#25N: Trabajadoras no denuncian violencia por temor a represalias y falta de protocolos

Apenas una de cada 10 mujeres víctimas de violencia interpone una queja, además, la mayoría de las empresas carece de mecanismos para ello. La gravedad de esto radica también en que las agresiones en el ámbito laboral repercuten directamente en sus vidas privadas.

Los movimientos feministas han logrado que más mujeres denuncien las violencias que viven, pero hace falta que las instituciones públicas y privadas hagan su parte. “Es importante que en nuestros contratos laborales, pero también en el pacto social, tengamos una seguridad de no represalias”, expresa Carolina Rivas Herrera, investigadora de El Colegio de México (El Colmex).

El 90% de las mujeres víctimas violencia no recibe apoyo, no interpone quejas ni denuncias, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh). No lo hacen porque “creen que fue algo sin tanta importancia, pero también porque no existen o no se han fortalecido los mecanismos institucionales para hacerlo sin recibir represalias”, de acuerdo con la misma investigación, dice la especialista en economía laboral y economía del desarrollo.

Este 25 de noviembre volvemos al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con un acumulado de 695 feminicidios en 2022, hasta septiembre pasado. Las cifras más recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran además 2,136 asesinatos intencionales de mujeres.

En 2021, al menos 7.9 millones de mujeres experimentaron violencia laboral, según la Endireh. El problema creció 44%, pues en 2016 más de 5.5 millones de reportó haber sufrido algún tipo de agresión en ese ámbito.

Sin embargo, aunque la violencia sea cometida en espacios fuera del trabajo, sus efectos no están separados y a veces las agresiones que viven las mujeres de un lado alimentan a las que experimentan del otro.

El costo más alto que pagamos por esto es la pérdida de vidas, 10 feminicidios diarios en México, estima la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero antes, hay un largo camino de daños que también son económicos y laborales, por ello el tema también les incumbe a las empresas.

Razones para involucrarse en el tema

“La violencia de pareja y la violencia sexual son el resultado de factores que se producen a nivel individual, familiar, comunitario y social que interactúan entre sí”, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Uno de esos factores, agrega, es “el escaso acceso de la mujer a empleo remunerado”. Es decir, lo que sucede en el ámbito laboral repercute en el ámbito privado.

En México, la negativa de contratación o el despido por embarazo es la principal queja que sigue recibiendo el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Cuando una empresa deja fuera a una mujer por ese motivo, contribuye a que ella pueda ser violentada en casa, pues la dependencia económica evita que puedan salir de esa situación.

Los derechos laborales tienen una perspectiva de derechos humanos en general, pero quizá en mayor grado para las mujeres, considera Carolin Rivas. “En otros países probablemente la batalla principal es para cerrar la brecha salarial o romper los techos de cristal. En México, como en muchos de América Latina, hay que alzar la voz porque nos estamos jugando la vida”.

Esto no quiere decir que en nuestro país no tengamos esos problemas, al contrario. La desigualdad de salarios entre mujeres y hombres llega hasta 33% en industrias como la de medios de comunicación, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). El punto es que acá el no poder ejercer a cabalidad los derechos laborales le hace el camino más fácil a los feminicidas.

Pero el desempleo general también tiene incide en la violencia de género. Un estudio del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos concluyó que, “a nivel del hogar, se relacionó con el comportamiento abusivo” de los hombres hacia las mujeres.

Un hallazgo importante de la investigación es que el dominio que ganan los hombres sobre las mujeres difícilmente se revierte cuando la economúa mejora. “Los rápidos aumentos en la tasa de desempleo incrementaron el comportamiento controlador de los hombres hacia sus parejas, incluso después de ajustar el desempleo y las dificultades económicas en el hogar”, señala el reporte Violencia de pareja íntima en la Gran Recesión.

Medidas que nos convienen a todos

“La cultura de alzar la voz, de denunciar, de estar concientes cuando algo no está bien ha crecido. Y eso es una gran ventaja y nos da mucha fortaleza. Pero las instituciones deben proveer mecanismos para que no sufran represalias por hacerlo, mecanismos de confidencialidad y de protección a las víctimas en tanto el proceso investigación avanza”, señala la economista Carolina Rivas.

