La reforma laboral, una afrenta al sector obrero: Steelworkers


Su aprobación sería un fracaso para México
Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Jueves 5 de abril de 2018, p. 18
La United Steelworkers envió una carta al representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en la que asegura que el proyecto de reforma a la legislación laboral que se encuentra en el Senado en México, en espera de ser dictaminado y votado, significará la mayor degradación de los derechos de las y los trabajadores mexicanos.
Esta organización, que es el sindicato industrial más grande de Estados Unidos, indicó en la misiva que esta iniciativa es una afrentafundamental para el sector obrero y si se promulga pondría en peligro cualquier posibilidad de equilibrar la situación de los trabajadores mexicanos respecto de sus pares de Estados Unidos y Canadá en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
La carta firmada por el presidente internacional de la USW, Leo Gerard, plantea que el sector laboral mexicano tiene una dramática necesidad de reformas. El año pasado se adoptaron cambios constitucionales que deberían mejorar la situación de los trabajadores, pero el Senado mexicano está en camino de aprobar una ley que es un ataque directo a esos derechos y, esencialmente, anula los cambios constitucionales.
Indica que lejos de proponerse una mejora en los salarios e ingresos de los trabajadores se está tratando de poner en marcha una reforma que vulnera sus derechos, lo que sería un fracaso de México, por lo que demandó que se impida y bloquee el proyecto de ley regresivo que se encuentra actualmente ante el Senado mexicano y adoptar reformas consistentes y que sean constitucionales.
Hay una gran preocupación entre las organizaciones obreras mundiales de que el Congreso mexicano apruebe una legislación enmascarada, cuyo impacto será la degradación de los derechos laborales.
La mejora crítica que se requiere es el fin de los llamados contratos de protección impuestos por el sector patronal a expensas de los trabajadores y sus derechos; sin embargo, la reforma laboral en discusión protege y blinda al sindicalismo blanco, restringiría el derecho al voto libre y secreto, limita la posibilidad de emplazar a huelga por firma de contrato o de cambio de sindicato, entre otros, indica la carta enviada por esta organización mundial al respresentante comercial de Estados Unidos.
La misiva del gremio metalúrgico expone que el déficit comercial de Estados Unidos con nuestro país “se ha visto impulsado por el outsourcingmasivo en México que genera grandes ganancias a las corporaciones a costa de que miles de trabajadores no tengan derechos laborales”.
Hace ver que el área crítica de las negociaciones del TLCAN, es el tema laboral y la ruta ha sido promover un enfoque de tres partes: leyes laborales mejoradas en México, un capítulo sindical más fuerte en el acuerdo y una estructura de cumplimiento mejorada con recursos y en el contexto del tratado. Sin embargo, todo esto se perdería si se aprueba la reforma laboral referida.

