral-en-michoacan/
Quintana Roo: Servidores Públicos capacitados en Juicio Labora para brindar la mejor atención a la ciudadanía

Con el objetivo de impulsar la sensibilización del uso de la mediación y conciliación en el previo al Juicio Laboral, este viernes seis de julio del presente año, se realizó la ponencia “El Juicio Laboral, Previa Conciliación y Mediación”.
por LaVerdad
07 de Julio 2018 · 13:47 hs
Con el objetivo de impulsar la sensibilización del uso de la mediación y conciliación en el previo al Juicio Laboral, este viernes seis de julio del presente año, se realizó la ponencia “El Juicio Laboral, Previa Conciliación y Mediación”, la cual busca ofrecer a los participantes el conocimiento de los diversos mecanismos y habilidades de búsqueda de consenso para que puedan ayudar a las partes a resolver conflictos laborales y lograr resultados mutuamente beneficiosos que satisfagan las necesidades y preocupaciones subyacentes sin recurrir al Sistema Judicial.
Esta ponencia fue impartida por la maestra Silvana Millán, abogada y reconocida mediadora certificada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, formadora de Mediadores y Conciliadores Laborales, Especialista en Resolución y Conflictos, Escritora, Investigadora y Catedrática Internacional de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
La titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del Estado, Catalina Portillo Navarro mencionó durante su intervención al inaugurar este ciclo de conferencias, que gran parte del éxito en la implementación de la Reforma en Materia de Justicia Laboral, dependerá de que el personal responsable de operar el procedimiento en los juzgados y Centros de Conciliación, tenga los conocimientos teóricos, técnicos y prácticos de cada etapa del proceso, de tal forma que no se vea trastocado el principio de justicia pronta y expedita.
“El ciclo de conferencias en materia laboral que hoy inicia, nos ayudará sin duda, a tener la sensibilización y comprensión de los diversos mecanismos o habilidades, para la búsqueda de consenso, que pueda favorecer a las partes a resolver sus conflictos laborales”
“Cada uno de los aquí presentes, desde el ámbito de sus funciones, obtendrá los conocimientos necesarios para brindar un mejor servicio a la ciudadanía, dar respuesta oportuna y ágil a la demanda de acceso a la justicia con mayor certeza, confianza y seguridad jurídica para los quintanarroenses”. Finalizó Portillo Navarro.
https://laverdadnoticias.com/quintanaroo/Servidores-Publicos-capacitados-en–Juicio-Labora-para-brindar-la-mejor-atencion-a-la-ciudadania-20180707-0051.html
Los retos laborales

Arturo Alcalde Justiniani
La nueva composición del Congreso de la Unión brinda la oportunidad de que en todos los ámbitos y temas de la agenda pendiente contemos con mejores leyes. Una de ellas, que es fundamental para el país, es la reforma laboral.
Recordemos que en febrero de 2017 se llevó a cabo una profunda reforma constitucional en esta materia. Atendiendo a su exposición de motivos fue considerada la más importante en los últimos 100 años, porque implica un cambio radical en el sistema de justicia. Por ejemplo, se ordena la supresión de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, encargando sus funciones a los poderes judiciales federal y locales, se crean nuevas instituciones para impulsar la conciliación y se establece un paquete de reglas democráticas especialmente orientadas a rescatar la negociación colectiva de las prácticas de simulación y corrupción vigentes para convertirla en un espacio de concertación social y productiva, como opera en los países más desarrollados del mundo. La representación auténtica de los trabajadores en estos procesos podrá superar la actual política de contención salarial y esto generaría un efecto muy positivo en el cambio de modelo económico que la población reclama.
Para dar cumplimiento al mandato constitucional y lograr el éxito de la reforma laboral deberán alcanzarse dos condiciones: la primera, lograr el acuerdo legislativo sobre los cambios en el procedimiento laboral y el papel de los nuevos jueces, creando reglas que puedan cumplirse con prontitud tanto en temas individuales como colectivos para beneficio y seguridad jurídica de patrones y trabajadores; la segunda es llevar a cabo una adecuada transición entre las Juntas de Conciliación y Arbritaje y los nuevos tribunales laborales. De este tránsito se habla poco, sin embargo tiene una gran importancia práctica y presupuestal. El punto de partida es reconocer que esta reforma laboral es un renglón fundamental de la política social que el nuevo gobierno deberá impulsar.
