¿En busca del paraíso laboral?


Ernesto Santillán
27 de septiembre de 2018
La lucha por garantizar los derechos laborales de los trabajadores en México y acabar con los abusos sindicales quedó de manifiesto con la ratificación del Convenio 98 de la OIT en el Senado que fue impulsado por Napoleón Gómez Urrutia y ante el cual varios de los actores involucrados se mostraron en desacuerdo, sin embargo, el verdadero reto no está en prometer cambios, sino en aplicarlos.
México tiene una deuda con sus trabajadores. Durante años las condiciones laborales en el país han sido más que desfavorables, privilegiando los intereses de empleadores, empresarios y líderes sindicales por encima de los obreros y sus derechos, situación que sexenio tras sexenio se promete cambiará y que al día de hoy no ha sucedido.
Intentos han habido varios, quizá el más claro fue la reforma Constitucional del 24 de febrero de 2017, donde se modificó el artículo 123 de la Carta Magna para sentar ahí las bases del derecho colectivo en el país y normar la libertad sindical, un compromiso pendiente de aplicar por la actual administración y ahora una responsabilidad por cumplir del gobierno electo
Por ese motivo y con la intención de atender una exigencia de la clase trabajadora que ha permanecido en el olvido por más de 50 años, en el Senado de la República, donde Morena junto con sus aliados gozan de la mayoría, se ratificó la semana pasada el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo.
La propuesta fue impulsada por el senador Napoleón Gómez Urrutia, presidente y secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana y quien hoy también encabeza la comisión del Trabajo y Previsión Social de la Cámara Alta.
“Estamos haciendo un acto de justicia porque hay muchos intereses creados, con esto se acabarán los contratos de protección patronal y sindicatos blancos”, aseguró Gómez Urrutia durante su posicionamiento.
Este es el primer instrumento internacional que ratifica la 64 Legislatura en el Senado y el cual busca garantizar la libertad de asociación y la sindical, el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva, dotar a los trabajadores de una adecuada protección contra todo acto de discriminación que pudiera menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo y eliminar prácticas como los votos a mano alzada para elegir a sus representantes para ser sustituidas por un método donde la elección de los mismos se haga de manera libre.
Además pretende que las organizaciones de trabajadores y de empleadores gocen de una adecuada protección contra todo acto de injerencia de unos respecto de los otros; abre la posibilidad de que se cree más de un sindicato dentro de una misma empresa y prohíbe la afiliación obligatoria a centrales de trabajadores oficialistas; una de las prácticas del llamado corporativismo sindical que se acentuó durante los más de 70 años del PRI en el poder.
“Hoy por hoy los sindicatos en México no necesariamente hacen los trabajos más fuertes, contundentes y congruentes para tutelar a sus agremiados.
Todavía hace falta una condición de libertad sindical; que no se obligue, que no se presione, que no se chantajeé, que no hayan votaciones controladas, que no haya sindicalismo blanco, que no haya sindicalismo charro”, dijo el senador Emilio Álvarez Icaza en un video publicado en su cuenta de Twitter.
Todos estos cambios que se quieren implementar parecieran solucionar, por lo menos en el papel, el problema laboral por el que atraviesa México, pero una cosa es planear y soñar y otra muy diferente llevarlas a la realidad.
A pesar de los elogios que diversos actores políticos, académicos y representantes de la sociedad civil lanzaron ante la ratificación del Convenio 98, no todos los involucrados en el tema mostraron el mismo optimismo.
Entre los principales inconformes se encuentran Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la bancada del Partido Acción Nacional, la cual incluso trató de reventar la sesión al abandonar el Senado durante la votación.
Tanto el CCE como la CTM publicaron a través de sus canales oficiales comunicados en donde dejaron de manifiesto que no estaban de acuerdo con la manera en la que se aprobó la ratificación del Convenio 98, asegurando que no se discutió lo suficiente el tema y que además se estaba violando otro de los acuerdos ya firmados con la OIT, que sería el 144.
Sin embargo, para la doctora Graciela Bensusán, el tema ya se ha discutido lo suficiente.
“El tema se ha hablado hasta que nos aburrimos de la discusión porque está todo claro. Se respondieron las quejas de la OIT, primero se le dijo que no existían los contratos de protección, después se reconoció que sí existían, luego que se iban a corregir; fuimos y vinimos años con el tema.
Ahora se vota con la mayoría como siempre se han votado las leyes y resulta que nos faltó discusión”, dice la investigadora de la UAM Xochimilco.
Esta postura también la comparte el senador Julio Menchaca.
“El tema de los sindicatos y el Convenio 98 de la OIT es un asunto que está esperando la ratificación prácticamente desde 1956, se firmó en 1949 y en el 2015 Enrique Peña Nieto lo volvió a mandar al Senado”
– Julio Menchaca
Senador de Morena por Hidalgo
Entonces de que se ha discutido se ha discutido por todas las organizaciones obreras, por lo tanto no pueden decir sus detractores que un tema que ha estado presente por más de 50 años no se ha discutido lo suficiente”.
En cuanto a la posibilidad de que esta ratificación desate un conflicto entre el gobierno electo y la clase empresarial, el senador por Hidalgo ve esto como algo lejano.
“Lo que pasa es que hay que diferenciar bien entre algunos líderes empresariales y los empresarios. Aquí el punto es que Juan Pablo Castañón no son los empresarios de México.
Quizá exista alguna situación de molestia por parte de algún sector pero eso no significa que estemos en un círculo de confrontación”, señala.
Ahora el reto será la implementación de lo firmado y acordado tanto en el Convenio 98 como de lo que establece el artículo 123 Constitucional, pues los alcances que tendría la correcta aplicación de estas normas trascienden el tema laboral, ya que rompen el estatus quo y modificarían la relación entre el Estado y los trabajadores, una realidad que de llegar a alcanzarse, también ayudaría a acabar con la desigualdad en el país, sacar a los trabajadores de la informalidad, reducir la corrupción y la violencia al igual que mejorar la relación con nuestro principal socio comercial: Estados Unidos.

