GRACIAS,  T-MEC 

 
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Revista Forbes 24 de mayo 2019 

páginas 66 a 71
Con la reforma laboral recién aprobada, bajo la presión de legisladores de Estados Unidos, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y se repartían los beneficios de mantener los salarios bajos y los derechos sindicales cancelados. Lo que falta ahora es dinero para echar a andar los cambios. 
POR LUCÍA PÉREZ MORENO
FOTOS: ANGÉLICA ESCOBAR Y FERNANDO LUNA
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios. 
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo. 
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México. 
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas. 
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados. 
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. 
De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte. 
Los demócratas, que están muy influídos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones. 
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral. 
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. 
“Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación. 
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En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC. 
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM. 
PRIVILEGIOS QUE SE DESVANECEN 
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral. 
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. 
Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera. 
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores. 
El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino. 
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta.
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones. 
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. 
Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo. 
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en le pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro. 
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. 
“Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos. 
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La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso 
de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo. 
DISPUTA POR LOS EMPLEOS 
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. 
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MOVERSE AHORA SERÁ MÁS FÁCIL; CAERSE, TAMBIÉN 
ALGUNOS LÍDERES DE LAS CÚPULAS SINDICALES SE RESIGNAN A PERDER PRESENCIA y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral. 
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”. 
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador. 
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliacion. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será. 
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México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN. 
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. 
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“El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe. 
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. 
Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria. 
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral. 
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México. 
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las pre campañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla. 
pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”. 
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera. 
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones. 
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo. 
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país. 
¿Y QUIÉN PAGA LA CUENTA? 
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. 
Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco. 
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. 
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¿QUIÉN SE QUEDA CON LA CARGA? 
HAY DIVERSAS DISPOSICIONES EN LA NUEVA LEY QUE HAN CAUSADO DIFERENTES GRADOS DE inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados. 
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda. 
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice. 
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerle a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos. 
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“Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales. 
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera. 
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales. 
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses. 
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”. 
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema? 

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El T-MEC trae en sus alforjas la posibilidad de dar fin al sindicalismo simulado

Con la reforma laboral, bajo la presión de legisladores de EU, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y beneficiaban de mantener bajos salarios.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
Por Lucía Pérez Moreno
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios.
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo.
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México.
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas.
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Foto: Angélica Escobar / Forbes México.
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados.
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte.
Los demócratas, que están muy influidos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones.
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral.
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. “Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación.
5 Claves para entender la nueva reforma laboral

  • Desaparición de las Juntas Locales y Federales de Conciliación y Arbitraje, que serán sustituidas por tribunales del Poder Judicial de la Federación, a los que se podrá recurrir sólo después de agotar las instancias de mediación.
  • Creación de Centros de Conciliación. Cada estado tendrá un centro de mediación, donde se recibirán las demandas en primera instancia y, sin necesidad de abogados, se buscará resolver el conflicto en un plazo no mayor a 45 días.
  • Creación de un Centro Federal de Registro Laboral, que será autónomo y donde se depositarán todos los contratos colectivos y reglamentos de trabajo y de las organizaciones sindicales.
  • Reconocimiento de la democracia sindical. El derecho de los trabajadores a la libre sindicalización, conforme a los convenios de la OIT. Los dirigentes sindicales deberán ser electos a través del voto libre, secreto e individual. La reforma establece mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
  • Combate a los sindicatos “blancos”. Ningún sindicato podrá firmar un contrato colectivo de trabajo sin el consenso de, al menos, una tercera parte de los trabajadores. Todos los contratos deben dar lugar a mejoras en las condiciones de trabajo y los líderes que incurran en actos de extorsión en contra de los patrones serán sancionados.