Conforme a la reforma constitucional, las leyes reglamentarias debieron haberse aprobado en el término de un año. También se mandató que los procedimientos, expedientes y documentación debían transferirse a los nuevos tribunales laborales, (estamos hablando de alrededor de 1 millón a nivel nacional). Ningún aspecto se ha cumplido en el plazo ordenado.
Esta transición se ha enfrentado al hecho de que los poderes judiciales carecen de las condiciones para la recepción de tantos asuntos y, por otro lado, en el seno de las propias Juntas de Conciliación y Arbitraje se ha generado un proceso de precariedad que impide superar un añejo rezago, tema al que los gobiernos le han dado la vuelta, llegando al extremo de impedir el avance de la reforma.
A medida que se entra al detalle de la transición se exhibe un conjunto de dificultades que deberán superarse. Por lo que se refiere a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, el panorama es francamente desolador, producto en parte del abandono presupuestal incrementado en los tres sexenios recientes. La política de los gobiernos y sus secretarías de Hacienda se han empeñado en reducir plazas y prácticamente ahogar la impartición de justicia laboral. Estas restricciones ocasionan que los cuellos de botella se incrementen y los plazos para concluir un juicio se amplíen. Las pilas de expedientes crecen día con día, los procedimientos suelen durar hasta cinco años, y al llegar a la dictaminación suelen agregarse otros cinco años, sin contar con el tiempo para ejecutar el juicio.
Durante 17 años se ha mantenido por parte de las autoridades hacendarias un criminal congelamiento salarial. Hay por ejemplo juntas con 30 mil expedientes con un solo actuario que gana alrededor de 8 mil pesos mensuales. Se trata de un funcionario clave en el procedimiento, al cual se le ha privado de apoyos básicos para realizar su labor. El abandono gubernamental a los tribunales laborales es parte de una política de segregación, frente al lugar que se otorga a otras ramas del derecho.
Esta condición precaria no es exclusiva de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, las dificultades se agravan por la política de las entidades públicas empleadoras, entre ellas, el Instituto Mexicano del Seguro Social, que genera la mayoría de los juicios y obstaculiza su solución. En los juicios de seguridad social, que ascienden a un cuarto de millón, también existe una gran lentitud, provocando un daño incalculable a los beneficiarios y a la propia autoridad laboral. En el ámbito burocrático existe la misma política de cerrar los ojos ante la realidad y dejar que los daños se acumulen, basta señalar que hay delegaciones de Ciudad de México que tienen adeudos laborales en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje mayores que la totalidad de su presupuesto anual. Y mientras tanto, los salarios caídos suben y la justicia no llega.
Más allá de reformas legales que son obligatorias, urge voltear los ojos al drama que hoy vive la justicia laboral en nuestro país.
http://www.jornada.com.mx/2018/07/07/opinion/016a2pol
Concluyen jornadas sobre la reforma laboral en México

Por Redacción Así Sucede – 5 julio 2018 @ 16:05
La iniciativa de reforma en materia laboral tiene ante sí diversos retos que deberá afrontar garantizar los derechos de los trabajadores y, así mejorar la calidad de vida de sus familia aún existen diversos rubros cuya interpretación es ambigua coincidieron la magistrada del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, María del Rosario Jiménez Moles, el magistrad Décimo Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado López y el abogado laboralista y director general del Instituto de Posgrado en Der de la Ciudad de México, Gilberto Chávez Orozco.
Entre los temas que deben analizarse con mayor detalle, los especialistas señalaron que se encuentran: la conciliación sus mecanismos, el registro de sindicatos, la integración de tecnología, la infraestructura, así como la capacitación de personal.