CUMPLIR LOS COMPROMISOS

Con la ratificación del Convenio 98 de la OIT México concluye con la aprobación de los ocho compromisos fundamentales en materia de derechos laborales con los que cuenta la Organización Internacional del Trabajo y se suma a los 165 países de América Latina y el Caribe que también suscribieron el acuerdo que hoy causa tanta polémica en el país.
“Con esta decisión, México se unirá a los 165 países del mundo que han ratificado el Convenio 98 y toda la región de América Latina y el Caribe tendrá ratificado este Convenio” señaló en un comunicado la OIT, en el que también aclara que las normas internacionales del trabajo están orientadas a garantizar que el crecimiento económico y el desarrollo vayan de la mano de la creación de trabajo decente.
Todo esto, incluida la reforma Constitucional al artículo 123 de la Carta Magna que se realizó el año pasado, se vislumbra como un gran avance, sin embargo, una cosa es lo que se describe en el papel y otra muy distinta su aplicación en el actual contexto nacional.
Como bien se sabe, México cuenta con una de las Constituciones más robustas del mundo, sin embargo, esto nunca se ha traducido en la correcta aplicación o respeto de las leyes que de ésta emanan, un hecho que demuestra que de nada sirve tener las mejores normas si éstas no se pueden implementar
Por ese motivo, la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco y experta en temas laborales, Graciela Bensusán, cuestiona las capacidades con las que cuenta el Estado para poder cumplir tanto lo que la Constitución establece en materia laboral como los convenios internacionales a los que se ha sumado.
“Un grave problema que tenemos en México, no sólo en el ámbito laboral, es que cambiamos las leyes con cierta facilidad pero luego no podemos implementarlas”, comenta.
Ejemplos para sustentar esta aseveración hay muchos. Tal es el caso de la implementación del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, el cual, al día de hoy, no se ha podido aplicar con éxito.
Algo similar ocurre con la prometida transformación de la Procuraduría General de la República a una Fiscalía independiente y autónoma.
Para evitar que estos fracasos se repitan en el ámbito laboral, Bensusán explica que lo primero que se tiene que hacer es crear la reglamentación de la reforma Constitucional al artículo 123 que todavía está pendiente y que depende del legislativo
Otra tarea que es imprescindible y que también duerme el sueño de los justos desde hace más de un año a pesar de que en la Carta Magna se estableció un periodo máximo para su creación de 365 días es la fundación de un nuevo organismo autónomo que sería el espacio donde se registrarían los sindicatos y donde se inscribirían los contratos colectivos de trabajo.
Aunado a todo esto la experta indica que para poder comenzar a ver un cambio real en el tema laboral también se necesita que los pocos sindicatos verdaderos que existen comiencen a aplicar esta nueva normativa, un Estado comprometido con capacidades estatales y recursos para hacer el nuevo órgano de registro de los contratos colectivos y los sindicatos, dinero para hacer la transición de las juntas de conciliación hacia el poder Judicial y la formación de cuadros y de jueces en materia laboral.
Además, Graciela Bensusán comenta que también vamos a requerir que los sindicatos y los trabajadores mismos encuentren algún incentivo para crear nuevos sindicatos o para legitimar los que ya existen a partir de la votación universal, secreta y directa de los trabajadores y a partir de negociaciones reales crear los contratos colectivos con los empleadores.
“Sin duda si esto no se conduce bien y no generamos una buena reglamentación y no tenemos procesos ágiles y transparentes para llevar a cabo todos estos cambios sindicales y de sus contratos pude haber problemas en las empresas que lleven a conflictos intersindicales, por eso hay que fijar las reglas del juego. El convenio no nos las da, éste simplemente establece una serie de principios que debemos de seguir”, asevera.
La investigadora también lanza un par de cuestionamientos que se deben tomar en cuenta.
El principal reto para mejorar las condiciones laborales en México es que las leyes y los convenios que se han creado y ratificado en este tema se apliquen y no se queden como letra muerta sobre el papel
“Necesitamos de reglas muy claras que nos digan cómo va a funcionar el órgano autónomo, cómo va a garantizar su autonomía, su independencia, sus recursos y cómo vamos a hacer para que el proceso de reorganización sea transparente, cómo hacer que los trabajadores voten, que los conflictos intersindicales no se vuelvan huelgas, y qué tienen que hacer todas las partes: el gobierno, los empleadores, los sindicatos existentes, y los trabajadores para que este proceso de transformación sea real y no genere daños a la economía, a los trabajadores o al país”.
 
