GRACIAS,  T-MEC 

 
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Revista Forbes 24 de mayo 2019 

páginas 66 a 71
Con la reforma laboral recién aprobada, bajo la presión de legisladores de Estados Unidos, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y se repartían los beneficios de mantener los salarios bajos y los derechos sindicales cancelados. Lo que falta ahora es dinero para echar a andar los cambios. 
POR LUCÍA PÉREZ MORENO
FOTOS: ANGÉLICA ESCOBAR Y FERNANDO LUNA
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios. 
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo. 
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México. 
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas. 
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados. 
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. 
De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte. 
Los demócratas, que están muy influídos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones. 
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral. 
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. 
“Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación. 
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En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC. 
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM. 
PRIVILEGIOS QUE SE DESVANECEN 
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral. 
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. 
Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera. 
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores. 
El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino. 
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta.
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones. 
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. 
Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo. 
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en le pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro. 
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. 
“Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos. 
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La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso 
de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo. 
DISPUTA POR LOS EMPLEOS 
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. 
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MOVERSE AHORA SERÁ MÁS FÁCIL; CAERSE, TAMBIÉN 
ALGUNOS LÍDERES DE LAS CÚPULAS SINDICALES SE RESIGNAN A PERDER PRESENCIA y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral. 
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”. 
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador. 
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliacion. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será. 
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México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN. 
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. 
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“El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe. 
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. 
Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria. 
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral. 
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México. 
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las pre campañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla. 
pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”. 
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera. 
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones. 
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo. 
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país. 
¿Y QUIÉN PAGA LA CUENTA? 
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. 
Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco. 
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. 
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¿QUIÉN SE QUEDA CON LA CARGA? 
HAY DIVERSAS DISPOSICIONES EN LA NUEVA LEY QUE HAN CAUSADO DIFERENTES GRADOS DE inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados. 
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda. 
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice. 
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerle a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos. 
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“Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales. 
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera. 
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales. 
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses. 
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”. 
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema? 

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El T-MEC trae en sus alforjas la posibilidad de dar fin al sindicalismo simulado

Con la reforma laboral, bajo la presión de legisladores de EU, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y beneficiaban de mantener bajos salarios.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
Por Lucía Pérez Moreno
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios.
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo.
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México.
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas.
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Foto: Angélica Escobar / Forbes México.
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados.
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte.
Los demócratas, que están muy influidos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones.
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral.
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. “Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación.
5 Claves para entender la nueva reforma laboral

  • Desaparición de las Juntas Locales y Federales de Conciliación y Arbitraje, que serán sustituidas por tribunales del Poder Judicial de la Federación, a los que se podrá recurrir sólo después de agotar las instancias de mediación.
  • Creación de Centros de Conciliación. Cada estado tendrá un centro de mediación, donde se recibirán las demandas en primera instancia y, sin necesidad de abogados, se buscará resolver el conflicto en un plazo no mayor a 45 días.
  • Creación de un Centro Federal de Registro Laboral, que será autónomo y donde se depositarán todos los contratos colectivos y reglamentos de trabajo y de las organizaciones sindicales.
  • Reconocimiento de la democracia sindical. El derecho de los trabajadores a la libre sindicalización, conforme a los convenios de la OIT. Los dirigentes sindicales deberán ser electos a través del voto libre, secreto e individual. La reforma establece mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
  • Combate a los sindicatos “blancos”. Ningún sindicato podrá firmar un contrato colectivo de trabajo sin el consenso de, al menos, una tercera parte de los trabajadores. Todos los contratos deben dar lugar a mejoras en las condiciones de trabajo y los líderes que incurran en actos de extorsión en contra de los patrones serán sancionados.