En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC.
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Privilegios que se desvanecen
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral.
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera.
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores.
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El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino.
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones.
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo.
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en el pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro.
Moverse ahora será más fácil; caerse, también
Algunos líderes de las cúpulas sindicales se resignan a perder presencia y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”.
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador.
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliación. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será.
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. “Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos.
La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo.
Disputa por los empleos
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo muchas organizaciones laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN.
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. “El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe.
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral.
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México.
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las precampañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla.
Una piedra en el zapato, llamada outsourcing
En abril de este año, Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”.
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera.
¿Quién se queda con la carga?
Hay diversas disposiciones en la nueva ley que han causado diferentes grados de inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados.
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda.
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice.
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerles a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos.
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones.
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo.
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país.
¿Y quién paga la cuenta?
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco.
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. “Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales.
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Foto: Angélica Escobar / Escobar.
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera.
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales.
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses.
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”.
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema?

https://www.forbes.com.mx/fin-del-sindicalismo-simulado-gracias-al-t-mec/

“México vivirá un activismo sindical nunca antes visto”

LEYES Y GOBIERNO
Los sindicatos vigentes iniciarán el proceso de revisión de sus contratos colectivos; sus líderes, la pugna por la representatividad obrera.
Escrito por: Blanca Juarez 
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En los próximos cuatro años, México tendrá una actividad sindical como nunca antes se había visto. El vaticinio es de Xiuh Tenorio, politólogo y exdiputado local. Una vez que entró en vigor la reforma laboral, los “viejos sindicatos”, los recién formados y los que aún no existen, se pelearán por la titularidad de los contratos colectivos de trabajo, abundó.
En el foro Panorama laboral en México, organizado por Factor Capital Humano, Tenorio expuso que la reciente promulgada reforma se trata de una legislación “profunda”, que tendrá un gran impacto en las empresas, sindicatos, trabajadores y en la justicia laboral.
El status quo que permaneció por más de ocho décadas comenzará a cambiar, si no es que a desaparecer, opinó. Y en ese reacomodo de poderes, las organizaciones sindicales no sólo intentarán mantener o conseguir el dominio, sino que buscarán crecer la baja tasa de afiliación, que hoy llega a penas a 13% de los empleados en México.
Xiuh Tenorio lamentó que las empresas todavía no le han dado tanta importancia a la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT), siendo que implican un cambio en las bases del mundo laboral mexicano.
Las motivaciones de la reforma secundaria
Los cambios a la LFT y a otros 6 ordenamientos federales aprobados por el Congreso de la Unión en abril pasado tienen tres antecedentes o motivaciones inmediatas, expuso el especialista.
El primero fue la reforma Constitucional en materia laboral que entró en vigor en 2017 y que obligaba a modificar la legislación secundaria. Sin embargo, el presidente Enrique Peña Nieto “ya no quiso entrarle” y le dejó la tarea a la siguiente administración.
La segunda motivación fue la firma del T-MEC. Estados Unidos había condicionado su adhesión al tratado comercial a que México garantizara la negociación colectiva, elección libre de dirigentes sindicales y transparencia de los contratos colectivos de trabajo.
La tercera presión fue la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El documento defiende el derecho de los trabajadores a ser protegidos por un sindicato y a la negociación colectiva real, entre otros temas.
La pelea que se avecina
En la creación de esta reforma secundaria, afirmó Tenorio, los “viejos líderes priistas fueron sólo espectadores”. A su juicio, “el ideólogo” de los ajustes fue el abogado laboral Arturo Alcalde Justiniani.
También participaron integrantes del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral –organismo al que pertenece Alcalde Justiniani—, como Pablo Franco, quien “podría ser el próximo titular” del Centro Federal de Conciliación.
Pero si bien las grandes y tradicionales centrales sindicales quedaron fuera en la discusión, en los próximos años darán rienda suelta a un gran activismo, junto con sus nuevos opositores.
El senador Napoleón Gómez Urrutia no sólo es el líder de los trabajadores mineros, sino que acaba de formar la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), subrayó Xiuh Tenorio. Por su parte, Pedro Haces, instauró su Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM).
Ambos, así como Francisco Hernández Juárez, líder de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), protagonizarán una lucha “para ver quién desplaza a la Confederación de Trabajadores de México (CTM)”, liderada por el senador priista Carlos Aceves del Olmo.
Además, a decir de Tenorio, uno de los retos que tienen en mente tanto Gómez Urrutia como Pedro Haces “es levantar la baja tasa de sindicalización en el país”. Durante toda la discusión de la reforma, este tema siempre estuvo presente, expuso.

https://factorcapitalhumano.com/mundo-del-trabajo/mexico-vivira-un-activismo-sindical-nunca-antes-visto/2019/05/

Patricia Mercado se pronuncia por una paz laboral que no sea, a costa de los derechos de las y los trabajadores