De nuevo, citando los resultados de la Endireh, “el 73% de las mujeres no tiene conocimiento de protocolos y medidas de atención contra la violencia hacia las mujeres”. Muchas veces es porque no tiene acceso a la informacion, pero también es debido a que en realidad en su trabajo no existen los mecanismos, agrega.

Esto también se entiende porque muchas mujeres laboran en el sector informal entonces no hay manera de proceder institucionalmente para disminuir esas violencias y es gravísimo”.

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia señala de qué manera ocurre la violencia laboral. Y la Ley Federal del Trabajo (LFT), en el artículo 132, establece como una de las obligaciones de las empresas implementar “un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso u hostigamiento sexual, así como erradicar el trabajo forzoso e infantil”.

Sin embargo, muchas empresas siguen sin cumplir con ese ordenamiento. Tendrían que hacerlo porque las mujeres tienen derecho a vivir una vida, apunta Carolina Rivas. Si ese argumento por sí solo no es suficiente, agrega otro: “Para que una persona dé su máxima eficiencia y sea productiva debe tener todas la condiciones adecuadas”.

Pero si una persona tienen ansiedad causada por algún tipo de violencia, “por supuesto que no podrá producir igual. Y eso es una pérdida económica para los centros laborales y para todo el país. Luchar por los derechos de las mujeres nos conviene a todos y todas”.

La violencia de género sindical, atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres

En un escenario de violencia de género, ha cobrado especial importancia la que se ejerce en política sindical, lo que atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres trabajadoras simplemente por su condición de serlo.

En un escenario de violencia de género, ha cobrado especial importancia la que se ejerce en política sindical, lo que atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres trabajadoras simplemente por su condición de serlo.

En el marco del Conversatorio, “La violencia contra las mujeres. Fenómeno social desde una mirada sindical y de género”, especialistas abordaron el tema de la violencia contra las mujeres, la cual no sólo se registra en los ámbitos del hogar y las calles, sino que es un fenómeno que se reproduce en los centros laborales y en los sindicatos, ante lo que se hace urgente transparentar y atender esta realidad tan importante.

La democracia está incompleta si las mujeres no ejercen ni participan en la democracia sindical, aseguró Aleida Hernández, investigadora de la UNAM, quien dio a conocer cifras relevantes sobre el tema. De acuerdo con la OIT, hay una desproporción entre el número de mujeres que ocupan algún cargo de dirección sindical y el número de afiliadas.

Por su parte, según la Cepal, hay una tasa de representación en los órganos sindicales del 28% en el mundo, y de 30% en Latinoamérica, mientras en puestos más altos de dirección sindical es casi inexistente. Estadísticas de la Confederación Europea de Sindicatos, indican que sólo 4 de 43 presidentes de Confederaciones son mujeres, mientras en México, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la cifra es de 8 de cada 100, lo que significa que solo el 8.6% de las organizaciones gremiales que cuenta con participación de mujeres trabajadores a ese nivel.

Otras cifras señalan que las mujeres tienen presencia en 275 secretarías generales de sindicatos, 39 Federaciones y una confederación. La elección de mujeres ha variado, pasando de 3 mujeres electas en 2010 a 27 en 2018; mientras que en 2019 sumaron 35.

La mayor participación de mujeres se registra en los sectores servicios, educación, industria y textil, principalmente.

Una muestra clara de que el mundo sindical es un espacio “hipermasculinizado”, es el hecho de que los hombres encabezan 2,981 sindicatos; 493 federaciones y 46 confederaciones.

Erradicar la violencia contra las mujeres, es un desafío para la democracia en México, aseguró. Ninguna mujer que decida representar los intereses de la clase trabajadora debe tener obstáculos para ejercer sus derechos políticos. Si bien muchas feministas han estudiado el marco jurídico del tema, el problema no es un tema legal, sino de estructuras y cultura patriarcal y de un no a la discriminación.

En el conversatorio organizado por la Red Mexicana de Sindicalistas se presentó el documento, “La violencia política de género en los sindicatos. Desafíos para la democracia en México”, el primero en su género que permite visibilizar lo que sucede en los sindicatos y abonar en el estudio de esta situación, además de sentar las bases para la formación política de las mujeres sindicalistas, así lo expresó la autora, Claudia Domínguez Hernández, quien destacó la importancia de la ratificación del Convenio 190, lo cual abre la puerta a las mujeres para hacer valer sus derechos como trabajadoras y sindicalistas. Aseguró que no se podrá lograr la igualdad sustantiva si no se combate la violencia contra las mujeres.

