El T-MEC trae en sus alforjas la posibilidad de dar fin al sindicalismo simulado

Con la reforma laboral, bajo la presión de legisladores de EU, los trabajadores podrán quitarse de encima a las cúpulas que negociaban en su nombre y beneficiaban de mantener bajos salarios.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
Por Lucía Pérez Moreno
Hay un refrán que dice que el hombre propone y el destino dispone. La frase le calza bien a algunos líderes sindicales, en cuyos planes estaba volver a frenar la reforma laboral este año y conservar, de ese modo, sus privilegios.
El año pasado, en abril, en vísperas de la celebración del Día del Trabajo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo, anunció la extinción de esta misma reforma laboral, que ya había sido aprobada en 2017 como parte de los compromisos que México asumió en la renegociación del TLCAN y que contenía varios capítulos en contra del sindicalismo corporativo.
Aceves del Olmo celebró que el Congreso no hubiera aprobado las leyes secundarias y, según reportó la prensa, remató diciendo que la historia juzgaría a quienes habían promovido la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje (JCA), a su juicio, pilares de la justicia laboral en México.
No es casual que la primera reacción de Aceves del Olmo, cuya central sindical controla a 5 millones de trabajadores en México, se oponga a una reforma que, a grandes rasgos, va a terminar con el sindicalismo de simulación, coloquialmente llamado “charro”, que impone contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, y del cual Aceves del Olmo es uno de sus máximos exponentes. Forbes México solicitó una entrevista con Aceves del Olmo, pero no recibió respuesta.
El escenario para este sindicalismo, que ha predominado en México desde los años 30 del siglo pasado, comenzó a cambiar. Las elecciones de julio de 2018 trajeron un nuevo Congreso con mayoría de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había hecho de la democracia sindical una de sus principales banderas políticas.
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Foto: Angélica Escobar / Forbes México.
El debate sobre la reforma laboral regresó a la mesa de negociaciones y avanzaba lentamente, pues había muchas iniciativas por discutir, entre ellas, varias de la CTM y de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta última, con cerca de 3.5 millones de trabajadores afiliados.
Pero el destino quiso que las cosas dieran una vuelta de tuerca. De Estados Unidos llegó una amenaza seria sobre el T-MEC. Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes, donde este partido tiene mayoría, advirtió que no habría tratado comercial si México no aprobaba las reformas secundarias. “No enforcement, no treaty”, fue el mensaje que sonó fuerte.
Los demócratas, que están muy influidos por la poderosa central sindical AFL-CIO, saben que México es un país donde las leyes no siempre se cumplen. Así fue con las dos reformas laborales anteriores, de 2002 y 2012, en las que hubo capítulos dedicados a promover un sistema laboral libre y democrático, pero que quedaron en buenas intenciones.
“El reto para México es dejar la simulación y comenzar a cumplir con las leyes que implementa”, dice Ricardo Corona, director jurídico de Imco. La reforma laboral aprobada en 2017 ya proponía cambios más radicales que las dos anteriores en el tema de libertad sindical, pero también dejaba abierta la puerta para conservar los contratos colectivos de protección laboral.
Esto hizo que Estados Unidos le exigiera a México no dejar espacios de ambigüedad. Para no poner en riesgo el nuevo tratado comercial, el presidente López Obrador hizo un llamado al Congreso a votar fast track el paquete de leyes y, en cuestión de semanas, la reforma laboral ya tenía leyes secundarias. “Nos alcanzaron las prisas”, reconoce el abogado laborista Guillermo Roel, al expresar que Estados Unidos terminó cerrando la negociación.
5 Claves para entender la nueva reforma laboral

  • Desaparición de las Juntas Locales y Federales de Conciliación y Arbitraje, que serán sustituidas por tribunales del Poder Judicial de la Federación, a los que se podrá recurrir sólo después de agotar las instancias de mediación.
  • Creación de Centros de Conciliación. Cada estado tendrá un centro de mediación, donde se recibirán las demandas en primera instancia y, sin necesidad de abogados, se buscará resolver el conflicto en un plazo no mayor a 45 días.
  • Creación de un Centro Federal de Registro Laboral, que será autónomo y donde se depositarán todos los contratos colectivos y reglamentos de trabajo y de las organizaciones sindicales.
  • Reconocimiento de la democracia sindical. El derecho de los trabajadores a la libre sindicalización, conforme a los convenios de la OIT. Los dirigentes sindicales deberán ser electos a través del voto libre, secreto e individual. La reforma establece mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
  • Combate a los sindicatos “blancos”. Ningún sindicato podrá firmar un contrato colectivo de trabajo sin el consenso de, al menos, una tercera parte de los trabajadores. Todos los contratos deben dar lugar a mejoras en las condiciones de trabajo y los líderes que incurran en actos de extorsión en contra de los patrones serán sancionados.