http://www.jornada.unam.mx/2018/04/05/politica/018n1pol

La decadencia moral de un gobierno


Napoleón Gómez Urrutia
Es común escuchar que en México se han perdido los valores y el respeto al estado de derecho. Que esos son los problemas estructurales de la sociedad, porque sin aquellos el país va al fracaso al ser el origen de todos los males. Aparentemente cualquier persona, si está cerca del poder y tiene dinero, puede hacer lo que se le pegue la gana sin recato, sin remordimientos o sentimientos hacia los demás.
En esas condiciones, la pregunta es ¿hacia dónde vamos, hacia dónde se encamina la sociedad? Cuando la corrupción y la impunidad se han vuelto incontrolables y la acumulación desmedida y exagerada de riqueza de unos cuantos es más fuerte que la vida en paz y que la conciencia tranquila, entonces estamos mal, se vea por el lado que se quiera.
En los tiempos actuales la opulencia y el cinismo son cada vez más evidentes ante la mirada de los que poco o nada tienen. Los protegidos por el gobierno y los beneficiarios de toda esa desigualdad no quisieran que la nación cambie, sino que el estado de cosas permanezca como está.
Esos mismos ven a los promotores de un cambio como los factores del retroceso y como los enemigos de la estabilidad y por eso tienen temor a las transformaciones, porque están cómodamente instalados en las mieles del imperio. Esos consideran a los partidarios de las innovaciones, no como sus adversarios políticos, sino como sus enemigos mortales a quienes quisieran destruir o eliminar. Por supuesto que eso se ha convertido en obsesivo y enfermizo para ellos, ya que carecen de todo sentido de responsabilidad social. De acuerdo con José Mujica el ex presidente de Uruguay, el filósofo estoico romano Séneca decía que pobres son aquellos que precisan mucho.
En el periodo electoral actual muchos de esos políticos y empresarios que se sienten derrotados, han aumentado su agresividad y su perversidad, mostrando lo peor de su condición humana. Así tenemos videos del PRI promovidos por la vulgaridad y abyección de su presidencia y de algunos dirigentes para complacer los intereses más oscuros de empresarios igual o peor de corruptos que ellos, atacando a diferentes personas y líderes con la pretensión de desprestigiarlos, sin darse cuenta que el pueblo y los verdaderos miembros de su partido los rechazan y los desprecian y que no pueden frenar el avance de la historia ni los cambios que inevitablemente se avecinan.
Las estrategias de los que van abajo en las campañas políticas y en las encuestas los hacen vociferar y rebajarse al nivel que verdaderamente tienen: porros y golpeadores corrientes que no merecen representar a quienes quieren y respetan sinceramente a su país, y no a los ilegítimos intereses de quienes no representan más que su egoísmo. Es más, en su irritación y desaliento están buscando impulsar a como dé lugar las llamadas reformas como la laboral o la energética, con una prisa exagerada que sólo refleja su conveniencia y la de aquellos que los mueven a impulsarlas para cometer cada vez más errores, atentados y arbitrariedades.
Algunos de los empresarios, administradores y líderes más corruptos del país han convertido la política en un sistema sucio y perverso para controlar y detener a sus enemigos. Al mismo tiempo, saben que no van a permanecer más en el poder, porque el pueblo los rechaza y está esperando un cambio de estrategia y de guía para conducir el destino de la nación hacia una etapa de mayor igualdad y bienestar. Esto es, hacia un sistema sin corrupción y sin la explotación irracional de los recursos del país, con un objetivo soberano y nacionalista y sin la impunidad que ha prevalecido hasta ahora, que, además, ha dañado mucho la imagen de México.
Es evidente la desesperación del gobierno por continuar avanzando en la contrarreforma laboral ya que con una prisa inusual sus representantes buscan aprobar un proyecto que atenta contra los derechos e intereses de la clase trabajadora, como ya lo hemos comentado en anteriores artículos y también lo han hecho especialistas en los temas laborales.
La Cámara de Diputados y el Senado deben rechazar este proyecto y esperar al cambio de gobierno, además de evitar conflictos de trabajo que pueden arriesgar aún más el crecimiento económico nacional.
Asimismo, la reforma energética ha despertado muchas críticas y comentarios negativos sobre el origen de los capitales que se están repartiendo con demasiada impaciencia los recursos de la energía nacional. Muy en especial en materia de refinación de petróleo, ya que en la actualidad México exporta crudo e importa gasolina. De ahí que se requiere una estrategia energética que beneficie principalmente a México y que el producto de las utilidades se aplique como en Noruega a mejorar la eficiencia productiva, la generación de empleos, los programas sociales y fortalecer el enorme fondo de pensiones que es la materia central para el retiro con dignidad de todas las personas.
Antes de terminar la administración de Enrique Peña Nieto, por iniciativa propia debe parar la reforma laboral y dejar al próximo gobierno la negociación de los cambios que se requieran, así como cancelar todos los contratos de protección patronal que son la clara muestra de la descomposición moral de un gobierno, al fomentar mediante ellos la desigualdad, la marginación y la pobreza.
Si se aprueba irresponsablemente esta ley durante estos últimos días o semanas, entonces veremos en plenitud la degradación de los derechos de los trabajadores, además de poner en peligro la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Es tiempo de frenar la ignominia y la traición contra la clase trabajadora y el pueblo de México.

