GRACIAS,  T-MEC 

 
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Revista Forbes 24 de mayo 2019 

páginas 66 a 71
Con la reforma laboral recién aprobada, bajo la presión de legisladores de Estados Unidos, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y se repartían los beneficios de mantener los salarios bajos y los derechos sindicales cancelados. Lo que falta ahora es dinero para echar a andar los cambios. 
POR LUCÍA PÉREZ MORENO
FOTOS: ANGÉLICA ESCOBAR Y FERNANDO LUNA
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios. 
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo. 
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México. 
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas. 
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados. 
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. 
De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte. 
Los demócratas, que están muy influídos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones. 
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral. 
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. 
“Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación. 
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En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC. 
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM. 
PRIVILEGIOS QUE SE DESVANECEN 
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral. 
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. 
Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera. 
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores. 
El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino. 
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta.
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones. 
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. 
Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo. 
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en le pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro. 
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. 
“Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos. 
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La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso 
de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo. 
DISPUTA POR LOS EMPLEOS 
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. 
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MOVERSE AHORA SERÁ MÁS FÁCIL; CAERSE, TAMBIÉN 
ALGUNOS LÍDERES DE LAS CÚPULAS SINDICALES SE RESIGNAN A PERDER PRESENCIA y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral. 
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”. 
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador. 
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliacion. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será. 
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México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN. 
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. 
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“El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe. 
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. 
Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria. 
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral. 
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México. 
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las pre campañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla. 
pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”. 
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera. 
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones. 
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo. 
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país. 
¿Y QUIÉN PAGA LA CUENTA? 
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. 
Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco. 
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. 
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¿QUIÉN SE QUEDA CON LA CARGA? 
HAY DIVERSAS DISPOSICIONES EN LA NUEVA LEY QUE HAN CAUSADO DIFERENTES GRADOS DE inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados. 
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda. 
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice. 
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerle a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos. 
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“Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales. 
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera. 
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales. 
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses. 
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”. 
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema? 

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El T-MEC trae en sus alforjas la posibilidad de dar fin al sindicalismo simulado

Con la reforma laboral, bajo la presión de legisladores de EU, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y beneficiaban de mantener bajos salarios.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
Por Lucía Pérez Moreno
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios.
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo.
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México.
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas.
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Foto: Angélica Escobar / Forbes México.
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados.
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte.
Los demócratas, que están muy influidos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones.
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral.
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. “Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación.
5 Claves para entender la nueva reforma laboral

  • Desaparición de las Juntas Locales y Federales de Conciliación y Arbitraje, que serán sustituidas por tribunales del Poder Judicial de la Federación, a los que se podrá recurrir sólo después de agotar las instancias de mediación.
  • Creación de Centros de Conciliación. Cada estado tendrá un centro de mediación, donde se recibirán las demandas en primera instancia y, sin necesidad de abogados, se buscará resolver el conflicto en un plazo no mayor a 45 días.
  • Creación de un Centro Federal de Registro Laboral, que será autónomo y donde se depositarán todos los contratos colectivos y reglamentos de trabajo y de las organizaciones sindicales.
  • Reconocimiento de la democracia sindical. El derecho de los trabajadores a la libre sindicalización, conforme a los convenios de la OIT. Los dirigentes sindicales deberán ser electos a través del voto libre, secreto e individual. La reforma establece mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
  • Combate a los sindicatos “blancos”. Ningún sindicato podrá firmar un contrato colectivo de trabajo sin el consenso de, al menos, una tercera parte de los trabajadores. Todos los contratos deben dar lugar a mejoras en las condiciones de trabajo y los líderes que incurran en actos de extorsión en contra de los patrones serán sancionados.

En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC.
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Privilegios que se desvanecen
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral.
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera.
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores.
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El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino.
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones.
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo.
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en el pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro.
Moverse ahora será más fácil; caerse, también
Algunos líderes de las cúpulas sindicales se resignan a perder presencia y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”.
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador.
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliación. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será.
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. “Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos.
La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo.
Disputa por los empleos
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo muchas organizaciones laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN.
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. “El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe.
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral.
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México.
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las precampañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla.
Una piedra en el zapato, llamada outsourcing
En abril de este año, Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”.
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera.
¿Quién se queda con la carga?
Hay diversas disposiciones en la nueva ley que han causado diferentes grados de inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados.
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda.
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice.
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerles a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos.
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones.
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo.
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país.
¿Y quién paga la cuenta?
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco.
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. “Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales.
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Foto: Angélica Escobar / Escobar.
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera.
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales.
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses.
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”.
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema?

https://www.forbes.com.mx/fin-del-sindicalismo-simulado-gracias-al-t-mec/

La reforma laboral

 

MAYO 2, 2019
JAIME ORNELAS DELGADO
El lunes pasado el pleno del Senado aprobó con 120 votos a favor y solo dos abstenciones, la reforma laboral, que, junto con la educativa son clave en la 4t. La reforma permitirá a los trabajadores tener un ordenamiento legal que proteja sus derechos, promueva la democracia sindical y resuelva con prontitud los conflictos con el capital.
Para el efecto, en la Ley Federal aprobada se sientan las bases de un nuevo sistema de justicia laboral, se crean los juzgados laborales y se establecen las reglas para que los trabajadores elijan libremente a los dirigentes sindicales. En este nuevo sistema de justicia laboral, las demandas serán tratadas en tribunales del Poder Judicial, en consecuencia, desaparecen las juntas federales y locales de Conciliación y Arbitraje, órganos tripartita, entre gobierno, patrones y sindicatos oficiales, que dirimían huelgas y controversias laborales, pocas veces en favor de los trabajadores. En sustitución de las juntas se crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, organismo donde serán depositados todos los contratos colectivos y se iniciarán las negociaciones. La Ley Federal del Trabajo aprobada, señala que las cuotas sindicales serán voluntarias y no obligatorias, por lo que solo a petición de los trabajadores los patrones podrán descontar directamente en la nómina las aportaciones de los trabajadores a los sindicatos.
Sin duda, la nueva normatividad se armoniza con el Capítulo Laboral del T–MEC, y ratifica los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la libertad de asociación sindical, es decir, será decisión de los trabajadores pertenecer o no a un sindicato y no estarán obligado a formar parte de ninguna federación o confederación; además, la aprobación de los contratos colectivos será derecho exclusivo de la asamblea de los trabajadores. Un logro inapreciable es la eliminación del voto a mano alzada para elegir a los dirigentes sindicales, que ahora serán electos por el voto personal, libre, directo y secreto de los trabajadores y se establecen los mecanismos necesarios para garantizar que los trabajadores sean realmente representados por los sindicatos, lo que termina con los sindicatos “blancos” o de protección patronal.
La ley incluye las garantías necesarias para que el trabajador individualmente pueda hacer valer sus derechos laborales sin ser sujeto a represalias sindicales o patronales; asimismo, se crean salarios profesionales para los trabajadores del campo y para las trabajadoras domésticas.
La reforma que sienta las bases para acabar con el sindicalismo corporativo y la eternización de líderes, sin duda, tiene omisiones, la más notoria el outsourcing, que será discutido en un próximo periodo de sesiones.  Además, hay riesgos, ¿qué reforma no os tiene?, pero se pueden superar. Ahora, los sindicatos deberán ser verdaderos instrumentos de lucha de los trabajadores para conquistar mejores condiciones de trabajo, de no ser así, de no comprender los trabajadores que organizarse es necesario para derrotar las fortalezas del capital, los sindicatos no tendrán viabilidad y sólo teniéndola los trabajadores podrán decidir organizarse y sostener sus propias organizaciones de clase. El reto es que los trabajadores pasen de clase en sí a clase para sí.