En vísperas de Semana Santa, una reforma que nació incompleta y que después fue declarada muerta, resucitó milagrosamente y fue votada por casi todos los partidos políticos. Entre quienes la apoyaron, estuvieron el también senador Aceves del Olmo y el diputado Isaías González Cuevas, líder de la CROC.
Ambos líderes saben que esta reforma será una bomba de tiempo para sus gremios, pero reconocen el peso de la nueva coyuntura internacional. “Esta reforma va a terminar con los líderes vitalicios que trabajan a espaldas de los trabajadores y que ganan jugosas utilidades”, predice Alfonso Bouzas, del Centro de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Privilegios que se desvanecen
El dictamen de las leyes secundarias aprobado en abril pasado consta de más de 200 páginas que contienen más de 100 cambios, algunos menores y otros de sustancia, relacionados con la negociación colectiva y el derecho sindical, según Rodrigo Olvera, abogado laborista que participó en todas las discusiones legislativas como parte del Observatorio Laboral.
Entre los cambios más relevantes destacan las precisiones que se hacen en el tema de la representatividad. En la reforma de 2017, se dejó abierta la posibilidad de que fueran los sindicatos los que decidieran los procedimientos, tanto de la elección representantes de los trabajadores, como del conteo de los votos. Las leyes secundarias se ajustaron para evitar posibles trampas. “Se pusieron candados para asegurar una votación democrática”, dice Olvera.
Este tema es clave porque, dependiendo del sentido del voto, se define a qué sindicato se le da la constancia de mayoría y, por ende, la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, es decir, la facultad de negociar con la empresa a nombre de los trabajadores.
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El capítulo 23 del T-MEC hace énfasis en que México debe poner fin a los contratos colectivos de protección laboral, y el voto limpio es la clave para avanzar en ese camino.
También desapareció, muy a pesar de los sindicatos corporativos y algunas cúpulas empresariales, el tripartismo en la negociación laboral. Forbes México pidió hablar con Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pero no hubo respuesta
Este modelo terminó siendo un lastre porque no sólo retrasaba la impartición de justicia, sino que inclinaba la balanza de uno u otro lado. “La mejor prueba de que el modelo tripartita no funciona está en la Junta de Conciliación”, dice Olvera, al recalcar que siempre hay una parte que quiere controlar las negociaciones.
El tripartismo será reemplazado por figuras negociadoras neutrales, que van a ser las encargadas de hacer la mediación y de impartir justicia. El punto neurálgico de la discusión se centró en el papel que tendrá el nuevo Centro Federal de Registro Laboral, donde se van a registrar y resguardar los contratos colectivos, los reglamentos de trabajo y todas las actas sindicales. Tanto los sindicatos como las cúpulas empresariales expresaron reservas, pues ya no controlarán ni los registros ni la información que allí se deposite. “La neutralidad garantizará que nadie tenga el control sobre la vida sindical”, dice Olvera. El CCE declinó hacer comentarios para este artículo.
Esta modificación le abre el camino a los sindicatos que, en el pasado, por no ser del gusto de los patrones o del gobierno en turno, no podían obtener su registro.
Moverse ahora será más fácil; caerse, también
Algunos líderes de las cúpulas sindicales se resignan a perder presencia y otros ven, en los nuevos tiempos políticos, vientos a su favor. El líder minero y senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, creó, este año, una Confederación Internacional de Trabajadores, para modernizar la lucha sindical y, aunque descartó que vaya a quitarle “membresías” a otras organizaciones, hay quienes creen que va por los sindicatos de la CTM y la CROC. “Se quiere servir de Morena para hacer lo mismo que hacen otros líderes sindicales”, dice Alfonso Bouzas, del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral.
“Napito”, como se le conoce desde que heredó el cargo de su padre, critica a los sindicatos subordinados a los poderosos. En otro frente lucha la maestra Elba Esther Gordillo, quien busca recuperar el liderazgo del SNTE y que, según Bouzas, “hoy habla como [si fuera] la mayor demócrata de México”.
Y, entre estos dos líderes, sobresale Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex, que, en 2017, se reeligió para otros siete años, lo que le permitirá estar al frente de dicho gremio durante todo el sexenio de López Obrador.
El caso de Romero Deschamps es emblemático, pues los últimos procesos de elección estuvieron plagados de irregularidades, por lo que tiene varias demandas ante las Juntas de Conciliación. El problema, de acuerdo con Olvera, es que, como estas instancias son tripartitas, necesitan el voto de la representación sindical para quitarlo del cargo. Olvera señala que este caso ya está siendo ventilado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por lo pronto, el presidente López Obrador ha reiterado que él no va a intervenir en la vida sindical del país, ni mantener sindicatos de gobierno. En el nuevo escenario político, moverse será más fácil, pero caerse… también lo será.
Otra adición se manifiesta en el terreno de la rendición de cuentas. Los sindicatos deberán entregar informes semestrales, desglosando ingresos y detalles de los gastos. “Ya no van a poder priorizar sus intereses ni manejar las cuotas como negocios personales”, dice Bouzas, quien prevé el debilitamiento de muchos líderes sindicales acostumbrados a una vida de excesos.
La última de las grandes correcciones tiene que ver con el recurso de la huelga. “Esta reforma va a terminar con el sindicalismo de extorsión”, declara Olvera, quien se refiere a las prácticas que ejercían algunos sindicatos de amenazar con huelgas cada vez que querían obtener una renovación de contrato colectivo de trabajo.
Disputa por los empleos
La gran paradoja de esta reforma es que responde a las demandas sociales que han venido exigiendo muchas organizaciones laborales, pero que, al final, llega impuesta por Estados Unidos, por la vía de la renegociación del TLCAN. México incumplió, durante los últimos 25 años, con el compromiso de mejorar las remuneraciones salariales de sus trabajadores. De acuerdo con el estudio “El futuro de la industria automotriz en México”, realizado en 2017 por El Colegio de México, la brecha salarial entre México, Estados Unidos y Canadá se fue ahondando desde la firma del TLCAN.
En 1994, los salarios en la industria automotriz en Estados Unidos y Canadá eran 5.4 y 5.1 veces más altos, respectivamente, que en México. Pero, para 2016, la brecha era ya de 9.1 y 8.4 veces. Ese año, un trabajador mexicano de la industria automotriz percibía tan sólo el 8.4% del salario de un par estadounidense. “El auge de la industria automotriz en México se debe a los menores costos de producción asociados a los bajos salarios”, dice el informe.