 

Por Equipo Editorial– 15 marzo,
Participa en Foro: Reforma Laboral Para Todos. Justicia para el Desarrollo.
El día de hoy se llevó a cabo el foro: Reforma Laboral Para Todos. Justicia para el Desarrollo, en el que participan además del Senado de la República; el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral y la Fundación Friedrich Ebert, así como especialistas y expertos en la materia con el objetivo de construir una propuesta de Reforma Laboral integral. El foro fue inaugurado por las senadoras Patricia Mercado Castro y Lucía Meza; así como por Inés González Nicolás, coordinadora de Diálogo Social y de Género de la Fundación Friedrich Ebert en México, y Alfonso Bouzas Ortiz, director del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
En su intervención la senadora Patricia Mercado se congratuló por el proceso de parlamento abierto y la discusión que se ha dado para conseguir que esta Reforma Laboral sea una realidad. Reconoció la labor de abogadas, abogados, obreristas, académicos, que han hecho posible un diálogo con el nuevo gobierno de la república y que han conseguido construir un consenso a partir de su experiencia y conocimiento que les ha permitido detectar lo que hacia falta para lograr tener una representatividad sindical y una organización colectiva.
Esperemos que los trabajadores y las trabajadoras puedan elegir en libertad a su sindicato y construir un camino que nos saque de esta precariedad e inconformidad de un trabajo sin derechos, manifestó la legisladora. Destacó la importancia de esta iniciativa que, considera, debe estar enfocada en el derecho a la libertad sindical, en el derecho a mejorar las negociaciones de los trabajadores para obtener mejores salarios y  en conseguir una paz laboral no simulada.
Subrayó que es necesario un diálogo social amplio con los sectores empresariales con el objetivo de conseguir dicha paz laboral, es decir, explicó, la ausencia de conflicto, sin embargo reconoció que la paz laboral no se quiebra porque los trabajadores asuman el derecho a la huelga, sino porque no se entra en una nueva modalidad de relación con ellas y ellos, con otra perspectiva: la defensa de sus derechos. Por lo anterior, señaló que si las y los trabajadores tienen derecho a elegir su representación sindical tendrá que ser con organizaciones que comprendan sus derechos, sin simulación, de forma coherente y realmente con información para poder exigir estos derechos. “Necesitamos una competencia sana entre las distintas organizaciones y frentes sindicales que luchen por ellas y ellos y no tener una “paz laboral” a costa de los derechos de las y los trabajadores”.
De la misma forma manifestó que en México se deben mejorar los salarios y las condiciones precarias para las y los trabajadores, pues somos el país que trabaja más horas, 2600 horas según el promedio anual, es decir uno de los que trabajan jornadas más amplias y se gana menos. Señaló asimismo que si se quiere tener mayor productividad la fórmula de jornadas largas, con bajos salarios no es la adecuada. “La productividad depende de otro tipo de bienestar, de la fuerza de trabajo y no de tenerle la pata encima a las y los trabajadores, con bajos salarios y malas condiciones de trabajo”, enfatizó Patricia Mercado.
“Estamos a favor del trabajo decente, de la libertad y la democracia sindical, de una mejor justicia laboral, de mejores salarios y de la paz laboral no simulada, haremos lo que nos toca para que en esta reforma todo ello se haga realidad”, concluyó la senadora ciudadana.
Boletín de prensa

http://www.mipuntodevista.com.mx/patricia-mercado-se-pronuncia-por-una-paz-laboral-que-no-sea-a-costa-de-los-derechos-de-las-y-los-trabajadores/