En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC.
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Privilegios que se desvanecen
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral.
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera.
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores.
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El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino.
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones.
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo.
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en el pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro.
Moverse ahora será más fácil; caerse, también
Algunos líderes de las cúpulas sindicales se resignan a perder presencia y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”.
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador.
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliación. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será.
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. “Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos.
La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo.
Disputa por los empleos
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo muchas organizaciones laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN.
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. “El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe.
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral.
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México.
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las precampañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla.
Una piedra en el zapato, llamada outsourcing
En abril de este año, Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”.
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera.
¿Quién se queda con la carga?
Hay diversas disposiciones en la nueva ley que han causado diferentes grados de inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados.
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda.
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice.
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerles a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos.
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones.
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo.
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país.
¿Y quién paga la cuenta?
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco.
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. “Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales.
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Foto: Angélica Escobar / Escobar.
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera.
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales.
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses.
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”.
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema?

https://www.forbes.com.mx/fin-del-sindicalismo-simulado-gracias-al-t-mec/

Especialistas alertan sobre “focos rojos” en propuesta de reforma laboral

Académicos asistieron al foro Reforma Laboral para Todos. Justicia para el Desarrollo” organizado en la Cámara de Diputados en donde se tomó como consenso “que se avance en la aprobación de la reforma reglamentaria”.
María Del Pilar Martínez
12 de marzo de 2019, 16:34
 
Foto EE: Cortesía @MolesRosario
La propuesta de reforma laboral que realizó el grupo parlamentario deMorena -el 22 de diciembre de 2018- tiene “focos rojos” que impiden cumplir con los propósitos de libertad sindical, y dudas sobre la efectividad en aspectos como la conciliación, la instrumentación de los tribunales laborales; así como una permanente petición para que se incluyan modificaciones el tema de outsourcing.
Así lo manifestaron especialistas en el foro Reforma Laboral para Todos. Justicia para el Desarrollo” organizado en la Cámara de Diputados en donde se tomó como consenso “que se avance en la aprobación de la reforma reglamentaria”, lo que implica enfocarse a los aspectos relacionados con la creación del nuevo centro de conciliación; mismo que ha recibido fuertes críticas, porque podría convertirse en una entidad con “supra poderes sin límites en perjuicio de los trabajadores”, dijo en las conclusiones Alfonso Bouzasinvestigador de la UNAM en temas laborales, quien participó en la redacción de la iniciativa de reforma.
Añadió que es evidente que todos que se busca una real libertad y democracia sindical dejando en la mano de los trabajadores todas las expresiones del voto universal, directo y secreto para que éste se cumple y se construya una verdadera relación colectiva.
Uno de los mayores críticos del outsourcing fue el magistrado en materia laboral en el Décimo Sexto Tribunal Colegiado del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado Lópezquien dijo que en el país se ha abusado de la subcontratación ilegal, construida para impedir pagar el reparto de utilidades, quitarle estabilidad a los trabajadores e impedirle el ejercicio de sus derechos colectivos: organizarse sindicalmente y ejercer el derecho de huelga. “Es ilegal porque las normas internacionales del trabajo la prohíben”.
En ese sentido, se pronunció por generar un mecanismo que expresamente prohíba esa práctica. Consideró que no se deben modificar los artículos 15A, 15B y 15C de la Ley Federal del Trabajo, sino el 15D, para precisar que no se permitirá el régimen de subcontratación y eliminar la frase “con el fin de disminuir derechos laborales”, ya “que la sola contratación le disminuyó lo principal, que es la estabilidad en el empleo”.
Respecto al registro sindical, indicó que éste debe tener un aspecto publicitario que sólo confirme la existencia de un ente real. Sugirió establecer en el artículo 368 de dicha norma que la Constancia de la solicitud de Registro presentada ante el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral produce efectos ante todas las autoridades. 
Jorge Domingo Viveros Reyes, integrante del Observatorio Laboral, destacó que la iniciativa manda el derecho laboral al ámbito privado, lo quita del social y va en detrimento del sentido proteccionista para el empleado. Recomendó prohibir la subcontratación o que permanezca, pero fijar en la ley su temporalidad y que los sindicatos tengan intervención en esos casos, a fin de apoyar al trabajador.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/Especialistas-alertan-sobre-focos-rojos-en-propuesta-de-reforma-laboral–20190312-0103.html