NO HAY VUELTA ATRÁS
Romper con el estatus quo y cambiar la relación que existe entre el Estado y los trabajadores que al día de hoy ha provocado violaciones tanto a derechos humanos como laborales, ha fomentado la corrupción y ha incidido en la creciente desigualdad del país parecería ser un objetivo común de todos los mexicanos, sin embargo, esto no es así.
Empresarios, sindicatos e incluso algunos partidos políticos se han manifestado en contra de la manera como se ratificó el Convenio 98 de la OIT en el Senado. Una situación que algunos senadores y expertos en el tema consideraron como un intento de tratar de trabar la aprobación para que sus intereses personales no se vieran afectados.
El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezado por Juan Pablo Castañón, manifestó a través de un comunicado su desacuerdo.
El argumento de que se violó el Convenio 144 de la OIT no tiene ningún peso, pues este tipo acuerdos no son vinculantes
 
“El Consejo Coordinador Empresarial expresa su desacuerdo con la decisión del Senado de presentar ante el Pleno, sin contar con un dictamen de comisiones y sin realizar las consultas pertinentes, la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Rechazamos que el Senado busque tomar determinaciones que afectan fundamentalmente a la relación entre trabajadores y empleadores en un trámite apresurado, violando así lo dispuesto en el Convenio 144 de la OIT…”
Por su parte, la Confederación de Trabajadores de México (CTM), en voz de su secretario general y también senador, Carlos Aceves del Olmo, igualmente mostró su inconformidad por las mismas cuestiones que el CCE.
“Sería deseable que esta Soberanía recapacitara sobre el atropellado proceso que se llevó a cabo y se pueda regresar la ratificación a las Comisiones Unidas a las que fue turnada para que se pueda cumplir con lo establecido en el Convenio 144 de la OIT y con la obligación de las Comisiones Legislativas Permanentes del Senado y se pueda dar una discusión sobre el Convenio 98 de la OIT, con todos los sectores involucrados en la materia”.
Diversos actores involucrados en la ratificación del Convenio 98 de la OIT se han quejado por la manera en que se dio la aprobación, sin embargo ninguno de sus argumentes cuenta con la fuerza legal para revertir lo ya votado
 
La bancada panista simplemente abandonó la sesión.
“Los empresarios que se han manifestado en contra de la ratificación del Convenio 98 es porque temen que al firmarlo ya no se puedan imponer al sindicato que firma el contrato colectivo, algo que es violatorio de los derechos humanos en todo el mundo.
ntonces lo que se está queriendo es cuestionar y decir que no se discutió suficientemente el tema cuando el asunto ha estado presente en el país desde 1949”
– Graciela Bensusán
Investigadora de la UAM Xochimilco
La investigadora de la UAM Xochimilco también asegura que algunos empresarios y empleadores están acostumbrados a imponer sus condiciones y lo que ellos temen es que tanto la ratificación del Convenio como la reglamentación y en su momento la reforma Constitucional los obligue a reconocer una interlocución sindical verdadera.
“Les preocupa que haya genuinamente la necesidad de negociar porque no saben ni quieren hacerlo, no tienen una cultura de negociación”, comenta.
Además explica que el argumento de que se violó el Convenio 144 de la OIT que todos los detractores están utilizando no tiene ningún peso, pues este tipo de acuerdos que emite la Organización Internacional del Trabajo no son vinculantes, es decir, no se tienen que cumplir de manera obligatoria por el país que lo firma.
Por su parte, el senador por Hidalgo Julio Menchaca, califica el abandono de la sesión por parte del PAN como una irresponsabilidad.
“Cuando uno asume su responsabilidad podrá no estar de acuerdo con algo y votar en contra, algo que han hecho en el transcurso del tiempo las minorías cuando el PRI o el PAN estaban en el poder.
Pero los panistas, que por un lado no quisieron verse poco solidarios con los trabajadores y por otro decidieron atender los intereses que los representan, en este caso el de los sectores empresariales a los que no les conviene esto porque hay contratos que ni siquiera conocen los trabajadores y que los perjudican, prefirieron usar como excusa la propuesta de reducir los tiempos para presentar propuestas para abandonar la sesión”.
Respecto a la crítica de que el Convenio 98 no se turnó a comisiones en la Cámara Baja, Menchaca dice que eso no implica ninguna violación a la Ley, por lo tanto no hay forma de echar para atrás lo que ya se aprobó.
“La reglamentación también te dice que si ya tiene primera lectura le puedes dar una segunda y la sometes a votación”.