Éste indica que, entre 1994 y 2016, México generó más de 650,000 empleos en la industria automotriz, mientras que Estados Unidos perdió unos 60,000. Estos datos explican, en parte, por qué Donald Trump calificó el TLCAN como el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, y su insistencia en detener el dumping laboral. Además de obligar a México a suscribir el capítulo 23 del T-MEC, que obliga a terminar con los contratos de protección laboral y a impulsar una auténtica libertad sindical, impuso una cuota laboral para tratar de frenar la pérdida de empleos en la industria automotriz. Cada vehículo fabricado en la región de América del Norte tendrá componentes que serán fabricados en un 40% por mano de obra que gane al menos 16 dólares la hora, es decir, cinco veces más de lo que hoy percibe un obrero de esta industria.
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Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México.
El T-MEC ya fue firmado por los presidentes de los tres países, pero debe ratificarse en los respectivos Congresos y, al menos en Estados Unidos, hay una corriente de legisladores demócratas, influenciados por la AFL-CIO, que piden reabrir negociaciones para obtener más garantías de México en el capítulo laboral.
De acuerdo con Sergio Escamilla, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, la reapertura de las negociaciones le daría a Trump el pretexto de cancelar el libre comercio con México.
La discusión legislativa de este tratado inicia formalmente en mayo y el acuerdo tendría que ser ratificado antes de septiembre, cuando inician las precampañas presidenciales en EU. “Si no se aprueba ahora, hay el riesgo de regresar a una renegociación el año entrante que tomaría mucho tiempo”, predice Escamilla.
Una piedra en el zapato, llamada outsourcing
En abril de este año, Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO pidió, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos, reabrir la negociación con México, recalcando que la práctica del outsourcing había quedado fuera de la reforma laboral, y que “seguirá provocando una hemorragia de empleos hacia México”.
En efecto, esta práctica se ha extendido velozmente, sobre todo desde la firma del TLCAN, porque permite a las empresas obviar sus obligaciones fiscales y reducir el pago de prestaciones. La reforma laboral de 2012 abordó esta práctica, pero dejó muchos pendientes. Hoy, la gran disyuntiva es si hay que volver a legislarla o, de plano, prohibirla. “Las opiniones están muy divididas en el Congreso”, dice Olvera.
¿Quién se queda con la carga?
Hay diversas disposiciones en la nueva ley que han causado diferentes grados de inquietud entre los empresarios, pero ninguna ha generado tanta molestia como la llamada reversión de la carga probatoria, una medida que se aplica en los casos de despidos injustificados.
En el sistema actual, si el patrón niega que hubo despido y ofrece la reinstalación, se revierte la carga de prueba y se suspende el juicio. En el nuevo sistema ya no importa que el patrón ofrezca la reinstalación; la carga se queda en automático con el patrón. “Esto es absurdo”, dice el abogado laboral Guillermo Roel, quien señala que esta ley le quita al patrón el beneficio de la duda.
Los despidos son la mayor causa de conflicto laboral e implican más del 90% del trabajo de las juntas, que, cada año, reciben más de 100,000 denuncias. En opinión de Romero, este cambio ha creado alarma entre varios empresarios. “Muchos temen que esta situación los pueda llevar a la quiebra”, dice.
La razón por la cual se revirtió la carga probatoria se debe al abuso que de esta figura hacían abogados sin ética. Ofrecían una reinstalación fraudulenta y, cuando el trabajador la aceptaba, se cancelaba la demanda. “Esta ley ya no va a permitir las chicanadas”, señala Olvera, quien considera que los empresarios no deben temerles a las negociaciones honestas, porque, a la larga, serán en beneficio de todos. Romero, por su parte, recomienda a las empresas llevar un buen control documental de las condiciones laborales de sus empleados para evitar que éstos puedan, a su vez, cometer actos abusivos.
El número de trabajadores contratados bajo esta modalidad varía considerablemente, de acuerdo con la fuente que se consulte. Un estudio de la Universidad de Chapingo estima que hay cerca de 7.6 millones de trabajadores subcontratados, mientras que el colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza la ubica en 17.5 millones de personas, una diferencia de casi 10 millones.
De acuerdo con Olvera, hay varias propuestas sobre la mesa para comenzar a discutir la tercerización, aunque reconoce que el tema es complejo porque no ha sido estudiado a fondo.
También quedó fuera de la reforma, aunque sin generar tanta presión internacional, el apartado B, que cubre a los empleados del sector público. El control político de los sindicatos que afilian a los burócratas es clave y, a juicio de algunos, requiere de un trato especial. Ejemplo de esto es el caso del INE, que, el año pasado, declaró ilegal la creación de un sindicato de trabajadores porque, según argumentó, pone en peligro la democracia del país.
¿Y quién paga la cuenta?
A pesar de las prisas para aprobar la nueva reforma, los cambios se inician en 2020, pues este año no se asignó presupuesto para la capacitación del personal que hará funcionar el nuevo sistema. Una de las figuras clave de la reforma serán los mediadores, cuyo papel será contener los conflictos laborales para que no desborden los tribunales. Hay suficiente evidencia documental para demostrar que la mayoría de los conflictos laborales se puede desactivar vía una conciliación, señala Ricardo Corona, director jurídico del Imco.
En los próximos años, tendrán que convivir el viejo y el nuevo sistema de justicia laboral. “Un asunto iniciado en una junta debe terminar con un laudo”, explica Eloísa Carpintero, abogada y ex actuaria de una junta. Esta reforma va a implicar una duplicidad de gastos, pues, además de financiar a las juntas (hasta su cierre definitivo), habrá que asignar recursos para abrir los nuevos Centros de Conciliación, uno en cada estado, y extenderle un presupuesto adicional al Poder Judicial de la Federación, que deberá crear tribunales laborales.
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Foto: Angélica Escobar / Escobar.
La previsión de la Secretaría del Trabajo es que ambos sistemas van a convivir durante cuatro años, pero algunos expertos consideran que este plazo es muy optimista. “Si no hay más presupuesto para las juntas, la transición va a ser más larga”, dice Olvera.
Y, mientras se deciden los presupuestos, las Juntas de Conciliación trabajan a tope. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, tan sólo las Juntas Federales deben resolver cerca de 430,000 expedientes; y a este número hay que sumarle los de este año y los de las Juntas Locales.
Por lo pronto, los abogados que van a las juntas han resentido, este año, un servicio más deficiente. De acuerdo con la abogada Norma Romero, un trámite que antes le tomaba un mes (que ya es mucho tiempo), hoy tarda hasta tres meses.
Los recortes de personal están colapsando a las juntas, señala Eloísa Carpintero, quien fue actuaria de una Junta Federal por 27 años. “Tienen una carga de trabajo criminal y, lo que antes hacían cinco personas, hoy lo debe hacer una sola”.
Ahora flota en el ambiente la pregunta: ¿Cómo le hará México para transitar hacia un nuevo modelo de justicia laboral, si aún no puede terminar de cerrar las puertas del viejo sistema?

