Será hasta que entre en operación el nuevo sistema de justicia laboral
miércoles, 1 de mayo de 2019

Tereso Medina Ramírez, representante de la CTM | Foto: Rodolfo Pámanes / EL DIARIO
La desaparición de las juntas federales y locales de conciliación y arbitraje que darán paso a la construcción del Centro Federal de Conciliación, tendrá sin duda un costo que el gobierno federal ya conoce y que tendrá que absorber, pero no podrán desaparecer de un día para otro, ya que existe un rezago superior a los 800 mil juicios que en todo el país, señaló el representante de la CTM en Coahuila, Tereso Medina Ramírez.
«Si el gobierno federal ya aprobó estos cambios, ellos ya debieron haber previsto el costo que se tendrá que pagar por estos cambios, pues no hay duda alguna que la migración del sistema de justicia laboral va a tener un costo”, explicó.
Medina Ramírez dijo que lo que también entrarán en juego los temas de mediación y conciliación, donde se pretende privilegiar ambos temas antes de que los trabajadores y las empresas se puedan ir a un juicio.
«No olvidemos que en este momento las juntas locales y federal tienen que vivir lo suficiente para el desahogo de los 800 mil juicios pendientes que están en marcha en todo el territorio nacional, y el costo del nuevo sistema de justicia laboral será la contratación, formación y definición de las nuevas maneras en las que se va a aplicar la justicia”, agregó.
Destacó que también los gobiernos estatales tendrán que ajustar sus presupuestos para contemplar la adecuación de los nuevos tribunales laborales.
«A nosotros como CTM no nos preocupa que se vaya a rezagar la justicia laboral, pues en lo que se hacen los cambios, tenemos entendido que la Secretaría del Trabajo y las juntas locales continuarán trabajando como tal, hasta que no se garantice la funcionalidad de estos futuros tribunales, pues lo que esperamos es que el nuevo sistema sea mas rápido que el actual”, estimó el representante del gremio laboral en la entidad.
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Rápida transición a nuevo modelo laboral: AMLO a sindicatos
La democracia sindical sólo se logrará si el gobierno genera las condiciones que aceleren los cambios requeridos, responden.
María Del Pilar Martínez Y Jorge Monroy
02 de mayo de 2019, 00:52
Líderes sindicales, abogados laborales y luchadores sociales se reunieron con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional para conmemorar el Día Internacional del Trabajo, esta vez sin ningún representante del sector patronal, y fue a los trabajadores a quienes el Ejecutivo llamó a terminar con la simulación, entrar en un proceso de democratización y realizar una rápida transición hacia el nuevo modelo laboral con la reforma que se promulgó este 1 de mayo.
En respuesta, los líderes gremiales dijeron al mandatario que no habrá democracia sindical si el gobierno no integra a los trabajadores en los cambios laborales y de gobierno que él promueve.
“Ustedes ayudaron mucho, porque era una demanda de los trabajadores desde hace mucho tiempo, el que se garantizara la democracia sindical, el que los trabajadores puedan elegir libremente a sus representantes. Voto directo, libre, secreto, para elegir a los representantes. Y el que el sector obrero haya apoyado esta iniciativa (de reforma laboral) es muy importante, es entender que se viven nuevos tiempos y que ya no se puede poner vino nuevo en botellas viejas”.
Pese a que se invitó a más de 100 líderes sindicales a la comida, hubo grandes ausencias, entre las que destacan los líderes de los ferrocarrileros, Víctor Flores, o el de los petroleros, Carlos Romero Deschamps.
Y tras destacar que es entendible que no asistan, López Obrador pidió a los dirigentes “ir juntos al cambio, porque ya está la ley, pero hace falta la aplicación. ¿Cómo se va a llevar a cabo el cambio de las juntas de conciliación y arbitraje a los tribunales?, ¿cómo va a constituirse este nuevo organismo del Poder Judicial para llevar a cabo la justicia laboral?, ¿cómo vamos a crear el organismo de conciliación, que hay que darle mucha importancia para no saturar al Poder Judicial?”.
Por su parte, la secretaria de Trabajo y Previsión Social, Luisa Alcalde, dijo que este 1 de mayo se da un paso significativo con el nacimiento un nuevo esquema laboral y “el hecho de tener liderazgos con legitimidad y representatividad directa abre la puerta a tener un diálogo social que sea realmente tomado en serio”.
“No peleemos por contratos”
Entre los asistentes estuvieron Carlos Aceves del Olmo, de la Confederación de Trabajadores de México; Francisco Hernández Juárez, presidente de la UNT; el senador Napoleón Gómez Urrutia en calidad de presidente y secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros.
Aceves del Olmo reconoció que las organizaciones sindicales deben entrar en un nuevo proceso y terminar con costumbres para adaptarse estrictamente a la ley.
“En primer lugar, hago una invitación a todos los sindicatos de la tendencia que sean, del organismo al que pertenezcan, que haya unidad, porque si no hay unidad y perdemos el tiempo en líos entre sindicatos, no estamos ayudando al país como se necesita. Tenemos que hacer modificaciones seguramente a nuestros estatutos en algunos de los puntos que se aprobaron en la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. Y todo eso se hace con unidad. Es pérdida de tiempo seguir entre sindicatos teniendo guerras de demandas de titularidad, mejor hay que cuidar muy bien los derechos y los intereses de los trabajadores”.