Prohibir la subcontración, plantean en foro sobre reforma laboral


NOTIMEX
12.03.2019 – 21:01H  El magistrado Héctor Arturo Mercado López señaló que en el país se ha abusado de la subcontratación «ilegal», construida para evitar el pago de utilidades, quitar estabilidad a los trabajadores e impedir el ejercicio de sus derechos colectivos, organizarse sindicalmente y ejercer el derecho de huelga.
“Es ilegal porque las normas internacionales del trabajo la prohíben”, dijo el magistrado en materia laboral del XVI Tribunal Colegiado del Primer Circuito al asistir a la inauguración del foro «Reforma laboral para todos. Justicia para el desarrollo”, en la Cámara de Diputados. Se pronunció por generar un mecanismo que expresamente prohíba esa práctica y consideró que no se deben modificar los artículos 15A, 15B y 15C de la Ley Federal del Trabajo, sino el 15D para precisar que no se permitirá el régimen de subcontratación.
Respecto al registro sindical opinó que debe tener un aspecto publicitario que sólo confirme la existencia de un ente real y sugirió establecer en el Artículo 368 de dicha norma que la constancia de la solicitud de registro presentada ante el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral produce efectos ante todas las autoridades.
Por su parte, la diputada María del Carmen Bautista Peláez, de Morena, consideró indispensable que los próximos cambios legales en materia laboral tomen en cuenta las opiniones de los involucrados, pero sobre todo de los trabajadores. “Es necesario conocer qué piensan magistrados, empleados, sindicalizados, abogados y sociedad civil, a fin de que la Comisión de Trabajo y Previsión Social integre un buen documento”, dijo.
Recordó que el objetivo del foro es analizar la iniciativa de reforma y enriquecer la discusión, “es nuestra responsabilidad como diputados. Además, es relevante promover la democracia y que los cambios legislativos beneficien a todos los empleados de la República”.
“Esto es un acto de consulta, es importante la participación, para que el trabajo legislativo salga de la mejor manera”, añadió. Por el Observatorio Ciudadano, José Alfonso Bouzas Ortiz sugirió incluir en la iniciativa todo lo que esté quedando en el tintero y quitar lo que no convence del todo. “Será útil para los legisladores tener más información y que la Comisión del Trabajo retome estos datos”. Jorge Domingo Viveros Reyes consideró que la iniciativa manda el derecho laboral al ámbito privado, lo quita del social y va en detrimento del sentido proteccionista para el empleado.
Recomendó prohibir la subcontratación o que permanezca pero fijar en la ley su temporalidad y que los sindicatos tengan intervención en esos casos, a fin de apoyar al trabajador. Enrique Favela Rocha, integrante del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, resaltó que en el nuevo escenario político y democrático que vive el país es relevante que estos temas se retomen porque son construidos en las luchas sindicales.
Inés González, de la Fundación Friedrich Ebert, consideró relevante tener mesas de diálogo para que no quede fuera ninguna opinión. “Es indispensable que haya justicia laboral para lograr desarrollo”. Alberto Ramírez García, abogado especialista, destacó la relevancia de que la próxima reforma laboral regule la subcontratación de trabajadores, mejor conocida como outsourcing, ya que debilita los principios generales de la Ley Federal del Trabajo.

https://www.20minutos.com.mx/noticia/491289/0/prohibir-la-subcontracion-plantean-en-foro-sobre-reforma-laboral/

