Sindicatos 

 
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José woldenberg
Han pasado más de 4 décadas. Demasiado tiempo. Pero los problemas no solo no se han revertido, sino que se han agudizado. Quizá en el marco de la nueva legislación puedan ser atendidos 
Hoy que la reforma laboral y el papel de los sindicatos vuelve a estar en el centro de la atención pública, recordé el diagnóstico y las propuestas que los trabajadores de la industria eléctrica encabezados por don Rafael Galván hicieron en los lejanos años setenta. Era un juicio que partía de la postración en la que se encontraba el “movimiento obrero”, pensando en la necesidad de reactivarlo y lograr que lo que era una fuerza potencial se convirtiera en un sujeto político relevante. 
¿Por qué mientras las organizaciones empresariales habían conseguido afinar sus estudios y propuestas y multiplicaban su peso específico en el debate nacional las organizaciones de los trabajadores apenas si emitían algunas señales y raramente eran escuchadas? Esa pregunta se la plantearon los trabajadores de la Tendencia Democrática. Para ellos era necesario “reorientar el rumbo del país” y creían que una condición necesaria era trascender las taras que mantenían paralizada a la clase obrera. 
Cinco eran los retos que debían afrontar. Los enumero porque si no son atendidos difícilmente las buenas normas que contiene la reforma laboral tendrán el impacto esperado. 
1. Desorganización. La inmensa mayoría de los trabajadores asalariados no está organizada. Se calcula que el número de trabajadores sindicalizados gira en torno a los 4.5 millones. Ello representa algo así como el 13% de los asalariados. El resto de los trabajadores no regulan su relación laboral a través de contratos colectivos, están sujetos a la buena o mala voluntad de sus empleadores, difícilmente pueden ejercer derechos y no poseen representación. Y al no tener organización su fuerza potencial se desvanece. 
2. Contratos de protección. Un porcentaje difícil de establecer lo conforman aquellos trabajadores que se encuentran nominalmente sindicalizados, pero ellos ni siquiera lo saben. En muy diferentes ramas lo que priva son los llamados contratos de protección, que se firman con un carácter preventivo entre las empresas y pseudo líderes sin la concurrencia de los trabajadores. En esos líderes sin la concurrencia de los trabajadores. En esos casos los líderes chantajean y venden amparo a las empresas “acordando” contratos colectivos de los que los trabajadores ni siquiera tienen información. Son sindicatos fantasmas, buen negocio para sus “dirigentes” y una fórmula para muchas empresas de cumplir sin cumplir las normas laborales. 
3. Antidemocracia. La debilidad de innumerables sindicatos, decían aquellos electricistas, radicaba en la inexistencia de una vida democrática, en la cual hubiese participación de los aeliados en las decisiones de la organización. Lo usual eran dirigencias que se escindían de sus representados y más que ser correas de trasmisión de las necesidades y anhelos de éstos eran trasmisores de los designios gubernamentales. La falta de rutinas democráticas en los sindicatos no solo los desvirtuaba sino los debilitaba. 
4. Dispersión. En el país existen pocos —aunque poderosos— sindicatos nacionales de industria, a los que hay que sumar los de los trabajadores al servicio del Estado, pero miles de sindicatos se encuentran encuadrados en federaciones regionales y por ello relativamente dispersos. Era necesario —decían— reestructurar al movimiento obrero en grandes sindicatos nacionales por rama de producción o servicios, con secciones con autonomía relativa, de tal suerte que su poderío se multiplicara. 
5. Gremialismo. Muchos auténticos sindicatos veían por el interés de los trabajadores, pero no más allá de las fronteras de su centro de trabajo. Era ineludible intentar anudar esos intereses con un programa general para el país. Porque el gremialismo estrecho no solo limitaba el horizonte sindical, sino que en ocasiones militaba contra la propia materia o fuente de trabajo y era incapaz de ver por el conjunto de la sociedad. 
Han pasado más de 4 décadas. Demasiado tiempo. Pero los problemas no solo no se han revertido, sino que se han agudizado. Quizá en el marco de la nueva legislación puedan ser atendidos. Ojalá. 