En su oportunidad, Rosana Guevara Ramos, SITUAM, expuso su caso de violencia como secretaria general de un sindicato frente al SITUAM. Señaló que la forma de enfrentar la violencia contra las mujeres en los sindicatos sería haciendo una lectura sociológica, cuestionar la normalización, tomar acciones contundentes, protegerse y ser precavidas, pero resistir, compartir la experiencia y acciones con otras mujeres.

Por su parte, Isabel Lucía Rubio Rufino, destacó que una de las principales aportaciones del Convenio 190, es generar mecanismos eficaces de acceso a la justicia en casos de violencia laboral. Agregó que ahora estamos ante un panorama legislativo neutral que no discrimina a las mujeres desde la ley. Se refirió a las prestaciones de licencias de maternidad y paternidad, las cuales no han sido repartidas de manera igualitaria.

Por: María Del PIlar Martínez / El Economista

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/La-violencia-de-genero-sindical-atenta-contra-la-seguridad-y-la-salud-de-las-mujeres-20221125-0044.html

Pendiente, incorporación de mayor número de mujeres al empleo formal

Pese a los avances en materia laboral en lo que va de este sexenio -una reforma laboral que propicie la democracia sindical, un aumento sostenido del salario mínimo y el fin de la subcontratación- quedarán pendientes como la incorporación de un mayor número de mujeres al empleo formal, poner fin a la discriminación salarial y avanzar en la paridad en los órganos de dirección de los sindicatos.

En estos puntos coincidieron las dos figuras principales del “Encuentro por la transformación del sindicalismo: CIT-CDMX”: el senador y dirigente del sindicato minero Napoleón Gómez Urrutia y el exdiputado Alfonso Ramírez Cuéllar, presentado como “representante personal” de la “amiga de los trabajadores” Claudia Sheinbaum.

El escenario del encuentro, para el cual se anunció la presencia de “importantes dirigentes” de “más de 12 sindicatos significativos para la lucha laboral en la Ciudad” fue la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En el presídium estuvieron tres dirigentes de sindicatos pequeños, superados en número por legisladores y legisladoras de Morena.

Prácticamente no se habló de la “lucha laboral” en la capital, pues el evento en realidad fue para sumar a Gómez Urrutia al listado de dirigentes sindicales que han expresado su apoyo a la eventual candidatura de la jefa de Gobierno.

“Estamos reconstruyendo el sindicalismo de nuestro país”, dijo Ramírez Cuéllar, quien afirmó que las bases de ese cambio fueron el triunfo electoral de Morena en 2018 y una “presión internacional muy grande” que dio lugar a nuevas reglas en el mundo del trabajo.

Ramírez Cuéllar es promotor de la candidatura de Sheinbaum y está encargado, entre otras cosas, de la relación con los gremios más importantes. Hace unas semanas concertó una reunión similar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y sostiene también tratos en los sindicatos del Seguro Social y de electricistas (SUTERM).

“Ya viene la sucesión presidencial… Claudia Sheinbaum representa la continuidad de muchas transformaciones” y “derechos conquistados” en lo que va de este sexenio, dijo también el ex dirigente de El Barzón, frente a un público integrado por dirigentes sindicales, mineros y trabajadores del INBAL y el ISSSTE, entre otros.

“¡Es un honor estar con Napoleón!”, gritaron un par de veces los mineros con playeras rojas, bordadas con el rostro del presidente de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT).

Gómez Urrutia hizo una pieza oratoria entre la improvisación anecdótica y la lectura de algunas líneas que llevaba preparadas.

Recordó, por ejemplo, que hace 15 años se reunió, en Phoenix, Arizona, con Leo Gerard, dirigente del United Steelworkers, con quien compartió la idea de que frente a la globalización de las empresas era preciso “hacer algo diferente, porque si no, en 10 o 15 años vamos a desaparecer los sindicatos”.

Hasta la fecha, ese gremio, con miembros en EU y Canadá, considera al dirigente minero mexicano su principal aliado en este país.