Indispensable, que próxima reforma laboral tome en cuenta a los trabajadores


Boletín N°. 1234 12 marzo, 2019 76 0
Al inaugurar el foro “Reforma laboral para todos. Justicia para el desarrollo”, la diputada María del Carmen Bautista Peláez (Morena) consideró indispensable que los próximos cambios legales en materia laboral, tomen en cuenta las opiniones de los involucrados, pero sobre todo de los trabajadores.
“Es necesario conocer qué piensan magistrados, empleados, sindicalizados, abogados y sociedad civil, a fin de que la Comisión de Trabajo y Previsión Social integre un buen documento”.
El objetivo del foro es analizar la iniciativa de reforma y enriquecer la discusión, “es nuestra responsabilidad como diputados. Además, es relevante promover la democracia y que los cambios legislativos beneficien a todos los empleados de la República”.
“Esto es un acto de consulta, es importante la participación, para que el trabajo legislativo salga de la mejor manera”, añadió.
El magistrado en materia laboral en el Décimo Sexto Tribunal Colegiado del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado López, señaló que en el país se ha abusado de la subcontratación ilegal, construida para impedir pagar el reparto de utilidades, quitarle estabilidad a los trabajadores e impedirle el ejercicio de sus derechos colectivos: organizarse sindicalmente y ejercer el derecho de huelga. “Es ilegal porque las normas internacionales del trabajo la prohíben”.
Se pronunció por generar un mecanismo que expresamente prohíba esa práctica. Consideró que no se deben modificar los artículos 15A, 15B y 15C de la Ley Federal del Trabajo, sino el 15D, para precisar que no se permitirá el régimen de subcontratación y eliminar la frase “con el fin de disminuir derechos laborales”, ya “que la sola contratación le disminuyó lo principal, que es la estabilidad en el empleo”.
Respecto al registro sindical, indicó que éste debe tener un aspecto publicitario que sólo confirme la existencia de un ente real. Sugirió establecer en el artículo 368 de dicha norma que la Constancia de la solicitud de Registro presentada ante el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral produce efectos ante todas las autoridades.
José Alfonso Bouzas Ortiz, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, sugirió incluir en la iniciativa todo lo que esté quedando en el tintero y quitar lo que no convence del todo. “Será útil para los legisladores tener más información y que la Comisión del Trabajo retome estos datos”.
Del mismo Observatorio, Jorge Domingo Viveros Reyes, consideró que la iniciativa manda el derecho laboral al ámbito privado, lo quita del social y va en detrimento del sentido proteccionista para el empleado.
Recomendó prohibir la subcontratación o que permanezca, pero fijar en la ley su temporalidad y que los sindicatos tengan intervención en esos casos, a fin de apoyar al trabajador.
Enrique Favela Rocha, integrante del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, resaltó que en el nuevo escenario político y democrático que vive el país, es relevante que estos temas se retomen porque son construidos en las luchas sindicales.
Reconocemos que hay expectativas ante el cambio, porque ya existía un hartazgo a las políticas neoliberales y la pauperización de los puestos de trabajo. “Estamos cerca de que todo esto se cristalice y se alinee la ley secundaria con la Constitución”.
Inés González, de la Fundación Friedrich Ebert, consideró relevante tener mesas de diálogo para que no quede fuera ninguna opinión. “Es indispensable que haya justicia laboral para lograr desarrollo”.
Alberto Ramírez García, abogado especialista, destacó la relevancia de que la próxima reforma laboral regule la subcontratación de trabajadores, mejor conocida como outsourcing, ya que debilita los principios generales de la Ley Federal del Trabajo.

http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Boletines/2019/Marzo/12/1234-Indispensable-que-proxima-reforma-laboral-tome-en-cuenta-a-los-trabajadores