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/la-reforma-laboral/

Ven lagunas en reforma laboral

16/04/2019 | 􏰇􏰇02:20 | Alejandra Canchola

El dictamen de la reforma laboral fue avalado el jueves pasado en en pleno de San Lázaro y se envió al Senado de la República. / ARCHIVO EL UNIVERSAL
Pese a la democratización de los sindicatos que se aprobó en la reforma laboral el jueves pasado en la Cámara de Diputados, hay lagunas en la legislación que podrían acarrear extorsiones a los empresarios, de acuerdo con lo que comentaron expertos en la materia.
El dictamen que se avaló en San Lázaro y se envió al Senado, en el que se establece que para elegir a un líder sindical el voto de los trabajadores será directo, libre y secreto, sí será útil a los empresarios, ya que dejarán de ser presionados por sindicalistas que no cuenten con el apoyo de los trabajadores y busquen el beneficio personal, dijo Alfonso Bouzas, especialista en temas laborales de la UNAM.
“Sí se garantiza el que el sindicalismo corporativo desaparezca, porque los trabajadores elegirán y modificarán de manera independiente a sus direcciones sindicales, los candados que había y se los impedía, van a desaparecer”, dijo a EL UNIVERSAL.
Rodrigo Olvera, abogado laboral de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), consideró que el hecho de que en el emplazamiento a huelga los empleadores no tengan oportunidad de negociar, los deja a merced de ser extorsionados con este mecanismo.
“La reforma es muy positiva, pero hay algunos aspectos que causan pequeñas preocupaciones, como las huelgas”, dijo.
Aseguró que la reforma establece que para que los trabajadores puedan emplazar a huelga, es necesario que la organización sindical cuente con el certificado de representatividad. La nueva regulación, según Olvera, permitirá que, si es un sólo sindicato el que solicita la huelga, bastaría con que la dirigencia dé a la autoridad el listado de trabajadores que la apoyan y eso contaría como el documento que acredite la veracidad de su representación.
Sólo en caso de que la autoridad laboral, representada en el nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, tuviera dudas de la representatividad, pediría que se verifique y se acredite, y los documentos podrían ser falsificados, por las malas prácticas que ya existen en el sindicalismo mexicano, aseguró.
Sobre las acusaciones que hizo el grupo parlamentario del PAN en la Cámara Baja sobre que aún quedan riesgos para que los sindicatos sigan sometiendo la vida laboral del país, Bouzas advirtió que si el gobierno hace alianzas con los líderes sindicales, se repetiría el “sindicalismo blanco”.
En cuanto a desaparición de los contratos colectivos de protección patronal que se firmaban a espaldas de la base trabajadora, “no debe representar un riesgo para los patrones”, ya que también eran impulsados por líderes sindicales que buscaban beneficios del gobierno.
“Ellos quieren una contratación colectiva a su modo y (…) ya no lo van a tener”, sostuvo Bouzas. Olvera expresó que en la medida que se tengan negociaciones auténticas con la base trabajadora, los empleadores sí van a obtener beneficios.

https://www.eluniversal.com.mx/nacion/ven-lagunas-en-reforma-laboral

 

Nueva forma de sindicalismo corporativo, alerta Bouzas


POR ROSALÍA VERGARA , 16 MARZO, 2019
Ciudad de México (proceso.com.mx).- En las leyes reglamentarias de la Reforma Laboral, que se discutirán próximamente en el Congreso de la Unión, existe el peligro del “gatopardismo”, pues abre la posibilidad de que se instaure una nueva forma de sindicalismo corporativo, considera el abogado laborista Alfonso Bouzas.
El problema es, dice, “que el sector empresarial y el sindicalismo corporativo quieren que exista una estructura tripartita”: una representación del gobierno, otra empresarial y otra más sindical, que no necesariamente de los trabajadores. Y todos están de acuerdo con ello, comenta.
“Esto va en contra de la institución de un órgano autónomo; va en contra de la naturaleza misma de la autonomía de este centro y ese es el punto más importante, en donde no se puede dar marcha atrás”, añade.
Si se aceptara que el centro de lo laboral tiene representación tripartita, se estaría diciendo: “vengan los capos de la CTM, de la CROC, ocupen esos lugares, venga la Iniciativa Privada, ocupen esos lugares y, la reforma, no procede”, considera.
Para el investigador y especialista de temas laborales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es importante la diferencia sindical que se está viviendo con el nuevo gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
“Ahorita ya no podemos hablar de sindicatos blancos o charros, son otro tipo de sindicalismo, uno corporativo que tiene un engarce con el Estado y con la Iniciativa Privada.
“Es un sindicalismo, en donde el dirigente se pone de acuerdo con estos dos actores del trabajo y digamos que cede o acepta lo que plantean, al margen de los trabajadores. Es el tripartismo, es corporativismo.
“En la política se habla de corporativismo de Estado. Todo el esquema de gobierno es tripartito, en todos los espacios de poder se generan esquemas en los que los dirigentes suplen a las bases”, añade.
¿Qué es lo que dicen ahora los empresarios? –inquiere–. Que quieren paz laboral y se las garantizan los sindicatos corporativos, pues si y qué es lo que dicen los sindicatos corporativos: ‘nosotros somos los más democráticos’, se jactan.
“He estado en contacto directo con Isaías (González Cuevas), de la CROC, y me aceptó en un foro de la reforma que ellos están de acuerdo con que sean los trabajadores que, mediante voto universal, directo y secreto, elijan a sus direcciones y que las direcciones actúen de acuerdo como lo mandaten los trabajadores”, comenta.
Las minutas
En las iniciativas de ley sobre el artículo 123 constitucional se propone crear una instancia autónoma del Poder Ejecutivo que registre contratos y sindicatos y garantice la autenticidad y publicidad de los mismos, y el traslado al Poder Judicial .
La primera minuta de reforma a la LFT propone modincar los artículos 390, 895 fracciones III y IV y 931 y adicionar los artículos 390 bis, 390 Ter, 931 bis y 931 Ter que, en síntesis, indica que:
“Se estima pertinente replantear el esquema que regula el depósito y registro de los contratos colectivos de trabajo (cct), a efecto de erradicar cualquier práctica irregular o contraria al legítimo interés de los trabajadores, sindicatos y patrones para establecer las condiciones laborales que habrán de regir en el centro de trabajo”.
Establece que los sindicatos no podrán emplazar a huelga al patrón por la norma del cct durante el periodo en el que la STPS tarda en dar respuesta a las solicitudes de titularidad del cct. Los sindicatos estarán obligados a entregar a sus agremiados una copia de los estatutos, del registro sindical y de la directiva sindical, además del contrato colectivo de trabajo mediante tarjetas electrónicas para evitar la práctica común en México y escandalosa a nivel mundial de que existan sindicatos de protección; es decir, aquellos que tienen un registro, nrman un cct con los patrones y negocian ínnmas condiciones laborales para los trabajadores sindicalizados quienes desconocen el contenido de los contratos.
Pide actualizar las reglas para el desahogo de la prueba de recuento de los votos de los trabajadores que permite a un sindicato obtener la titularidad y administración de un cct. Solicita que ello se haga protegiendo la conndencialidad, autenticidad y voluntad de los agremiados, pues en la actualidad se realiza, en la mayoría de los casos, a mano alzada.
De acuerdo con la propuesta de reforma, el sindicato deberá garantizar, por ley, un padrón de empleados actualizado, la seguridad del lugar donde se realice el recuento, que la votación se lleve a cabo de forma libre y secreta, la transparencia del recuento de votos, el cual debe ser público, y el derecho de audiencia.
La segunda minuta reforma los párrafos I, III, IV de la fracción III y el inciso d) de la fracción V del artículo 107 de la Constitución; así como las fracciones XVIII, XIX, XX, XXI, el inciso b) de la fracción XXVII y adiciona la fracción XXII bis y el inciso c) de la fracción XXXI del Apartado A del segundo párrafo y suprime el segundo párrafo de la fracción XXXI del Apartado A del segundo párrafo del artículo 123 de la Constitución, relacionados con los juicios laborales.
Esta transformación del sistema de justicia laboral, señala la minuta, incluye a las Juntas de Conciliación y Arbitraje en los ámbitos laboral y estatal.
“Esta iniciativa está dirigida a acabar con todo espacio susceptible de prohijar inercias, vicios y prácticas que durante el desarrollo de un conqicto laboral dan lugar a la incertidumbre jurídica. Se debe eliminar todo elemento que convierta a la justicia laboral en lenta, costosa, de difícil acceso y cuestionable, así como combatir la parcialidad, simulación, discrecionalidad y opacidad”, señala la minuta.
La misma indica la necesidad de “actualizar nuestras leyes y hacerlas acordes a la realidad laboral nacional e internacional, así como transformar instituciones y construir nuevas políticas públicas”.
Señala que una consulta elaborada por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en el marco de los Diálogos por la Justicia Cotidiana, reveló la necesidad de analizar la situación de las juntas respecto de la autonomía y a sus formas de integración tripartita.
Concretamente, la iniciativa propone “que la justicia laboral sea impartida en lo sucesivo por órganos del Poder Judicial de la Federación o de los poderes judiciales locales, según corresponda”. La función conciliatoria estaría a cargo de Centros de Conciliación descentralizados, especializados, imparciales, dotados con personalidad jurídica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión.
“Se propone revisar el sistema de distribución de competencias entre las autoridades federales y locales. De esta manera, con el propósito de fortalecer el ejercicio de las libertades de negociación colectiva y de sindicación, se considera necesario crear un organismo descentralizado de la Administración Pública Federal que tendrá la facultad, entre otras, de atender el registro de todos los contratos colectivos de trabajo y de las organizaciones sindicales, así como todos los procesos administrativos inherentes a dichas materias. El organismo también tendrá a su cargo la función conciliatoria en el orden federal”, apunta.
Impulsa que la designación del titular de este organismo se realice con la participación del Ejecutivo Federal y el Senado de la República, como sucede con otras instituciones nacionales.
Plantea que, si se aprueba la reforma, entraría en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oncial de la Federación (DOF) –igual que la primera minuta–, para que el Congreso de la Unión y las legislaturas locales adecuen la legislación laboral dentro del año siguiente, plazo en el que se deberá presentar la terna para el titular del organismo descentralizado.
En tanto, las Juntas de Conciliación y Arbitraje, la STPS o las autoridades locales, según corresponda, continuarán atendiendo las diferencias o conqictos entre el patrón y los trabajadores y sobre el registro de los cct y los sindicatos. Los Tribunales Colegiados del Circuito del Poder Judicial recibirán los amparos interpuestos contra los laudos emitidos por las juntas.
El nuevo sindicalismo
En esta política de López Obrador, señala Bouzas, “hay un riesgo”: que las acciones sindicales que tienen todo un espacio histórico, 30 años de sometimiento, se desborden.
“Las declaraciones de Andrés Manuel dan pauta para que todos brinquen, pero todos tienen sus propios proyectos. Es la consecuencia lógica de 30 años de represión y en un espacio de participación que aprovechan todos”, indica.
Para Bouzas, lo importante, si aprueban la reforma laboral, es que los sindicatos minoritarios, las disidencias y las oposiciones pueden vivir buscando la mayoría para obtener el contrato colectivo de trabajo.
“Y, ahora, para ser mayoría, tienen que ir a las bases y convencer a los trabajadores. Y siempre que alguien, de acuerdo con la reforma laboral, en todas las hipótesis donde haya una demanda de titularidad, si aparece otra fracción con las mismas intenciones, antes de entrar a la revisión contractual, nos vamos a ir al recuento y que decidan los trabajadores”, agrega.
Casos como los mencionados habrá muchos, lo importante, añade, es que la política laboral de López Obrador, anncada en el respeto sindical, trae como consecuencia la existencia de organizaciones sindicales “y como todas las enfermedades, vamos a vivir momentos de nebre, de crisis y después, de calma y que los trabajadores entiendan que ellos son los que pueden decidir lo que quieren”, destacó.
El cambio esencial con otros gobiernos es que antes, el líder sindical, una vez que obtenía la nrma del contrato colectivo de trabajo, no se preocupaba por los trabajadores y tomaba distancia, negociaba en lo oscurito con la empresa y negociaba, a lo mejor, buenas condiciones de trabajo, pero no son las que los trabajadores pudieran querer.
“En ese sentido, es un contrato que no les pertenece, que no los identinca, que no los representa, está por encima de ellos, que les impone, lo que las direcciones corporativas dicen: ‘es que nosotros sabemos lo que a los trabajadores les conviene’”, sostiene.
Las leyes secundarias
— ¿Qué puede frenar este fenómeno? —Se le pregunta.
— Lo puede frenar la aprobación de las leyes secundarias.
“En el momento que el Centro de Conciliación y Registro de Asociaciones Sindicales funcione, va a permitir que todos se registren, la manera en cómo se registren es donde empiezan los imponderables”, señala.
Estos momentos estamos viviendo, apunta, “y todavía no tenemos reforma laboral”.
Sigue: “Imagínate con la reforma. Creo que los tiempos y las condiciones van a ser más ágiles. De acuerdo con la ley como está ahorita, un sindicato emplaza a huelga, no negocia, llega el estallido de huelga y una vez que empezó la huelga, es decir, que la empresa empieza a sufrir las consecuencias, se plantea la representatividad o no del sindicato en turno y eso lleva tiempo y, en el mejor de los casos, un mes, dos meses, a una empresa particular la revientan”, indica.
Bouzas destaca que, en el marco de la reforma laboral, en el momento que exista disputa por el que dice tener la mayoría, se suspende el emplazamiento, se va al recuento, antes de que estalle una huelga.
Es decir: “si hay dos sindicatos que dicen ser mayoritarios, antes de que halla emplazamiento a huelga, que el patrón reciba el pliego petitorio, se dirime el conqicto de la representación y el sindicato que acredite ser el mayoritario, ese será el que dice este es mi pliego y ahí está implicado el respeto a los trabajadores”, concluyó.