http://www.jornada.unam.mx/2018/04/05/opinion/018a1pol

La reforma laboral, una afrenta al sector obrero: Steelworkers


Su aprobación sería un fracaso para México
Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Jueves 5 de abril de 2018, p. 18
La United Steelworkers envió una carta al representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en la que asegura que el proyecto de reforma a la legislación laboral que se encuentra en el Senado en México, en espera de ser dictaminado y votado, significará la mayor degradación de los derechos de las y los trabajadores mexicanos.
Esta organización, que es el sindicato industrial más grande de Estados Unidos, indicó en la misiva que esta iniciativa es una afrentafundamental para el sector obrero y si se promulga pondría en peligro cualquier posibilidad de equilibrar la situación de los trabajadores mexicanos respecto de sus pares de Estados Unidos y Canadá en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
La carta firmada por el presidente internacional de la USW, Leo Gerard, plantea que el sector laboral mexicano tiene una dramática necesidad de reformas. El año pasado se adoptaron cambios constitucionales que deberían mejorar la situación de los trabajadores, pero el Senado mexicano está en camino de aprobar una ley que es un ataque directo a esos derechos y, esencialmente, anula los cambios constitucionales.
Indica que lejos de proponerse una mejora en los salarios e ingresos de los trabajadores se está tratando de poner en marcha una reforma que vulnera sus derechos, lo que sería un fracaso de México, por lo que demandó que se impida y bloquee el proyecto de ley regresivo que se encuentra actualmente ante el Senado mexicano y adoptar reformas consistentes y que sean constitucionales.
Hay una gran preocupación entre las organizaciones obreras mundiales de que el Congreso mexicano apruebe una legislación enmascarada, cuyo impacto será la degradación de los derechos laborales.
La mejora crítica que se requiere es el fin de los llamados contratos de protección impuestos por el sector patronal a expensas de los trabajadores y sus derechos; sin embargo, la reforma laboral en discusión protege y blinda al sindicalismo blanco, restringiría el derecho al voto libre y secreto, limita la posibilidad de emplazar a huelga por firma de contrato o de cambio de sindicato, entre otros, indica la carta enviada por esta organización mundial al respresentante comercial de Estados Unidos.
La misiva del gremio metalúrgico expone que el déficit comercial de Estados Unidos con nuestro país “se ha visto impulsado por el outsourcingmasivo en México que genera grandes ganancias a las corporaciones a costa de que miles de trabajadores no tengan derechos laborales”.
Hace ver que el área crítica de las negociaciones del TLCAN, es el tema laboral y la ruta ha sido promover un enfoque de tres partes: leyes laborales mejoradas en México, un capítulo sindical más fuerte en el acuerdo y una estructura de cumplimiento mejorada con recursos y en el contexto del tratado. Sin embargo, todo esto se perdería si se aprueba la reforma laboral referida. http://www.jornada.unam.mx/2018/04/05/politica/018n1pol