POR UN NUEVO MODELO SINDICAL

La creación de los sindicatos es quizá uno de los avances más importantes en materia laboral que se ha creado, sin embargo, lo que en un principio se concibió como una manera de proteger a los trabajadores de los abusos de sus empleadores terminó por convertirse en todo lo contrario.
Ejemplos hay muchos, tal es el caso del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana encabezado por el priista y exsenador Carlos Romero Deschamps, quien ha sido acusado por presuntamente enriquecerse de manera ilícita con los recursos del sindicato y de utilizar a sus agremiados como fichas de negociación para cumplir con sus intereses políticos y personales.
Tan es así, que hace una semana, senadores de Morena pidieron al SAT un informe sobre los bienes adquiridos por Romero Deschamps, sus familiares y prestanombres de 1993 a la fecha y a la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda un reporte sobre presuntos manejos irregulares del líder petrolero
Deschamps es el claro ejemplo de lo que ningún líder sindical debe ser: un hombre millonario que lidera a puros trabajadores pobres.
Un caso similar se da con Joel Ayala, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) y quien ha estado al frente del gremio desde 1998.
Al también priista se le ha denunciado ante la PGR por fraude hipotecario a trabajadores.
Por personajes como éstos es que ahora se busca crear un nuevo modelo de sindicalismo en el país donde los trabajadores puedan ejercer sus derechos laborales y exigir que se respeten.
“En este momento en México ya conocemos cómo se encuentra el mercado laboral, la situación que viven los sindicatos y las condiciones laborales de los trabajadores. Por lo tanto lo que este modelo nuevo tiene que crear son incentivos para que todos puedan defender sus intereses legítimos”, comenta Graciela Bensusán.
México requiere de una transformación radical en la forma como maneja sus sindicatos, pues la que prevalece actualmente lo único que fomenta son las violaciones a los derechos humanos y laborales de los trabajadores
Sin embargo en este cambio el papel de los trabajadores también es fundamental, pues éstos deben dejar atrás los vicios que de igual manera afectan a sus empleadores y que pocas veces reconocen.
Como ejemplo de un sindicato real en México la investigadora de la UAM pone a la empresa Volkswagen.

https://www.reporteindigo.com/reporte/en-busca-del-paraiso-laboral-senado-propuesta-morena-ratificacion-convenio-98-oit-derechos-trabajadores/

Tomará un año hacer aplicable el Convenio 98


Hecha la ratificación, México debe notificar al organismo internacional y los patrones expresarán sus observaciones.
Pilar Martínez
25 de septiembre de 2018, 00:04
La aplicación en México del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tomará un año, que es el tiempo que tardará el organismo en validar la reciente ratificación mexicana de dicho instrumento, de acuerdo con especialistas laborales.
El Convenio 98, que garantiza la protección del derecho a la libre sindicación y a la negociación colectiva, fue ratificado por el Senado mexicano el pasado jueves 20 de septiembre, pero varias actuaciones faltan antes de que la OIT reconozca a México como firmante del Convenio.
De acuerdo con Luis Monsalvo Valderrama, abogado laboral, quien participó en el Foro IDC 2018 con la ponencia “Recomendaciones para evitar sindicatos fantasmas”, una vez que se dio el aval legislativo, la ratificación deberá ser notificada a la OIT y, a su vez, el sector patronal podrá manifestarse respecto del Convenio, “y todo ello llevará más de un año”.
Salvador Pasquel Villegas, de la firma Baker & Mckenzie, comentó en la misma línea que “conforme con los términos del Artículo 8, el gobierno mexicano tiene que acudir a la dirección general de la OIT para registrar la ratificación y de ahí entra en vigor 12 meses después”.
Añadió que es probable que “en ese transcurso veamos modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, no sólo constreñidas al artículo 395 de la Ley Federal del Trabajo, que habla de la cláusula de exclusión —que obliga a los trabajadores a estar dentro de una organización sindical— sino que se deberían revisar otros aspectos como el emplazamiento a huelga o el registro de verdaderos sindicatos”.
Monsalvo Valderrama se refirió al desarrollo de la vida sindical y la relación con las empresas en el país, la cual “no tiene mecanismos efectivos para evitar la existencia de sindicatos blancos, ni la legislación; pues en México hay sindicatos fantasmas y sindicatos blancos. La diferencia entre uno y otro es que estos últimos existen, pero sin actividad sindical, y los primeros, no existan más que en el membrete”.
En febrero del 2017 se aprobó una reforma constitucional en materia de justicia laboral, que según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ya se adapta a los preceptos del Convenio 98. Sin embargo, la legislación secundaria correspondiente no se ha promulgado, cuando debería haberse hecho desde febrero pasado.
¿Pertenecer o no a un sindicato?
Para los especialistas laborales, la firma del Convenio 98, que mantiene inquietas a muchas empresas mexicanas, tiene tres vertientes de importancia, pues de una verdadera representación sindical se pueden derivar o no los contratos colectivos de trabajo y terminar con los contratos de protección, las extorsiones y los sindicatos blancos.
“Una de las principales vertientes que trae el Convenio es que se respete la libertad sindical, es decir, que haya uno o dos sindicatos; pero también la posibilidad de que los trabajadores decidan si quieren estar representados en un sindicato o no. Para ello se requiere la modificación de todas las normas que llevan al inicio de la contratación colectiva”, afirmó Monsalvo Valderrama.
Un segundo punto consiste en el hecho de que “no se fomente la afiliación a uno u otro sindicato, e incluso no fomentar la creación de sindicatos, desde el punto de vista patronal, o al revés, que las organizaciones sindicales sean quienes lo promueven”.
Y el tercer aspecto es la existencia de los organismos adecuados para el fomento del pleno desarrollo de las negociaciones colectivas, ahí se refiere a la creación del Instituto de Conciliación, que se encuentra en la legislación secundaria pendiente.
Este Convenio 98 tiene muchas implicaciones, “por eso México tardó muchos años en ratificarlo, porque hay que cambiar radicalmente la forma como se llevan a cabo las relaciones laborales colectivas y la forma como se entienden estos procedimientos”, destacó Salvador Pasquel Villegas.