Francisco Hernández Juárez dijo a López Obrador que no regatea el reconocimiento a su liderazgo social. Sin embargo, dijo que no habrá Cuarta Transformación, o ésta será muy difícil, en caso de que no se incluya a los trabajadores.
“Estoy convencido de que ese cambio, esa Cuarta Transformación será posible sólo si la sociedad está involucrada en este proceso de transformación, y decididamente y prioritariamente, el sindicalismo”.
Pidió al primer mandatario generar las condiciones, “para que pudiéramos sentarnos con las autoridades del trabajo, discutir una agenda que propicie y acelere los cambios que se requieren en el mundo del trabajo. Lo hacemos con la mejor voluntad de no perder esta oportunidad, porque no perdería sólo su gobierno, la perdería el país, y me parece que México no se lo merece”.
Ante ello, el presidente López Obrador ofreció llegar a acuerdos con los sindicatos para lograr la implementación de la reforma laboral.
empresas@eleconomista.mx
https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Rapida-transicion-a-nuevo-modelo-laboral-AMLO-a-sindicatos-20190502-0023.html
Justicia laboral para la construcción de mundos mejores
02/05/2019

Por Emilio Zacarías Gálvez
Las exigencias sociales del presente, son reacciones a causas del pasado, que cobran efectos en el futuro.
Así lo pensó August Spies, uno de los “Mártires de Chicago”, líder de la huelga iniciada el 1o de mayo de 1886, antes de ser ahorcado: “La voz que van a sofocar, será más poderosa en el futuro, que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”.
Aquella voz, que solo era la representación de miles de voces más, fomentó que, con la fuerza que el movimiento obrero mundial adquirió los años siguientes (y que continúa), se resignificará al trabajo: de fuerza de producción, a valor fundamental para la dignidad humana, para la autonomía y para la inviolabilidad personal; como también a las personas obreras: de objetos productores a sujetos titulares de derechos y, por tanto, de garantías que les permitan ejercerlos realmente, incluyendo, el derecho de acceso a la justicia.
Cien años después, la realidad laboral, si bien se ha modificado a causa de los movimientos de derechos y libertades, no se ha transformado y el aparato de justicia hasta ahora existente no ha sido un factor decisivo para mejorar la vida de las personas o brindarles capacidades para desarrollar un plan de vida elegido libremente, y no a partir de la condena que la desigualdad y la necesidad generan.
Las instituciones en esta etapa de transformación tenemos el compromiso de afrontar ese gran reto. Desde los inicios del siglo veinte, el Estado mexicano cuenta con instancias públicas de defensa y protección de los derechos laborales, como la Procuraduría General de la Defensa del Trabajo (Profedet), que desde su creación en 1929, ha sido responsable de representar, asesorar y apoyar en la búsqueda de soluciones justas de los conflictos laborales.
A través de la Profedet, la Secretaría del Trabajo ha tenido como prioridad el fortalecimiento de la justicia laboral en esferas como: el empoderamiento de los grupos en situación de vulnerabilidad para buscar recursos y de la protección jurídica, la sensibilización jurídica y la asistencia letrada, pues los programas de asesoría y representación jurídica gratuita, son un componente central de las estrategias para mejorar el acceso a la justicia.
Hoy, el fenómeno de precarización del empleo avanza y la desprotección laboral aumenta. Como nunca es necesario reubicar en el centro de la justicia laboral a las personas, a sus derechos y, ante todo, a su dignidad. Asesorar, acompañar y representar a quienes en la relación de trabajo se encuentran en una posición de desventaja: las personas trabajadoras.
De ello depende el crecimiento económico, pero, ante todo, depende que este crecimiento suceda con desarrollo humano.
Tanto la Secretaría, como la Profedet, deben ser instancias a las cuales todas y todos los trabajadores puedan acudir para ser defendidos, escuchados, atendidos, y, sobre todo, se les pueda otorgar la defensa buscada.
A 90 años de su creación, la función de la Profedet no es más sencilla. Ciertamente se han alcanzado logros importantes en materia de justicia laboral, pero son insuficientes, existen aún numerosos retos por vencer: como la protección social, con énfasis prioritario en la población pobre y vulnerable, la promoción de los derechos laborales y de las normas internacionales así como de la libertad de asociación, tanto de trabajadores como de empleadores o del diálogo social que involucre a gobiernos, trabajadores y empleadores y la lucha contra el trabajo infantil.
Nuestro objetivo es simple: coadyuvar a que las personas vean sus necesidades materiales y humanas satisfechas, para que puedan imaginar mejores mundos.
*Procurador General de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/emilio-zacarias-galvez/nacion/justicia-laboral-para-la-construccion-de-mundos-mejores
Nueva Reforma Laboral
02 de Mayo de 2019
Javier Aparicio
Se aprobó en lo general en la Cámara de Diputados, con 467 votos a favor, el pasado 11 de abril y, posteriormente, fue aprobada en lo general por la Cámara de Senadores, con 120 votos. No se trata de una reforma inédita por sí misma: de hecho, el artículo 123 de la Constitución ha sido reformado 27 veces desde 1917 y la correspondiente Ley Federal del Trabajo, creada en 1970, ha sido reformada unas 30 veces ya, incluyendo este último decreto
Con esta reforma se modificará el marco regulatorio de la justicia laboral, la libertad sindical y la negociación colectiva de los trabajadores del país.