https://www.forbes.com.mx/fin-del-sindicalismo-simulado-gracias-al-t-mec/

México no apoyaría reabrir negociación del T-MEC: Seade

Las disposiciones laborales en el acuerdo son de gran alcance, no hay nada más que se pueda agregar, dijo el subsecretario para América del Norte.
Roberto Morales
06 de mayo de 2019, 00:09
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El gobierno de México dio un ultimátum a los legisladores demócratas de Estados Unidos en el sentido de que no aceptará un mecanismo de cumplimiento laboral más sólido que el ya negociado en el nuevo pacto comercial de América del Norte.
También planteó que no apoyará la reapertura de las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo que sustituiría al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994. “No vemos qué más es necesario o posible”, dijo Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, al medio estadounidense Politico en una entrevista el viernes.
En el T-MEC, México acordó desarrollar e implementar reformas con el fin de fortalecer sus leyes laborales para proteger la negociación colectiva y para reformar su sistema de administración de justicia laboral.
Además, México creará un centro independiente y autónomo que verifique la “democracia sindical” y un consejo trinacional, junto con sus socios de América del Norte, para comprobar el funcionamiento en materia laboral del T-MEC.
Seade enfatizó que México hará cumplir las reformas laborales en su totalidad porque es una de las principales prioridades del presidente Andrés Manuel López Obrador, y no porque Estados Unidos obligue al gobierno mexicano a hacerlo. “En el momento en que hay una desviación de los compromisos, Estados Unidos tiene los medios para ejercer represalias, para ejercer presión a través de la solución de diferencias. Eso no debe minimizarse”, añadió Seade.
En particular, el T-MEC obliga a eliminar los llamados contratos de protección, que son contratos colectivos firmados por los patrones con los sindicatos a espaldas de los trabajadores, intercambiando dinero y prebendas de diverso tipo para conseguir discrecionalidad en el manejo de las relaciones laborales.
“Las disposiciones laborales en el acuerdo son de gran alcance. Es un completo paquete de buenas prácticas laborales. No hay nada más que puedas querer”, agregó Seade.
Los comentarios de Seade se producen cuando la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y los demócratas han intensificado los llamamientos para que la administración de Trump realice cambios en el texto del T-MEC. Pelosi ha dicho específicamente que la aplicación del acuerdo es el tema general que debe tratarse como parte del acuerdo, no a través de una carta paralela o una legislación posterior, antes de que los demócratas consideren el remplazo del TLCAN. Los demócratas quieren disposiciones laborales más fuertes, pero también cambios en el ambiente del acuerdo y las disposiciones de medicamentos recetados.
Aunque la ratificación del acuerdo es la principal prioridad legislativa para la administración de Trump este año, el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, dijo que la administración no presentará un proyecto de ley para implementar el pacto hasta que Pelosi lo solicite.
Seade llevó a cabo una visita de trabajo en Washington, en donde sostuvo diversas reuniones con funcionarios del gobierno de EU, incluyendo Lighthizer, quien se mostró confiado en que el proceso de ratificación por parte del Congreso de Estados Unidos será realizado en los próximos meses, y manifestó su satisfacción con la recién aprobada reforma laboral, de acuerdo con un comunicado de cancillería.