https://www.proceso.com.mx/575608/nueva-forma-de-sindicalismo-corporativo-alerta-bouzas

 

El sindicalismo en la 4ta. transformación (Primera de dos partes)

VIERNES 15 DE MARZO DE 2019

Por Jorge Jiménez Alonso
La ola de la 4T ha llegado al movimiento obrero también, y aun cuando el Senador Napoleón Gómez Urrutia dijo el miércoles 13 de febrero que “la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) no es una Central Obrera que naciera por orden del Presidente Andrés Manuel López Obrador ni tampoco es una agencia del Partido Morena”, es evidente que cuenta con el aval del Presidente para encauzar un nuevo movimiento sindical que buscará llenar un vacío del sindicalismo corporativo y globalizar a los sindicatos mexicanos.
Lo anterior se enmarca indudablemente en los vientos de fronda del sindicalismo corporativo, en el marco del Convenio 98 de la OIT. El 30 de noviembre del año 2015 la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la República emitió un dictamen cuyo propósito era que México se adhiriera al Convenio 98 de la OIT, que versa sobre el derecho de libre sindicalización y negociación colectiva. Este Convenio fue puesto a consideración del Senado por primera vez el 31 de diciembre de 1956, pero tras su discusión se emitió una reserva, ya que chocaba con la cláusula de exclusión contenida en la ley de 1931.
La OIT no permite reserva a sus convenios y rechazó la propuesta del Gobierno Mexicano, por lo que el Convenio 98 quedó sin ratificarse los siguientes 62 años pese a ser una de las demandas más sentidas del sindicalismo independiente, ya que su aprobación significaba libertad a los trabajadores para afiliarse al sindicato de su preferencia y poder negociar colectivamente sus condiciones de trabajo.
En el mes de julio del 2015, el Presidente Peña Nieto remitió nuevamente al Senado el Convenio, ante la oposición de los Senadores del PRI y del PAN. Y fue el 20 de septiembre del 2018, ya con la actual Legislatura, que la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad la ratificación del Convenio, lo que fue oficialmente Decretado por el Presidente el 30 de octubre del año pasado. Transcurrieron casi 70 años para que México aceptara oficialmente la democracia sindical establecida en la OIT en el año de 1949, el 1º de julio.
Con esto, la cláusula de exclusión por admisión establecida en el artículo 395 de la Ley Federal del Trabajo resulta violatoria de este Convenio y debe desaparecer de la mayoría de contratos colectivos de trabajo existentes en México.
Este es el preludio de la aparición de la CIT y de un nuevo sindicalismo mexicano acorde con la globalización, y con estos cambios de democracia que estamos viviendo con la 4ta. transformación que impulsa pese a las reticencias naturales, el Presidente de la República.
Y claro, los primeros en incomodarse han sido los empleadores y los líderes de los sindicatos tradicionales, que ha quedado más que evidenciado, que el 90 por ciento de los contratos colectivos en México son de protección, esto es a modo con la empresa y a espaldas de los trabajadores.
Este era el verdadero negocio de los líderes obreros en su mayoría, con honrosas excepciones, traficando, que ironía, la protección de los empleadores, casi siempre, en perjuicio de sus agremiados. Por ello a la CTM y a la CROC se les expulsó, que vergüenza, el 17 de diciembre del 2018 de la Confederación Sindical Internacional (CSI), según dice su acuerdo, “Por realizar acciones contrarias a defender los derechos de los trabajadores”.
Y esto denota clara y contundentemente el grado de corrupción del llamado sindicalismo mexicano, que ha enriquecido insultantemente a sus líderes y empobrecido criminalmente a los trabajadores, con la complacencia y contubernio de empleadores y autoridades laborales.
Escúchame mañana sábado en mi programa “CONVERSACIONES”, en ABC Radio, 12.80 de AM. Y te recuerdo “LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO”

https://www.elsoldepuebla.com.mx/analisis/el-sindicalismo-en-la-4ta.-transformacion-primera-de-dos-partes-3189805.html