pmartinez@eleconomista.mx
https://www.eleconomista.com.mx/gestion/Tomara-un-ano-hacer-aplicable-el-Convenio-98-20180925-0001.html

Con la mirada en el cielo: Convenio 98, recuperamos la libertad sindical


septiembre 25, 2018 Enfasis2017
Por Miguel Ángel Yúdico Colín
Hace unos días, el Senado de la República ratificó el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativo a la Aplicación de los Principios del Derecho de Sindicación y de Negociación Colectiva, que tiene como propósito dotar a los trabajadores de una adecuada protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo.
La ratificación adquiere especial relevancia debido a la situación laboral que el país ha vivido en los último años, y que los sindicatos democráticos nos hemos encargado de dar a conocer a las autoridades laborales tanto nacionales como internacionales ante las prácticas que varios empresarios han llevado a cabo para crear sindicatos blancos o a modo, que facilitan la subcontratación de personal con salarios bajos y prestaciones casi nulas.
El outsourcing, conocido también como subcontratación, terciarización, triangulación o intermediación, ha sido utilizado por las empresas para delegar actividades que no forman parte de su objetivo principal, de ahí el surgimiento de innumerables compañías dedicadas a la atracción de nuevos talentos, la cuales que aseguran tener una mayor eficiencia en la contratación de personal y lograr ahorros en los recursos destinados a la capación del mismo.
En un principio, éstas prácticas fueron recurrentes para la cobertura temporal de vacantes cuyos ocupantes habían sido incapacitados por alguna enfermedad o licencia de maternidad, sin embargo, algunas empresas abusaron del outsourcing, al extremo de emplear a la mayoría de su personal a través de estas compañías y de esta manera omitir las obligaciones laborales y de seguridad social a las que exige la Ley Federal del Trabajo, además de ocasionar la evasión de obligaciones fiscales, como el pago de las cuotas obrero-patronales y las aportaciones de vivienda.
Los efectos del outsourcing han generado perjuicios en la aplicación de las normas laborales, específicamente en las referentes a las adecuadas condiciones se seguridad e higiene en los centros de trabajo, además disminuir la productividad laboral, favorecer el ausentismo laboral y el abandono de trabajo, pero por si esto fuera poco, también ha incrementado el número de demandas en contra de las empresas, debido a que la mayoría de los trabajadores subcontratados carecen de servicios de salud, a pesar del riesgo diario que enfrentar al cumplir con la realización de ciertos trabajos.
Retomando el tema sindical, el Convenio 98 garantiza que los trabajadores tendrán derecho a elegir a qué organización sindical desean pertenecer, situación que también obliga a los sindicatos a velar, verdaderamente, por la defensa de los derechos de sus agremiados, obteniendo como retribución el aumento de su membresía.
Año con año, los sindicatos, hemos perdido terreno frente a los trabajadores, quienes muchas veces se han sentido indefensos ante los abusos de las empresas, hoy, la ratificación del Convenio 98 de la OIT, sencillamente, un acto, en el que todos, trabajadores, sindicatos y empresas, nos comprometemos a respetar los derechos de libertad de asociación y negociación colectiva, buscando, en todo momento, establecer acuerdos que nos permitan ganar-ganar, aumentar la generación de fuentes de trabajo, dar certeza a los trabajadores y construir técnicas de negociación que logren un mejor entendimiento entre las partes implicadas, a partir de razonamiento básico de que todos necesitamos de todos.
Por ello, los trabajadores de tierra nos congratulamos y expresamos al Presidente electo Andrés Manuel López Obrador que encabezará el próximo gobierno, que confiamos totalmente en el nuevo rumbo que ha tomado la política mexicana en beneficio de la clase trabajadora que día con día mueve al país.
Sabemos que con el apoyo y comprensión de los legisladores, y de los futuros funcionarios federales, lograremos acuerdos en beneficio de los trabajadores de Mexicana de Aviación quienes al momento del cese de operaciones, también sufrimos una interrupción en nuestras vidas, de la que hasta ahora nos ha sido imposible salir adelante.

http://noticiasenfasis.com.mx/con-la-mirada-en-el-cielo-convenio-98-recuperamos-la-libertad-sindical

 
 