Indispensable, que próxima reforma laboral tome en cuenta a los trabajadores


Boletín N°. 1234 12 marzo, 2019 76 0
Al inaugurar el foro “Reforma laboral para todos. Justicia para el desarrollo”, la diputada María del Carmen Bautista Peláez (Morena) consideró indispensable que los próximos cambios legales en materia laboral, tomen en cuenta las opiniones de los involucrados, pero sobre todo de los trabajadores.
“Es necesario conocer qué piensan magistrados, empleados, sindicalizados, abogados y sociedad civil, a fin de que la Comisión de Trabajo y Previsión Social integre un buen documento”.
El objetivo del foro es analizar la iniciativa de reforma y enriquecer la discusión, “es nuestra responsabilidad como diputados. Además, es relevante promover la democracia y que los cambios legislativos beneficien a todos los empleados de la República”.
“Esto es un acto de consulta, es importante la participación, para que el trabajo legislativo salga de la mejor manera”, añadió.
El magistrado en materia laboral en el Décimo Sexto Tribunal Colegiado del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado López, señaló que en el país se ha abusado de la subcontratación ilegal, construida para impedir pagar el reparto de utilidades, quitarle estabilidad a los trabajadores e impedirle el ejercicio de sus derechos colectivos: organizarse sindicalmente y ejercer el derecho de huelga. “Es ilegal porque las normas internacionales del trabajo la prohíben”.
Se pronunció por generar un mecanismo que expresamente prohíba esa práctica. Consideró que no se deben modificar los artículos 15A, 15B y 15C de la Ley Federal del Trabajo, sino el 15D, para precisar que no se permitirá el régimen de subcontratación y eliminar la frase “con el fin de disminuir derechos laborales”, ya “que la sola contratación le disminuyó lo principal, que es la estabilidad en el empleo”.
Respecto al registro sindical, indicó que éste debe tener un aspecto publicitario que sólo confirme la existencia de un ente real. Sugirió establecer en el artículo 368 de dicha norma que la Constancia de la solicitud de Registro presentada ante el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral produce efectos ante todas las autoridades.
José Alfonso Bouzas Ortiz, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, sugirió incluir en la iniciativa todo lo que esté quedando en el tintero y quitar lo que no convence del todo. “Será útil para los legisladores tener más información y que la Comisión del Trabajo retome estos datos”.
Del mismo Observatorio, Jorge Domingo Viveros Reyes, consideró que la iniciativa manda el derecho laboral al ámbito privado, lo quita del social y va en detrimento del sentido proteccionista para el empleado.
Recomendó prohibir la subcontratación o que permanezca, pero fijar en la ley su temporalidad y que los sindicatos tengan intervención en esos casos, a fin de apoyar al trabajador.
Enrique Favela Rocha, integrante del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, resaltó que en el nuevo escenario político y democrático que vive el país, es relevante que estos temas se retomen porque son construidos en las luchas sindicales.
Reconocemos que hay expectativas ante el cambio, porque ya existía un hartazgo a las políticas neoliberales y la pauperización de los puestos de trabajo. “Estamos cerca de que todo esto se cristalice y se alinee la ley secundaria con la Constitución”.
Inés González, de la Fundación Friedrich Ebert, consideró relevante tener mesas de diálogo para que no quede fuera ninguna opinión. “Es indispensable que haya justicia laboral para lograr desarrollo”.
Alberto Ramírez García, abogado especialista, destacó la relevancia de que la próxima reforma laboral regule la subcontratación de trabajadores, mejor conocida como outsourcing, ya que debilita los principios generales de la Ley Federal del Trabajo.

http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Boletines/2019/Marzo/12/1234-Indispensable-que-proxima-reforma-laboral-tome-en-cuenta-a-los-trabajadores

México necesita transformarse y lo tiene que hacer con un nuevo paradigma laboral: Senadora Lucía Meza


15 de marzo de 2019
Por: Gabino Jiménez

En la inauguración del Foro Reforma Laboral para Todos. Justicia para el Desarrollo. Para dar a conocer las principales propuestas del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral  y sus impactos en el proceso productivo y los derechos laborales de la clase trabajadora. La senadora  Lucía Meza Guzmán afirmó que  “La cadena productiva no debe estar peleada con los derechos colectivos de los trabajadores debe ser una sinergía del desarrollo social y del crecimiento individual”
La legisladora del Grupo Parlamentario de Morena, señaló que la reforma constitucional de febrero de 2017, el Convenio 98 de la OIT y el Anexo 23 del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, así como la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública deben ser instrumentos reguladores, no sólo para garantizar el acceso de la justicia independiente e imparcial, sino también debe asegurar el libre y pleno ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores, para generar un nuevo paradigma laboral que posibilite, por un lado, que el mercado de trabajo vuelva a ser un factor de inclusión social en lugar de un factor generador de pobreza y desigualdad, por otro lado que genere desarrollo y bienestar social.
Este nuevo paradigma laboral implica la revitalización de los sindicatos y la negociación colectiva como instrumentos de construcción de concensos entre el trabajo y el capital, en aras de mejorar los salarios y las condiciones laborales y dejando atrás la unilateralidad.
Se tiene la necesidad de avanzar hacia una nueva estrategia competitiva sustentada en el incremento de la productividad y la distribución equitativa de los ingresos, visiones que deberán ser compatibles con una auténtica representación sindical. Esto sólo será posible con la fuerza de los trabajadores organizados, bien representados, porque ha sido evidente que muchas organizaciones y distintos líderes sindicales sólo buscan mantener sus estructuras de poder y privilegios en contra de los derechos supremos de la clase trabajadora.
México necesita transformarse y lo tiene que hacer con un nuevo paradigma laboral en el que todos ganen y en éste se genere un equilibrio entre el capital, la productividad, la utilidad, el salario y el derecho laboral.
Este tema es fundamental para el desarrollo del país, concluyó. 