Ven necesaria unidad sindical

Agencia Reforma

Francisco Hernández, líder de la UNT, plantea crear alianzas, incluso con la CTM, ante los cambios laborales que se avecinan en la 4T.
Para que la nueva administración del Ejecutivo federal no pase por encima de los sindicatos, éstos deben unirse y adecuarse a las nuevas exigencias en materia de democracia interna, transparencia y rendición de cuentas, consideró Francisco Hernández Juárez, líder de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM).
Esta unidad, dijo en entrevista, debe darse incluso por encima de la historia de cada organización, y los telefonistas, tradicionalmente identificados con los partidos de izquierda, estarían dispuestos a hacer alianza con la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
La iniciativa del Senador de Morena y dirigente de los mineros, Napoleón Gómez Urrutia, de crear una nueva dinámica sindical, señaló, sólo va a prosperar si entra en diálogo con las demás organizaciones gremiales.
¿Que piensas de Carlos Aceves del Olmo (líder de la CTM)?
Creo que en México va a ver cambios en el mundo del trabajo, como va a ver cambios en el país con la llegada del nuevo Gobierno. Esos cambios pueden ser con nosotros, contra nosotros o sin nosotros y la única de manera de lograr que sean con nosotros es que hagamos un frente común, el sindicalismo corporativo, el sindicalismo nuevo, todos, para anunciarnos presentes frente a este nuevo Gobierno, porque, tengo la impresión de que no le da la suficiente importancia al movimiento obrero.
¿Estás señalando que la UNT se podría aliar a la CTM?
Podríamos hacer un frente común defendiendo lo que tenga importancia para los trabajadores, independientemente de las condiciones históricas que tenga cada organización. No hay manera, por la fuerza que tenga, que una organización por sí sola logre influir en el ánimo del Gobierno.
¿Qué piensas de Isaías González, de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos?
Bueno, él trató de echar atrás la reforma constitucional con una iniciativa que promovió el Gobierno, entonces, ahora va a emplazar a huelga a Walmart, o sea, está acomodándose a los nuevos tiempos.
¿Carlos Romero Deschamps, líder de los petroleros?
Te digo que es polémica su presencia, difícil de justificar, él tendrá que entregar cuentas frente a la ley. Yo no soy quién para juzgarlo.
De Pedro Haces, que ahora es ya dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México.
Lo conozco un poco, pero no tengo muy buenas referencias de él.
De Napoleón Gómez Urrutia, dirigente de los mineros, que ahora quiere crear una confederación.
Creo que él siente que puede venir a recomponer el movimiento obrero, me parece que es bienvenida su intención, pero si cree que lo puede hacer solo me parece que no va lograr el propósito que se está planteando.
Pareciera que es él quien les está marcando el ritmo a ustedes. Creó esta Confederación Internacional de Trabajadores y les está pidiendo que se sumen. ¿La UNT va para allá?
Nosotros no vamos a ir a ninguna otra central. La nuestra funciona y funciona bien. Nosotros queremos, si es posible, trabajar con la organización que él creó, trabajar con el Congreso del Trabajo, trabajar con los de la nueva central donde está el Mexicano de Electricistas, hacer un frente común, definir las prioridades que requiere el movimiento obrero sobre la base de libertad sindical, de democracia sindical y transparencia para el manejo de los recursos de los sindicatos.
Los sindicatos que no vivían en eso, pues van a tener que cambiar, porque, insisto, si no empujamos esos cambios nos van a pasar por encima y creo que eso sería lo peor que nos podría ocurrir.
Cuando dices: nos van a pasar por encima, ¿cuáles son tus preocupaciones en relación con esta efervescencia laboral y sindical?
Este Gobierno tiene la idea del sindicalismo por la idea de algunos dirigentes sindicales; y no tiene, como otros gobiernos, la idea de pasar por encima de algún dirigente sindical, meterlo a la cárcel y poner a otro para generar una especie de corriente de opinión favorable de la manera de actuar ante el sindicalismo.
Su idea, más bien, es empujar la democratización y pienso que el registro de sindicatos va a ser una constante. Eso puede crear problemas internos, atomización y hay que aprender a vivir con eso, pero no creo que sea bueno. Pero no creo que tampoco podamos evitarlo si no nos ponemos a trabajar para que haya mucha confianza en los sindicatos y los trabajadores estén dispuestos a no generar atomización en el sindicalismo.
¿Crees que sobrevivan a lo que el Presidente llama la Cuarta Transformación?
Los sindicatos van a existir con más o menos fuerza, con más o menos influencia, porque los trabajadores no tienen otro instrumento para defenderse, por eso la derecha pone tanta importancia en controlar los sindicatos, por eso los Gobiernos ponen tanta importancia en controlar los sindicatos.
Lamentablemente, la izquierda y, a veces los propios trabajadores, no le ponen la importancia que tiene tener un sindicato fuerte a su servicio para defender sus intereses.
¿Has tenido oportunidad de entrevistarte con el Presidente López Obrador?
No. Hemos pedido reunirnos con él y no parece estar en sus prioridades. No ha recibido a ningún dirigente, bueno, salvo a Napoleón probablemente, a ningún otro dirigente sindical ha recibido.
Con la Secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde.
Con ella sí tengo reuniones frecuentes, comunicación frecuente, es más, con casi toda la gente de su Gabinete, menos con el Presidente.

http://www.zocalo.com.mx/reforma/detail/ven-necesaria-unidad-sindical

Significados de las históricas Huelgas de Matamoros-2019 (III)


José Luis Ríos Vera
Rebelión
Introducción
En 80 fábricas han triunfado las demandas obreras (20 por ciento de aumento salarial y bono anual de 32 mil pesos, entre otras), en el histórico movimiento de Huelga en la Industria Maquiladora de Exportación de la ciudad fronteriza de Matamoros (estado de Tamaulipas, México). Pese a su ofensiva, el poder empresarial ha sido vencido. El capital teme la posibilidad de su generalización y pone en acción muy diversas formas para disciplinar al mundo del trabajo: a) el castigo a los trabajadores mediante despidos masivos; b) el recurso al outsourcing;c) la escalada de su ofensiva dirigida a presionar (chantajear) al Estado a que éste se oponga a lo que los empresarios llaman “extorsión sindical”, ofensiva que a su vez se ha trasladado a la actual discusión sobre la nueva Reforma Laboral promovida en nuestros días en el Congreso. No obstante, el movimiento obrero de las maquiladoras de Matamoros, ha declarado que se orientará hacia la organización de un nuevo Sindicato Nacional.
En la primera parte [1] de nuestro trabajo abordamos una serie de lecciones y desafíos que arroja el Movimiento Obrero de Matamoros. Como una de sus principales lecciones destacamos la rebelión obrera hacia las estructuras tradicionales del sindicalismo corporativo y los mecanismos de coerción y control obrero que han sometido históricamente a más de la mitad de la clase trabajadora sindicalizada en México. Como uno de sus retos más inmediatos señalamos la necesidad política del sindicalismo de fortalecer su lucha hacia una democratización sustantiva,su independencia política y su carácter de clase. En síntesis, en la primera parte del trabajo pusimos de manifiesto que las condiciones estructurales en donde reposa la causalidad fundamental del conflicto residen en el patrón de reproducción del capital caracterizado por un régimen de superexplotación del trabajo y relaciones de dependencia que reproducen condiciones de subdesarrollo. En este sentido, colocamos como uno de los principales desafíos del nuevo gobierno mexicano y de la Cuarta Transformación que se pregona con singular desenvoltura, precisamente lo que el Movimiento Obrero de Matamoros ha cuestionado de modo esencial: el patrón de acumulación reproducción del capital vigente y que tiene a la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación como uno de sus núcleos principales.
En la segunda parte [2] del trabajo fundamentalmente expusimos los detonantes del conflicto capital/trabajo de la ciudad fronteriza de Matamoros, asiento sustantivo de la Industria Maquiladora de Exportación. Abordamos como principales causales, la rebelión obrera hacia las condiciones salariales vigentes; su cuestionamiento a la eliminación por parte de la empresa del Bono Anual que se entrega a los trabajadores; y la resistencia obrera al deterioro de las prestaciones de trabajo que el capital ha emprendido para resarcir costos originados por el incremento del 100% al salario mínimo en la Zona Libre de la Frontera Norte.
De este modo, en la segunda parte del trabajo, abordamos como fundamento causal básico un proceso de violencia estructural que el capital impone sobre el fondo de consumo necesario de los trabajadores, endémico a un régimen de super explotación del trabajo, y que en Matamoros se agravó a raíz de la supresión del Bono Anual para el año 2019 y con la percepción de los trabajadores de que sus salarios no sufrían modificación positiva y más aún, cuando en los contratos colectivos de trabajo en Matamoros, el salario mínimo se encuentra indexado a los tabuladores salariales. Sobre esta base abordamos en la segunda parte las respuestas del capital encaminadas al rompimiento del estado de Huelga, las cuales se han venido agravando en los históricos días de luchas obreras en Matamoros.