El así llamado nuevo modelo de justicia laboral data de la reforma constitucional al artículo 123, publicada el 24 de febrero de 2017, mediante la cual se planteó la desaparición de las conocidas Juntas de Conciliación y Arbitraje, tanto federal como locales, para dar pie a tribunales laborales que ahora dependerán del Poder Judicial correspondiente. Por lo tanto, es justo decir que una parte de la reforma legal aprobada esta semana es el complemento ordenado por una reforma constitucional del sexenio pasado. Quizás esto demuestre que, contra la retórica oficial, no todas las reformas del pasado merecen echarse por tierra.
La reforma pretende modernizar los procesos de impartición de justicia laboral. Los conflictos laborales entre patrones y trabajadores se resolverán ahora frente a tribunales del Poder Judicial, en vez de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, que dependían del Poder Ejecutivo federal o local. De ahora en adelante los laudos serán sentencias y resoluciones judiciales. Al mismo tiempo, se vuelve obligatorio que las partes en conflicto asistan a una instancia conciliatoria antes de iniciar un proceso judicial ante los tribunales laborales.
Detrás de la reforma hay compromisos internacionales previos. Por un lado, al ratificarse hace unos meses el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), nuestro país estaba obligado a fortalecer los derechos de sindicación y negociación colectiva de los trabajadores.
Por otro lado, al firmarse el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá —el así llamado T-MEC—, nuestro país se había comprometido a implementar reformas que mejoraran las condiciones generales de trabajo. Tan sólo el 2 de abril, Nancy Pelosi, la legisladora demócrata que preside la Cámara de Representantes de Estados Unidos, afirmó que México debía aprobar una reforma laboral antes de que el Congreso norteamericano ratificara el nuevo tratado trilateral.
De nuevo, contra la retórica oficial que afirma que algunas reformas estructurales del pasado fueron indeseables porque habían sido impuestas desde el extranjero, resulta que una parte importante de la nueva reforma laboral fue un requisito exigido por nuestros socios comerciales que fue aceptado por el gobierno anterior. Quizás esto sirva para ilustrar que no todas las exigencias del exterior van en contra del interés nacional.
¿A los legisladores extranjeros les preocupa el bienestar de los trabajadores mexicanos? Quizás sólo en la medida en que mejores condiciones laborales en México disminuyan la competitividad de los productos que exportamos —o que disminuya la presión por migrar.
La democratización de los sindicatos en México es una cuenta pendiente desde hace muchos años. Es de celebrarse que esta reforma establece que la elección de las directivas sindicales “deberán salvaguardar el pleno ejercicio del voto personal, libre, directo y secreto de los miembros, así como ajustarse a reglas democráticas y de igualdad de género”, y que la duración de estas directivas no podrá ser indefinido.
Más allá de los conflictos distributivos que esta reforma pueda detonar al interior de los sindicatos o en las relaciones laborales, el reto por delante será que la transición e implementación de este nuevo modelo beneficie de verdad a las y los trabajadores del país.
https://www.excelsior.com.mx/opinion/javier-aparicio/nueva-reforma-laboral/1310620
Hacia una nueva realidad en la justicia Laboral
En materia sindical, se perfila un mejor mecanismo para la verificación y declaración de representatividad, un modelo más transparente
POR JESÚS VALENCIA MAYO 2, 2019
En el marco de la celebración del 1 de Mayo, Día internacional del Trabajo, el Congreso de la Unión cumple su función al reafirmar una reivindicación social y laboral a favor de los trabajadores con la aprobación del proyecto de reforma a la Ley Federal del Trabajo.
Esta reforma, ahora nueva realidad de justicia laboral en el país, viene a cambiar radicalmente algunos paradigmas que le dieron sustento por décadas a las relaciones de trabajo y las formas en las que se dirimen lo conflictos que nacen de ellas.
Los nuevos compromisos adquiridos responden fielmente a la realidad que hoy se vive y que cada vez más exige una justicia laboral más pronta, de modo que juzgadores tanto federales como locales; así como los Centros de Conciliación y el Centro Federal de Conciliación y Registro, contarán con las herramientas necesarias para responder a los requerimientos sociales de justicia autónoma, independiente y honesta, bajo los principios de oralidad, inmediación celeridad y excelencia judicial.
La nueva Ley Federal del Trabajo y sus nuevas directrices perfilan, por una parte, en la materia sindical un mejor mecanismo para la verificación y declaración de representatividad, un modelo más transparente para la democracia y aseguran un voto libre, personal, directo y secreto; en el tema individual y en los conflictos de trabajo, genera un celeridad en los procesos vinculados a los despidos injustificados al obligar a una etapa de conciliación prejudicial.