Especialistas ven Riesgos Serios en la Reforma Laboral que Propone Morena


Por Carlos Alonso-
13 Marzo, 2019
La propuesta de reforma laboral que presentó Morena en la Cámara de Diputados en enero pasado tiene “focos rojos” que impiden cumplir con los propósitos de libertad sindical en México y genera dudas sobre la efectividad en aspectos como la conciliación y los tribunales laborales.
Así lo manifestaron especialistas en el foro Reforma laboral para todos: Justicia para el desarrollo organizado en la Cámara de Diputados en donde se tomó como consenso “que se avance en la aprobación de la reforma reglamentaria”, lo que implica enfocarse a los aspectos relacionados con la creación del nuevo centro de conciliación, mismo que ha recibido fuertes críticas porque podría convertirse en una entidad con “supra poderes sin límites en perjuicio de los trabajadores”, dijo en las conclusiones Alfonso Bouzas, quien participó en la redacción de la iniciativa de reforma.
Añadió que es evidente que todos buscan una real libertad y democracia sindical dejando en la mano de los trabajadores todas las expresiones del voto universal, directo y secreto para que éste se cumple y se construya una verdadera relación colectiva.
Respecto del registro sindical, el magistrado en materia laboral en el Décimo Sexto Tribunal Colegiado del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado López, indicó que éste debe tener un aspecto publicitario que sólo confirme la existencia de un ente real. Sugirió establecer en el artículo 368 de dicha norma que la Constancia de la solicitud de Registro presentada ante el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral produce efectos ante todas las autoridades.
Jorge Domingo Viveros Reyes, integrante del Observatorio Laboral, destacó que la iniciativa manda el derecho laboral al ámbito privado, lo quita del social y va en detrimento del sentido proteccionista para el empleado.
Recomendó prohibir la subcontratación o que permanezca, pero fijar en la ley su temporalidad y que los sindicatos tengan intervención en esos casos, a fin de apoyar al trabajador.
Al respecto, Bouzas recomendó no eliminar la tercerización, “llegó para quedarse”; por lo que, en caso de que haya consenso, se puede abordar el tema; pero, no forma parte de los parámetros de la reforma constitucional, dijo.
A su vez, la diputada María del Carmen Bautista Peláez (Morena) se comprometió a impulsar los cambios y propuestas presentados por los diferentes grupos de especialistas durante el foro, ello con el fin de avanzar en una reforma que dé respuesta a la reforma constitucional de 2017, pero que sea incluyente.

https://www.cdnoticias.com.mx/articulos/especialistas-ven-riesgos-serios-la-reforma-laboral-propone-morena/mexico