  1. Victorias obreras y huelgas en proceso

A partir del 25 de enero, más de cuarenta mil obreros paralizaron las líneas de producción en 45 empresas de los parques maquiladores en la ciudad de Matamoros. Al día 12 de huelga, los trabajadores de 44 empresas del sindicato (SJOIIM) ganaron sus demandas (Bono anual, 20% de incremento salarial, entre otras). Tres días después (el sábado 9 de febrero), la única empresa en huelga que restaba, cedió ante las exigencias de los trabajadores. El mismo día 9, la prensa comunicó: “Obreros de Matamoros inician huelga en otras 30 empresas”.
Así también, los trabajadores de grandes supermercados y tiendas departamentales como Soriana, Chedraui y Smart, llevaron a cabo “paros escalonados” demandando un incremento salarial de 20%, pago de horas extras, entre otras exigencias. El día 13 de febrero, trabajadores afiliados a otro sindicato (SITPME) de Matamoros convocaron a un paro general denominado “Un día sin obreros”. Además, trabajadores afiliados al Sindicato de Casas de Comercio, obligaron a la dirigencia sindical a emplazar a huelga a la cadena de supermercados Soriana en sus cinco sucursales en Matamoros. Y en la ciudad de Colima, cuyo estado es su homónimo (ubicado al oeste del país), se han registrado paros de cientos de trabajadores en los supermercados Wal-Mart, Bodega Aurrerá, Sam’s Club y Soriana, campeonas en la precarización del trabajo.
En otras ciudades de Tamaulipas, como Victoria y Altamira, los trabajadores se han manifestado exigiendo mejoras salariales. En Victoria, los trabajadores de Springs Window Fashions, maquiladora especializada en la producción de persianas, realizaron un paro parcial exigiendo la renuncia del líder sindical y el incremento salarial de 16%. Y en Altamira, los trabajadores de Dragados Offshore, se manifestaron exigiendo mejoras salariales.
Asimismo, alrededor de 400 trabajadores pertenecientes a tres empresas siderúrgicas de Matamoros (siderúrgica del Golfo, Seyco Joits, y Sistemas Estructurales y de Construcción) suspendieron labores exigiendo un incremento salarial de 20% y un bono de 32 mil pesos, el que se añadiría a un Bono de 16 mil pesos que reciben los trabajadores por concepto de alto riesgo de trabajo y desgaste físico mayor. Los trabajadores, adheridos al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, si bien entablan sus negociaciones colectivas en el mes de abril, han solicitado la inclusión de esta demanda en sus peticiones, de lo contrario emplazarán a huelga.
Hasta ahora, en 80 fábricas han triunfado las demandas obreras. Sólo las empresas Flux Metal, Mecalux, Avances Científicos y Agroquímicos, mantienen el estado de Huelga bajo las mismas demandas (20 por ciento de aumento salarial y bono anual de 32 mil pesos). A estas huelgas en proceso, se añade el contingente de alrededor de 400 trabajadores sindicalizados que desde el 15 de febrero colocó las banderas rojinegras en Arca Continental, embotelladora de Coca-Cola.
Así también, y de modo inédito, bajo la influencia del movimiento obrero de Matamoros, y bajo la presión en el contexto actual de los nuevos lineamientos de la Reforma Laboral actualmente discutida en Audiencias Públicas en la Cámara de Diputados, –que supone entre otros elementos, la democratización sindical–, la Asociación Nacional del Trabajador del Comercio y Oficinas Particulares, afiliada a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), una de las centrales principales del corporativismo retrógrado, ha emplazado a huelga a la empresa Walmart con fecha del 20 de marzo, con la demanda de incremento salarial de 20% y 4% sobre venta para sus 8 mil 500 trabajadores. De estallarse la huelga, impactaría a 121 establecimientos de Walmart ubicados en 10 estados del país, involucrando a 52 establecimientos de Sam’s Club y de Bodega Aurrera, ambos propiedad de la transnacional estadounidense.
Al decir de la propia asociación –que posee 121 contratos colectivos con la empresa–, Walmart no respeta la jornada máxima de ocho horas de trabajo, no paga horas extra conforme a la ley, incurre en despidos injustificados, acoso y hostigamiento laboral y sexual, discrimina a mujeres embarazadas. La mayoría de los trabajadores, el grueso de ellos son mujeres, no tienen Seguridad social, ni participación en el fondo de Vivienda (Infonavit), y son remunerados con salarios entre 14 y 150 pesos por día sin percibir pago de utilidades.
Pese a la ofensiva del capital y sus innumerables escamoteos para romper los estados de Huelga, el poder empresarial ha venido siendo derrotado. De ahí su temor de la posibilidad de generalización de las demandas y luchas obreras. En la segunda parte de este trabajo señalamos la previsibilidad del despliegue de medios y acciones por los cuales el capital buscaría conseguir la disciplina obrera, que se suele designar con el eufemismo de “paz laboral”.

  1. Las respuestas del capital ante el movimiento obrero

Hasta ahora, la respuesta empresarial contra el avance de los intereses obreros se ha manifestado en tres órdenes distintos: a) el castigo a los trabajadores mediante despidos masivos; b) el recurso al outsourcing;c) la ofensiva del capital dirigida a presionar (chantajear) al Estado a que éste se oponga a lo que los empresarios llaman “extorsión sindical”, ofensiva que a su vez se ha trasladado a la actual discusión sobre la nueva Reforma Laboral promovida en nuestros días en el Congreso.

  1. a) Despidos masivos:

Como también lo señalamos, el poder empresarial llevó a cabo multiplicidad de escamoteos a los derechos de huelga. Transgresiones a la ley, y acciones de represión han sido las constantes. Por ejemplo, el atropellamiento a una trabajadora que mantenía junto a sus compañeros un bloqueo a los accesos de la fábrica. Y aún más recientemente, la represión por parte de policías estatales como parte del desalojo al cerco obrero que trabajadores colocaron en la empresa maquiladora Bright Finishing, el cual no surtió efecto, ya que la empresa aceptó conceder las demandas de los trabajadores. [3]
Como la represión y transgresiones a la ley no lograron debilitar el movimiento obrero, las empresas han intensificado los despidos de cientos de trabajadores, los cuales son ahora parte del conflicto capital/trabajo. A principios de febrero la abogada laborista Susana Prieto Terrazas señaló que en la plaza central del municipio “se encontró a 200 trabajadores que dicen haber sido despedidos luego de que levantaron la huelga, con un estallamiento que fue legal; fueron a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, y el procurador, que es el abogado defensor de los trabajadores, les dijo que si habían estado en la huelga las empresas tenían razón en despedirlos”. Ante ello, la abogada laborista y asesora del movimiento obrero advirtió: “Si va a haber despedidos como consecuencia de la huelga, queremos que nos den un listado de ellos, qué porcentaje ya tiene 15 días sin salario y que se les paguen sus sueldos, que reciban su 20 por ciento que lograron y su retroactivo al primero de enero, que se les pague su bono único de 32 mil 252 pesos y su indemnización al cien por ciento”. [4]
En la huelga de trabajadores que hasta hoy continúa en Arca Continental, embotelladora de Coca Cola en Matamoros, además de demandar el llamado 20/32 (20% de incremento salarial y 32 mil pesos de Bono Anual), se exige la reinstalación de 50 de 400 trabajadores que fueron despedidos a raíz del movimiento de Huelga iniciado el 15 de febrero.
De acuerdo a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Justiniani, para el 20 de febrero existían “al menos mil trabajadores despedidos” tras el movimiento de Huelga en Matamoros. [5]
La empresa Joyson Safety Systems, productora de autopartes para BMW, GM, Ford, Jeep y Tesla, cristalizó las amenazas de los empresarios de la industria maquiladora respecto a sus “planes de salida” del estado o del país por los paros laborales. Con un letrero colocado al frente de la maquiladora que señala “Matamoros ¡Muchas Gracias. Adiós”, la empresa puso fin a año y medio de actividades en el estado. La empresa liquidó a 550 trabajadores. Según el alcalde de Matamoros, Mario Alberto López Hernández (MORENA), desde el 12 de enero al 23 de febrero suman “entre dos mil y dos mil 500 despidos”. [6]
Según Juan Carlo Hernández, presidente local de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), “unos 4 mil obreros perdieron sus empleos durante enero y febrero”. Para este representante empresarial, “los despidos en la industria manufacturera fueron respuesta a los paros y huelgas que comenzaron en la segunda quincena de enero”. [7]
Como vemos, el despido masivo es uno de los costos que el capital cobra por su derrota, y que al mismo tiempo utiliza como arma para frenar las luchas de los trabajadores, influenciadas por el movimiento obrero 20/32 en las maquiladoras de Matamoros.