Libertad laboral


24/09/2018
Martí Batres
Despertador
La ratificación en el Senado de la República del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ocurrida el pasado jueves 20 de septiembre, es un paso histórico que beneficia a los trabajadores y se corresponde con una de las exigencias de Estados Unidos en las recientes renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) consistente en fortalecer la contratación colectiva.
El Convenio 98 fue adoptado en Ginebra, durante la 32 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), el 1 de julio de 1949, y entró en vigor el 18 julio 1951. México firmó este convenio en 1956 interponiendo una reserva para mantener la llamada cláusula de exclusión, que permitía despedir del trabajo a los disidentes sindicales. La OIT rechazó dicha reserva por un lado porque estos convenios se aceptan en bloque o se rechazan en bloque, pero también porque la cláusula de exclusión era directamente contraria al espíritu de la libre sindicalización. En este sexenio, el gobierno mexicano eliminó la cláusula de exclusión. Entonces nuestro gobierno volvió a firmar el acuerdo y lo envió al Senado para su ratificación hace tres años.
Sin embargo, se mantuvo en la congeladora. Es decir, México tardó 69 años en incorporarse a este acuerdo y fue la última nación latinoamericana en hacerlo.
La ratificación de este tratado rompe con el corporativismo sindical pues establece que los trabajadores son libres a pertenecer o no a una organización sindical y que su decisión no puede ser motivo para causar el despido. También prohíbe que se condicione la permanencia en el empleo a no pertenecer a una organización sindical. Además, prohíbe la existencia de los llamados sindicatos de protección.
La tradición de control corporativo en México explica por qué nos tardamos tanto en ratificar este acuerdo y lo sucedido esta semana en el Senado encarrila a nuestro país en una ruta de modernización y normalización de las relaciones laborales.
Hay que decir que la ratificación del Convenio 98 no sólo beneficia a los trabajadores. El sector empresarial también resulta favorecido al liberarlo de chantajes y presiones por parte de los llamados sindicatos blancos.
Llama la atención que a pesar de que el presidente Peña Nieto dio los pasos necesarios para su ratificación, la anterior Legislatura condenó el trámite a la congeladora aún cuando cumplió con las consultas requeridas tanto a organizaciones sindicales como la CTM, la CROC y la UNT, así como a organismos empresariales como la Concamin, la Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial y a entidades gubernamentales. Con ello, se cumplió con los requisitos del Convenio 144.
La ratificación de este convenio internacional se da en dos contextos importantes:
Uno, el que llama más la atención, es que forma parte de las exigencias del gobierno norteamericano, el país más capitalista del mundo e insignia del libre mercado. Dos, es que la democracia sindical se presenta como consecuencia del arribo de la democracia política al país. Es decir, vía el libre comercio y el avance político de México se rompe con una de las principales características del Estado autoritario mexicano: el control de los trabajadores.
La noticia causó distintas reacciones. A mi parecer la principal es la de la ONU que saludó esta resolución del Senado y señaló que con esto “el Estado mexicano estará atendiendo las recomendaciones formuladas por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”.
Si bien esta ratificación no estuvo exenta de resistencias como la de los senadores del PAN que decidieron abandonar el salón de sesiones para no participar en su aprobación y dar un golpe mediático para tapar esta importante decisión, también es cierto que el Convenio 98 de la OIT contó con el apoyo unánime del resto de los partidos que estuvieron presentes en la sesión.
El hecho confirma la vocación transformadora del nuevo Senado. México está cambiando.

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/marti-batres/libertad-laboral

 

En el abandono total, los trabajadores de México: experto


El 95% de los trabajadores está bajo el control de sindicatos de protección y de los más de 400 mil organizaciones sindicales en el país
IRMA ROSA MARTÍNEZ A. 30/04/2018 10:25 p.m.
El 95% de los trabajadores están bajo el control de sindicatos de protección y de los más de 400 mil organizaciones sindicales en el país, sólo 5% tiene una verdadera vida sindical
México llega al último primero de mayo de esta administración con un abandono total por parte del Estado de sus obligaciones hacia los trabajadores. En el Día del Trabajo, Manuel Fuentes, abogado y académico en materia de derecho laboral, apunta que el 95 por ciento de los trabajadores está bajo el control de sindicatos de protección y de las más de 400 mil organizaciones sindicales en el país, sólo el 5 por ciento tiene una verdadera vida sindical en la que se realizan asambleas y se elige a los dirigentes.
Manuel Fuentes, quien litiga, es asesor sindical y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) indica que la situación de los trabajadores se ha recrudecido en este sexenio porque se han concretado las reformas del 1 de diciembre de 2012, lo cual propicia la predominancia de los contratos temporales.

6 de cada 10 jóvenes de 15 a 24 años consiguen empleo en el sector informal
5 mil 528 pesos,
ingreso promedio mensual de todos los mexicanos ocupados

 

1.8 millones
de personas desocupadas,
 
3.3%
de la Población Económicamente Activa (PEA)

 

0.9% cayó el salario mínimo real de enero a febrero de 2018*
2 mil 640
pesos mensuales, el salario mínimo*

 