Como parte del último encuentro de las Jornadas para la Reforma Laboral en México con el tema “Retos y perspectivas en la transición hacia una nueva justicia laboral”, la magistrada Jiménez Moles destacó que los principales reto nueva forma de impartición de justicia se centran en cómo se brindará este servicio, por lo que propuso se in un proyecto piloto en algunas entidades y exista mayor oportunidad para la capacitación y preparación de infraestruct como implementar tecnología.
Chávez Orozco señaló que el nuevo modelo de justicia laboral debe destacar por su alto sentido social y escuchar primordialmente las voces de los abogados; destacó que es la única vía para generar un modelo eficaz, eficiente que lo que persigue es equilibrar las relaciones obrero-patronales, de no hacerlo así -dijo- se corre el riesgo de que el cumpla las expectativas.
El magistrado Mercado López afirmó que la nueva Ley en materia de Justicia Laboral deberá enfocarse a abatir desigualdad, por lo que debe generar condiciones mínimas que garanticen el trabajo y favorecer la lucha por sus der como acceder a una capacitación continua.
Al clausurar las Jornadas sobre la Reforma Laboral en México, el director general de la Escuela Judicial del Estado de M (EJEM), Víctor Rojas Amandi, acompañado de los consejeros de la Judicatura, Gerardo de la Peña Gutiérrez y Marco An Morales Gómez, destacó que durante cinco semanas, expertos y especialistas analizaron desde una perspectiva la justicia laboral, con el objetivo de conocer sus fortalezas y oportunidades.
Durante estas cinco jornadas, la EJEM fue sede de estos foros en los que participaron académicos, investigadores, abogados laboralistas y magistrados quienes desde su visión analizaron temas como: la conciliación, la litis, el proceso laboral, libertades sindicales, oralidad y la reforma constitucional.
https://asisucede.com.mx/concluyen-jornadas-sobre-la-reforma-laboral-en-mexico/#
Luisa María Alcalde, futura secretaria de trabajo: agenda y credenciales de izquierda

La titular más joven del gobierno electo considera la política laboral como una herramienta fundamental para atacar la pobreza, la desigualdad y para pacificar el país.
Geert Rombaut
06 de julio de 2018, 07:25
Cuando en diciembre ocupe su cargo como secretaria de Trabajo y Previsión Social de Luisa María Alcalde Luján será con sus 31 años de edad la titular más joven del gobierno liderado por Manuel López Obrador.
Luisa María Alcalde nació en una familia con credenciales de izquierda: su padre, Arturo Alcalde es un prestigiado abogado y asesor laboral y sindical que es columnista habitual en La Jornada y su madre, Bertha Luján fungió como encargada de la Contraloría del gobierno del Distrito Federal durante la administración de Manuel López Obrar. Ahora, Bertha Luján es presidenta del Consejo Nacional de Morena.
La joven política inició su militancia en2005, participando en el movimiento contra el desafuero de Manuel López Obrador cuando este era Jefe de Gobierno del Distrito Federal. En 2011, se afilió al recién fundado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el año siguiente, el partido Movimiento Ciudadano la nombródiputada federal plurinominal. Ocupó este cargo hasta 2015.
Igual que otros 8 miembros del gobierno federal, Alcalde estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde terminó la carrera de Derecho en 2011. Después hizo una maestría en políticas públicas en la universidad californiana de Berkeleyen Estados Unidos.
A continuación citamos algunas declaraciones de la futura encargada de la política laboral federal retomadas de una entrevista de 50 minutos hecha el pasado 11 de mayo en la plataforma multimedia nación321.
Política laboral
“Estoy convencida de que la política laboral es unaherramienta que será fundamental para atacar la pobreza, la desigualdad y para pacificar el país”.
Salarios mínimos
“Hasta ahora, la política de salario mínimo ha sido decreto presidencial. Fue decisión de los gobiernos mantener el salario por debajo de las líneas de bienestar. Hay muchísimos estudios que demuestran que la productividad ha aumentado por encima del salario.
«Nuestra propuesta para el salario mínimo (actualmente en 88 pesos diarios) es hacer aumentos parcialesde manera responsable para llegar a duplicarlohasta el final del sexenio.