TLCAN y los derechos humanos


Miguel Concha
A más de dos décadas de la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), su importancia e influencia en la vida de las personas y pueblos de los países que lo integran son innegables y sus supuestos beneficios, muy cuestionables. Tanto es así que debido a las asimetrías de sus economías, en las que México ha perdido mayormente, se ha vuelto casi imperceptible la posibilidad de mantener relaciones comerciales exitosas entre las tres naciones.
Tal vez sea por esto que quienes se ostentan como expertos en la materia no entiendan, confundidos, la importancia de la participación activa de todas aquellas personas y grupos que se ven afectados con sus renegociaciones, así como la urgencia de que las nuevas generaciones tomen partido sobre el futuro del TLCAN, ya que siendo el modelo económico en el que han crecido, opinan si este tratado cumplió con el sueño dorado de vida digna que prometió.
Se esperaba que la actual coyuntura de renegociaciones fuera rápida y efectiva. Sin embargo, ya van siete complejas rondas y se prepara una octava, sin que tengamos certeza de qué nos depara el futuro. Y tampoco de qué y cómo ya se renegoció.
Las renegociaciones del TLCAN no deberían ser exclusivas de los equipos de expertos y representantes gubernamentales. Por ello, al margen de lujosas instalaciones de negociación, se reúnen por su parte diversos sindicatos, organizaciones sociales y representantes críticos del ámbito académico de cada país en cada ronda con la finalidad de exigir que sean escuchadas personas y grupos que ven afectadas sus vidas por este Tratado.
Este año se han realizado dos rondas de este tipo, una en Montreal, Canadá, a fines de enero, y otra en Ciudad de México, que recién concluyó. Simultáneamente, en ambas ciudades se llevaron a cabo actividades organizadas por distintos actores de los tres países que se reconocen como colectividades, por ejemplo, de trabajadores, quienes ven menoscabados sus derechos por el tratado, y en las que la Convergencia México Mejor Sin TLCAN estuvo muy activa. Quienes se reúnen de forma alterna han expresado contundentemente en estas últimas rondas que el acuerdo ha beneficiado exclusivamente a las corporaciones trasnacionales, a expensas de los derechos de las personas y del medio ambiente.
Con justa razón advierten que esta renegociación podría conducir a un tratado comercial más perjudicial que el actual. Un tema constante ha sido también la preocupación por el respeto de los derechos de los trabajadores migratorios mexicanos, puestos en riesgo por las políticas racistas y discriminatorias del actual gobierno de Estados Unidos.
Han pasado ya más de 20 años de TLCAN y la organización social trinacional continúa presente como al principio. Las organizaciones sociales siguen convergiendo para exigir que los derechos humanos económicos, sociales, culturales y ambientales sean respetados, protegidos y garantizados.
Demandan, además, que las personas, los pueblos y el planeta sean considerados antes que el lucro de empresas, las que con un discurso burdo de crecimiento económico infinito negocian y velan sólo por sus intereses. Uno de los temas más presentes entre movimientos y organizaciones sociales, aunque menos atendido por los Estados en las últimas rondas, es el de las afectaciones directas a derechos humanos vinculadas con los tratados de libre comercio e inversión.
Llama la atención que la postura del Estado mexicano, sus negociadores y ex negociadores siga siendo la misma: desinformación y desinterés en relación con los derechos de las personas y pueblos. Argumentan que los tratados de libre comercio no son de derechos humanos o de derechos ambientales. Y por ello, enarbolando la falsa e interesada división entre comercio y derechos humanos, piden a algunas organizaciones sociales que dejen de satanizar tratados hechos e implementados para progresar.
Quienes piensan así obvian que el Sistema Internacional de Derechos Humanos se haya pronunciado en distintas ocasiones sobre estas materias. Como ejemplo tenemos que hace dos años, cuando se intentaba por primera vez aprobar el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP) –que ahora parece resurgir– relatores especiales y expertos independientes de la ONU realizaron distintos informes con múltiples recomendaciones a los Estados y sus instituciones nacionales de derechos humanos para atender lo que activamente venían denunciando organizaciones sociales.
El Sistema de la ONU los invita a revisar esos tratados a la luz de los derechos humanos, toda vez que el desarrollo económico y el respeto de los derechos tienen conexión directa.
Urge entonces que las instituciones nacionales de derechos humanos mexicanas, e incluso las canadienses y estadunidenses, participen directamente en las renegociaciones del TLCAN, y que el Estado mexicano, por medio de sus dependencias administrativas, evite obstaculizar el involucramiento de otras entidades que puedan ayudar a poner al centro el respeto de los derechos humanos.
Paradójicamente los tiempos del tratado han servido para generar solidaridad y acompañamiento entre movimientos internacionales, con el único fin de intercambiar experiencias y reconocer que nunca los impactos o beneficios han sido en ellos y entre ellos iguales, pero sí semejantes y equiparables.
Hoy sabemos que por la acelerada e inaceptable explotación humana y por el mal uso de la naturaleza, el planeta, como nunca, está en riesgo. Por ello vuelve a hacerse importante el pregonarlo, aunque no se quiera oír. Basta con una sola queja relacionada con los sufrimientos ocasionados por el TLCAN para no callar. Es preciso escucharlo, tomarlo en cuenta y resolverlo para proteger la naturaleza y todo derecho humano.
http://www.jornada.unam.mx/2018/03/10/opinion/015a1pol
 