  1. b) La “opción” del outsourcing

El proceso económico denominado tercerización o subcontratación en el que una empresa transfiere actividades, funciones y recursos a una sociedad externa subcontratista y el cual permite, entre otros mecanismos, eliminar obligaciones por concepto de derechos laborales, seguridad social, representación sindical, etc., es una “opción” con la que el capital cuenta para continuar sus tendencias de extensión y profundización de relaciones laborales que erosionan los derechos de trabajadores. Ante la insubordinación obrera y el rebasamiento de la dirigencia sindical oficialista (charra) que permitió la independencia obrera y posibilitó la consecución de las demandas, las maquiladoras de Matamoros contemplan la implementación e intensificación del outsourcing como método de quebrantamiento de la organización y representación de los trabajadores.
Así lo plantea Christian Edoardo Pérez Cossio, quien funge como titular del departamento jurídico de la Federación Estatal de Cámaras de Comercio en el estado de Tamaulipas, cuando advierte que: “muy probablemente es una opción, desgraciadamente el gobierno federal y las políticas laborales implementadas detonarán el outsourcing en esta región fronteriza”. [8]
Sostenemos que la profundización de los procesos de precarización del trabajo, por ejemplo, mediante mecanismos de subcontratación u outsourcing(legalizado mediante la Reforma Laboral de 2012), es una tendencia estructuraldel capital –a nivel mundial, regional y nacional–. Por lo que las empresas maquiladoras de exportación tienen como rasgo general el estar dominadas por sindicatos corporativos pro-empresa o por outsourcing. Desde luego que destaca el caso particular de Matamoros, ya que de los 85 mil trabajadores de la industria maquiladora de este municipio, menos de 2% (mil 500 trabajadores) mantienen relaciones laborales mediante empresas externas, lo que se explica por la peculiar historia del sindicalismo de Matamoros, que tiene más años en la entidad que la propia industria maquiladora, lo cual le permitió, por ejemplo, mayor capacidad de negociación sobre los intereses empresariales. Lo que no es el caso en otras ciudades maquiladoras en donde existe gran fuerza de las condiciones de subcontratación.
En este sentido, es importante señalar que, “la crisis laboral” experimentada en dicho municipio, alimenta condiciones a las empresas para que procedan a la profundización del outsourcingen la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación. Además, le permite a la empresa responder a su derrota mediante este nocivo instrumento de desorganización y control de los trabajadores. Así lo refiere Pérez Cossio, cuando señala que anteriormente a las huelgas “no había necesidad de esta práctica, pero lo que está pasando es un detonante, ya que los inversionistas tienen que buscar esquemas para que sus empresas sean rentables y evitar situaciones como estas en un futuro”. (Ibid)
En conclusión, en el contexto de la nueva Reforma Laboral centrada en la democratización sindical, y, por un lado, ante las bases del sindicalismo corporativo antidemocrático y corrupto, y por el otro lado, ante la extensión y profundización estructural del outsourcing, -que dicho sea de paso, ninguna de las cuatro iniciativas de reforma laboral hasta hoy presentadas contempla la derogación de la anti-obrera Reforma Laboral de 2012 que legalizó los esquemas de outsourcing-, se vuelve necesario, urgente y vital el empuje y la construcción de un sindicalismo democrático, independiente y clasista.
En este cuadro, es relevante señalar que el propio movimiento obrero 20/32 de Matamoros, ha declarado por voz de la abogada Susana Prieto Terrazas, que se orientará a la organización de un Sindicato Nacional [9] . Conoceremos el temperamento con el que se forjará esta nueva etapa del movimiento obrero y la historia nos brindará los alcances de sus luchas y experiencias.

  1. c) La escalada del capital hacia el Estado en la redefinición de la política laboral

El conflicto capital/trabajo en Matamoros ha sido de tal magnitud para los capitales exportadores que ha logrado escalar a las alturas del Estado con el nuevo gobierno mexicano, al que las clases dominantes presionan con el establecimiento del “Estado de derecho” que limite lo que el capital ha denominado como “extorsión sindical”.
Dada la relevancia de esta exigencia de las clases propietarias y la presión de éstas hacia un Estado débil que exhorta a las inversiones de las clases dominantes como “fundamentales para lograr el crecimiento y el bienestar”, nos concentraremos en su análisis en el próximo apartado.