En este mismo sentido, la adición del artículo 48 bis que establece, de manera enunciativa, diversas actuaciones que deberán considerarse notoriamente improcedentes cuando se realicen por las partes, abogados, litigantes, representantes o testigos, así como por servidores públicos, genera una presunción de eficacia al procedimiento laboral.
Así, las opiniones y la apertura de cada uno de los participes de los distintos sectores que se ven vinculados con la nueva configuración de la justicia laboral aprobada por el Senado de la República, ahora enfrentarán su implementación en la que no sólo bastará con seguir las líneas marcadas en la Ley Federal del Trabajo, sino que además requiere de un plan de acción para las Juntas de Conciliación y Arbitraje que aún continuarán en funciones.
Este reto de mantenimiento de las estructuras e instituciones encargadas de la justicia laboral, hasta en tanto no se este en presencia de una completa transición, enfrenta principalmente un tema presupuestario que no debe ser obviado en la agenda westatal.
No obstante, como ha quedado demostrado con las modificaciones a esta nueva Ley Federal del Trabajo, la suma de los diversos actores con el mismo objetivo y tendencia a la justicia del trabajo permitirá una transición completa, asegurando en todo momento una paz social.
@VALENCIA_GUZMAN
https://heraldodemexico.com.mx/opinion/hacia-una-nueva-realidad-en-la-justicia-laboral/
La reforma laboral

MAYO 2, 2019
JAIME ORNELAS DELGADO
El lunes pasado el pleno del Senado aprobó con 120 votos a favor y solo dos abstenciones, la reforma laboral, que, junto con la educativa son clave en la 4t. La reforma permitirá a los trabajadores tener un ordenamiento legal que proteja sus derechos, promueva la democracia sindical y resuelva con prontitud los conflictos con el capital.
Para el efecto, en la Ley Federal aprobada se sientan las bases de un nuevo sistema de justicia laboral, se crean los juzgados laborales y se establecen las reglas para que los trabajadores elijan libremente a los dirigentes sindicales. En este nuevo sistema de justicia laboral, las demandas serán tratadas en tribunales del Poder Judicial, en consecuencia, desaparecen las juntas federales y locales de Conciliación y Arbitraje, órganos tripartita, entre gobierno, patrones y sindicatos oficiales, que dirimían huelgas y controversias laborales, pocas veces en favor de los trabajadores. En sustitución de las juntas se crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, organismo donde serán depositados todos los contratos colectivos y se iniciarán las negociaciones. La Ley Federal del Trabajo aprobada, señala que las cuotas sindicales serán voluntarias y no obligatorias, por lo que solo a petición de los trabajadores los patrones podrán descontar directamente en la nómina las aportaciones de los trabajadores a los sindicatos.
Sin duda, la nueva normatividad se armoniza con el Capítulo Laboral del T–MEC, y ratifica los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la libertad de asociación sindical, es decir, será decisión de los trabajadores pertenecer o no a un sindicato y no estarán obligado a formar parte de ninguna federación o confederación; además, la aprobación de los contratos colectivos será derecho exclusivo de la asamblea de los trabajadores. Un logro inapreciable es la eliminación del voto a mano alzada para elegir a los dirigentes sindicales, que ahora serán electos por el voto personal, libre, directo y secreto de los trabajadores y se establecen los mecanismos necesarios para garantizar que los trabajadores sean realmente representados por los sindicatos, lo que termina con los sindicatos “blancos” o de protección patronal.
La ley incluye las garantías necesarias para que el trabajador individualmente pueda hacer valer sus derechos laborales sin ser sujeto a represalias sindicales o patronales; asimismo, se crean salarios profesionales para los trabajadores del campo y para las trabajadoras domésticas.
La reforma que sienta las bases para acabar con el sindicalismo corporativo y la eternización de líderes, sin duda, tiene omisiones, la más notoria el outsourcing, que será discutido en un próximo periodo de sesiones. Además, hay riesgos, ¿qué reforma no os tiene?, pero se pueden superar. Ahora, los sindicatos deberán ser verdaderos instrumentos de lucha de los trabajadores para conquistar mejores condiciones de trabajo, de no ser así, de no comprender los trabajadores que organizarse es necesario para derrotar las fortalezas del capital, los sindicatos no tendrán viabilidad y sólo teniéndola los trabajadores podrán decidir organizarse y sostener sus propias organizaciones de clase. El reto es que los trabajadores pasen de clase en sí a clase para sí.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/la-reforma-laboral/
Nace un nuevo modelo laboral

1/05/2019 02:05 | Luisa María Alcalde
Si alguien nos hubiera dicho que para el primero de mayo el Congreso habría modificado las normas que durante décadas permitieron un modelo laboral basado en el control y el corporativismo, y devolvería a los trabajadores los derechos de libertad y democracia conculcados, difícilmente lo hubiéramos creído, se enchina la piel de saber que nos tocó vivirlo.
Si bien en las últimas décadas se fueron registrando avances significativos en terrenos como el electoral o el empoderamiento de la sociedad civil, la democracia no permeó en el mundo del trabajo. El voto personal, libre, directo y secreto tanto para elegir a dirigentes como para participar en el curso de la negociación colectiva fueron exigencias que nunca encontraron eco en gobiernos más interesados en controlar la vida interna de los sindicatos que en garantizar derechos fundamentales.