Sindicatos y salarios en el TLCAN


Orlando Delgado Selley
De nueva cuenta las amenazas de Donald Trump parecen encaminar al mundo y particularmente a nosotros a una situación bastante complicada. Su decisión de imponer aranceles a las importaciones de aluminio y acero puede ser el comienzo de guerras comerciales que afectarán dramáticamente el curso de la economía global. Sin embargo, en México lo que verdaderamente importa, en el marco de las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América Latina (TLCAN), son los temas laborales.
Para los trabajadores mexicanos el TLCAN no ha significado mejoría alguna. Por el contrario, como se ha demostrado repetidamente, la participación de los salarios en el ingreso nacional cayó del pico alcanzado a mitad de los años 70 de 40 por ciento a 28 en 2015. Se trata de una disminución de 42 por ciento que tiene pocos precedentes. En la explicación de esta brutal reducción destaca que las ganancias del libre comercio, que indudablemente han existido, se han concentrado en los hogares de altos ingresos y en la región norte del país. De modo que la caída salarial ha implicado una mayor concentración del ingreso, es decir, mayor desigualdad.
En un artículo reciente S. Escobar analizó las reacciones de las organizaciones sindicales canadienses y estadunidenses respecto de la situación de los trabajadores mexicanos. Tres son los temas que a estas agrupaciones les interesan: los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo, la reforma a la Ley Federal del Trabajo y la represión a las protestas laborales. Evidentemente los pronunciamientos sindicales en estas materias están asociados a la política que el gobierno mexicano ha venido implementando para atraer inversión extranjera.
Entre los objetivos para la renegociación del TLCAN expresados por el gobierno estadunidense ha señalado que los países miembros del acuerdo adopten y cumplan con las prácticas y las leyes en las que internacionalmente se reconocen los estándares fundamentales en materia laboral establecidos por la Organización Internacional del Trabajo. Además, el gobierno de Trump plantea que es necesario que México, Canadá y Estados Unidos tengan ordenamientos legales que propongan condiciones aceptables para los empleados en términos salariales, de horas de trabajo, seguridad en el lugar y salud.
En este marco de renegociación del TLCAN, la AFL-CIO, importante central sindical estadunidense, ha advertido que “deben mejorar dramáticamente los derechos de los trabajadores, aumentar los salarios y los niveles de vida en los tres países… particularmente en el caso de México”. Consecuente con este planteamiento, esta central sindical ha expresado formalmente su preocupación con la propuesta de reforma laboral presentada por el PRI en el Congreso. En su opinión esta inicitiva limita la libertad de asociación, promueve el trabajo precario, alienta la subcontratación, lo que implicará que los salarios mexicanos disminuyan aún más. Por estas razones ha pedido explicaciones al gobierno mexicano. A estas consideraciones se sumó el Canadian Labour Congress, lo que llevó al gobierno federal a detener su propuesta de reforma.
La respuesta del gobierno mexicano tanto a los sindicatos como a los negociadores gubernamentales del TLCAN ha sido de rechazo a cualquier posibilidad de acuerdo trinacional sobre los salarios en México. Su rechazo, apoyado por asociaciones empresariales en nuestro país, a incrementar los salarios mínimos de modo que se cumplan con los requerimientos que determina nuestra Constitución, es decir, que permitan que los trabajadores y sus familias superen la línea de pobreza, se fundamenta en la pérdida de competitividad que sufrirían las empresas exportadoras asentadas en México.
Incorporando este argumento habría que reconocer el reclamo de la AFL-CIO: es necesario aumentar los salarios en los tres países, aunque en México tiene que hacerse dramáticamente. Actualmente el salario mínimo que permitiría superar la línea de pobreza es de 170 pesos, lo que ciertamente no podría hacerse de un golpe, pero tendría que fijarse como una meta a alcanzar en un plazo razonable.