RADIOGRAFÍA DEL EMPLEO
Y OCUPACIÓN
EN MÉXICO

Personas ocupadas en:
la economía informal; en la economía formal

Con datos del Inegi, STPS y la *Conasami

En esencia, todo ello se ha traducido en un mayor empobrecimiento de los trabajadores, un incremento de la jornada de trabajo sin pago y peores condiciones en general. «Estamos como en los tiempos del porfirismo con una legislación que solo favorece a los dueños de la producción», señala.
«Y la Suprema Corte ha decidido apretar la ley en beneficio del patrón y ha convertido a la Ley Federal del Trabajo en una legislación fantasma que no se aplica».
Menciona algunos de los efectos negativos de la norma aprobada hace seis años:
«Si bien siempre han existido los contratos temporales ahora es verdaderamente raro que haya contratos permanentes. Y se dan los casos en los que los trabajadores ya tienen seis o siete años trabajando en una empresa pero no acumulan antigüedad porque los hacen firmar contrato cada dos meses».
A estos trabajadores los hacen descansar una semana para que se interrumpa su relación de trabajo y siempre vuelven al trabajo como nuevos empleados, dijo.
Al solicitar a Fuentes un balance de la situación de los trabajadores en este sexenio, subraya que los aparatos de justicia han sido castigados severamente pues han sufrido reducciones importantes en su presupuesto; y ello hace que los juicios sean muy largos.
En el ámbito de seguridad social, dijo, también hay un gran abandono pues hay mucha demanda de servicios y son pocos los recursos para atender a los trabajadores. Le preocupa que en el tema del fondo de ahorro, los trabajadores no deciden a donde van sus recursos.
El abogado subraya que la reforma educativa ha representado un duro golpe a los derechos de los maestros pues han desaparecido derechos labores en materia de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el empleo.
Asegura que en general hay una política de control sindical al fomentar los contratos de protección. Dice que el 95% de los trabajadores están controlados por esta clase de sindicatos, también llamados «blancos».
Esos «sindicatos» son controlados por el patrón, y el mismo patrón elabora el contrato colectivo de trabajo. «Los sindicatos son de su propiedad, ya que los dirigentes son sus empleados», critica.
Otro de los graves problemas que vive el sector obrero es la proliferación de las empresas de outsourcing, llamadas subcontratistas, las que imponen bajos salarios y eluden la seguridad social de los trabajadores porque no son supervisadas por la autoridad.
DURA REALIDAD PARA TRABAJADORES
«Si una empresa contrata a sus trabajadores mediante una empresa de outsourcing no paga utilidades y ello representa la cancelación de un importante derecho de los trabajadores».
Peor aún, si un trabajador gana 300 pesos diarios, el subcontratista sólo le reporta al IMSS un salario mínimo general y esto trae como consecuencia que si un trabajador fallece o se quiere jubilar, la cotización de indemnización o pensión no corresponde a los ingresos que realmente tiene. «Y por eso la mayoría de los jubilados apenas si obtiene un salario mínimo general».
Otra de las características del outsourcing es que generalmente pagan en promedio dos veces el salario mínimo general, «no hay revisión del salario, el patrón paga lo que quiere, y esto ha empobrecido a los trabajadores».
En las empresas de outsourcing también hay sindicatos «blancos», pero los trabajadores no lo saben, no conocen a sus dirigentes ni si tienen un contrato colectivo de trabajo; es en las juntas de conciliación en donde se sabe que existen, apunta.
En su opinión, desde 1994 con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha habido una violación constante de los derechos laborales, porque a partir de esa fecha disminuyó sustancialmente la vigilancia de la autoridad y éstas dejaron que los patrones impusieran la legislación laboral a su conveniencia.
El especialista precisa que con las nuevas leyes laborales, se ha abaratado el despido de trabajadores pues se ha estipulado que en los juicios que ganan sólo pueden obtener un año de salarios caídos, sin importar cuanto tiempo lleve el litigio.
Además, se ha solapado la firma de hojas en blanco en los centros de trabajo al momento de contratar trabajadores, a efecto de que, cuando los quieran despedir pueden decir que el trabajador presentó su renuncia.
A Manuel Fuentes le preocupa una iniciativa de reforma laboral que introdujeron legisladores del PRI para dañar aún más a los trabajadores. Y aunque el dirigente de la CTM, Carlos Aceves dijo que se va a retirar, ello no ha ocurrido oficialmente.
Con esa reforma, el patrón se convierte prácticamente dueño de la persona pues desaparece la bilateralidad individual y colectiva. Los sindicatos sí existirían, pero en la práctica serían sólo de papel, al entregar en bandeja de plata a los sectores financieros internacionales una mano de obra de bajos salarios.
«El sistema laboral está construido para eso y para ofrecer aliciente al capital».