Salir de la oscuridad


16 enero, 2019
Saúl Escobar Toledo
De manera similar a lo que sucede en la industria del petróleo, en la que se ha revelado la existencia de una estructura paralela, oculta e ilegal que ha servido para proporcionar enormes ganancias a particulares, en el mundo laboral hace tiempo que viene operando un esquema similar. En este caso, se trata de sindicatos de papel que no representan a sus pretendidos agremiados y de contratos colectivos que no son del conocimiento de los trabajadores y nunca han sido negociados entre la representación de los empleadores y la parte obrera. Se les ha llamado contratos de protección patronal pues solo han servido para que éste pueda manejar a su antojo las condiciones de trabajo.
Como en el caso de la industria de los hidrocarburos, las estructuras paralelas surgieron desde el interior de las instituciones del Estado, Pemex en el caso del huachicol y en la Secretaría del Trabajo y las Juntas de Conciliación y Arbitraje en los asuntos laborales. Si allá han servido para enriquecer a una amplia red de funcionarios públicos y negociantes privados, acá los beneficiados han sido un conjunto de líderes espurios, despachos de abogados y autoridades corruptas que se han comportado como una verdadera mafia para repartirse el dinero mal habido, simular que sucede lo que nunca sucede (una relación obrero patronal basada en organizaciones gremiales representativas), y protegerse unos a otros.
No son las únicas muestras de la corrosión de las estructuras del Estado. Es el caso también, muy notable, de la seguridad pública, donde mandos policiacos de distinto rango y nivel, jueces y ministeriales fingen cumplir con su deber cuando en realidad solapan o pertenecen a grupos criminales.
Aunque indudablemente en todos los ámbitos existen funcionarios honestos que se esfuerzan por cumplir con la ley y su responsabilidad, en las últimas décadas el surgimiento de camarillas y mecanismos ocultos dentro de las propias instituciones, concertados para satisfacer intereses particulares, se ha agudizado. En el caso del mundo laboral, la ausencia de democracia sindical viene de muchas décadas atrás, sobre todo desde fines de los años cuarenta del siglo pasado. Pero con la globalización de los mercados y las políticas neoliberales, el sindicalismo se convirtió, en su mayor parte, en un aparato vacío, fantasmal y sombrío.
No hay mal que dure cien años, dice el refrán. En este caso, la presión internacional principalmente de  nuestros socios extranjeros, Canadá y Estados Unidos, y de los organismos internacionales como la OIT,  han jugado  un papel destacado para tratar de modificar esta situación pues consideraron  que la ausencia de representaciones sindicales legítimas y democráticas en nuestro país  forman parte de un sistema ilegal que ha servido para bajar artificialmente los salarios y prestaciones y atraer inversiones extranjeras, una competencia desleal que debe ser combatida.
Ello, junto con diversas manifestaciones de descontento nacionales, llevaron a una reforma del 123 constitucional en febrero de 2017. Sin embargo, durante casi dos años, ésta no se ha aplicado porque no se ha reformado la Ley Federal del Trabajo. El cambio político ocurrido el año pasado y la nueva composición del Congreso de la Unión parece abrir por fin esta posibilidad. En las últimas semanas, diversas iniciativas, entre ellas la suscrita por algunos diputados de Morena, fueron presentados ante el Congreso. Se trata de un proyecto que recoge puntos de vista de sindicalistas, abogados y académicos del Observatorio Laboral. Se propone construir un nuevo modelo basado, en primer lugar, en la independencia del sistema de justicia respecto del Poder Ejecutivo, lo que implica la eliminación de las Juntas de Conciliación y Arbitraje. Pero en segundo lugar y de manera igualmente destacada, busca garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores. Con ello, se afirma, el mercado de trabajo y las relaciones obrero-patronales podrían convertirse en espacios de inclusión social, frenando la pobreza y la desigualdad imperantes.
En este comentario abordaremos solamente una parte de las reformas: la que tiene que ver con la democracia sindical y la negociación colectiva. Una pieza clave de este nuevo modelo es el Centro Federal de Conciliación y Registro Sindical (el CFCyR) el cual tendrá a su cargo el registro de los sindicatos y contratos colectivos. Vigilará también el respeto a la democracia sindical. Se trata de un organismo novedoso que deberá gozar de plena autonomía y regirse por los principios de independencia, imparcialidad y transparencia. El texto prevé un periodo de transición pues el Centro empezaría a funcionar en un plazo no mayor de dos años.
De acuerdo con la iniciativa, habrá plena libertad para organizar sindicatos, pero la autoridad cuidará que éstos cumplan con sus estatutos. No habrá afiliación obligatoria y la elección de sus directivas tendrá que realizarse por voto personal, libre y secreto. Las organizaciones estarán también obligadas a rendir cuentas de la administración de su patrimonio.
El registro de estos colectivos se simplificará y solo se requerirá copia de las actas de su asamblea constitutiva y de la elección de su directiva; la lista de sus miembros; y la presentación de sus estatutos. La autoridad, el CFCyR, no podrá negar dicho registro pero sí deberá observar que sus reglas internas contemplen, necesariamente, el voto secreto y la representación proporcional de género de sus dirigencias.
El proceso legal para pactar contratos colectivos es un poco más complejo ya que el sindicato deberá contar previamente con una Constancia de Representatividad (CR) expedida por el CFCyR. Dicha Constancia solo podrá obtenerse si se realiza una consulta con los trabajadores mediante voto personal, libre y secreto. Esta Constancia requerirá por lo menos el respaldo del 30 por ciento de los asistentes y, en caso de que concurran dos o más asociaciones, la constancia se otorgará a la que resulte mayoritaria. El Centro también se encargará de convocar y  organizar el proceso de votación, elaborará las boletas, instalará las urnas y hará el registro de los votantes.  Llevará a cabo también el escrutinio y cómputo de la votación, levantará el acta correspondiente y dará fe de su validez. Finiquitado este paso, y si se cumplen los requisitos legales, la autoridad deberá resolver la procedencia de la solicitud de la Constancia de Representatividad y entonces se podrá dar validez al contrato colectivo.
Este procedimiento, completamente nuevo, tiene como finalidad evitar cualquier forma de simulación que permita a un grupo de personas usurpar la representación de los trabajadores en las negociaciones con el empleador. Pretende también impedir que las autoridades decidan arbitrariamente la procedencia de un registro sindical o de un contrato colectivo, fenómeno muy común desde hace años que ha impedido el surgimiento de sindicatos independientes y democráticos.
Una buena ley no garantiza su inviolabilidad. En caso de que se apruebe el texto, el respeto a la voluntad de los trabajadores, mediante el voto secreto, dependerá ahora, sobre todo, de la conducta y probidad de las autoridades encargadas del flamante Centro Federal de Conciliación y Registro. La iniciativa de Morena, junto con otras ya presentadas o en curso, deberán discutirse en febrero, durante el periodo ordinario, y sufrir todos los cambios que sean necesarios, siempre de acuerdo con los preceptos constitucionales. Una vez aprobada, el gobierno deberá tener tiempo suficiente para preparar el cambio. Estamos ante una oportunidad histórica de construir una nueva realidad en el que se elimine la simulación y se destierren esas estructuras paralelas, ocultas e ilegales que han controlado el ámbito laboral. Con ello, el sindicalismo mexicano podría empezar a salir de las sombras y, de manera transparente, reinventarse con la participación genuina de sus afiliados.