Preocupa a CDHDF falta de apertura en las audiencias públicas sobre la Reforma Laboral


Boletín 23/2019
6 de marzo de 2019
En el marco de la discusión de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) hace un llamado para que prevalezca el ánimo real de deliberación en un tema complejo, y manifiesta su compromiso por continuar con el seguimiento al proceso para contribuir a la garantía de los derechos humanos laborales.
Los días 26 a 28 de febrero, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, llevó a cabo las Audiencias Públicas sobre Reforma en Materia de Justicia Laboral, en el marco del Parlamento Abierto.
El propósito fue sostener un trabajo organizado en torno a mesas temáticas en las que participaran sociedad civil, sector privado, representantes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, Tribunales Laborales, colegios de abogacía y organismos autónomos, entre otros actores especializados.
Se buscó enriquecer la discusión e intercambiar puntos de vista respecto a la iniciativa de reformas en materia de justicia laboral para adecuar la Ley Federal del Trabajo a la Reforma Constitucional de febrero de 2017, al recientemente firmado Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Derecho de Sindicación y Negociación Colectiva; al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico; y al Tratado Comercial celebrado entre México, Estado Unidos y Canadá (T-MEC).
Esta Comisión, junto con el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, lamenta la falta de apertura en la convocatoria final pues, como organismo no jurisdiccional que atiende quejas sobre violaciones de derechos humanos laborales, la CDHDF cuenta con la experiencia y calificación necesarias para aportar observaciones a la propuesta de reforma.
Desde el Observatorio, espacio plural de reflexión y análisis, representantes de organizaciones sindicales y del ámbito académico han planteado la necesidad de que Organismos Públicos Defensores de Derechos Humanos, así como Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), autoridades de carácter local y federal en la materia, y los mismos empleadores, se involucren para incidir y concretar una reglamentación acorde a la Reforma Constitucional sobre justicia laboral.
Existe preocupación fundada para que a la reforma laboral más profunda, desde la primera redacción del Artículo 123 constitucional, siga una legislación secundaria que garantice el equilibrio de fuerzas entre la parte patronal y la trabajadora en el Contrato Colectivo de Trabajo; justicia real en el ámbito laboral individual, además del colectivo; solución eficaz y materialmente posible a la sobrecarga de expedientes en la justicia laboral, a lo que la conciliación previa podría ayudar; y evitar que la carga de la prueba en los juicios laborales se revierta en contra de la parte trabajadora; entre otros.
Garantizar una participación sustantiva amplia es fundamental para transitar hacia una nueva organización, dada la disposición constitucional de trasladar del Poder Ejecutivo al Judicial, el conocimiento y resolución de los conflictos laborales individuales y colectivos.
La CDHDF llama a que prevalezca un ánimo real de deliberación, y reitera su compromiso para dar seguimiento al proceso de la Reforma, en su compromiso de garantizar los derechos humanos laborales.
Para más información consultar el siguiente artículo:

 https://cdhdf.org.mx/wp-content/uploads/2019/03/Dfensor_05_2018_MR.pdf
https://cdhdf.org.mx/2019/03/preocupa-a-cdhdf-falta-de-apertura-en-las-audiencias-publicas-sobre-la-reforma-laboral/

 