El modelo laboral basado en el control tuvo como símbolo los contratos de protección. Contratos firmados con los mínimos derechos de ley firmados a espaldas de los trabajadores. Quienes han sido partícipes de relaciones laborales democráticas, comprenden la importancia de la negociación colectiva, saben que se trata del corazón de las relaciones entre empleadores y trabajadores y que consiste en el espacio más sano e idóneo para, por un lado, mejorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y, por el otro, elevar la productividad y competitividad de las empresas. El hecho de tener liderazgos con legitimidad y representatividad directa abre la puerta a tener un diálogo social que sea tomado en serio.
Otro elemento esencial del modelo laboral de control encontraba su subsistencia en las Juntas de Conciliación y Arbitraje y en la posibilidad del Ejecutivo, tanto local como federal, de decidir a quién daba o negaba un registro sindical. La reforma contempla la desaparición de las Juntas, lo cual dará paso a la creación del Centro de Conciliación y Registro Laboral encargado de la conciliación y de llevar a cabo los registros de contratos colectivos y de sindicatos. La reforma dota a estos órganos de autonomía con el fin de que trámites que son meramente administrativos dejen de usarse por los gobiernos para premiar a leales y castigar a disidentes.
A la par, la reforma representa el cambio más estructural hasta la fecha en el modelo de justicia laboral. De entrada, corrige una excepcionalidad: órganos dependientes del Poder Ejecutivo ya no asumirán la función de arbitraje. De ahora en adelante, la impartición de justicia laboral recaerá en el Poder Judicial, como sucede con el resto de las materias, como la fiscal, la civil, la mercantil o la penal. Los principios rectores del nuevo modelo son la legalidad, la imparcialidad, la transparencia y la independencia, los cuales habrán de materializarse a través de procedimientos ágiles que privilegien la oralidad.
A todos conviene que el Estado de Derecho llegue al mundo del trabajo. Conviene a los empresarios, para que dejen de ser extorsionados por sindicatos fantasmas incapaces de acreditar su representatividad. Conviene también a los trabajadores para que no sean afiliados sin su consentimiento a sindicatos de protección que defienden todos los intereses menos los de sus representados.
El nuevo modelo laboral es resultado de la confluencia de múltiples esfuerzos provenientes de la academia, la sociedad civil, abogados, organizaciones de trabajadores y de empleadores. En foros y mesas de trabajo aportaron evidencia y puntos de vista que fueron indispensables para que el Congreso tomara una decisión informada y a la altura del momento histórico. No obstante, si a algo se debe esta reforma es a las décadas de luchas del sindicalismo democrático e independiente que la antecedieron. Hoy, finalmente, las causas que enarbolaron precursores como Valentín Campa, Rafael Galván, Demetrio Vallejo y Othón Salazar, se han convertido en ley.
https://amp.eluniversal.com.mx/amp/note/amp/eluniversal/1611193?__twitter_impression=true&fbclid=IwAR1V8Hwjk0jIERz78xkrIv7XjJ9vQs97MC8PonbrQbrI8P5uHA2gn9pRlaA
Reforma laboral, es una conquista para los trabajadores: defensores sindicales

POR ROSALÍA VERGARA , 30 ABRIL, 2019
NACIONAL
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CIUDAD DE MÉXICO (apro). – La culminación del proceso de aprobación de la reforma laboral, que inició en 2017 y terminará en 2019, es una conquista histórica para los trabajadores, misma que comenzó hace más de 50 años para luchadores sociales como Demetrio Vallejo, Othón Sánchez y Rafael Galván, quienes ya murieron, y por Alfredo Domínguez Araujo, Benedicto Martínez, Carlos Sánchez, Graciela Bensusán y Ben Davis, éste último de la AFL-CIO, quienes aún siguen luchando por la democracia sindical.
Es más, para la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, los ejes fundamentales de la iniciativa a la Ley Federal del Trabajo (LFT) son: libertad y democracia sindical, impulso a un nuevo modelo de distribución y fortalecimiento del mercado interno por la vía de la mejora salarial, un nuevo sistema de justicia laboral, más ágil y expedito, fundado en el respeto al Estado de Derecho; la auténtica negociación colectiva que permitirá un diálogo sano entre empleadores y trabajadores y, finalmente, el combate a la corrupción y a la extorsión sindical.
“El nuevo modelo laboral es pieza clave del Proyecto de Nación, impulsado por el presidente, Andrés Manuel López Obrador, para lograr en nuestro país que haya crecimiento con justicia. Es decir, un sector productivo fuerte, que genere empleos de la mano de salarios dignos y respeto a los derechos de los hombres y mujeres que viven de su trabajo”, comenta la secretaria en entrevista con Proceso.
Por su parte, Domínguez Araujo, Martínez, Sánchez, Bensusán y Davis, quienes han luchado por los derechos de los trabajadores en distintos momentos de la historia y, en conjunto, desde hace, por lo menos, tres décadas, narran, a este semanario, los costos de esta larga lucha que no culmina, dicen, con la aprobación de la reforma laboral, pues todavía falta consolidar algunos temas sindicales y, sobre todo, en las negociaciones del T-MEC.