“Creo que ellos (grandes empresarios y los últimos gobiernos) sostienen la tesis que para que se puedan crear empleos, hay que mantener los salarios precarios, porque los hace atractivos en el extranjero. Dicen: para que venga capital, mantenemos los salarios bajos y restringimos la libertad sindical.
Outsourcing
“En 2012, Felipe Calderón presentó una iniciativa con la que quiso abrir la puerta de par en para a la subcontratación. En aquel momentose incluyeron muchos candados que hasta hoy no se cumplen porque desde entonces, la política de estado ha sido hacer la vista gorda.
«Nuestro plan es recuperar la inspección de trabajo y verificar que no haya abusos en la subcontratación. No se trata de eliminarla. Es una figura que se puede comparar con el colesterol: hay bueno y hay malo.
No hay inconveniente en que las empresas subcontraten algún servicio específico que no tenga que ver son su actividad principal. El problema son los abusos y las simulaciones. Es una figura que tiene que ser limitada y los candados que se pusieron hay que respetarlos”.
Justicia laboral
“Con la eliminación de las juntas de conciliación, toda la justicia laboral pasará al poder judicial.El problema era que antes, el poder ejecutivo metía mucha mano en la justicia laboral. Donde antes los procesos tardaban hasta cinco años, ahora va ser mucho más expedito”.
https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Luisa-Maria-Alcalde-futura-secretaria-de-trabajo-agenda-y-credenciales-de-izquierda-20180706-0044.html
Empresarios y López Obrador coinciden: «Tenemos que subir los salarios»

ECONOMÍA
CIUDAD DE MÉXICO.- Existen varios retos para mejorar el empleo aseguró Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex):
- Llevar el salario mínimo a la línea de bienestar
- Reformar la Comisión de Nacional de los Salarios Mínimos
- Generar condiciones para tener justicia laboral
- Atender las nuevas modalidades de empleo
En entrevista con Excélsior, comentó que la principal coincidencia entre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y el sector patronal es alinear el Salario Mínimo General a la línea de bienestar.
De esta forma, las personas que trabajan en la economía formal ya no estén condenadas a carencias, sino que puedan cubrir sus necesidades de alimentación, vestimenta, educación, salud, transporte y esparcimiento.
Buscamos incrementos sucesivos cuidando la inflación, que nos permitan llegar a la línea de bienestar familiar. Esto es que con el ingreso promedio de una familia, conformada por cuatro miembros, donde dos de ellos trabajan, puedan comprar lo indispensable para su bienestar”.
De Hoyos Walther dijo que en los siguientes meses volverán a insistir en la demanda de ajustar el Salario Mínimo General, considerando la evolución de la inflación.
Con respecto al futuro de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, el líder indicó que propondrán que se modernice este organismo, para que opere con mayores niveles de transparencia en sus procesos de toma de decisión, los cuales se caracterizan por una gran opacidad.
Es una institución que tiene que refundarse para que tenga un mandato más amplio al fijar el salario; hoy en día su labor es incompleta para la realidad del país, debería ser el órgano que tenga la encomienda constitucional de garantizar una política salarial de largo plazo, que llegue a grupos más amplios y monitorear esta evolución”.
Además se pronunció porque se cambien dos aspectos de la Reforma Laboral, primero que considere un Tribunal del Trabajo que resuelva las disputas entre trabajador y patrón, por la vía del Poder Judicial, de forma imparcial y no con base en criterios políticos o sectoriales.
Precisó que si el presidente electo, López Obrador, apuesta al combate a la corrupción, deberá crear condiciones para que haya justicia laboral, y que cualquier situación de controversia pueda resolverse de manera imparcial.
Bajo estas condiciones los empleadores tendrían más elementos para facilitar y agilizar la contratación en sus empresas.
En el proceso de justicia laboral también recae un cambio en el sistema de contratación de las empresas, pues con ello se tendrían procesos más eficaces y rápidos para incorporar personas al trabajo formal”.