rmorales@eleconomista.mx
https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mexico-no-apoyaria-reabrir-negociacion-del-T-MEC-Seade-20190506-0004.html

El calendario de la reforma laboral

Por: Luis Ernesto Salomón
5 de Mayo de 2019 – 04:00 hs
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El calendario de la reforma laboral
Ante las dudas respecto de la profundidad y alcance en el tiempo de las reformas laborales, es pertinente aclarar el panorama prospectivo a partir de lo aprobado. El primer hito será el 23 de noviembre próximo, cuando entra en vigor el convenio 98 de la OIT que garantiza la libertad de afiliación sindical y la ratificación por las bases de los acuerdos de los líderes para modificar las condiciones salariales y de trabajo. Al respecto, el artículo 123 de la Constitución recién modificado establece en su fracción XXII Bis. “… Para la resolución de conflictos entre sindicatos, la solicitud de celebración de un contrato colectivo de trabajo y la elección de dirigentes, el voto de los trabajadores será personal, libre y secreto. La ley garantizará el cumplimiento de estos principios. Con base en lo anterior, para la elección de dirigentes, los estatutos sindicales podrán, de conformidad con lo dispuesto en la ley, fijar modalidades procedimentales aplicables a los respectivos procesos.”
En ese mismo sentido, los cambios disponen que para el 1 de noviembre deberá promulgarse la Ley Orgánica del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral CFCRL. Esta institución autónoma será la encargada del registro de los contratos colectivos.
Teóricamente en este periodo los sindicatos debieran hacer cambios a sus estatutos para incluir el voto universal, secreto y directo para la elección de sus dirigentes y para la ratificación de los cambios a los contratos colectivos; pero decimos teóricamente porque quizá muchos de ellos resistan y prefieran establecer disputas judiciales alegando derechos pre-constituidos de sus dirigentes.
Habrá que seguir con cuidado la posición de los dirigentes en ese sentido en las próximas semanas y meses para saber si el cambio interno en los estatutos sindicales será terso o no. Por otra parte, la ley señala que un año después, es decir el 1 de noviembre de 2020, deberá estar lista la relación electrónica de los expedientes de las asociaciones sindicales en el CFCRL.
Será hasta entonces cuando los sindicatos deberán ajustarse a los procedimientos para demostrar que cuentan con el respaldo del 30% de la mayoría de los trabajadores para obtener una constancia de sindicato mayoritario que les habilite las negociaciones. Y para el 1 de mayo del año 2021 deberán estar inscritos todos los contratos colectivos y se contará con una plataforma electrónica de registro de todos los trabajadores para cotejo en los procesos laborales.
Y será hasta el año 2022 cuando entren en funciones los centros de conciliación y los tribunales laborales de los Estados, se proceda al traslado físico de los expedientes de las asociaciones sindicales al CFCRL. Mientras que hasta el año siguiente 2023 entrarán en función los centros de Conciliación y Tribunales Laborales federales y concluye el plazo para la revisión extraordinaria de los contratos colectivos de trabajo existentes y para que sean avalados por los trabajadores.
Es decir que tenemos un horizonte de cuatro años para la plena entrada en vigor de lo aprobado. Esta solución gradual ha encendido más inconformidades en sectores de la política de los Estados Unidos que en nuestro País.
Los vecinos consideran insuficiente el mecanismo establecido y pretenden presionar al gobierno de México para acelerar los mecanismos de aplicación. Sea como fuere, la situación presenta una contradicción en la aplicación de las normas, dado que por una parte ya estaría vigente el derecho de libre afiliación, y ratificación de los cambios a los contratos colectivos, conforme al artículo 400 bis de la Ley Federal del Trabajo recién reformada que establece la obligación de que la revisión contractual se someta a la aprobación de la mayoría de los trabajadores mediante voto directo, universal y secreto.
Con lo cual podría inferirse que a partir de ahora las revisiones de las condiciones de trabajo deben seguir este procedimiento.; y por la otra, habría el plazo de hasta 4 años, para el funcionamiento de las nuevas instituciones.
Ese espacio favorece el mantenimiento del estatus quo en los sindicatos y requiere soluciones políticas y legales para hacer efectivos los cambios en el corto plazo. Las presiones externas y la creciente actividad interna en los sindicatos serán claves para acelerar o no la aplicación efectiva de los cambios.

https://www.informador.mx/ideas/El-calendario-de-la-reforma-laboral-20190505-0003.html

Mexicana, mexicano: ¿conoces tus derechos laborales?