odselley@gmail.com
http://www.jornada.unam.mx/2018/03/08/opinion/025a1eco

Sindicatos y salarios en el TLCAN


Orlando Delgado Selley
De nueva cuenta las amenazas de Donald Trump parecen encaminar al mundo y particularmente a nosotros a una situación bastante complicada. Su decisión de imponer aranceles a las importaciones de aluminio y acero puede ser el comienzo de guerras comerciales que afectarán dramáticamente el curso de la economía global. Sin embargo, en México lo que verdaderamente importa, en el marco de las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América Latina (TLCAN), son los temas laborales.
Para los trabajadores mexicanos el TLCAN no ha significado mejoría alguna. Por el contrario, como se ha demostrado repetidamente, la participación de los salarios en el ingreso nacional cayó del pico alcanzado a mitad de los años 70 de 40 por ciento a 28 en 2015. Se trata de una disminución de 42 por ciento que tiene pocos precedentes. En la explicación de esta brutal reducción destaca que las ganancias del libre comercio, que indudablemente han existido, se han concentrado en los hogares de altos ingresos y en la región norte del país. De modo que la caída salarial ha implicado una mayor concentración del ingreso, es decir, mayor desigualdad.
En un artículo reciente S. Escobar analizó las reacciones de las organizaciones sindicales canadienses y estadunidenses respecto de la situación de los trabajadores mexicanos. Tres son los temas que a estas agrupaciones les interesan: los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo, la reforma a la Ley Federal del Trabajo y la represión a las protestas laborales. Evidentemente los pronunciamientos sindicales en estas materias están asociados a la política que el gobierno mexicano ha venido implementando para atraer inversión extranjera.
Entre los objetivos para la renegociación del TLCAN expresados por el gobierno estadunidense ha señalado que los países miembros del acuerdo adopten y cumplan con las prácticas y las leyes en las que internacionalmente se reconocen los estándares fundamentales en materia laboral establecidos por la Organización Internacional del Trabajo. Además, el gobierno de Trump plantea que es necesario que México, Canadá y Estados Unidos tengan ordenamientos legales que propongan condiciones aceptables para los empleados en términos salariales, de horas de trabajo, seguridad en el lugar y salud.
En este marco de renegociación del TLCAN, la AFL-CIO, importante central sindical estadunidense, ha advertido que “deben mejorar dramáticamente los derechos de los trabajadores, aumentar los salarios y los niveles de vida en los tres países… particularmente en el caso de México”. Consecuente con este planteamiento, esta central sindical ha expresado formalmente su preocupación con la propuesta de reforma laboral presentada por el PRI en el Congreso. En su opinión esta inicitiva limita la libertad de asociación, promueve el trabajo precario, alienta la subcontratación, lo que implicará que los salarios mexicanos disminuyan aún más. Por estas razones ha pedido explicaciones al gobierno mexicano. A estas consideraciones se sumó el Canadian Labour Congress, lo que llevó al gobierno federal a detener su propuesta de reforma.
La respuesta del gobierno mexicano tanto a los sindicatos como a los negociadores gubernamentales del TLCAN ha sido de rechazo a cualquier posibilidad de acuerdo trinacional sobre los salarios en México. Su rechazo, apoyado por asociaciones empresariales en nuestro país, a incrementar los salarios mínimos de modo que se cumplan con los requerimientos que determina nuestra Constitución, es decir, que permitan que los trabajadores y sus familias superen la línea de pobreza, se fundamenta en la pérdida de competitividad que sufrirían las empresas exportadoras asentadas en México.
Incorporando este argumento habría que reconocer el reclamo de la AFL-CIO: es necesario aumentar los salarios en los tres países, aunque en México tiene que hacerse dramáticamente. Actualmente el salario mínimo que permitiría superar la línea de pobreza es de 170 pesos, lo que ciertamente no podría hacerse de un golpe, pero tendría que fijarse como una meta a alcanzar en un plazo razonable.