Todos coinciden en que, después de tantos años en la búsqueda del respeto a las conquistas laborales, nunca se imaginaron que sus demandas podrían verse reflejadas en la LFT y en la Constitución mexicana.
“No es magia”
Domínguez Araujo considera que “después de estos primeros 50 años en la lucha por la justicia laboral, el reconocimiento a la independencia de la organización de los trabajadores, el respeto a los contratos colectivos de trabajo, pensamos, de manera general, que la verdad ha sido un acierto que ha programado la propia STPS, los propios funcionarios e incluso abogados de alto nivel que estuvieron atentos a las modificaciones y es un gran avance en estos momentos un poco complicados”.
Fundador del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), reconoce que el gobierno federal está en la línea de ir suprimiendo los contratos colectivos de protección empresarial, por ejemplo y, de pronto, añade, viene una propuesta para transformar la LFT y hay diferencias en las opiniones del sindicalismo oficialista.
“Sin embargo, un avance de esta naturaleza, después de prácticamente, repito, 50 años que hemos venido insistiendo en que se pueda ir modificando la ley, pues la verdad es un avance increíble. ¡Claro! Todos quisiéramos que fuera de un golpe, de una vez por siempre y lo que se ha modificado, hasta este momento, es bueno, pero debe de ser más y más a fondo”, considera.
“Creo que es bueno fijar posiciones, pero también debemos estar atentos a cómo podemos avanzar, de alguna manera más unitaria, más solidaria, porque tenemos en puerta la conmemoración, con todas las fallas, las fugas y defectos del 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo”, cuenta.
“El 1 de mayo ha sido, para nosotros, como una bandera de lucha desde hace 50 años y viene en estos días, en que también debemos afinar la puntería para ver dónde podemos fortalecer la lucha. Es el desafío que tenemos en estos momentos”, añade Domínguez Araujo.
La pregunta es, desde su perspectiva: “¿De qué tamaño queremos que sean las reformas, de un golpe, cuando no las habíamos podido cambiar en 50 años?”
Benedicto Martínez, también fundador del FAT, quien lleva 58 años luchando por lo que se logró con la nueva LFT, pensó que no viviría para ver este logro en materia laboral.
“Pensé que nunca lo vería, decía ‘se me hace que me voy a morir y nunca lo voy a ver’, pero ya nos salió y muy bien. Para mi es un proyecto muy de avanzada, muy importante para los derechos de los trabajadores, que, por lo menos, se les reconozca la mayoría de edad, que puedan elegir a sus dirigentes, que puedan elegir a sus sindicatos, que puedan ser parte de la negociación colectiva”, añade.
Una deuda histórica
En el mismo tono, Bensusán también creyó, en algún momento, que no vería estos cambios estando vivo.
“Creo que no se ha apreciado qué tan importante es este cambio para el sistema político, el sistema social. Es un cambio, verdaderamente drástico, y lo que hay que decir es que, lo extraño es que se haya tardado tanto este cambio, que tengamos un rezago, por lo menos, desde el 2000, con la llamada transición, este cambio se debió dar”, considera.
Aunque, memoriza, esta transformación comenzó desde 1988, cuando, por primera vez el cetemista Joaquín Gamboa Pascoe perdió la senaduría ante el actual presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.
“Ahí se empezó a ver el, digamos, castigo electoral, a los sindicalistas, pues la pérdida de interés o de importancia del corporativismo, en términos de lo político, cuando se hablaba del voto corporativo y dejó de tener peso, pero, sin embargo, el corporativismo siguió pesando como un mecanismo de control social, salarial o de huelgas”, explica.
Esa, considera, fue una señal de que se debía hacer una transición laboral hacia un régimen democrático.
“No se hizo entonces, no se hizo en el 2000, con Vicente Fox en la presidencia y, ahora se hizo. Es importante decir que, es cierto, hubo una presión externa, pero esto tiene antecedentes y responde a una visión de un grupo, que somos muchos, que venimos desde hace 30 años planteando esto, con el FAT, más tarde con la UNT, con los telefonistas, etcétera”, indica Bensusán.
Recuerda que, en el 1997, se planteó al PRD una reforma constitucional en la materia, la cual no se presentó en el Congreso de la Unión, pero sí fue en el 2000 y era exactamente como ésta, en la misma dirección.
“Esta es una vieja lucha, de mucha gente, en este país. Te puedes remontar a Demetrio Vallejo, con el movimiento ferrocarrilero, con Valentín Campa, en adelante, siempre planteando la autonomía de los sindicatos, porque de lo que se trata es de devolverle los derechos a los trabajadores que les quitaron sus líderes, que se los expropiaron, que son los derechos colectivos, que eran, para los dirigentes, un recurso enorme para extorsionar y enriquecerse, a cambio de controlar las huelgas, de impedir los conflictos por el salario”, rememora.
El reto, la democratización sindical
Lo que falta, agrega Benedicto Martínez, es que los sindicatos empiecen a “vivir en democracia y eso puede no ser fácil”, indica.
–¿Es el cambio en el sindicalismo actual? –se le pregunta.
–Creo que sí. Esta es una trasformación y una nueva cultura, desde mi punto de vista. –responde.