385779 08: Workers make decorative tassles for curtains in a maquila in Ciudad Juarez, Mexico. From Matamoros, Mexico to Tijuana, U.S. owned maquiladoras employ a large work force. (Photo by Joe Raedle/Newsmakers)

 
POR: FERNANDO BARAJAS / FUENTE: NOTICIEROS TELEVISA / DESDE: CDMX, MÉXICO / ABRIL 30, 2019
 
¿Te suena familiar esta historia? Una joven sale de la universidad, buenas notas, gran experiencia y dispuesta a trabajar. Entra a una institución que promete mucho, finalmente podrá dedicarse a hacer lo que siempre soñó. Y así ocurre, pero no gana lo suficiente como para pagar una renta en la CDMX, no tiene derecho a enfermarse porque o no está inscrita al IMSS, ni a ningún seguro, o está inscrita con un salario menor al que percibe realmente, por lo que sólo le alcanza para atenderse una tos y una tarde de diarrea no demasiado agresiva. Su aguinaldo es esporádico y normalmente muy pequeño, y sus años trabajados no importan porque tiene que firmar un nuevo contrato cada tres meses.
El Senado de la República aprobó la reforma laboral y la envió al presidente Andrés Manuel López Obrador para su promulgación
 
¿Qué tal un joven que no terminó la Prepa, pero vive cerca de una maquila? Tiene trabajo, cierto, y nada más. Labora tantas horas que no le alcanza para tener hijos, y si los tiene, no sabrán cómo se ve la cara de su padre cuando no está cansado, frustrado o deprimido. Algunos no sabrán cómo luce sobrio. Ni hablar de tiempo de esparcimiento, más allá de una hora de televisión que normalmente no se completa porque se queda dormido. Trabaja más que nadie en este país, pero gana menos que todos. Y si se queja, se va, hay muchos que ya quisieran tener ese empleo.
¿No crees que ocurra? Según la Organización Internacional del Trabajo, en el mundo hay cada vez menos desempleo, pero también peores condiciones laborales. La situación es mucho peor si eres mujer, y todavía más horrible si eres migrante (imagínate si eres las dos cosas). Aún así, existen países en donde trabajar tiene un sentido importante, te hace sentir parte de una sociedad y te permite desarrollarte como ser humano. ¿México qué tipo de país es?
De acuerdo al Índice publicado por la Confederación Sindical Internacional (CSI), en 2018, nuestro país es definido como uno de los peores lugares para trabajar, donde los derechos laborales no están garantizados. Existe cierta legislación al respecto, pero los trabajadores en general no tienen acceso a esos derechos. Los únicos países peores que el nuestro, son los que viven ocupaciones militares, guerras civiles o dictaduras violentas.
Tenemos derechos, ¿por qué no los usamos?
En general, es una combinación de factores. Uno de los más importantes, es que en México no conocemos cuáles son nuestros derechos. Puede ser que muchos de nosotros sepamos que tenemos derecho a aguinaldo, vacaciones, prima vacacional, finiquito y licencias de maternidad y paternidad; pero, ¿sabemos qué es el derecho al trabajo digno?
Si le creemos al Diagnóstico del Derecho al Trabajo del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), solo 5 de cada 100 trabajadores saben qué es el derecho al trabajo digno (¿tú sabes?). Básicamente, abarca el derecho a que se respete la dignidad humana del/la trabajador/a, a la no discriminación, acceso a la seguridad social, salario remunerado, capacitación y adiestramiento, instalaciones seguras e higiénicas; el derecho a formar un sindicato, hacer una huelga o celebrar un contrato colectivo. ¿Se han respetado a cabalidad todos estos derechos en tu espacio laboral? Y aun así, se supone que están garantizados por la Ley Federal del Trabajo (da clic aquí para leerlos). 
No saber qué tenemos estos derechos abre la puerta al abuso de los patrones, pero aún hay más. Todo el sistema de empleo en México está basado en la producción de las empresas, no en el trabajador. Por ello, las conquistas laborales históricas se pierden en la burocracia, instituciones corruptas, y la violencia generalizada. Según el mismo informe de la CSI, el problema de los sindicatos corruptos sigue siendo un lastre para los trabajadores mexicanos. La fuerza priista de los sindicatos charros está en declive, pero aún así, para el 2018, los sindicatos independientes eran difíciles de registrar, mientras que los patrocinados ilegalmente por las mismas empresas no encontraban ningún problema. Llevar un juicio laboral también es difícil, la burocracia es demasiado intrincada y el costo de seguir adelante recae en el trabajador, que cuando lleva un juicio regularmente no cuenta con un ingreso.
Nuestra legislación laboral no es la peor, pero (hasta hace poco) se había venido degradando. Por ejemplo, la reforma laboral de 2012 estaba dedicada, supuestamente, a regular las outsourcings, o contrataciones externas para llevar a cabo tareas no centrales de una empresa. En general, ha sido el hacha que ha cortado lo que quedaba de defensa de nuestros derechos. Gracias a esa legislación, es más fácil que los patrones evadan impuestos, ignoren algunos de los derechos básicos de sus empleados y se precarice aún más la entrada de los jóvenes al mundo laboral.
En fin, no es un buen panorama, y debería preocuparnos mucho. El origen de los derechas laborales modernos en México es la Revolución, que no sólo fue un movimiento campesino, sino también obrero. Y aquí estamos, un siglo después, afrontando algunos de los mismos problemas que llevaron a los obreros de 1910 a unirse al conflicto armado. En cuestiones laborales, quienes saben lo que necesitan son las propias trabajadoras y trabajadores, por eso nuestros derechos no pueden quedar en manos de paternalismos de Estado. Como entonces, ahora se requiere la participación de quienes trabajan y la reconquista activa (y no violenta) de lo perdido.
Actualmente, la reforma laboral aprobada durante la actual administración garantiza a los trabajadores la libertad de afiliación en los sindicatos, pero también la elección libre de sus dirigentes sindicales a través del ejercicio del voto personal, libre, directo y secreto de los integrantes. Además, pone fin a las Juntas de Conciliación y Arbitraje.
Con esta reforma se crearán tribunales laborales como parte del Poder Judicial de la Federación y de las entidades federativas que se encargarán de dirimir los conflictos entre trabajadores y patrones.
La pregunta es: ¿es esto suficiente para echar atrás todo lo perdido en derechos laborales?