  1. El mundo del trabajo bajo un Gobierno de Reconciliación

Tras el conflicto de Matamoros, las clases dominantes han hecho públicas sus exigencias al Estado, dirigiéndose directamente al poder Ejecutivo. Fue el 18 de febrero cuando los empresarios le manifestaron públicamente sus intereses a la presidencia respecto a los conflictos de Matamoros y su preocupación por la posibilidad de su generalización.
En este día, y en el marco del cambio de dirigencia del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), que conforma a los 60 corporativos más grandes que operan en México, Alejandro Ramírez, presidente (saliente) del CMN, señaló al presidente López Obrador: “el sector privado está preocupado por la huelga de las maquiladoras en Matamoros –que ya se extendió a mil 260 empresas en tres ciudades–, la toma ilegal del magisterio de las vías férreas en Michoacán –que paralizó varias industrias–…”. [10] Según otras fuentes, el propietario de Cinépolis, Alejandro Ramírez, se manifestó a favor de la libertad sindical “pero no a costa de la extorsión de unos líderes que pone en riesgo a 1,200 empresas… como ocurrió en Matamoros. [11] ¿Cuál es la noción de democracia sindical de la clase empresarial?
También en ese mismo día, dentro del marco de la instalación del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, López Obrador señaló que en la generación del crecimiento “no podría hacerlo solo el sector público, solo el Estado. Se requiere de la participación del sector privado y del sector social”. [12] Y también expresó, “En el caso de ustedes [los empresarios], son fundamentales para lograr el crecimiento y el bienestar, pero fundamentalmente el crecimiento, porque es muy importante que se invierta y genere empleos…”. (El Economista, Ibid.)
En el encuentro con el CMN, Antonio Del Valle Perochena, nuevo presidente del CMN, señaló al poder Ejecutivo que “que los empresarios están comprometidos a invertir”, “sin embargo, exigió respeto a las instituciones y el fortalecimiento del estado de derecho para mantener la confianza de los inversionistas”. (Ibid)
Una semana después, el 28 de febrero, en el contexto de la nueva presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) a la que asistió el presidente Andrés Manuel López Obrador, se estableció una especie de “Pacto” entre gobierno y empresarios por alcanzar el “crecimiento de la economía” a una tasa de 4% y la “eliminación de la pobreza extrema”.
Entrevistadas en el diario Excélsior, las principales cámaras empresariales señalaron que entre sus principales “ejes de acción” por concretar y asumir con el gobierno están, “el respeto a los órganos autónomos”, “impulsar inversiones públicas y privadas”, “la prevalencia del Estado de derecho y la paz laboral”, y “certeza jurídica” como mecanismos “que se requieren” para lograr las metas de crecimiento económico. [13]
En síntesis, el mensaje de la oligarquía al nuevo gobierno es claro: dado que el Estado “no puede solo”, si quieres inversión privada, genera “certidumbre”, “paz laboral” y “Estado de derecho”. Tres cartas neoliberales puras y duras que el capital exige al nuevo gobierno mexicano como parte de un “Pacto por el crecimiento” con fondo neoliberal.
Como se puede advertir, el conflicto de Matamoros y las presiones del poder empresarial traslucen el tamaño de la extorsión presente en la estrategia de la oligarquía para doblegar a un Estado débil y dependiente.
Ante las presiones del poder empresarial, el presidente López Obrador ha tenido que manifestarse en dos ocasiones (al menos públicamente) respecto a los conflictos capital/trabajo como el de Matamoros. Su discurso ha sido a favor de la “estabilidad” laboral, el “diálogo” y el “equilibrio” entre la gran empresa exportadora (hegemónica) y los trabajadores.
El 28 de febrero, en su conferencia matutina, el presidente López Obrador señaló: “no se puede lograr en la noche a la mañana, de un día para otro la recuperación de todo lo que perdió el salario en el periodo neoliberal”, por lo que “desde su gobierno se ha pedido a empresas y sindicatos que actúen de manera responsable, de que se dialogue”. Y añadió: “Mi recomendación es que aumenten los salarios pero que también se considere la situación de las empresas, que haya equilibrio”.
Poco más tarde, en ese mismo día, en el encuentro del depositario del Ejecutivo con el Consejo Coordinador Empresarial, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que el aumento salarial “tiene que ser un proceso gradual, que tiene que tomar en consideración no afectar la economía de las empresas, porque es afectar la economía del país”.
Como se observa, la “prudencia” del representante del “gobierno de reconciliación” lo lleva a olvidar las condiciones de superexplotación del trabajo profundizadas en las últimas tres décadas, mismas que influyeron en la depresión crónica del mercado interno y que en buena parte ha sido responsable del estancamiento económico. De este modo, vemos al que fue abanderado de la coalición electoral “Juntos Haremos Historia” apelar a un supuesto “equilibrio” de hoy olvidando la propia historia (de asimetrías entre el capital y el trabajo).
Pero es Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia, quien ofrece los pasos más claros del gobierno mexicano. Romo plantea sin ambages que “ la generación de paz laboral es un elemento crítico para poder tener las condiciones y convertir a México en un paraíso de inversión.” [14]
Una vez instalado elConsejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, de l cual Alfonso Romo funge como coordinador, el también empresario agroindustrial pudo señalar que el gobierno trabaja en la solución del conflicto de Matamoros: “No tengan duda, estamos trabajando fuertemente. Probablemente, al principio hubo un poco de distracción y no se vio la magnitud, pero en las últimas dos semanas la Secretaría del Trabajo junto con la Secretaría de Gobernación y empresarios de Matamoros están sentados en la mesa.” Y añade que, el gobierno se encuentra trabajando “para que esto no se nos salga de cauce, que un tema de una localidad no se reproduzca” (Ibid). Es decir, ¡que un tema de justicia laboral no se reproduzca!
En síntesis, Alfonso Romo y el nuevo Consejo para el Fomento a la Inversión… , dejan ver claramente que no sólo los trabajadores deben “considerar” la viabilidad económica de las empresas, sino que es el propio Estado quien debe adaptarse y generar señales de “estabilidad y confianza” hacia los inversionistas. ¡Es el mismo “mantra” empresarial neoliberal!
3.1 Reforma Laboral: “sin extorsión sindical” y “para la competitividad”
Actualmente se discute en Audiencias Públicas en la Cámara de Diputados una nueva iniciativa de Reforma Laboral. Conforme a la renegociación del TLCAN –hoy T-MEC, en su capítulo laboral, se acordó establecer los principios del Convenio 98 de la OIT y las obligaciones en materia de derechos de sindicación, negociación colectiva, libertad y democracia sindical. Las cuatro iniciativas de Reforma Laboral (MORENA, PRI, PES) están centradas en estas obligaciones de democracia sindical y negociación colectiva, y sólo una, pretende reglamentar el “uso abusivo de la subcontratación” (Reforma, 4/02/2019).
Ahora bien, las presiones de los grandes capitales en su “preocupación” por el avance de las luchas y demandas de los trabajadores de Matamoros, ha escalado a las discusiones sobre la iniciativa de nueva Reforma Laboral. Las presiones del poder empresarial al Estado obedecen a la misma lógica que hemos expuesto.
En el documento “Reforma Laboral para la Competitividad” de Coparmex, (4/03/2019) se establece que, “en México la paz laboral se ha traducido en las últimas décadas, en elemento diferenciado nacional determinante para las inversiones nacionales y la atracción de capital internacional”. [15]
Para Coparmex, la noción de “paz laboral” se encuentra asociada a la drástica reducción del número de huelgas en los últimos doce años, que pasan de 271 (2007), a 68 (2013) y a 17 conflictos laborales en el año de 2017. Ello sin importar las violaciones a los derechos del trabajador o los mecanismos de control político estatal de los que se vale la empresa para impedir movimientos de huelga y la defensa de derechos de los trabajadores.
Lo relevante al capital son las elevadas tasas de explotación reproducidas mediante mecanismos de control y disciplina obrera que denomina “pacificación laboral”, en tanto “elemento determinante” para “la atracción de inversiones nacionales e internacionales”.
Cuando esta poderosa cámara empresarial señala que tal “escenario laboral” ha ofrecido al país “una ventaja competitiva muy importante”, entre las que destaca “la llegada masiva de empresas globales” (Ibid.), acepta a las relaciones de coerción política y autocracia empresarial como decisivas para la “competitividad” del país. Ante ello, le refiere al Legislativo, que la Reforma Laboral centrada en una democratización sindical “será determinante para el futuro de la competitividad de México”. Por lo que exhorta a las Cámaras a lograr un “balance” entre derechos sindicales, “paz laboral” y la “competitividad internacional de las relaciones obrero-patronales”.
En síntesis, que la nueva Reforma Laboral centrada la democratización sindical no deje de subordinarse a los sacrosantos principios de “inversión” y “competitividad”.
Coda 
El movimiento obrero de Matamoros y las luchas de los trabajadores en general se cruzan con un escenario complejo: La ofensiva del capital, su presión sobre el Estado, la discusión y los intereses sobre la nueva Reforma Laboral, las tendencias crecientes de la precarización del trabajo y las figuras de informalidad, inestabilidad, pobreza laboral, etc., y ello en el marco de un Estado neodesarrollista que se erige como “árbitro” más proclive a los “balances” y “equilibrios” entre explotados y explotadores.
Dentro de este escenario permeado por vientos de “continuidad y cambio”, el movimiento obrero asiste a nuevas tensiones entre el sindicalismo corporativista corrupto adherido al antiguo mundo del corporativismo de la CTM, CROC, CNC, etc., y la aparición de nuevos sindicatos y centrales obreras como la Confederación Central Internacional, dirigida por el líder histórico del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, senador Napoleón Gómez Urrutia (MORENA), y ello en un contexto del creciente cáncer del outsourcing.
En este cuadro, se vuelve relevante una reflexión seria y profunda sobre el papel del movimiento obrero y el lugar del sindicalismo mexicano con horizontes de clase, con referenciales antagonistas al capital. Un sindicalismo sustantivamente democrático no puede integrarse al orden institucional, como tampoco puede ser “socio” del capital. El sindicalismo independiente y clasista no puede atarse al Estado. La “servidumbre sindical” del sindicalismo hegemónico está en crisis.
Ricardo Antunes, especialista del movimiento obrero y de las luchas del sindicalismo en América Latina, coloca de modo magistral el desafío actual del movimiento obrero y sindical:
“pienso que los sindicatos de izquierda, los sindicatos de clase, tienen que comprender primero, ¿cuáles son las nuevas formas del trabajo hoy? ¿Quién es la clase trabajadora?: hombres, mujeres, jóvenes, viejos, nativos, inmigrantes, calificados, no calificados, empleados, no empleados, etc. Y, además, ¿en qué sociedad vivimos? Y si los sindicatos profundizan la cuestión acerca de qué sociedad tenemos, llegarán a la conclusión, en este siglo XXI, de que el capitalismo es inviable para la humanidad. Entonces, es necesario preguntar ¿qué queremos? Porque esto repone la cuestión del socialismo. Yo pienso que es un desafío de los sindicatos reflexionar qué será el socialismo del siglo XXI. Y no, como algunos plantearon en el pasado, que ´los sindicatos se dedican al sindicalismo y los partidos a la política´ –y la burguesía, que divide las cosas, domina el mundo. Los sindicatos tienen que pensar la lucha concreta e inmediata y, al mismo tiempo, para dónde vamos”. [16]
La democratización del mundo del trabajo no puede ser sustantiva si no hacemos nuestro este paradigma de reflexiones y estos desafíos. El histórico movimiento obrero de Matamoros nos ha abierto el camino. 