Profesor de la UNAM 
https://www.eluniversal.com.mx/articulo/jose-woldenberg/nacion/sindicatos

Aseguran que el T-MEC dará músculo a sindicatos y elevará salarios en México

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Los salarios de los trabajadores sindicalizados en México podrían subir alrededor de 17,2%, en promedio, como consecuencia de la implementación de medidas para reforzar la negociación colectiva de los sueldos, tal y como exige el T-MEC, y está contemplado en las reformas a la Ley Federal del Trabajo por ser votadas en el Senado mexicano.
La tasa de sindicalización, que hoy no pasa de 15% en México, también podría incrementarse, prevé la Comisión de Comercio Internacional de EU en su informe sobre el impacto del nuevo acuerdo comercial.
22 de Abril de 2019, 09:02
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) traerá un incremento en los salarios de los trabajadores sindicalizados y un aumento en el porcentaje de afiliados a sindicatos en México, proyecta el informe sobre el impacto del acuerdo comercial elaborado por la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. (USITC, por su sigla en inglés), dependiente del Congreso estadounidense.
Los salarios de los trabajadores sindicalizados en México podrían subir alrededor de 17,2%, en promedio, como consecuencia de la implementación de medidas para reforzar la negociación colectiva de los sueldos, tal y como exige el T-MEC, y está contemplado en las reformas a la Ley Federal del Trabajo por ser votadas en el Senado mexicano.
Para Estados Unidos, también habría un incremento, en este caso marginal, de 0,27%.
El documento entregado a los legisladores de Estados Unidos para la discusión del T-MEC no adelanta cifras en cuanto al aumento de la tasa de sindicalización, pero utiliza como referencia los trabajos del Inegi para ofrecer una idea de lo que es la afiliación a sindicatos en México.
El porcentaje de sindicalización en México era de 14,5% en el 2017, de acuerdo al Inegi. La pertenencia a sindicatos va de 50% en el caso de los trabajadores en el sector público hasta 0,2% para los trabajadores agropecuarios
El porcentaje de sindicalización en México era de 14,5% en el 2017, de acuerdo al Inegi. La pertenencia a sindicatos va de 50% en el caso de los trabajadores en el sector público hasta 0,2% para los trabajadores agropecuarios
El capítulo laboral, número 23 del T-MEC, es uno de los más relevantes por ser un tema que tradicionalmente importa a los legisladores demócratas. Establece obligaciones de proteger los derechos sindicales, para los tres países de la región América del Norte.
Estas obligaciones buscan garantizar que ninguno de los países socios gane competitividad mediante el incumplimiento de las normas de protección a los trabajadores. Pone énfasis en la libre afiliación de los trabajadores y en la protección y reforzamiento de los derechos de negociación colectiva de los trabajadores.
Compromete además a los países para evitar la discriminación de los trabajadores y exige protección efectiva de los trabajadores migrantes, además de establecer mecanismos de cooperación y consulta entre los tres países.
El documento, liberado la semana pasada, por la USITC, deja claro que el impacto esperado no ocurrirá si no hay un esfuerzo significativo para la implementación de lo acordado. Expresa también un claro escepticismo sobre la vía legal para resolver las disputas. Pone el ejemplo de juicios contra Bahrein y Guatemala, que se han prolongado más de seis años.