“Incluso, aquellos sindicatos democráticos tendrán que adecuarse a estas nuevas reglas y, bueno, y si hay otro sindicato en una empresa, que es a lo que le tienen miedo los empresarios, pues nos van a poner a trabajar en serio quien quiera tener la representatividad legítima de los trabajadores, sin manipulaciones ni represalias, sino beneficiando a los trabajadores, porque el que no responda a eso, pues se va”, señala.
–¿Habría un reacomodo de organizaciones sindicales?, se le cuestiona.
–¡Exactamente! Y yo lo que he visto, en estos últimos meses, es que ya están apareciendo nuevas centrales, a mi no me preocupa que aparezcan, sino los resultados y las respuestas a los trabajadores.
“Aquí, yo creo viene la cuestión educativa para los propios trabajadores: ¿cómo soltar ese viejo estilo de control, porque ha penetrado en la mente de los trabajadores también, no hay que desconocerlo. Va a costar un buen tiempo y mucha insistencia para que los trabajadores empiecen, realmente, a ejercer su libertad y sus derechos”, destaca.
En su oportunidad, Sánchez recuerda que su lucha inició durante los setenta, en tiempos de represión, pues había muchas formas de “devastar” a cualquier sindicato independiente, que defendiera sus contratos colectivos de trabajo y que fuera verdaderamente democrático.
“Que no fuera, únicamente, el administrar el contrato colectivo de trabajo y luchar por un salario, sino luchar por el desarrollo de la materia de trabajo, para que, en el futuro inmediato, tuviéramos un porvenir de mejoras para los trabajadores y para el país”, apunta. Y, desde su postura, ese es el reto.
“Es muy importante este avance porque nos da la oportunidad de trabajar en los programas de desarrollo del país y a la Iniciativa Privada igual, llevar una vida democrática real. ¿Qué es esto? No nada más una elección del Comité Ejecutivo Nacional o de la dirección, sino tener grupos de discusión donde se permita que los trabajadores tengan una comunicación de lo que pasa en cada una de las áreas de su trabajo y que en las asambleas se pueda expresar qué es lo que pasa en su conjunto, en su materia de trabajo”, agrega.
–¿El reto de los sindicatos es su trasformación?, se le pregunta.
–¡Claro! Si sus sindicatos no están en esta posición, están anquilosados, están sin ningún movimiento si son corruptos, patronales, bueno hay muchas formas de definirlos, pero que, en realidad, nunca han representado a los trabajadores y que solo se han beneficiado los del CEN o los líderes y quienes los apoyan, es decir, unos cuántos.
“Creo que es un gran cambio histórico, por lo que hemos venido luchando desde hace más de 30 años y pensar que no lo veríamos. Desafortunadamente no hay la movilización que debería de existir, en estos momentos, con los trabajadores, porque esto acompañaría muy bien y detonaría muchas organizaciones que pugnarían por un desarrollo en todos los ámbitos y eso beneficia al trabajador, a su materia de trabajo y al país”, agrega.
Reforma, sin presión extranjera
De acuerdo con Bensusán, si bien estos cambios en la LFT comenzaron en 2017, a finales del sexenio de Enrique Peña Nieto y por presiones de Estados Unidos y Canadá, lo cierto es que, en estos momentos se dieron por la coyuntura de la renegociación del Tratado de Libre Comercio, ahora denominado T-MEC.
“Fue cuando los americanos y los canadienses se dieron cuenta que no alcanzaba con poner reglas en acuerdos paralelos para exigirle a México que respete los derechos colectivos y, entonces, ellos entendieron que los empleos que se vinieron a México no eran solo los malos empleos, sino los buenos empleos de la industria automotriz y, en ese contexto, empezaron a presionar por un cambio radical en el modelo”, explica.
Del mismo modo, Benjamín Davis, de la AFL-CIO, la aprobación de la reforma laboral no se dio por presiones de los estadunidenses o los canadienses, pues la lucha por la democratización sindical y los derechos laborales, entre ambos países, no es nueva.
“Es una lucha histórica, es una conquista de la clase obrera mexicana y había durado, por lo menos 30 años, pero es algo que los sindicatos de Canadá y Estados Unidos hemos apoyado, al movimiento democrático sindical de México, en su lucha en contra del corporativismo, los contratos de protección, contra la estructura desigual de las juntas y estamos orgullosos de haber apoyado esta lucha. No creo que seamos los responsables”, reconoce.
Sin embargo, acepta que, en la medida de lo posible, han apoyado la lucha sindical mexicana. “Estamos muy contentos de ver que realmente están realizando algunos de estos sueños”, indica.
Finalmente, Davis considera que, si bien hay logros, todavía existen retos y preocupaciones, porque este tipo de cambios “toman tiempo, dinero y mucha voluntad política” para que se aplique.
https://www.proceso.com.mx/581893/reforma-laboral-es-una-conquista-para-los-trabajadores-defensores-sindicales?fbclid=IwAR0j86mvbAlgKE7MbhvllBm-cJrs4f88ALHO8EK-S0LOOf-h5O3CnNOsG9s
La reforma laboral de la 4T

RICARDO MONREAL ÁVILA
30.04.2019/01:57
El Senado y la Cámara de Diputados aprobaron la reforma laboral más importante de las últimas décadas (en el Senado por unanimidad).