Notas
[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252243&titular=significados-de-las-hist%F3ricas-huelgas-de-matamoros-2019-
[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252846&titular=significados-de-las-hist%F3ricas-huelgas-de-matamoros-2019-(ii)-
[3] Julia Le Duc, “Maquiladora donde golpearon a obreros da aumento”, La Jornada, 21/02/2019, https://www.jornada.com.mx/2019/02/21/estados/027n2est
[4] Sanjuana Martínez, “Mantienen maquiladoras régimen de esclavitud, afirma Susana Prieto”, La Jornada, 3/02/2019, https://www.jornada.com.mx/2019/02/03/politica/009n1pol
[5] El Economista, 20/02/2019, https://www.eleconomista.com.mx/estados/Movimientos-de-huelga-en-Tamaulipas-han-dejado-1000-despidos-de-trabajadores-Luisa-Alcalde-20190220-0089.html
[6] Antonio Sosa, “Maquiladoras se van de Matamoros tras 42 días de paros y huelgas”, El Sol de México, 23/02/2019, https://www.elsoldemexico.com.mx/finanzas/maquiladoras-se-van-de-matamoros-tras-42-dias-de-paros-y-huelgas-3097917.html
[7] Julia Le Duc, “Coparmex: 4 mil despidos en Matamoros desde enero; vendrán más”. La Jornada, 1/03/2019. https://www.jornada.com.mx/2019/03/01/estados/027n3est
[8] Antonio Sosa, “Maquiladoras de Matamoros, en camino al outsourcing”, El Sol de México, 21/02/2019, https://www.elsoldemexico.com.mx/republica/sociedad/maquiladoras-matamoros-3088471.html
[9] Antonio Sosa, “Gestan otro sindicato nacional por crisis en Matamoros”, El Sol de México, 22/02/2019, https://www.elsoldemexico.com.mx/republica/sociedad/sindicato-nacional-matamoros-3093646.html
[10] “Ofrecen los empresarios superar la confrontación y respaldar plan económico”, La Jornada, 19/02/2019, https://www.jornada.com.mx/2019/02/19/politica/004n1pol
[11] Lilia González, “Élite empresarial pide a AMLO aplicar la ley en huelgas y bloqueos”, El Economista,19/02/2019, https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Elite-empresarial-pide-a-AMLO-aplicar-la-ley-en-huelgas-y-bloqueos-20190219-0031.html
[12] Alonso Urrutia y Julio Reyna, “Presenta AMLO estrategia para lograr el desarrollo económico”, La Jornada, 19/02/2019, https://www.jornada.com.mx/2019/02/19/politica/003n1pol
[13] “Líderes empresariales afinan el plan para crecer 4%”, Excelsior, 1/03/2019, https://www.excelsior.com.mx/nacional/lideres-empresariales-afinan-el-plan-para-crecer-4/1299298
Francisco Cervantes, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) señaló que la meta de crecimiento al 4% “es posible de concretarla si se garantiza la prevalencia del Estado de derecho y la paz laboral”. Gustavo de Hoyos Walther, presidente de Coparmex, expuso que para alcanzar la meta de crecimiento “es necesario que el gobierno federal también se comprometa a respetar los órganos autónomos, ya que ello es un catalizador básico de confianza para la inversión”. (Ibid.)
[14] Pascal Beltrán del Río, “Crecimiento, la más alta prioridad”, Excelsior, 21/02/2019, https://www.excelsior.com.mx/nacional/crecimiento-la-mas-alta-prioridad-alfonso-romo/1297727
[15] https://coparmex.org.mx/reforma-laboral-para-la-competitividad/
[16] Ricardo Antunes, “Nueva morfología del trabajo”, Entrevista, La haine, 05/03/2008.
https://www.lahaine.org/est_espanol.php/nueva_morfologia_del_trabajo_entrevista9
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253515

Fallida política laboral de la 4T

 
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PABLO RUIZ MEZA
28.01.2019/03:47
Ni en los perores tiempos del régimen priista, una huelga de las dimensiones como la estallada en Matamoros, Tamaulipas , se había registrado por una nula o mala atención de las autoridades del trabajo.
No es un tema menor, se trata de 30 mil trabajadoras y trabajadores de la industria maquiladora fronteriza que demandan el 20 por ciento de incremento salarial, así como un bono anual de 32 mil pesos por trabajadores.
Rebasadas las autoridades laborales locales, pero ante la actitud omisa e ineficiente de la titular de la STPS, el conflicto rebasó a las autoridades locales, porque uno de los motivos fue el decreto de incremento del 16 por ciento a los salarios.
Se trata de la primera huelga en el gobierno de la cuarta transformación, un régimen sin política laboral y tolerante a las reglas impuestas por los sindicatos el Congreso del Trabajo controlado por el viejo sindicalismo corporativo del PRI, hoy el principal aliado del gobierno.
Los sindicatos regulados por el Apartado B, del artículo 123 de la legislación laboral, es otra muestra del desastre de política laboral fallida, esta última relacionada con los maestros de la CNTE en Michoacán, el brazo violento aliado del gobierno.
El reclamo de salarios adeudados a maestros michoacanos motivó una escalada de boicot a la red ferrorviaria de aquel estado, que afectó a la economía de esa entidad y de la región, en abierto ataque a las vías de comunicación, pero con la permisibilidad y complacencia del gobierno.
La novatez y tolerancia de las secretarias de la STPS y Segob, Luisa María Alcalde y Olga Sánchez Cordero, definen el estilo del nuevo gobierno; los conflictos laborales de las maquiladoras en Matamoros, y del magisterio, en Michoacán, debieron haberse evitado.
Pero la política de fronteras abiertas al sur del país, con el ofrecimiento del gobierno mexicano a visas de trabajo, es una alerta más de la política desordenada en material laboral, porque para la Segob es muy fácil ceder oportunidades de empleo a centroamericanos, cuando la desocupación de la mano de obra mexicana es brutal.
Todo este desastre de política laboral y migratoria, sin considerar el rezago en los tribunales laborales, pendientes de sentencia.
pablo.ruiz@milenio.com

https://www.milenio.com/opinion/pablo-ruiz-meza/nada-personal/fallida-politica-laboral-de-la-4t

Evidencian a sindicatos

Reforma | Lunes 29 Octubre 2018

Reforma / Reforma /
Ciudad de México— La simulación sobre la vida sindical al interior de las empresas que operan en México ha salido a flote.
Lo anterior se derivó de la inclusión de un capítulo laboral en el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la aprobación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Bajo la figura de contrato de protección operan los llamados sindicatos blancos, que son aquellos que supuestamente se encuentran inscritos, pero no representan a los trabajadores ni presentan actividad.
También propician que asociaciones que se dicen sindicatos hallen una forma de negocio a través de la extorsión, como ocurre en la construcción, donde amenazan con huelgas si se niega una contribución.
«Se está rompiendo el paradigma y la opinión casi generalizada de que cómo estábamos, estábamos muy bien. Que la paz social se garantiza con el tipo de sindicalismo que tenemos, por un lado un sindicalismo tradicional cada vez más débil, lo que se llamaba sindicalismo corporativo, que cada vez agrupa a menos gente, y otro sindicalismo de papel que tiene muchos contratos colectivos de trabajo y no tiene trabajadores, que son los de protección», describió Pablo Franco.
El secretario general de Asuntos Colectivos de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) dijo que se calcula que más del 90 por ciento de los contratos en el País son de protección.
Advirtió que no se tiene certeza de cuántos de ellos existen, ya que se encuentran dispersos en las Juntas Locales de Conciliación.
Además que el sindicato de protección es un modelo de negocio controlado cada vez más por abogados patronales.
Según el capítulo laboral del T-MEC, hay disposiciones específicas para México como garantizar el derecho de los trabajadores a participar en actividades de negociación colectiva y a formar o afiliarse al sindicato que elijan.
También establecer órganos independientes e imparciales para registrar elecciones sindicales y resolver disputas relacionadas con contratos colectivos y garantizar la transparencia de los mismos, entre otros.
Abogados advierten que el capítulo laboral del T-MEC reproduce el contenido incluido en el TPP, el cual es acorde con los cambios constitucionales hechos en México, pero aún falta cambiar la legislación secundaria.
Ricardo Martínez, abogado laboral, consideró necesario que las empresas mexicanas lleven a cabo un análisis de su estrategia sindical, sobre todo aquellas que cuentan con un contrato colectivo de trabajo «no activo» o de protección.
https://diario.mx/Economia/2018-10-29_5eefe0e8/evidencian-a-sindicatos/?fbclid=IwAR1vsAiC-R-jDKeXOLkWlXUhOxcgzRqdrrLNPPcaxYvWF5EvJmJeH6gYVDI