Reforma laboral debe incluir a todos los actores de la producción: CDHDF

Laura Gómez Flores | miércoles, 06 mar 2019 19:16
Nashieli Ramírez, presidenta de la CDHDF. Foto Roberto García Ortiz
Ciudad de México. La CDHDF lamenta la falta de apertura en las audiencias para la reforma laboral, pues, como organismo no jurisdiccional que atiende quejas sobre violaciones de derechos humanos laborales, cuenta con la experiencia y calificación necesarias para aportar observaciones a la propuesta de reforma.
Al igual que las organizaciones de la sociedad civil, consideró necesario que autoridades de carácter local y federal en la materia, y los mismos empleadores, se involucren para incidir y concretar una reglamentación acorde a la Reforma Constitucional sobre justicia laboral.
Hoy, dijo, existe preocupación fundada para que a la reforma laboral más profunda, desde la primera redacción del Artículo 123 constitucional, siga una legislación secundaria que garantice el equilibrio de fuerzas entre la parte patronal y la trabajadora en el Contrato Colectivo de Trabajo; justicia real en el ámbito laboral individual y colectivo; solución eficaz a la sobrecarga de expedientes en la justicia laboral y evitar que la carga de la prueba en los juicios laborales se revierta en contra de la parte trabajadora, entre otros.

https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/03/06/reforma-laboral-debe-incluir-a-todos-los-actores-de-produccion-cndhdf-7345.html?fbclid=IwAR3WIaKr5svZEDMSySGREJTOJNhv0tCn7GuPpKlGw2S7lyiBH47QNfLmXjs#.XICVYTLhR98.facebook

 

Falta de apertura en audiencias públicas sobre la Reforma Laboral preocupa a CDHDF

6 DE MARZO, 2019 ALEJANDRO GRANADOS
Foto: @Mx_Diputados/Twitter | Se reiteró el compromiso para dar seguimiento al proceso de la Reforma y de garantizar los derechos humanos laborales
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) junto con el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, lamentó la falta de apertura en las audiencias públicas en la Camara de Diputados sobre Reforma en Materia de Justicia Laboral.
Los días 26 a 28 de febrero, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, llevó a cabo las Audiencias Públicas sobre Reforma en Materia de Justicia Laboral, en el marco del Parlamento Abierto.
“Garantizar una participación sustantiva amplia es fundamental para transitar hacia una nueva organización, dada la disposición constitucional de trasladar del Poder Ejecutivo al Judicial, el conocimiento y resolución de los conflictos laborales individuales y colectivos”, señaló a través de un comunicado.
La CDHDF, que encabeza Nashieli Ramírez Hernández, hizo un llamado a que prevalezca un ánimo real de deliberación, y reitera su compromiso para dar seguimiento al proceso de la Reforma, en su compromiso de garantizar los derechos humanos laborales.
Se apuntó que es importante la participación de la sociedad civil, sector privado, representantes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, Tribunales Laborales, colegios de abogacía y organismos autónomos, entre otros actores especializados para adecuar la Ley Federal del Trabajo a la Reforma Constitucional de febrero de 2017.

https://www.24-horas.mx/2019/03/06/falta-de-apertura-en-audiencias-publicas-sobre-la-reforma-laboral-preocupa-a-cdhdf/