Las provisiones del T-MEC en materia laboral implican un cambio radical respecto a la forma en que el mundo del trabajo se encuentra en el TLCAN. Para este acuerdo firmado en 1993, lo laboral está en un anexo, conocido como North American Agreement on Labor Cooperation (NAALC).
El T-MEC revisa esas obligaciones, las clarifica y las refuerza. Un ejemplo de los cambios es que en el TLCAN se hacía referencia a un compromiso de “mantener altos estándares laborales”, mientras que el T-MEC exige a los países ratificar su compromiso con las normas de la Organización Internacional del Trabajo.
Otra diferencia significativa, entre el T-MEC y el TLCAN es que todas las obligaciones en materia laboral serán materia de procesos de resolución de disputas similares a los que tienen otros temas del acuerdo comercial.
En el TLCAN, sólo cabían temas como trabajo infantil o violaciones graves a normas de salud y seguridad laboral. El T-MEC incluye el derecho de Estados Unidos de prohibir la entrada de mercancía que hubiera sido producida total o parcialmente en condiciones laborales que no correspondan a lo establecido en el acuerdo.
La semana pasada se aprobó en la Cámara de Diputados el dictamen que reforma la Ley Federal del Trabajo, con el propósito de garantizar el derecho a la negociación colectiva en México. Entre los cambios planteados figuran mecanismos para fortalecer la democracia sindical, mejorar la procuración de justicia laboral —a través de la creación de juzgados especializados— e instituir la transparencia sindical, a través de la creación de un órgano autónomo para el registro de sindicatos y contratos colectivos.
EE.UU. elevará exportaciones. El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tendría un bajo impacto para la economía mexicana considerando las conclusiones de un análisis de la Comisión Internacional de Comercio (USITC, por su sigla en inglés) y las tendencias del comercio exterior regional en los últimos años.
Las exportaciones estadounidenses a Canadá y México aumentarían acumuladamente en 19.100 millones de dólares (5,9%) y 14.200 millones de dólares (6,7%), respectivamente, según cálculos de la USITC.
Al mismo tiempo, las importaciones estadounidenses desde Canadá y México escalarían en 19.100 millones de dólares (4,8%) y 12.400 millones de dólares (3,8%), respectivamente.
El modelo estima que el acuerdo probablemente tendría un impacto positivo en todos los sectores industriales generales dentro de la economía de Estados Unidos. La manufactura experimentaría las mayores ganancias porcentuales en producción, exportaciones, salarios y empleo, mientras que, en términos absolutos, los servicios experimentarán las mayores ganancias en producción y empleo.
Las tasas de crecimiento del comercio regional estimadas por las USITC, que serían como efecto total del T-MEC en el conjunto de años en que entren todos su cambios, son menores que, por ejemplo, las tasas en que crecieron los flujos del comercio de mercancías entre México y Estados Unidos en el año pasado.
En el 2018, las exportaciones de mercancías de Estados Unidos al mercado mexicano se incrementaron 9%, para llegar a 265.010 millones de dólares; en tanto que las exportaciones de México a su vecino del norte subieron 10% a 349.638 millones de dólares.
El modelo de la USITC estima que el T-MEC elevaría el PIB real de Estados Unidos en 68.200 millones de dólares (0,35%) y el empleo en Estados Unidos en 176,000 empleos (0,12%). El modelo estima que el T-MEC probablemente tendría un impacto positivo en el comercio de los Estados Unidos, tanto con sus vecinos como con el resto del mundo. 