saulescobar.blogspot.com
https://suracapulco.mx/2019/01/16/salir-de-la-oscuridad/

Buscan sindicatos tirar Reforma Laboral del Gobierno

Por: Redacción/ El Pulso Laboral
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Los sindicatos de Telefonistas de la República Mexicana y de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), así como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) anunciaron que cada uno presentará una iniciativa de ley secundaria en materia de justicia laboral a la Cámara de Diputados.
Consideraron que la propuesta que presentó el gobierno federal a través de Morena está acotada y mantiene por tiempo ilimitado a las Juntas de Conciliación y Arbitraje, mientras que el proyecto de Encuentro Social representa según ellos un retroceso en materia laboral.
Agustín Rodríguez Fuentes, dirigente del STUNAM, opinó que se pretende beneficiar al sector empresarial y eliminar algunos candados que apoyan a los trabajadores.
Refirió que las becas que pretende entregar el gobierno federal para que jóvenes se capaciten ya se aplicó en el país con un programa de “aprendices” y, al final, se convirtió en una “dádiva clientelar para manejar políticamente a este sector de la población”.
Al participar en la sesión plenaria de la UNT, en las instalaciones del sindicato de telefonistas, adelantó que la iniciativa del STUNAM retoma algunos conceptos de la propuesta que presentó el Observatorio Laboral, que tiene algunos puntos rescatables, por lo que no se debe desechar.
Dijo que además de las propuestas, es necesario movilizar a la clase trabajadora para obtener la atención de las autoridades; «sólo con la fuerza de la movilización nos van a tomar en cuenta».  
A su juicio, hay que enarbolar la bandera del cambio del rumbo económico del país e involucrarse en todo y no estar al margen de las cosas.
En su oportunidad, el líder de los telefonistas, Francisco Hernández Juárez, también habló de su iniciativa de ley secundaria en materia laboral, la cual podría ser presentada por un diputado de Morena o de cualquier otro partido que la apruebe.
Según el dirigente, la propuesta del Gobierno de México está limitada y agregó que no va a fondo para modernizar el mundo del trabajo.
Indicó que proponen ser más exigentes con las empresas de outsourcing para que no se aprovechen de las necesidades de la clase trabajadora y desaparecer las juntas de Conciliación y Arbitraje en un periodo de tres años, a fin de que entren en operación los tribunales laborales.
Puntualizó que la UNT se puede sumar a cualquiera de las dos propuestas que se han presentado o entregar la suya al Congreso de la Unión.
Todo ese proceso, abundó, debe darse antes de que inicie el periodo ordinario de sesiones, con el objetivo de que la Comisión del Trabajo dictamine el mejor proyecto o, en su caso, elabore otro, en el que estén presentes las ideas de las organizaciones sindicales independientes./Notimex 

http://www.elpulsolaboral.com.mx/sindicatos/17281/buscan-sindicatos-tirar-reforma-laboral-del-gobierno