odselley@gmail.com
http://www.jornada.unam.mx/2018/03/08/opinion/025a1eco

Piden sindicatos de México, EU y Canadá priorizar derechoslaborales en TLCAN


Astrid Rivera [ Ciudad de México ]
Al sostener una reunión, sindicatos de los tres países denunciaron que la renegociación del acuerdo comercial se ha conducido con “absoluta discreción”, al dejar de lado la voz de la sociedad civil y sólo considerar los intereses de las grandes corporaciones
Sindicatos de Estados Unidos, México y Canadá demandaron el respeto a los Derechos de los trabajadores en el Tratado de Libre Comercio, sin importar su condición migratoria ante el riesgo de las estrictas políticas de Estados Unidos.
“Estamos convencidos de que cualquier acuerdo comercial se debe basar en el pleno respeto a los derechos humanos, económicos, sociales y culturales y el medio ambiente, la soberanía nacional de cada país y un verdadero desarrollo económico, fortaleciendo las cadenas productivas locales, nacionales y regionales. La solución a la grave crisis que enfrentamos no vendrá de encerrarnos detrás de muros”, expresaron.
Resaltaron que el actual modelo de libre comercio ha precarizado la vida de los trabajadores al profundizar la desigualdad social y entre los tres países, además de que se ha afectado el ejercicio de los derechos humanos de la fuerza laboral, generando la crisis social y económica.
“Alertamos de que la renegociación sirva para establecer un acuerdo aún más lesivo que el actual, y lamentablemente parece que esto será así. Un tema que nos preocupa sobre manera es el respeto a los derechos de los trabajadores, independientemente de su origen o condición migratoria, lo cual se ha visto en peligro debido a las políticas racistas y discriminatorias del gobierno de Estados Unidos”, subrayaron.
Destacaron la necesidad de un nuevo modelo de intercambio para las naciones de América del Norte, en el que se garantice la participación de la sociedad y en el que los acuerdos se tomen de manera transparente; además de establecer mejores condiciones para los trabajadores, mediante legislaciones efectivas que aumenten el poder adquisitivo de los salarios, permita el acceso al pleno empleo con condiciones dignas y que promuevan la libertad y democracia sindical, así como la negociación colectiva auténtica.
Enfatizaron que se requiere impulsar una política industrial que proteja de manera efectiva una producción compartida entre los tres países, aumentando los requisitos cuantitativos para las reglas de origen, fortaleciendo el monitoreo para garantizar el origen nacional norteamericano de componentes en industrias claves.
Las organizaciones sindicales se comprometieron a continuar cooperando de manera conjunta y coordinada, para impulsar un nuevo modelo de cooperación para América del Norte que respete la autonomía de cada organización, pero que integre una agenda de temas transversales para la región.
Durante la reunión las organizaciones gremiales exigieron la discusión de la reforma laboral en México a fin de que esta normativa respete los derechos de los trabajadores y manifestaron su apoyo a los sindicatos del sector público estadounidenses ante la posible decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos para reducir las cuotas sindicales.
http://www.eluniversal.com.mx/mundo/piden-sindicatos-de-mexico-eu-y-canada-priorizar-derechos-laborales-en-tlcan

IP rechaza que tema salarial frene negociación de TLCAN


El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, dijo que hay avances en el capítulo laboral pese a las diferencias sobre incluir o no en el acuerdo ese tema.
LUIS MORENO Y EDUARDO DE LA ROSA
03/03/2018
Las diferencias en torno a si se debe incluir o no el tema salarial en la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no ha estancado el avance en el capítulo laboral, afirmó el presidente del Consejo Consultivo de Negociaciones Internacionales, Juan Pablo Castañón.
«No se estancó, el capítulo laboral está en la mesa y va avanzando mucho, lo que nos han dicho es que hay avances importantes», subrayó el también presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
En entrevista, explicó que los compromisos que México ha puesto sobre la mesa en la modernización laboral es una iniciativa de ley secundaria que han estado depurando entre los tres países y que para México sería «darle pies a la reforma constitucional» en la materia.
«Moderniza, agiliza la justicia laboral, agiliza la conversación laboral entre empresas y trabajadores, exige a que la empresa transfiera tecnológica conocimiento e innovación y se busque capacitación, y productividad para que eso también se refleje en mejores condiciones para los trabajadores», indicó.
En el séptimo día de la séptima ronda de de la modernización del acuerdo sesionaron energía, anexos sectoriales, aduanas y facilitación comercial, pueblos indígenas y telecomunicaciones.
Los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá retomaron el diálogo de las reglas de origen del sector automotriz que había quedado pendiente por el retorno a Washington del negociador estadunidense, Jason Berenstein.
No obstante, la sesión se acordó llevarse a cabo de manera virtual, es decir que el negociador estadunidense estaría solamente conectado vía remota desde otro lugar.
También los equipos de trabajo acordaron tener una reunión antes de la octava ronda que se llevará a cabo en Washington, Estados Unidos, en la primera semana de abril, solamente para avanzar en el tema de las reglas de origen del sector automotor, con el objetivo de llegar con avances más significativos.
En el penúltimo día de la ronda, este domingo, solamente sesionará una mesa de trabajo, la cual es medidas sanitarias y fitosanitarias, capítulo que lleva más de 90 por ciento de avance.
http://www.milenio.com/negocios/tlcan-tlc-septima-ronda-salarios-capitulo-laboral-reglas-origen_autos_0_1132087030.html