https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/comercio/aseguran-que-el-t-mec-dara-musculo-sindicatos-y-elevara-salarios-en

Prevén con T-MEC mejora en salarios

Si México garantiza el cumplimiento de ciertos compromisos, la economía de los trabajadores mejoraría
ARRAY AGENCIAS, sábado 20 de abril 2019, actualizada 4:31 am
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Los salarios de los trabajadores sindicalizados en México aumentarían 17.2 por ciento con el nuevo Tratado Comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) si el país cumple los compromisos de negociación colectiva, consideró la Comisión de Comercio Internacional (USITC, en inglés).
En un análisis para evaluar el acuerdo trilateral firmado en noviembre de 2018, se destacó que si el gobierno mexicano logra garantizar el cumplimiento de compromisos para una libre negociación de contratos colectivos, la economía de los trabajadores observaría una mejoría.
«El análisis cuantitativo hecho por la Comisión sobre los compromisos hechos por México respecto a la negociación colectiva estima que estas provisiones incrementarían los salarios de sindicalizados en México en 17.2 por ciento, asumiendo que estas provisiones sean cumplidas», señaló el reporte.
«El ingreso de los hogares y el Producto Interno Bruto (PIB) real, crecen ligeramente como resultado del incremento de los salarios de los trabajadores sindicalizados«.
Dentro del texto que presenta una modesta mejoría para la economía estadounidense si el T-MEC es avalado por el Capitolio, la USITC asegura sin embargo que el aumento en los salarios tendría algunos efectos negativos para la economía mexicana y no tanto beneficio para la economía estadounidense.
«El incremento tendría impactos negativos en los precios de los productos de México y el comercio con Estados Unidos. Al final, el efecto de las provisiones de negociación colectiva en México para la economía de Estados Unidos es pequeño respecto a otras provisiones que modelamos», aseveró.
Considerado como uno de los puntos de mayor fricción para la ratificación del pacto en el Congreso de EU, el tema laboral aparece en el cuerpo central del T-MEC y no como un acuerdo paralelo como fue negociado en 1993 bajo el aún vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).
Los compromisos laborales de México bajo el T-MEC están contenidos en el Anexo 23-A y en éste el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo estar listo para finalmente avalar las leyes secundarias de justicia y conciliación laboral de la reforma constitucional laboral de 2017.
El pleno de la Cámara de Diputados avaló el pasado 11 de abril la reforma a la justicia y conciliación laboral pero aún falta su aprobación en el Senado mexicano.
La presidenta de la Cámara Baja de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, ha insistido desde noviembre en esperar dichas reformas.
Los diputados aprobaron la reforma que garantiza la democracia sindical y cambia los procesos de justicia laboral, al tiempo de asumir el compromiso de revisar próximamente el esquema del outsourcing.
El proyecto se turnó al Senado para su revisión, donde tiene hasta el 30 de abril para su aprobación.
En materia de justicia laboral, la reforma prevé la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, así como crear una medida para prohibir a un patrón despedir a una trabajadora embarazada, si se sospecha que ese fue el motivo.
En materia sindical, abre la posibilidad de consultar a trabajadores por voto libre, personal y secreto sobre el contrato colectivo de trabajo.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1568533.preven-con-t-mec-mejora-en-salarios.html