https://noticieros.televisa.com/especiales/mexicana-mexicano-conoces-tus-derechos-laborales/

La nueva reforma laboral. Observatorio Cotidiano


La nueva reforma laboral. Observatorio Cotidiano con Rolando Cordera y Saúl Escobar Toledo.
TV UNAM
Fecha de estreno: 17 abr. 2019
La elaboración y modificación de reformas en materia laboral por parte del gobierno federal proyecta un cambio significativo para garantizar el salario, la justicia y los derechos laborales de los trabajadores. Rolando Cordera junto a Saúl Escobar Toledo, profesor de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Luis Emilio Giménez, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y Enrique Provencio del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, analizan el cambio a las reformas laborales para el beneficio de la clase trabajadora, así como el planteamiento de más reformas que aborden aspectos como  las políticas laborales, el sindicalismo y los derechos para los trabajadores agrícolas y domésticos.
https://youtu.be/jwaiW1r4C4U

Reforma laboral y el T-MEC

ANALISIS

SÁBADO 13 DE ABRIL DE 2019
La Cámara de Diputados aprobó reforma laboral, con la que no sólo se propinó el que podría un fin al llamado “charrismo sindical”, sino que se dio el primer paso para cumplir con lo estipulado en el T-MEC y sólo falta el aval del Senado de la República, donde se tendrá que desahogar el tema en escasas dos semanas que restan del actual periodo ordinario de sesiones.
Con estas modificaciones se da paso a la creación de tribunales laborales que dependan del Poder Judicial y concretar en la ley el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece libertad de asociación sindical y negociación colectiva, promovido para su ratificación por el senador Napoleón Gómez Urrutia.
Apenas hace unos nos días la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, había advertido que que discutirán el nuevo acuerdo comercial sólo después de que México aprobará y aplicará las reformas laborales, lo cual no fue tomado como una presión por parte del coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, quien había subrayado que “a nosotros nadie nos presiona”.“Nosotros mismos nos pusimos la meta de sacar esta reforma a más tardar en abril”, dijo el también presidente de la Jucopo, mientras que el líder panista en San Lázaro,Juan Carlos Romero Hicks, había comentado que parte de la negociación del Acuerdo comercial México, Estados Unidos y Canadá “es que las reglas laborales en México tengan mayor transparencia en ciertos aspectos, sobre todo de la vida sindical”. El priista René Juárez siempre estuvo en la ruta de respaldar la propuesta.El propio subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Jesús Seade, aceptó que sin una reforma laboral no se avalará el T-MEC. Durante la renegociación del acuerdo, Estados Unidos puso especial énfasis en el tema laboral y por lo pronto ya se dio el primer paso para avanzar.
Los senadores entrarán al análisis de la minuta, pero para el coordinador del PRI,Miguel Ángel Osorio Chong, anticipó la necesidad de realizar algunas modificaciones, ya que en su opinión está desfasada de acuerdo a lo que se necesita del T-MEC. Dijo que estarán en la disposición de hacer los ajustes que se requieran, mientras que el panista Damián Zepeda dijo que uno de los compromisos del acuerdo que se tendrá que cumplir es la mejora salarial.
Otro motivo para festinar lo resumió el diputado Mario Delgado: es “histórica porque estamos en la posibilidad de desaparecer para siempre el charrismo sindical. No nos vamos nada más a quedar con la charrería como deporte nacional”, y es que la mayoría de los dirigentes sindicales se han eternizado en el poder con prácticas poco claras.