Además, indicó que se requiere flexibilidad en la legislación que permita contrataciones bajo las nuevas modalidades de la economía.
https://www.dineroenimagen.com/economia/empresarios-y-lopez-obrador-coinciden-tenemos-que-subir-los-salarios/101147
La reforma laboral mexicana

Por: Juan de Dios Hernández Monge *
04 de agosto de 2018
En 1917, el artículo 123 constitucional generó una transformación radical de las relaciones laborales en el país: la lucha armada había logrado arrebatar a los poderes judicial y ejecutivo la impartición de la justicia laboral. Ya no sería posible que esos jueces venales legalizaran, mediante sendas sentencias, jornadas de trabajo de 16 horas bajo la premisa de que las relaciones laborales estaban regidas por el derecho civil, donde la voluntad de las partes es ley, y con el argumento de que el operario había aceptado libremente esas condiciones de trabajo.
El constituyente originario plasmó en la fracción XX del 123 que «las diferencias o los conflictos entre el capital y el trabajo se sujetarán a la decisión de una Junta de Conciliación y Arbitraje, formada por igual número de representantes de los obreros y de los patronos, y uno del gobierno»; así, junto con el artículo 27, se integró una nueva rama del derecho, el derecho social, cuya característica principal es que reconoce la existencia de clases sociales antagónicas condicionadas por un determinado tipo de relaciones sociales de producción y basadas en la propiedad privada de los medios de producción, lo que en el capitalismo implica, necesariamente, la explotación de la fuerza humana de trabajo.
El contexto histórico social en el que surgió el artículo 123 constitucional, no pudo ser más dramático: estuvo precedido por las Leyes de Reforma (Ley de Desamortización de Tierras de Manos Muertas de 1856, Ley de Nacionalización de los Bienes del Clero de 1859 y Ley de Colonización y Deslindamiento de Terrenos Baldíos de 1883), que dieron como resultado, por un lado, el despojo legalizado de las tierras de los pueblos originales del territorio mexicano y, por otro, el surgimiento de los latifundios laicos y las haciendas porfirianas. Estas concentraciones de tierras pronto se convirtieron en verdaderos centros de exterminio de trabajadores, que en condición de esclavos –llamados eufemísticamente peones acasillados– padecían la más brutal explotación, tanto en las tierras de labor como en las minas y, desde que surgió la industria, también en las fábricas. Éstas son algunas de las causas profundas que dieron origen a la Revolución Mexicana de 1910 y, con ello, se constituyeron en las fuentes reales del derecho social, pero sobre todo configuraron al derecho laboral en México como un derecho de clase, protector y tutelar del más débil.
En México, como en cualquier parte del mundo, las leyes son un reflejo en la superestructura de un modo de producción determinado, que expresan el estado de la correlación de fuerzas entre las clases sociales en la base o estructura económica. En 1917 esa correlación fue favorable a los trabajadores del campo y de la ciudad de manera que, por primera vez en la historia, éstos pudieron incidir en la legislación suprema del país a través de los diputados llamados Jacobinos; prácticamente tres lustros después, en 1931, todavía bajo el influjo de la doctrina del nacionalismo revolucionario, surgió la Ley Federal del Trabajo (LFT) como instrumento de defensa de la clase trabajadora ante los dueños del capital.
En 1929 el naciente Partido Nacional Revolucionario (PNR) –que en 1938 se renombraría como el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y luego, en 1946, daría paso al Partido Revolucionario Institucional (PRI)– adoptó la filosofía del nacionalismo revolucionario, que consistió en llevar a la práctica los postulados establecidos a nivel constitucional que, por primera vez en la historia, reconocían las garantías sociales de los trabajadores. Con esta perspectiva, el Estado era creador y tutela de los derechos de los trabajadores por lo que estableció un modelo de distribución de la riqueza sui generis, basado en un salario mínimo remunerador (históricamente incumplido) y creó un sistema de seguridad social con un modelo solidario de justicia distributiva.