Derechos de empleados, tema central en TLCAN


Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Martes 27 de febrero de 2018, p. 15
Los derechos laborales en México son un tema que forzosamente debe estar dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y ser punto central del acuerdo; de lo contrario, el Congreso de Estados Unidos no aprobaría la renegociación.
Así lo señalaron más de 180 congresistas, representados por Bill Pascrell, miembro de mayor rango del subcomité del Comercio, Medios y Arbitrios del Congreso de Estados Unidos, y Sandy Levin, también integrante de esta instancia, en una carta al representante comercial de la Casa Blanca en las negociaciones, Robert Lighthizer.
Fracaso de México
Cualquier nuevo TLCAN debe tener disposiciones fuertes, claras y vinculantes que aborden las condiciones laborales de los mexicanos. El fracaso de México para dejar de reprimir los salarios de los trabajadores es obstáculo para un nuevo tratado y será sentencia de muerte para que el Congreso apruebe cualquier tratado.
La central obrera ALF-CIO distribuye esta declaración conjunta de los congresistas, en la que también plantean que sectores sindicales de Estados Unidos y Canadá señalan que México está muy lejos de cumplir los derechos laborales básicos y que las enmiendas propuestas a la reforma laboral violarán leyes y pactos existentes en la materia.
Los bajos salarios son impulsada por la falta de sindicatos independientes y la incapacidad de los trabajadores para negociar colectivamente, lo que ha afectado también a los estadunidenses que han perdido empleos.

http://www.jornada.unam.mx/2018/02/27/politica/015n3pol

Derechos de empleados, tema central en TLCAN


Carta de congresistas a la Casa Blanca
Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Martes 27 de febrero de 2018, p. 15
Los derechos laborales en México son un tema que forzosamente debe estar dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y ser punto central del acuerdo; de lo contrario, el Congreso de Estados Unidos no aprobaría la renegociación.
Así lo señalaron más de 180 congresistas, representados por Bill Pascrell, miembro de mayor rango del subcomité del Comercio, Medios y Arbitrios del Congreso de Estados Unidos, y Sandy Levin, también integrante de esta instancia, en una carta al representante comercial de la Casa Blanca en las negociaciones, Robert Lighthizer.
Fracaso de México
Cualquier nuevo TLCAN debe tener disposiciones fuertes, claras y vinculantes que aborden las condiciones laborales de los mexicanos. El fracaso de México para dejar de reprimir los salarios de los trabajadores es obstáculo para un nuevo tratado y será sentencia de muerte para que el Congreso apruebe cualquier tratado.
La central obrera ALF-CIO distribuye esta declaración conjunta de los congresistas, en la que también plantean que sectores sindicales de Estados Unidos y Canadá señalan que México está muy lejos de cumplir los derechos laborales básicos y que las enmiendas propuestas a la reforma laboral violarán leyes y pactos existentes en la materia.
Los bajos salarios son impulsados por la falta de sindicatos independientes y la incapacidad de los trabajadores para negociar colectivamente, lo que ha afectado también a los estadunidenses que han perdido empleos.

http://www.jornada.unam.mx/2018/02/27/politica/015n3pol