Van por autonomía en nuevo Centro de Conciliación Laboral


No se debe involucrar ni a patrones ni a trabajadores; se sumarán instancias como el INE, INAI e Inegi, señaló Arturo Alcalde Justiniani.
María Del Pilar Martínez
06 de marzo de 2019, 23:17
 La creación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, como parte de la reforma laboral que deben aprobar legisladores, ha causado opiniones divididas, pero “es muy claro que éste debe ser autónomo y no tener involucrados ni a patrones ni a trabajadores”, afirmó Arturo Alcalde Justiniani, abogado e integrante del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
En entrevista con El Economista, explicó que el nuevo organismo es trascendental y que la propuesta de reforma que presentó el grupo parlamentario de Morena —en la que participó activamente el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral— contempla la creación de dicho Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, en el que se suma al órgano de gobierno instancias como el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), para dar cumplimiento en la transparencia y registro sindical.
En ese sentido, dijo que no será un organismo de control: “Debe entenderse que es necesario crear un nuevo organismo con carácter autónomo, encargado de la conciliación, encargado de registro de los sindicatos y del registro de contratos colectivos, todo este control se les quita a los gobernadores y se federalizan, ahí la clave está en preservar su carácter autónomo”.
Detalló que incorporar al INAI es para que el centro pueda cumplir con la transparencia, pues “se tienen que registrar todos los contratos colectivos de trabajo y eso en un país en donde 90% de los contratos han sido de protección, será fundamental”.
En el caso del INE, “se trata de que coadyuve en los proceso que deberán desarrollarse en los sindicatos: la elección de líderes sindicales, aplicar el voto libre y secreto, sobre las decisiones que se deban tomar de los contratos colectivos, se trata de garantizar procesos internos transparentes”.
La participación del Inegi está justificada porque se debe contar con toda la información sobre el comportamiento del mercado laboral, la informalidad, los emplazamientos a huelga, las condiciones de empleo. Y finalmente la STPS, como cabeza de sector y de las políticas públicas que contribuyan a mejorar las relaciones laborales en el país.
Tripartismo no es viable
Alcalde Justiniani expuso que las voces en contra del sector patronal y obrero tradicional, sobre la nueva integración que se propone en la junta de gobierno del Centro Nacional de Conciliación y Registro Laboral se deben a que no se quiere dejar el tripartismo.
“Es muy importante que no tengan intervención ni los sindicatos, ni el sector empresarial como pretenden. Ellos tienen la intención de convertirlo en tripartito y regresar al modelo de las juntas de conciliación y arbitraje. Quieren crear un órgano de gobierno y quieren que se les dé la oportunidad de meter ahí la manita, porque tienen miedo de que el gobierno vaya a abusar, y ven mejor que entren las centrales sindicales tradicionales. Eso ya se planteó en una propuesta de iniciativa pasada y ese no es el camino”, explicó.
Reconoció que se viven retos importantes en el país, pero “no se debe caer en el juego que para preservar su funcionamiento adecuado metan la mano los gremios y actores tradicionales de control, entre ellos el gobierno mismo; por eso se plantea en la Constitución que este centro sea de carácter autónomo”.
Añadió que estamos en momento de procesar como país cómo se garantiza el voto libre y no regresar a los contratos de protección; cómo procesar este organismo sin regresar al control estatal y no reproducir el corporativismo de izquierda, que será lo más negativo.
“Todos los actores debemos tener disposición para cambiar a una sociedad laboral con democracia. Hoy un trabajador de cada 100 puede elegir a su líder sindical”.
Dijo que para una adecuada instrumentación, el Estado debe meter recursos económicos; sobre todo porque se debe dar cumplimiento a los convenios internacionales.

https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Van-por-autonomia-en-nuevo-Centro-de-Conciliacion-Laboral-20190306-0174.html

 