José López Portillo en su último informe presidencial anunció que el suyo sería el último gobierno de la Revolución Mexicana, y así fue, su sucesor Miguel de la Madrid abandonó el nacionalismo revolucionario y abrazó con ardor el neoliberalismo (surgido del Consenso de Washington en 1982). Fue entonces cuando más claramente inició el embate de los dueños del dinero en contra de la clase trabajadora, y desde ese momento hemos sido testigos mudos del desmantelamiento del estado de bienestar: iniciaron con las reformas a las leyes del ISSSTE e IMSS para destruir el sistema de seguridad social solidario y sustituirlo por otro de cuentas individuales, fracasado de antemano. Ahora van por lo poco que queda del derecho social.
Buena parte de la argumentación que sustenta la contrarreforma de 2012 a la LFT afirma que la ley anterior “defendía tanto al trabajador, [era] tan formalmente protectora, [que] terminaba desprotegiéndolo de facto»[1]. Con esta concepción se pretendió justificar la idea de que amparando legalmente a la empresa y eliminando derechos adquiridos de los trabajadores, se les protege a estos últimos; sin embargo, es notorio que frente a la disyuntiva de sacrificar al patrón o al trabajador, el estado decidió, sin chistar, el sacrificio de la clase obrera: se legalizaron prácticas ilegales como la tercerización; al limitar a un año los salarios caídos, se abarató y facilitó el despido injustificado; se eliminó el concepto de derechos adquiridos y se desaparecieron los principios esenciales del derecho del trabajo. Con la aparición de nuevos tipos de contratos, la progresividad de los derechos y la estabilidad en el empleo fueron suprimidas. Si el objetivo era la protección de los trabajadores, cabe decirles a los legisladores: ¡No me ayuden, compadres!
El carácter regresivo de la reforma de 2012 se trasluce y queda de manifiesto con el anunciado reforzamiento de los poderes del empleador, toda vez que, en las relaciones sociales de producción capitalistas, injustas por naturaleza, la relación laboral se constituye como una relación de poder: los dueños del dinero ejercen dominación de clase sobre los trabajadores. Esta inequidad estuvo reconocida por la propia Constitución y a ese reconocimiento responde el hecho de que la legislación laboral diera un trato procesal desigual a los desiguales para, supuestamente, equilibrar los factores de la producción (capital y trabajo). No obstante, el deterioro de las condiciones de trabajo ha sido permanente y sistemático, al grado de que, pese a la legislación, nuestro país cuenta con los salarios más bajos del mundo. La contrarreforma laboral significa aumentar la explotación del trabajo asalariado e incrementar los poderes del patrón.
Lo que han dado en llamar «un derecho laboral flexible dentro del espectro de los derechos fundamentales en el trabajo»[2], es un intento de justificar la precarización del trabajo implicada en la contrarreforma laboral, ¿acaso pretenden que con el sólo hecho de bautizar una tarea como «trabajo digno o decente», mejoran las condiciones de trabajo del operario? Basta con ver el valle de San Quintín para cuestionarse, ¿hay dignidad y decencia en esa forma de explotación? Ciertamente hay aspectos positivos en la legislación, pero no gracias a la modificación constitucional: desde hace muchos años el acoso y hostigamiento sexual son delitos, la constitución prohíbe la discriminación –y está tipificada como delito en el Código Penal– y el derecho a la capacitación ya estaba legislado antes de la contrarreforma. No hay avance alguno, todo es retroceso.
El legislativo federal reincorporó la figura del contrato a prueba –que había sido derogada en la reforma de 1980 como resultado de los abusos sistemáticos de la patronal– y formalizó el llamado contrato de formación, que ya existía de facto; en ambos casos la relación de trabajo puede terminar a juicio del patrón, sin responsabilidad para éste. La contrarreforma también incorpora la relación de trabajo por tiempo indeterminado para labores discontinuas, así como el trabajo en régimen de subcontratación (outsourcing), como instrumentos legales para tratar de evadir la responsabilidad laboral. Estas modalidades introducidas como principios generales de la LFT posibilitan el abuso patronal y se sustentan en otro concepto: flexibilización, que se introduce de forma subrepticia.