“Tenemos más de 3 millones y medio de trabajadores inscritos en nuestra organización”, presumió Gómez Urrutia, quien hizo un llamado a la unidad de los trabajadores porque “quienes se resisten al cambio buscan dividirnos”.

Por: Arturo Cano / La Jornada

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/24/sociedad/pendiente-incorporacion-de-mayor-numero-de-mujeres-al-empleo-formal/

La violencia política contra las mujeres es un obstáculo para la democracia sindical: RMS

La autora de la investigación investigación “Violencia política contra la mujeres en los sindicatos: un desafío para la democracia en México”, Claudia Domínguez propuso la creación de unidades para la igualdad entre hombres y mujeres y comités que permitan generar la normativa interna en la empresa con el objeto de generar el piso mínimo para el acceso a todos los derechos para todos con programas de trabajo para la igualdad.

Si bien se han incluido en la Ley Federal de Trabajo normas que buscan una mayor equidad y paridad de género en las organizaciones sindicales, permanece una realidad que impide a las mujeres llegar a las directivas sindicales, pues “la violencia política sindical por razones de género, es una clara traba que enfrentan las mujeres durante la contienda o el desempeño de un cargo de directiva sindical”.

Así lo expuso Claudia Domínguez, en la presentación de la investigación “Violencia política contra la mujeres en los sindicatos: un desafío para la democracia en México”, elaborada por la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS), en donde detalló que hay una desproporción entre el número de mujeres afiliadas y de mujeres dirigentes sindicales en puestos de decisión, pues apenas 28% -en el mundo- están en órganos en donde se toman decisiones; mientras que en América Latina es el 30% la presencia de mujeres en puestos más altos de la dirección sindical.

Dominguez destacó que “el nuevo modelo laboral en México exige a las organizaciones sindicales que en sus estatutos establezcan que mujeres trabajadoras puedan contender y desempeñar cargos en la directiva sindical”.

No obstante, los avances son mínimos, datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) revelan que de 2019 a la fecha la participación de las mujeres en directivas sindicales pasó de 8.6% a 10.5%. En 25 estados hay presencia de mujeres líderes de sindicatos, en los siete restantes es nula.

La Dirección General de Registro de Asociaciones apuntó que de un total de 4,180 asociaciones sindicales, 443 son las mujeres quienes encabezan la secretaría general; mientras que 285 son secretarías seccionales.

Tras señalar que este es el primer documento que contempla la reflexión sobre la violencia política que se vive en el mundo sindical, Inés González, de la Red de Mujeres Sindicalista, expuso que “estamos haciendo un esfuerzo por tener estos documentos para tener insumos para discusiones, al que se suma el documento del Convenio 190 de la OIT, en donde se habla sobre la violencia en el mundo de trabajo”.

A su vez, Domínguez destacó que “la participación de las mujeres en la vida sindical contribuye a fortalecer su condición al interior de los centros de trabajo, mejora su remuneración, trato, formación y liderazgo y contribuye a la democracia interna”.

Jocabeth Galindo, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de Nacional Financiera, destacó que “en algunas organizaciones sí se cumple la paridad, pero no hay participación equitativa de la mujer, como tampoco hay mecanismos efectivos para evitar la violencia. Si esto continúa habrá una democracia sindical simulada”.

Por lo que Claudia Domínguez propuso la creación de unidades para la igualdad entre hombres y mujeres y comités que permitan generar la normativa interna en la empresa con el objeto de generar el piso mínimo para el acceso a todos los derechos para todos con programas de trabajo para la igualdad.

Para ello, presentó una agenda, que a la vez se convierten en grandes retos para las mujeres sindicalistas, enfocados a la demanda de mecanismos, mayor comunicación, y fortalecer el activismo.

Por: Pilar Martínez/ El Economista

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/La-violencia-politica-contra-las-mujeres-es-un-obstaculo-para-la-democracia-sindical-RMS-20221024-0060.html

 

Acoso sexual en el transporte público: ¿Cómo afecta la empleabilidad de las mujeres?

Las agresiones más recurrentes son “tocamientos, fotografías sin consentimiento, muestra de genitales, fricción de genitales y majaderías sexuales”. Este tipo de violencia impacta directamente en el desempeño laboral de las mujeres, destaca Nadine Gasman.