Contratos de protección patronal deben erradicarse en la reforma laboral: UNT


La Unión Nacional de Trabajadores, el sindicato de pilotos y de la UNAM se pronunciaron por el respeto de la autonomía de los empleados en temas como el voto o estallamiento a huelga.
ZENYAZEN FLORES @ElFinanciero_Mx 27/02/2019 
La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) pidió este miércoles a los legisladores que la reforma laboral, que será discutida y eventualmente aprobada en marzo en la Cámara de Diputados, erradique los contratos de protección patronal que son el ‘cáncer’ del mundo laboral.
Francisco Hernández Juárez, presidente colegiado de la UNT, urgió a los diputados a aprobar la reforma laboral respetando los principios de libertad de negociación colectiva establecidos en el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Capítulo Laboral del T-MEC.
Señaló que la ‘cuarta transformación’ sin la participación de la sociedad y sin un cambio en el mundo del trabajo será insuficiente para transformar al país.
“El país ha alcanzado un nivel de democracia que vimos en la pasada elección presidencial los mexicanos eligieron un cambio, pero el mundo del trabajo vive en el pasado con el corporativismo y el clientelismo, con los derechos de los mexicanos limitados”, acusó en el marco de las audiencias públicas de la reforma laboral.
El también secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) señaló que hay empresas como América Móvil que tienen un contrato colectivo “al que no le han movido ni una coma”, lo que convierte a ese contrato en protector del patrón para evitar que los trabajadores se sindicalicen.
Por su parte, Agustín Rodríguez, también presidente colegiado de la UNT, pidió que la reforma laboral respete el espíritu de la reforma constitucional en materia de justicia laboral.
En dicha reforma, aprobada el 24 de febrero de 2017, se estableció en el Artículo 123 de la Constitución el voto personal, libre y secreto para la elección de los dirigentes sindicales.
“En 90 por ciento de los sindicatos existentes no se da el voto personal, libre, directo,secreto y en urna, y la reforma debe considerar este mecanismo para la elección de dirigentes y de los comités ejecutivos de los sindicatos, así como para la firma de los contratos colectivos de trabajo que en la mayoría de las veces los firma el dirigente sindical con o sin acuerdo de sus trabajadores”, apuntó .
Rodríguez, quien también es secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), subrayó que hay organizaciones sindicales donde el estallamiento de huelga lo definen las dirigencias sindicales sin la consulta de los trabajadores, por lo que es necesario que la Ley Federal del Trabajo plasme el voto personal, libre y secreto.
“Que sea el trabajador el que elija a sus representantes, ese es el punto. Las organizaciones blancas ahora (con el nuevo gobierno) se han pintado de colores, siendo blancas ahora ya son muy democráticas y eso es bueno en la palabra pero en los hechos sigue siendo lo mismo”, acusó.
Rafael Díaz Covarrubias, otro presidente colegiado de la UNT y secretario general de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores(ASPA), aseguró que “son contratos firmados a espaldas de los trabajadores y los sindicatos democráticos somos víctimas del contratismo de protección”.
Durante la sesión de preguntas, el coordinador del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, Alfonso Bouzas, cuestionó a centrales obreras como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), asociadas con el PRI durante el sexenio pasado, que los sindicatos afiliados a esas confederaciones no cuentan con el respaldo de los trabajadores.
En respuesta, Isaías González, secretario general de la CROC, aseguró que son una confederación democrática y que los sindicatos tienen el respaldo de los trabajadores.
Mientras que Rodolfo González, secretario general de la CROM, dijo que su central obrera ya tiene como práctica la democracia sindical mediante el voto libre, directo y secreto.
Ángel Celorio, representante de la CTM, explicó que como parte de la reforma constitucional de febrero de 2017, la confederación actualizó sus procesos de elección mediante el voto secreto y directo: “ya somos democráticos”.

https://www.elfinanciero.com.mx/economia/contratos-de-proteccion-patronal-deben-erradicarse-en-la-reforma-laboral-union-nacional-de-trabajadores

Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral alza la mano para las audiencias


La agrupación pidió participar en los espacios de discusión que abrirá la Comisión de Trabajo en la Cámara de Diputados. Algunas de las propuestas de este grupo están integradas en la primera de las iniciativas de Morena.
Redacción Factor Capital Humano
14 de febrero de 2019, 16:14                 
El Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral (OCRL) solicitó hoy a los diputados federales ser convocado a las mesas de discusión de los cambios a leyes secundariasen materia de trabajo.
La Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados informó esta semana que realizará una serie de audiencias públicas en las que los diversos sectores podrán exponer sus propuestas sobre la reforma laboral en puerta.
Se espera la participación de representantes sindicales, académicos, sector empresarios, trabajadores y especialistas, según el diputado Manuel de Jesús Baldenebro, presidente de la comisión en San Lázaro. También de la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, para que dé a conocer la visión del gobierno federeal en materia laboral.
En un comunicado, el observatorio recordó que esta organización de la sociedad civil se conformó desde febrero del 2017, luego de la promulgación de la reforma al artículo 123 constitucional.
“(El organismo) viene realizando serios trabajos de seguimiento y propuestas de la reforma reglamentaria, por lo que es del interés de este Observatorio presentar diversas ponencias de especialistas”, expresan.
Entre los integrantes del grupo se encuentran el abogado laborista Arturo Alcalde Justiniani, el académico de la UNAM Alfonso Bouzas Ortiz, el laborista Carlos de Buen y el magistrado de circuito Héctor Arturo Mercado López.
Entre los 12 participantes del observatorio sólo hay una mujer: Inés González Nicolás, quien es coordinadora del Diálogo Sindical de la Fundación Friedrich Ebert.
Morena presentó a principios de enero una primera iniciativa de reformas a las leyes reglamentarias del mercado laboral. Esa propuesta fue construida en conjunto con el observatorio y cuenta con el aval de la STPS y el consenso de grupos empresariales.

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