En realidad, la flexibilización consiste, desde hace muchos años, en pretender que los trabajadores sean polivalentes, es decir que un mismo trabajador realice múltiples funciones para, de esa manera, eliminar puestos de trabajo y disminuir los costos de producción. Nos dicen que se trata de una reforma patronal¸ y sin duda lo es. Nos enfrentamos a una ofensiva general resultado de la simbiosis entre los poderes económico y político: el Estado se ha definido claramente como aliado de los patrones y enemigo de los trabajadores. Demagógicamente han pretendido convencernos de que su engendro está hecho en favor de los trabajadores, sin embargo, es clara la parcialidad e intencionalidad manifiesta: se trata de continuar el desmantelamiento del estado constitucional de derecho surgido en 1917, quieren despojar a la clase trabajadora del único instrumento de defensa legal con que cuenta.
Sin embargo, la reforma de 2012 a la LFT palidece ante las modificaciones hechas en 2017 a la redacción original del artículo 123 constitucional, que han hecho retroceder cien años la historia del derecho del trabajo en México. De un plumazo, el Congreso de la Unión destruyó la esencia, el espíritu mismo, de lo que había convertido a México en un paradigma constitucional y referente obligado a nivel mundial: el derecho del trabajo como un derecho de clase.
El 24 de febrero de 2017 se publicó la nueva reforma a los artículos 107 y 123 constitucionales, en la exposición de motivos se ofrece «agilizar la solución de los conflictos laborales». Se trata de una de las llamadas reformas estructurales, que había sido comprometida en la negociación del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP), pero además responde a las más de tres décadas de presiones ejercidas tanto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como por el Banco Mundial (BM), así como por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para que, bajo la égida neoliberal, en México fuese destruido el derecho agrario, el del trabajo, y a la seguridad social.
En la nueva redacción de la fracción XX del artículo 123 constitucional se decreta la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje (JCA) y se otorga competencia a los poderes judiciales federal y de los estados, «para resolver las diferencias o los conflictos entre trabajadores y patrones». La creación de órganos jurisdiccionales con jueces de lo laboral, en lugar de las juntas, significa un grave retroceso respecto del esquema de la justicia laboral (que todavía se imparte en forma tripartita: gobierno, patrón y trabajadores, toda vez que no se han legislado las leyes reglamentarias).
No debe perderse de vista el papel que el Poder Judicial Federal (tanto los Tribunales Colegiados de Circuito, TCC, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN) ha jugado en detrimento de los derechos de los trabajadores. Es público y notorio que la inmensa mayoría de los juicios laborales son resueltos, en vía de amparo directo, por los TCC y, excepcionalmente, por la SCJN en revisión de amparo; en esos juicios vemos con gran preocupación –y cada vez con mayor frecuencia– cómo el Poder Judicial Federal ha legislado, vía jurisprudencia, en contra de la propia Constitución y de la LFT. A manera de ejemplo puede estudiarse el caso de la jurisprudencia creada por la SCJN en sentido inverso a lo que señala el artículo 394 de la LFT: mientras que este artículo establece que «el contrato colectivo no podrá concertarse en condiciones menos favorables para los trabajadores que las contenidas en contratos vigentes en la empresa o establecimiento», la interpretación jurisdiccional que hace la Corte concluye que «sí se pueden pactar condiciones inferiores a las preexistentes en los contratos colectivos, siempre y cuando las nuevas condiciones no sean inferiores a los mínimos de Ley».
Sin embargo, con todo y el carácter regresivo y propatronal de la contrarreforma laboral, los dueños del dinero no están conformes, quieren más, ahora quieren una nueva reforma a la LFT; están dispuestos a terminar con las conquistas históricas de la clase obrera para incrementar los índices de ganancia mediante mayor explotación del trabajo asalariado, sin regulaciones legales. No se dan cuenta que en la medida que agravan las condiciones de trabajo, deterioran los niveles de bienestar humano y están creando las condiciones para un nuevo estallamiento social, de dimensiones y consecuencias incalculables.
Como podemos observar, han sido destruidos los pilares del derecho social. El gobierno primero decretó el fin del reparto agrario, luego destruyó el sistema solidario de la seguridad social y ahora está destruyendo el derecho laboral. Por eso es urgente abrir el debate sobre la pertinencia de organizarnos para lograr la abrogación de la contrarreforma constitucional y parar la reforma a la LFT. No tenemos derecho a ser ingenuos: si, como ha quedado evidenciado, el gobierno mexicano representa los intereses de los dueños del dinero, es decir de la clase social antagónica de los trabajadores, nada, absolutamente nada que venga del gobierno será en beneficio de los trabajadores.