Mujeres y hombres usamos el transporte público de manera distinta y el trabajo de cuidados es una de las determinantes en la diferencia. Por ejemplo, las mamás trabajadoras antes de llegar a su empleo pasan a la guardería o a la escuela y al término de su jornada recogen a sus hijos o hijas. Algunas mujeres salen del trabajo y van al supermercado, a un taller de capacitación, de algo que les cause interés, o a una reunión social. Pero hay otra gran diferencia: el acoso sexual en esos trayectos.

Una encuesta que ONU Mujeres realizó en el 2018 señala que en la Ciudad de México “el 96% de las mujeres han sido víctimas por lo menos una vez de algún acto de violencia en el transporte público, desde agresiones verbales, contacto físico forzado o persecución”. Y en nueve de cada 10 casos quienes las agredieron fueron hombres.

Esa violencia diaria, que afecta más a mujeres y población LGBTIQ+, “impacta en el mercado de trabajo”, dice en entrevista Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Quienes pueden hacerlo, cambian sus horarios laborales para no volver de noche a casa o procuran salir a tiempo. Pero si en su centro laboral se ve mal salir a su hora, eso les restará puntos.

“Muchas mujeres buscan trabajos cercanos a su casa”, aunque éstos no siempre tengan las mejores condiciones laborales, dice la funcionaria federal. “La exposición diaria a las agresiones en el transporte público realmente es difícil”, enfatiza.

La mayoría de los datos sobre este problema están centrados en el Metro de la Ciudad de México, y esto es lo que sabemos: las agresiones sexuales más recurrentes son “tocamientos, toma de foto o video sin consentimiento, muestra de genitales, fricción de genitales y majaderías sexuales”, según el reporte Atención y prevención del acoso sexual en el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM), del Instituto Belisario Domínguez del Senado.

Ahora imaginemos cómo es llegar al centro laboral y comenzar a trabajar, iniciar el día con el impacto de haber sido violentada de alguna de esas maneras.

Lineamientos para atender el acoso en el transporte

En México, las mujeres realizan 10 millones de desplazamientos diarios, de los cuales 74% es en transporte público, según la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

De acuerdo con en el artículo ¿Tienen mejores empleos las mujeres con acceso a transporte público rápido y seguro?, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las mujeres en la región “tienen menos probabilidad de acceder a un vehículo privado y utilizan el transporte público con mayor frecuencia que los hombres”.

Las autoras y autores del texto, Patricia Lynn Scholl, Patricia Yañez-Pagans, Oscar Mitnik, Daniel Martínez y Edgar Salgado, agregan que los viajes largos disminuyen la probabilidad de que las mujeres tengan trabajos remunerados.

Sobre el problema del acoso sexual en el transporte, los gobiernos han puesto en marcha algunas iniciativas, como la separación de vagones exclusivos para mujeres e infancias. En el caso de México, la NOM-035 sobre Factores de riesgo psicosocial en el trabajo contempla los acontecimientos traumáticos severos, por ejemplo, los asaltos con violencia en el trayecto.

Recientemente la Sedatu y el Inmujeres lanzaron los Lineamientos nacionales para atender y prevenir el acoso sexual en el transporte público. Estos “ponen a las víctimas en el centro e involucra a las personas usuarias para que no se queden en silencio ante una agresión a otra persona”, dice Nadine Gasman.

Según el documento, los análisis estadísticos sobre la movilidad han dividido los viajes en dos tipos: los productivos, que son los traslados a la escuela o al trabajo, y los no productivos, que son todo el resto.

Pero la urbanista española Inés Sánchez de Madariaga definió a estos últimos como “movilidad del cuidado”, porque en realidad están asociados al trabajo de cuidado no remunerado. Este tipo de viajes “no productivos” representan para las mujeres entre el 48 y el 50% de los que hacen al día y para los hombres, el 21 por ciento.

En cambio, la tasa de viajes al trabajo en transporte públicos es de 54% para los hombres y 27% para las mujeres. Pero es que sólo 43% de las mujeres en edad para trabajar tiene empleo, mientras que en el caso de los hombres es el 74 por ciento, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Para crear los lineamientos, la Setadu y el Inmujeres contaron con la colaboración de una ruta concesionada de autobuses en la Ciudad de México. “Eso nos dio la visión de lo que pueden y no pueden hacer”, explica Nadine Gasman.