Es la primera en su tipo que se adapta al marco internacional más avanzado en la materia, al tomar en cuenta los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (Convenios 87 y 98) y las disposiciones que al efecto incorpora el nuevo tratado de libre comercio México-EU-Canadá, el llamado T-MEC. Pero también responde a los compromisos de cambios laborales de la 4T.
Si hubiera que sintetizar en tres términos la orientación de la reforma, éstos serían: simplificación de la justicia, democratización y medidas anticorrupción en el mundo laboral. En el terreno de la simplificación de la justicia laboral destacan los siguientes cambios:
1. Se suprimen las Juntas de Conciliación y Arbitraje.
2. La resolución de las diferencias o los conflictos entre trabajadores y patrones estará a cargo de los tribunales del Poder Judicial de la Federación o de las entidades federativas.
3. Se estipula que antes de acudir a los tribunales, trabajadores y patrones deberán asistir a la instancia conciliatoria correspondiente.
4. En el orden federal, la función conciliatoria estará a cargo de un organismo descentralizado al cual le corresponderá, además, el registro de todos los contratos colectivos de trabajo y las organizaciones sindicales, así como todos los procesos administrativos relacionados.
5. En el orden local, la función conciliatoria estará a cargo de los Centros de Conciliación que se instituyan en las entidades federativas.
En materia de democracia sindical (una demanda histórica de los movimientos sociales de izquierda en el país) destacan los siguientes cambios:
1. Se reconoce expresamente el derecho de libertad sindical, de libre sindicación, bajo los parámetros de los convenios ya mencionados de la OIT y de las sentencias que en este sentido ya se habían emitido por el Poder Judicial de México.
2. Se establece la elección de directivas y secciones sindicales mediante el voto personal, libre, secreto y directo de las y los trabajadores, así como la igualdad y paridad de género en la integración de las dirigencias sindicales. Se garantiza también un ambiente laboral libre de discriminación y violencia, y se regula el régimen de personas trabajadoras del hogar.
3. Se acaba con el monopolio de la representaciones sindicales “únicas”. Las y los trabajadores podrán organizarse en el número de sindicatos que libremente decidan. Podrán ser gremiales, de empresa, de rama, de oficios o nacionales.
Entre las medidas anticorrupción, destacan las siguientes:
1. Pérdida de registro si la dirigencia sindical incurre en actos de extorsión contra empresas y trabajadores.
2. Se les prohíbe: la evasión de contribuciones o el incumplimiento de obligaciones patronales respecto a sus representados; la simulación o realización de elecciones gremiales fraudulentas; ejercer actos de violencia contra los trabajadores o de los empleadores.
Quedan pendientes algunos temas como el outsourcing, pero lo avanzado es innegable. Se espera que ahora esta reforma se traduzca en mayor productividad y mejor ingreso para las y los trabajadores del país, que es su objetivo final.
ricardomonreala@yahoo.com.mx
@RicardoMonrealA
https://www.milenio.com/opinion/ricardo-monreal-avila/antilogia/la-reforma-laboral-de-la-4t
México cumplió requisitos en materia laboral con firma de T-MEC: De la Mora

Subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora. Foto: EFE
30/04/2019 | 19:55 | Ivette Saldaña
La subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora, dijo que ya hay un incentivo para la próxima ratificación del acuerdo comercial
México cumplió con todos los requisitos que adquirió en materia laboral con la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, por lo que debe ser incentivo para la próxima ratificación del acuerdo comercial, dijo la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora.
“Es una forma en la que se están cumpliendo los compromisos que se asumieron en esa negociación (del T-MEC) y era un tema importante para poder considerarlo en los tres niveles legislativos; entonces, se han cumplido todos y cada uno de los requisitos y esa es una demanda importante de los (legisladores) demócratas” en Estados Unidos (EU), expuso durante la presentación de la plataforma Data México.
Sin embargo, «la aprobación es un reto a futuro», dijo el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís, quien explicó que la idea es que se lleve todo este año el proceso de aprobación.
Por ello comentó que “todos esperamos que el primero de enero de 2020 pueda ser una fecha” para que entre en vigor del T-MEC, aunque expuso que hay dificultades para lograrlo.
“Reconocemos que hay obstáculos que hay que superar como era este tema laboral”, por lo que “vienen meses importantes para la aprobación del acuerdo”.
Dijo que el “tratado es un instrumento muy valioso, sabemos que es un reto muy grande”, porque entrarán en vigor nuevas
reglas de origen para algunas industrias, así que tendrán que usarse los tiempos de transición para hacer los ajustes.
Aplaude EU reforma laboral mexicana
La aprobación de la reforma laboral fue para el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, de tomar una buena decisión y dijo que la administración de Donald Trump y los congresistas estadounidenses trabajarán con el gobierno mexicano “para garantizar que esta reforma se implemente y aplique”.
Consideró que la reforma mexicana fue un “pasaje histórico” que hará más fuerte los compromisos laborales en el T-MEC, que son una prioridad, además de que mejora el sistema de justicia laboral de México.