* Abogado del Sindicato Único de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior SUTIEMS
[1]Reynoso Castillo, Carlos, Revista Internacional y Comparada de Relaciones Laborales y Derecho del Empleo, La Reforma Laboral Mexicana: Entre Flexibilidad y Derechos Fundamentales, Volumen 1, número 1, enero-marzo 2013, p. 3, Revista Electrónica de Acceso Abierto, ISSN 2282-2313
[2]Ibid p. 4
Tiene México el nivel salarial más bajo de la OCDE

La OCDE reveló en su informe sobre empleo y salarios que a finales del 2017 el aumento nominal de los salarios en la zona de la OCDE fue de solo la mitad que el registrado 10 años antes.
María Del Pilar Martínez
04 de julio de 2018, 10:28
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó su informe “Perspectivas del empleo 2018” en materia de empleo y salarios en donde México reporta los más bajos salarios pues el promedio salarial de nuestro país se ubica en 4.6 dólares diarios, mientras que el promedio en la OCDE es de 16.8 dólares; es decir, nuestro país se encuentra 12.2 dólares por abajo; en tanto, el país que reporta el ingreso más alto es Dinamarca con 29.8 dólares.
En ese sentido, indicó, hay una necesidad importante de implementar políticas que aborden las barreras que las personas enfrentan para acceder a empleos con salarios más altos y de mejor calidad; y que reduzcan las desigualdades en el mercado laboral.
Considerando el género, detalla el informe, las mujeres enfrentan muchos desafíos en el trabajo en México y una clara desventaja con respecto a los hombres; “el ingreso anual promedio que reciben es 54.5% más bajo; es la tercera brecha de género más alta de la OCDE”. En el comportamiento del empleo, 79% de los hombres mexicanos tenía un trabajo en 2017, sólo 44.9% de sus pares mujeres estuvo empleado, una de las cifras más bajas en la OCDE.
En 2016, la tasa de empleo promedio de los grupos desaventajados fue sólo 40% de la de los trabajadores masculinos de edad intermedia. Ésta es la segunda brecha más alta en la OCDE.
Baja desempleo pero preocupa informalidad
En el caso de México, la tasa de desempleo ha disminuido a 3.4% de la PEA en el último trimestre del 2017, justo por debajo de su nivel anterior a la crisis y cerca de 2 puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE. Sin embargo, esta baja tasa de desempleo refleja en parte la falta de un sistema de seguro de desempleo y la alta incidencia del empleo informal, en donde se encuentra más de la mitad. En ese sentido, la OCDE recomendó revisar la existencia de un seguro de desempleo. “México debería avanzar con la reforma para introducir un seguro de desempleo que volvería más atractivo al empleo formal”.
Habrá transición con empleo y paz laboral: STPS
La transición de gobierno se dará en un plano de empleo y paz laboral, afirmó el secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), Roberto Campa Cifrián.
En entrevista, dijo que desde el pasado domingo 1 de julio, tras conocerse la victoria de Andrés Manuel López Obrador, fueron convocados por el presidente Enrique Peña Nieto, quien “nos dio tres instrucciones: seguir trabajando hasta el último día de la administración sin descanso, y así lo haremos en cada una de las áreas de la Secretaría; el segundo, preparar la entrega, con el fin de facilitar una entrega que pueda implicar un buen relevo y facilitarle las cosas a la nueva administración, y la tercera instrucción fue esperar los nuevos acuerdos que surjan una vez que se entregue la constancia de mayoría”.
Entrevistado al término de la entrega de documentación a cerca de 100 trabajadores agrícolas temporales, dijo que en cuanto a la iniciativa de la ley secundaria en materia de justicia laboral, que se encuentra en el Senado, “todo está listo para su discusión, pero ya dependerá de las conversaciones entre la nueva administración y el Congreso”.