La parte de la prevención, dice, está en la colocación de carteles informativos que “interpelan a los hombres para que se den cuenta que lo están haciendo es acoso”. En algunas paradas de la Ciudad de México se están colocando botones de pánico, asegura.

Los lineamientos también indican que primero “hay que poner a la víctima en un lugar seguro y accionar dependiendo de lo que ella quiera hacer, ya sea bajar al agresor o llamar a la policía. Es un modelo que corresponsabiliza a las personas usuarias del transporte público, las dueñas de una concesión, las conductoras y las autoridades”.

Por: Blanca Juárez / El Economista

Foto: Especial (Shutterstock)

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Acoso-sexual-en-el-transporte-publico-Como-afecta-la-empleabilidad-de-las-mujeres-20220905-0102.html

Violencia laboral contra las mujeres aumentó 44%, casi 8 millones han sido agredidas

En el ámbito laboral, la violencia sexual es la más común. La Endireh del Inegi reporta violaciones y abusos sexuales, acosos y hostigamientos, intimidaciones y denostaciones por haber obtenido un logro profesional entre las conductas violentas más comunes en los centros de trabajo.

Al menos 7.9 millones de mujeres en México han vivido violencia en el trabajo, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2021. Son 2.4 millones más que en 2016, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó las últimas cifras sobre el tema y reportó que 5.5 millones de trabajadoras habían sufrido agresiones.

Es decir, más del 20% de las mujeres trabajadoras han podido reconocer algún tipo de violencia laboral en su contra. “Muchas veces minimizamos las agresiones para no ser la intensa, la loca. O para evitar que te digan que estás ‘en tus días’ cuando pones un límite o reclamas por algo que te dijeron o hicieron”, dice María Elena Esparza Guevara, asesora honoraria del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México.

Pero otras veces “no sabemos si lo que nos ocurrió fue una agresión”, o qué tan grave fue ésta. Por eso es importante nombrar las violencias. Uno de los grandes logros del movimiento #MeToo fue precisamente ponerle nombre a esos actos, así muchas mujeres y personas no binarias supieron que aquel episodio que vivieron en los espacios laborales se llamaba acoso, hostigamiento.

Y en los relatos ajenos, algunas descubrieron dolorosamente que lo que les había ocurrido se llama violación sexual. La Endireh 2021 informa de tres tipos de violencia en el trabajo: psicológica, física y sexual. Esta última es la más común, pues más de 5.7 millones (73%) la han vivido. De ellas, más de 615,000 mujeres han sido violadas o han sufrido un intento de violación en el ámbito laboral, y casi 2 millones más han sentido miedo de ser víctimas de un ataque sexual.

Esa última cifra, 2 millones, es también el número de mujeres que han sido abusadas sexualmente de diferentes maneras: al 88% la han manoseado, tocado, besado o se le han arrimado, recargado o encimado sin su consentimiento. Al 27% alguien le mostró sus genitales o se los tocó frente a ella. Y el 5% ha sido obligada a mirar escenas de actos sexuales o pornográficos, ya sea en fotos, revistas, videos o películas pornográficas.

Otras 2 millones han sido acosadas u hostigadas sexualmente. A casi 1.9 le han propuesto o insinuado tener relaciones sexuales a cambio de mejoras o beneficios en el trabajo. Casi 900,000 recibieron represalias por haberse negado, por ejemplo, les limitaron sus posibilidades de mejora o promociones, intentaron despedirlas o las despidieron, las congelaron o las cambiaron de lugar.

La intimidación sexual es otra manera de violencia sexual que más de 4.8 millones de mujeres y personas no binarias han sufrido en el trabajo. Al 77% le han dicho palabras ofensivas de tipo sexual y al 30% le han enviado mensajes o publicado comentarios con insinuaciones sexuales, insultos u ofensas a través WhatsApp, correo electrónico o redes sociales como Facebook y Twitter.

¿Cómo detectar si eres violentada o estás violentando?

“Algunos de los mandatos de género son la sumisión y la casi obligación de ser agradables”, eso le dificulta a muchas señalar alguna agresión en el trabajo, por lo que éstas pueden ir creciendo, dice María Elena Esparza.