La ‘revolución’ en los sindicatos


Enrique Quintana
Coordenadas
La profundidad del cambio que podría traer en México la reforma laboral que fue aprobada por los diputados el jueves pasado, no se ha calibrado correctamente.
Permítame hacer un poco de historia para dimensionar la trascendencia de ese cambio.
En gran medida, el verdadero constructor del Estado mexicano fue Lázaro Cárdenas.
Tras llegar a la Presidencia de la República se deshizo del ‘hombre fuerte’, Calles, que pretendía convertirse en el poder real y reorganizó el poder político, basando al PRM, que sustituyó al PNR fundado por Calles, con una estructura decuatro sectores:obrero, campesino, popular y militar.
Al paso de los años, la urbanización del país quitó protagonismo al sector campesino; el sector popular nunca acabó de integrarse; el sector militar desapareció. Y, en contraste, el sector obrero se convirtiórealmente en la base social más importante del partido en el poder y del Estado mismo.
Fidel Velázquez, como nadie, fue el retrato de esa simbiosis entre el poder y los sindicatos.
Desde la década los 30 se convirtió en el gran poder de la principal central sindical, la CTM, y desde 1941 (con una breve ausencia de 1947 a 1950) fue líder de esa central hasta su muerte, en 1997.
Por más de medio siglo, Don Fidel, como se le llamaba en las últimas etapas de su vida, fue expresión de un poderque se hacía sentir, por ejemplo, cuando cada presidente designaba a su sucesor. Generalmente, era Don Fidel el encargado de revelar el nombre.
Los trabajadores sindicalizados obtuvieron por muchos años ventajas de ese acuerdo. Pero a costa de quela vida democrática de los sindicatos desapareció, salvo en los casos de disidencia, que mayormente terminaban en encarcelamientos de quienes se atrevían a disentir.
A raíz de la muerte de Don Fidel, la CTM fue debilitándose. No fue casual que la primera derrota del PRI en una elección presidencial ocurriera tres años después del fallecimiento del líder obrero.
Sin embargo, ni la vieja estructura sindical hizo crisis ni tampoco emergió una nueva en las últimas dos décadas. Y seguimos sin democracia en los sindicatos.
El eje de la reforma laboral aprobada la semana pasada (aunque tenga otros componentes) es la instalación legal, y con múltiples procedimientos de aseguramiento, de la vida sindical democrática.
El problema que existe es que no tenemos en México esa cultura.
Por eso es que algunos han visto como uno de los escenarios posibles más bien el crecimiento de nuevos grupos de dirigentes, los que se logren adaptar más a las nuevas reglas del juego, más que la democracia misma.
En los próximos años veremos procesos de elección de dirigencias en la totalidad de los sindicatos y quizás veamos la sustitución de líderes que han estado en sus puestos por décadas.
Sería ingenuo creer que no habrá trastornos en las relaciones laborales. Cuando se da un cambio como el que va a tener lugar en México, se rompen hábitos y cultura, y esova a sacudir a las relaciones entre empresas y trabajadores.
Va a ser necesario que todos los actores que participan de estas relaciones tengan la madurez para entender que se estará cambiando una de las bases del Estado mexicano: el poder sindical.
Ojalá realmente tengamos democracia y no entremos a una fase más de la simbiosis entre el poder político, pero ahora con una nueva estructura sindical, vinculada a Morena.

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/la-revolucion-en-los-sindicatos

En sindicatos blancos, 45% de trabajadores de BCS


SÁBADO 13 DE ABRIL DE 2019
Una situación que se habrá de terminar con la reforma a la Ley Federal del Trabajo, recién votada en la Cámara de Diputados: Esteban Vargas    
Elías Medina P.
La Paz, Baja California Sur.- En Baja California Sur, al menos el 45 por ciento de los trabajadores sindicalizados están bajo la tutela de sindicatos blancos, o también llamados de protección, una situación que se habrá de terminar con la reforma a la Ley Federal del Trabajo, recién votada en la Cámara de Diputados, señaló el dirigente estatal de la CROC, Esteban Vargas.
Descartó la posibilidad de que esta reforma vaya a afectar al organismo que preside; por el contrario, dijo, nos va a fortalecer, porque desaparecerán los sindicatos blancos. 
Recordó que algunas de las condiciones que contiene esta reforma son llevadas a la práctica por la CROC desde hace años, en materia de transparencia, en el uso de los recursos, se publican los estados financieros cada dos meses en una revista propia, los delegados son electos por la base, y además de la contratación colectiva, la organización brinda a los agremiados una serie de apoyos, que van desde asesorías jurídicas hasta capacitación para el trabajo.
No obstante, el líder sindical lamentó que los diputados no hayan tocado en esta reforma la figura de la contratación a través de empresas outsourcing, aunque confió en que en próximas sesiones los legisladores retomen este asunto.
Finalmente anunció que en breve estarán considerando la afiliación de jornaleros agrícolas y de empleadas domésticas, a fin de sumarlos a la fuerza laboral de la CROC, que oscila en aproximadamente 28 mil trabajadores en todo el estado.

https://www.elsudcaliforniano.com.mx/deportes/en-sindicatos-blancos-45-de-trabajadores-de-bcs-3317404.html

 

