
MAYO 2, 2019
JAIME ORNELAS DELGADO
El lunes pasado el pleno del Senado aprobó con 120 votos a favor y solo dos abstenciones, la reforma laboral, que, junto con la educativa son clave en la 4t. La reforma permitirá a los trabajadores tener un ordenamiento legal que proteja sus derechos, promueva la democracia sindical y resuelva con prontitud los conflictos con el capital.
Para el efecto, en la Ley Federal aprobada se sientan las bases de un nuevo sistema de justicia laboral, se crean los juzgados laborales y se establecen las reglas para que los trabajadores elijan libremente a los dirigentes sindicales. En este nuevo sistema de justicia laboral, las demandas serán tratadas en tribunales del Poder Judicial, en consecuencia, desaparecen las juntas federales y locales de Conciliación y Arbitraje, órganos tripartita, entre gobierno, patrones y sindicatos oficiales, que dirimían huelgas y controversias laborales, pocas veces en favor de los trabajadores. En sustitución de las juntas se crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, organismo donde serán depositados todos los contratos colectivos y se iniciarán las negociaciones. La Ley Federal del Trabajo aprobada, señala que las cuotas sindicales serán voluntarias y no obligatorias, por lo que solo a petición de los trabajadores los patrones podrán descontar directamente en la nómina las aportaciones de los trabajadores a los sindicatos.
Sin duda, la nueva normatividad se armoniza con el Capítulo Laboral del T–MEC, y ratifica los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la libertad de asociación sindical, es decir, será decisión de los trabajadores pertenecer o no a un sindicato y no estarán obligado a formar parte de ninguna federación o confederación; además, la aprobación de los contratos colectivos será derecho exclusivo de la asamblea de los trabajadores. Un logro inapreciable es la eliminación del voto a mano alzada para elegir a los dirigentes sindicales, que ahora serán electos por el voto personal, libre, directo y secreto de los trabajadores y se establecen los mecanismos necesarios para garantizar que los trabajadores sean realmente representados por los sindicatos, lo que termina con los sindicatos “blancos” o de protección patronal.
La ley incluye las garantías necesarias para que el trabajador individualmente pueda hacer valer sus derechos laborales sin ser sujeto a represalias sindicales o patronales; asimismo, se crean salarios profesionales para los trabajadores del campo y para las trabajadoras domésticas.
La reforma que sienta las bases para acabar con el sindicalismo corporativo y la eternización de líderes, sin duda, tiene omisiones, la más notoria el outsourcing, que será discutido en un próximo periodo de sesiones. Además, hay riesgos, ¿qué reforma no os tiene?, pero se pueden superar. Ahora, los sindicatos deberán ser verdaderos instrumentos de lucha de los trabajadores para conquistar mejores condiciones de trabajo, de no ser así, de no comprender los trabajadores que organizarse es necesario para derrotar las fortalezas del capital, los sindicatos no tendrán viabilidad y sólo teniéndola los trabajadores podrán decidir organizarse y sostener sus propias organizaciones de clase. El reto es que los trabajadores pasen de clase en sí a clase para sí.
La reforma laboral
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