https://lasillarota.com/dia-trabajo-abandono-total-trabajadores-mexico/219898

Reforma Energética colapsará con la Reforma Laboral


Foto propiedad de: Ricardo Landeros
Vladimir Ricardo Landero Aramburu
@Riclandero
lun 19 mar 2018
En esta ocasión trataremos de demostrar un punto más de dislocación en las reformas, precisamente en lo que toca a la Reforma Laboral y la Reforma Energética
En 2012 se llevó a cabo una Reforma Laboral, justo el último día del mandato de Calderón, que fue la antesala de las reformas estructurales de la presente administración, las cuales colocarían a México en un camino de desarrollo del que nadie lo pararía. La historia al término del sexenio la conocemos bien, le siguieron una serie de reformas desarticuladas, sin aterrizar en su mayoría, sin leyes reglamentarias, con decisiones de índole político en lugar de decisiones de estado, todo un entramado difícil de entender y seguir.
Pues bien, en esta ocasión trataremos de demostrar un punto más de dislocación en las reformas, precisamente en lo que toca a la Reforma Laboral y la Reforma Energética.
La Reforma Energética es sin duda una de las más importantes, sobre todo porque es la única que permite identificar un desarrollo industrial para las próximas décadas, después de que nuestro México se volviera un país de pequeñas y medianas empresas (97.6% de la industria actual). El enorme potencial que representa la generación de energía eléctrica, los hidrocarburos y los renovables, sin duda generará miles de empleos para los mexicanos, directos e indirectos.
Sin embargo, esta Reforma Energética se inserta en un país con un derecho laboral fuera de cualquier índice de competitividad comparado con el que se desarrolla en la industria en el mundo, ya que el cambio realizado en la Reforma Laboral en 2012 modificó todo para dejarlo igual, tenemos una política laboral idéntica a la que prevalece desde hace 50 años.
Para realizar un estudio comparativo en las políticas laborales, el Banco Mundial utiliza 4 indicadores en los cuales México sale desfasado totalmente, a pesar de realizar las Reformas Laborales de 2012 y 2016, éstos indicadores son: a) costo de despido del trabajador; b) el procedimiento de despido; c) la forma de contratación y; d) el desarrollo de la fuerza de trabajo calificada. En la mayoría de los países en donde se desarrolla la industria energética, no se cuenta con el sistema cerrado y corrupto que implica la rigidez al momento de contratar y de despedir. Pareciera que estos argumentos a favor de una verdadera reforma en estos rubros fueran una afrenta más a los trabajadores, pero la realidad es que la legislación laboral actual no ha modificado en absoluto el sistema corrupto que se formó por décadas alrededor del esquema laboral del país, en donde las relaciones laborales y los juicios laborales están plagados de vicios, de coyotes, de demandas ficticias, de renuncias en blanco, procedimientos largos y tortuosos en donde pierden el trabajador y el patrón, de buscar modalidades para evadir responsabilidades laborales mediante la subcontratación ilegal, la evasión de pago de impuestos y de cuotas de seguridad social, sindicatos blancos – de protección (que cobran piso a los patrones por no estallar huelgas).
Con este esquema de la Reforma Laboral se está discutiendo actualmente otra serie de cambios estériles en el Senado que en nada cambian la realidad jurídica laboral para generar competitividad al país, y en la misma ola se está subiendo un proceso de transformación en materia de energía, con rondas de participación, licitaciones millonarias, dentro de una Reforma Energética desarticulada en el ámbito productivo, en donde encontrará su talón de Aquiles, pues no existe un país en donde encuentren tantas desventajas en materia de trabajo, una estructura rígida que propicia la corrupción laboral en los niveles que se dan en México.
Si quieres conocer a fondo el análisis comparativo, entra a http://landeroasociados.com/sitio/2018/03/08/reforma-laboral-no-es-competitiva-segun-el-banco-mundial/ en donde puedes consultar el estudio completo y detallado de los indicadores del Banco Mundial para las reformas estructurales, en especial en materia laboral, que ya habíamos compartido en este espacio.
Vladimir Ricardo Landero Aramburu, Abogado postulante, Maestro en Derecho por la UNAM, socio de www.landeroasociados.com

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/03/19/reforma-energetica-colapsara-con-la-reforma-laboral

El debate sobre el outsourcing


Editorial del periódico La Jornada
En el contexto de la aprobación de la ley reglamentaria de la reforma laboral implantada a finales de 2012, uno de los temas más delicados es el de la regulación de la subcontratación o outsourcing, práctica económica de contratar servicios a terceras empresas que, a su vez, reclutan al personal. De esta manera, compañías e instituciones evitan contraer obligaciones laborales y el costo que significa.
Ayer, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Roberto Campa Cifrián, dijo que, en aras de construir consensos, el polémico asunto de la subcontratación quedará al margen del proyecto de dictamen que se presentará al Senado de la República y se dejará el asunto tal como se establece en la la Ley Federal del Trabajo (LFT), en su versión vigente desde 2012: Se permite la subcontratación sólo para actividades no esenciales de las empresas, como la vigilancia y la limpieza de los locales.
De ser aprobada con su redacción actual, elaborada en el Senado, la iniciativa de ley secundaria –que deberá estar avalada por ambas cámaras legislativas de aquí al 26 de febrero– permitiría cubrir la totalidad de los requerimientos de personal por medio de outsourcing.
Como se sabe, esta práctica suele usarse como mecanismo de simulación que permite a empleadores eludir contratos colectivos, pagos de seguridad social, prestaciones, impuestos sobre nómina y otras obligaciones. Las empresas dedicadas a reclutar y aportar personal, por su parte, suelen generar empleos sumamente precarios, inestables y mal pagados, y sus utilidades proceden precisamente de su carácter de intermediarios y de la supresión fáctica de derechos laborales que la LFT tiene por irrenunciables.
La actividad se presenta también en otra modalidad: la de los llamados sindicatos blancos, que no sirven a sus agremia- dos sino a los patrones y se encargan de resolver en favor de estos últimos cualquier diferendo laboral y, en los hechos, anulan los derechos de los trabajadores.
Por otra parte, es innegable que las realidades económicas y productivas contemporáneas hacen impensable que una entidad o empresa se haga cargo de la totalidad de los procesos de producción y operación, por lo que sería impensable prohibir legalmente toda forma de subcontratación.
Resulta necesario, pues, encontrar una fórmula legal equilibrada que garantice la vigencia de los derechos laborales, que otorgue flexibilidad a los empleadores para contratar servicios no esenciales y regule y fiscalice a las compañías dedicadas al outsourcingpara asegurar que no incurran en abusos ni en regímenes de sobrexplotación de la fuerza laboral. Y, así sea con la premura imperante en el proceso legislativo, sería deseable abrir y ampliar el debate de este delicado asunto que de una u otra manera afecta a incontables trabajadores y a buena parte de los empleadores.

http://www.jornada.unam.mx/2018/02/07/opinion/002a1edi