Pero hay varios instrumentos legales que nos protegen. Uno de ellos es Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en el artículo 10 habla sobre la violencia en el ámbito laboral y docente: “Se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral, docente o análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica”. La violencia “daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad”. Puede ocurrir una sola vez o en una serie de eventos

El artículo 3 Bis de la Ley Federal del Trabajo (LFT) define al acoso como la violencia que viene de un compañero o compañera del mismo rango. Y el hostigamiento es cuando la ejerce alguien con una jefatura o un cargo más alto que la víctima.

Según la Endireh, más de 4.8 millones de mujeres pudo identificar algún tipo de violencia psicológica. De ellas, a 2.4 millones las han hecho sentir menos o mal por ser mujer, a casi 1.9 millones las han ignorado o no las tomaron en cuenta por su condición de género y a 2.1 millones les han hecho comentarios acerca de que las mujeres no deberían trabajar.

María Elena Esparza explica algunas formas en las que nos podemos dar cuenta que alguien nos hace menos es cómo nos nombran. “En muchos espacios laborales es común que a los hombres les llamen por su cargo o su grado académico: el licenciado, el ingeniero, el director general. Sin embargo, a muchas trabajadoras les dicen ‘la niña’, ‘la niña de sistemas’, la ‘niña de RH’, o señorita, linda”.

Otro dato muy importante que nos brinda el documento del Inegi, es que muchas mujeres que han tenido algún logro, por mínimo que sea, ha escuchado esta frase: fue porque tuvo relaciones sexuales con algún superior. Los resultados de la encuesta señalan que al menos 1.8 millones de mujeres se han enterado de ese tipo de comentarios que denostan su trabajo.

Si tus comentarios y aportaciones son ignorados son otra señal que no debes dejar pasar, dice la comunicóloga y feminista. De 30 tipos de agresiones que contempla el violentómetro del Instituto Politécnico Nacional (IPN), ignorar se ubica en el lugar cuatro, el 30 es el feminicidio. “Y lo peor es cuando la idea que planteaste la repite un compañero y entonces sí le resuena a los demás”.

Las burlas y los apodos que caricaturizan los aspectos físicos, de origen étnico o de roles de género son un tipo de violencia psicológica, explica, María Elena Esparza.

Así que, si porque no has manoseado a una compañera crees que no has violentado a ninguna, pero pones apodos, te burlas “de las mamás luchonas», expresas gordofobia o pones en duda la legitimidad de los logros de una mujer, sí estás ejerciendo violencia. “El chismecito de pasillo muchas veces tiene que ver con la reputación de la víctima y es otra forma de violencia psicológica”.

Para darte cuenta si estás violentando a una compañera, pregúntate “¿Si a ti te hicieran eso, cómo te sentirías? ¿Si de ti dijeran lo que están diciendo de esa compañera, si te apodaran con una palabra de burla, si te robaran tus ideas? El principio de empatía abre la posibilidad de la conciencia”.

Foto: Especial (Shutterstock)

Blanca Juárez / El Economista

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Violencia-laboral-contra-las-mujeres-aumento-44-casi-8-millones-han-sido-agredidas-20220830-0133.html

 

Lista la Guía sindicalista, por igualdad y oportunidades

El sindicato además de ser parte de la democracia, es la búsqueda por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras que representan y que forman parte de los más diversos centros de trabajo, cita la Guía para un plan de igualdad sustantiva en los sindicatos, de Alma Clarisa Rico Díaz e Inés González Nicolás.

El documento también es ofrecido, por sus autoras y la Fundación Friedrich Ebert en México, como un Plan de Igualdad Sustantiva en los Sindicatos, y contiene las principales ideas que las mujeres sindicalistas consideran importantes para el avance democrático de estas organizaciones.

Esta propuesta es la suma de experiencias que a lo largo de años de trabajo sindical y de luchas han acumulado las mujeres sindicalistas en el país. Se aportan elementos bases para que cada sindicato construya su propia herramienta para el avance de la igualdad y la no discriminación, proponen Rico Díaz, feminista, doctora en Derecho, especialista en igualdad y temas laborales, e  Inés González, sindicalista, feminista, y coordinadora del Diálogo Sindical y de Género de la propia fundación.

A partir de la reforma laboral de 2019, las directivas de los sindicatos deben tener representación proporcional de género. Una consideración más que metodológica parte de reconocer que la igualdad jurídica debe de ir acompañada de igualdad de oportunidades y de la igualdad en los resultados de toda acción para conquistar la igualdad sustantiva de las mujeres en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el sindical.