Urgen a impulsar conciliación previa y agilizar los juicios laborales


NOTIMEX 06.03.2019 – 17:56H
La magistrada Rosario Jiménez Moles, de la V Sala del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, reconoció que en la actualidad no hay eficacia en la solución de conflictos, por eso se busca depurar todo aquello que no tenga que llegar a los tribunales laborales.
Al continuar las audiencias públicas en materia de reforma laboral en la Cámara de Diputados, expuso que la iniciativa tiene algunas bondades como la creación de una instancia prejudicial conciliatoria o de mediación que se plantea resuelva en 45 días, lo cual es positivo porque hoy se tienen juicios que tardan un año o más.
A su vez el magistrado del XVI Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, Héctor Arturo Mercado López, consideró preocupante que no exista estabilidad laboral porque es la base de los derechos colectivos de los trabajadores.
“En la reforma se tiene que prohibir la subcontratación, pues no otorga derechos de sindicato o de ir a huelga”, aseveró durante la mesa cinco de dichas audiencias. Subrayó que se debe refrendar que el registro sindical es un acto publicitario y que existe cuando los trabajadores lo decidan y no el gobierno, como lo plantea la iniciativa.
Otro punto relevante, indicó, es dotar de presupuesto suficiente a los tribunales que se creen a fin de que puedan trabajar de manera eficiente. A su vez Silvia Selene Sánchez Rodríguez, auxiliar de la Junta Especial de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México, consideró que la reforma está orientada hacia una minoría, porque los trabajadores sindicalizados son los menos, aunque es un avance ante las injusticias en la materia.
Sugirió capacitar a más operadores del derecho laboral, pues debido a la precariedad se atienden alrededor de 80 mil demandas al año; además se debe entender que la Junta de Conciliación “no morirá cuando nazcan los tribunales”.
Hugo Arriaga Estrada, vicepresidente ejecutivo del Instituto de Criminalística, Ciencias Jurídicas y Pedagógicas, mencionó que la reforma laboral que se analiza debe estar acorde a los nuevos desafíos, por lo que propuso agilizar el funcionamiento de las Juntas de Conciliación que en la actualidad tienen un procedimiento costoso y engorroso.
Subrayó que a pesar que la exposición de motivos expresa de que para mejorar la operación de las juntas de conciliación se requiere del uso de la tecnología para el desahogo de exhortos y pruebas, este tema no es abordado dentro de la ley de manera específica. Por su parte Haydee Ortiz Trejo, representante de la Consultoría Médica Integral Metropolitana, expuso que independientemente de los instrumentos laborales que se establezcan es necesario que sean vigilados constantemente.
En el caso del gremio del sector salud, dijo, se requieren salarios competitivos y becas a los residentes y puestos justos para las mujeres. En su turno Rocío González Balsa, fundadora Hijas de la MX, propuso que la reforma laboral contenga flexibilidad de horarios, lo cual tiene como resultado una mejor actitud y eficiencia den los empleados, además de impulsar el trabajo en casa, y que durante el periodo de lactancia las mujeres puedan trabajar manera remota o jornadas acordes a sus necesidades.
Por otra parte, solicitó a los legisladores no terminar con el programa de estancias infantiles, por lo que propuso generar un sistema de vales para que los padres elijan la institución de cuidado para sus hijos y pidió regular los sindicatos en el ramo de la construcción, pues no representan a los trabajadores.
Ana María Nolasco, integrante de la Campaña de Trabajo Digno Derecho de las Mujeres, estimó que se debe construir un nuevo modelo laboral con una perspectiva de género integral.
“La precariedad laboral ha afectado más a las mujeres. Siempre son a las que más fácilmente despiden”. La delegada del sector de Jubilados del Sindicato de Telefonistas de México, Cristina Zaragoza Lemus, señaló los pocos recursos que reciben las juntas de conciliación pese a la gran carga de asuntos por resolver. Propuso integrar una plataforma en la que los patrones también aporten recursos al aparato jurídico del Estado, porque ellos envían muchos casos.
“Es un modelo que ya existe en algunos otros lugares, por eso consideramos que es viable”. Por su parte el presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, Manuel de Jesús Baldenebro Arredondo, advirtió que lograr la construcción de un nuevo país requiere reformar las leyes laborales con el propósito de garantizar justicia a los trabajadores.