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‘Enterramos el charrismo sindical sin una sola protesta’: Delgado

 

La democracia sindical es uno de los aspectos fundamentales para entender las reformas laborales, dijo el morenista
12 de abril de 2019
Foto: Cuartoscuro
Redacción ejecentral
“Ayer enterramos el charrismo sindical sin una sola protesta afuera (del Congreso)”, destacó Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena, al señalar que con las reformas laborales aprobadas a laLey Federal del Trabajo se instauró la democracia sindical.
La democracia sindical es uno de los aspectos fundamentales para entender las reformas laborales, dijo el morenista, pues ahora los trabajadores podrán decidir afiliarse o no a un sindicato, las dirigencias de este y la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo, evitando los llamados“sindicatos blancos”.
En entrevista con Raymundo Riva Palacio para Estrictamente Personal, el legislador señaló que la Ley Federal del trabajo “si tiene dientes”, y que la libertad sindical pondrá presión sobre los competidores para ofrecer las mejores condiciones en el Contrato Colectivo de Trabajo.
Tú como trabajador vas a tener que decidir por irte con  un sindicato, con otro o con ninguno, ¿con quien te vas a afiliar?, pues con el líder que te rinda cuentas, que no se robe el dinero y que te esté ofreciendo mejores condiciones, por eso esta reforma si va impactar en que se vayan incrementado los salarios”, dijo Delgado.

http://www.ejecentral.com.mx/enterramos-el-charrismo-sindical-sin-una-sola-protesta-delgado/

Jalisco: La CROM celebra 100 años de vida


Durante el evento hicieron un llamado a la unidad sindical. Foto: Aurelio Magaña
SÁBADO 30 DE MARZO DE 2019
Manifestaron su rechazo contra la reforma a la ley laboral propuesta por Movimiento Regeneración Nacional
Víctor Ramírez Álvarez
En la última celebración por los 100 años de la fundación de la Confederación Regional Obrera Mexicana, el dirigente en Jalisco, Alejandro García Hernández manifestó el rechazo a las reformas laborales propuestas por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en donde se permite que el Gobierno Federal pueda intervenir en la vida interna de los sindicatos, también hizo un llamado a la unidad obrera en Jalisco para salir más fortalecidos.
“Nos manifestamos en contra de la reforma a la Ley Federal del trabajo, sobre todo decimos no a que los extranjeros puedan integrar las directivas sindicales; no a la sobre-regularización de los contratos colectivos y del derecho de huelga, no a que exista más de un contrato colectivo de trabajo en una fuente laboral, no a que el gobierno intervenga en las organizaciones de los sindicatos ni en la elaboración de sus estatutos”, aseguró el líder obrero.

https://www.eloccidental.com.mx/local/la-crom-celebra-100-anos-de-vida-3255629.html

Sindicalismo, riesgo para el T-MEC


José Fonseca
19 de marzo de 2019, 22:54              
Se multiplican las advertencias para apurar a que México haga las reformas laborales pactadas en el T-MEC – el TLCAN modernizado-, pues temen que, si no se aplican como se convino, el acuerdo no sea ratificado por el Congreso estadunidense.
Es posible, pero también es posible que en esas advertencias tengan como sustento una premisa incorrecta, aquella su supone que en el Congreso estadunidense hay el mejor ánimo hacia el T-MEC.
Ilusorio pensar que, en plena dinámica de la elección presidencial, los demócratas, al control de la Cámara de Representantes, le darán al Presidente Trump un gran triunfo como sería la aprobación del T-MEC, un argumento para su reelección.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Sindicalismo-riesgo-para-el-T-MEC-20190319-0131.html

Juega reforma laboral clave en T-MEC


En foro legislativo en Washington se recalcó la importancia de las reformas laborales para que prospere el T-MEC, señaló Comce de Occidente.
7 marzo, 2019
Las reformas laborales que se impulsan en México están ligadas con el T-MEC.
Miguel Ángel Landeros, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce) de Occidente, explicó que durante el Foro Legislativo al que asistió en Washington, Curtis Joseph “C.J.” Mahoney, diputado representante comercial de Estados Unidos, recalcó la importancia de las reformas laborales mexicanas para que el acuerdo entre su país, México y Canadá prospere.
“Por el lado de México fue muy claro de pedirnos y de expresarnos el tema que está sucediendo que ellos lo que quieren es que las reformas laborales queden concluidas, que es la parte que Estados Unidos podría definir como obstáculo para que se ratifique (el T-MEC)”, expresó.
Las huelgas que se llevaron a cabo en Matamoros fueron tema también durante la reunión, aunque de manera breve.
“Dijo que son situaciones que se están dando, pero que la apertura en temas laborales es mucho más positiva y mucho más importante y da una muy buena señal para Estados Unidos”, indicó.
Aparte, en otra reunión con Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, se habló de la necesidad de tener firmado el acuerdo este año y antes de las elecciones.
“La dificultad no la ve en México, sino con los demócratas, de hecho nos pidió que hagamos todos los esfuerzos para que esto se pueda ratificar lo más pronto posible. Tiene muy presente lo que se está haciendo en materia de reforma laboral en México”, explicó.
También hubo una reunión con la Embajadora de México en Estados Unidos Martha Bárcenas, para tratar el tema de impulsar la diversificación de mercados y el comercio exterior, ahora que Comce realizará algunas funciones de las que antes estaba encargado ProMéxico.

https://mexicoxport.com/juega-reforma-laboral-clave-en-t-mec/