Por lo anterior, la Guía recomienda que “cada grupo de compañeras, secretaría de género o el comité en su conjunto retome parte de los ejes temáticos, incorpore otros y decida los reactivos y los elementos a verificar para cada eje… Nadie mejor que las integrantes del propio sindicato para establecer y adaptar la presente Guía a su propia realidad sindical”.

El trabajo además sugiere la lectura de otros ejemplos de esfuerzos de sindicatos en el mundo, de esa manera se amplía la información y visión para cada tema. Como lo dicho, a mediados de julio pasado, en la “Jornada Sindical, Futuro del sindicalismo de la aviación: reflexiones del pasado, desafíos del presente”, en donde se habló de la larga historia de participación femenina en agrupaciones sindicales, “tan larga como la lucha de las mujeres por sus derechos y su autonomía”.

La huella histórica

“Desde el siglo XIX, dentro de la causa liberal, se organizaron para la defensa de sus derechos como trabajadoras en las incipientes organizaciones obreras.. A principios del siglo XX, las mujeres -cosechadoras de tabaco y obreras textiles- tuvieron una enorme influencia en la creación de los primeros Círculos Obreros en Orizaba, Veracruz, que derivaron posteriormente en la creación de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM)”, se mencionó en la Jornada Sindical.

En el recuento, se habló de las empleadas de comercio y de la industria alimentaria que participaron en las luchas obreras de los años 30 y en la formación de las nuevas organizaciones como la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

“En los años 80 durante el ascenso de la lucha obrera, en las movilizaciones se destacaron por su afán para democratizar las organizaciones sindicales -el caso del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana es emblemático– o en la creación de otras –como fue el Sindicato de Costureras 19 de septiembre 1985-; esto indica que las mujeres actúan con espíritu de clase y creen en las organizaciones sindicales.”

Así se retoma en la Guía, y se agrega que en los estatutos sindicales se lograron establecer cuotas de género, ante el hecho de que estas organizaciones siguen dirigidas mayormente por hombres, aun en empresas o instituciones donde las mujeres trabajadoras son mayoría.

La Guía, subrayan Rico Díaz y González Nicolás, busca ser una herramienta para generar un plan de trabajo que defina los pasos para transitar hacia los cambios necesarios para una igualdad sustantiva en los sindicatos.

La creciente participación económica de las mujeres, así como su mayor índice de sindicación pueden ser una alternativa viable para atender el déficit democrático en los sindicatos y cerrar la brecha entre la democracia sindical y la democracia política, así como para la apertura y modernización de los sindicatos.

Del derecho a la organización

Pero además, se lee en el trabajo, “es vital combatir los estereotipos de género que minusvaloran el trabajo de las mujeres a partir de los cuales se generan desigualdades en sus ingresos y prestaciones y las hace objeto de tratos discriminatorios; las afecta en sus derechos, su patrimonio, su bienestar, su acceso a una vida sana y de calidad actual y futura, ya que disminuyen sus pensiones y sus años de vida saludable, lo que cancela una vejez digna”.

Sin ser privativo de México, la agenda 2030 de las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible, con sus tres dimensiones social, económica y ambiental, da cabal importancia al diálogo social como instrumento de gobernanza y reconoce a los sindicatos una función social histórica contra la pobreza, la desigualdad, la discriminación y la precariedad laboral.

La política de género en los sindicatos implica verificar que existan instancias de representación de las mujeres sindicalistas, comisiones específicas y que se transversalice la perspectiva de género en los estatutos, en los contratos colectivos y en todas las negociaciones con las empresas, y para eso está la Guía, para contribuir en este conocimiento y derecho.

“La igualdad sustantiva en la vida laboral de las sindicalistas debe construirse desde la selección, promoción, formación y desarrollo profesional, hasta la igual retribución por trabajo de igual valor, las políticas para el balance entre vida personal y trabajo, la libre participación y representación sindical”, argumenta y guía en el trabajo de Alma Clarisa Rico Díaz e Inés González Nicolás.

Por: Guadalupe Romero / SEM México

Fuente: https://www.semmexico.mx/lista-la-guia-sindicalista-por-igualdad-y-oportunidades/