https://www.20minutos.com.mx/noticia/488863/0/urgen-a-impulsar-conciliacion-previa-y-agilizar-los-juicios-laborales/

Otro round Congreso-patrones 


28/11/2018 
Estancada por falta de leyes secundarias en el Senado, la Ley de Justicia Laboral, cuyo punto toral es la sustitución de la Secretaría del Trabajo y las Juntas de Conciliación y Arbitraje por un Centro de Conciliación y Registro Laboral, la tarea por delante es adecuar el esquema las pautas aceptadas en la negociación del acuerdo mercantil en Estados Unidos y Canadá 
Entre los puntos exigidos está la revisión, de cara a los trabajadores sindicalizados en un lapso de cuatro años, de los contratos colectivos en vigor. 
El escenario, además, implica ajustar el marco de la Ley Federal del Trabajo en congruencia con la aprobación por parte del Senado de la adhesión de México al Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo en materia de libertad sindical. 
Aunque el documento Znal del llamado por sus siglas T- MEC que se Zrmará el viernes por los secretarios de Comercio o Economía de las naciones en concierto en Buenos Aires, Argentina, en el marco de la reunión del Grupo de los 20, no reclama la armonización previa de los acuerdos, es evidente que el mejor escenario sería darle velocidad al nuevo marco laboral. 
La exigencia de Estados Unidos y Canadá es que la reforma rija el primer día del próximo año. 
El panorama ha provocado un posicionamiento de la Coparmex, cuya beligerancia contra el gobierno al relevo ha desplazado como vocero al Consejo Coordinador Empresarial, en cuyo marco plantea cinco puntos a título de “línea”. 
De entrada, solicita que el órgano de gobierno al ensamblaje del nuevo esquema tenga una representación tripartita, es decir que los patrones sean parte de la tramoya. 
El subrayado mayor, sin embargo, apunta a la posibilidad de que se duplique o triplique la representación de los trabajadores en las empresas 
La ruta plantea, desde el ángulo del convenio con la OIT, que los trabajadores que reúnan determinados porcentajes podrían optar por crear un nuevo sindicato o exigir un recuento sobre la aceptación del actual, escenario que agrava la desaparición de la cláusula de exclusión que se emplea para castigar disidentes y el escalafón ciego que permite ascensos sin mérito para incondicionales. 
El órgano de registro sindical operará con criterios técnicos, no políticos, la llamada “toma de nota”. 
Desde la óptica de los negociadores del T-MEC, la revisión de los contratos colectivos, que la Coparmex solicita sea de la manera más ágil, en un lapso de cuatro años, apunta no sólo a la reivindicación salarial sino a desterrar simulaciones bajo el aval de sindicatos blancos a los que los trabajadores fueron afiliados de leva con la novedad de que ni siquiera conocen a sus dirigentes. 
Lo cierto es que la adhesión de México al Convenio 98 de la OIT se había planteado como condición para el fallido Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, sólo que la bala apuntaba también a Vietnam, país en el que prácticamente no existen sindicatos, lo que permite el pago de salarios simbólicos y jornadas extenuantes. 
De acuerdo con la política esbozada por el nuevo gobierno se mantendrá una sana distancia en la vida interna de los sindicatos, pero se garantizará la elección democrática de dirigentes vía votaciones secretas y directas. 
La posibilidad de hacerlo vía delegados a mano alzada ha permitido la eternización de dirigentes que no necesariamente cuentan con el apoyo de la base sindical, así el de los petroleros, Carlos Romero Deschamps; el de los ferrocarrileros, Víctor Flores; el de los telefonistas, Francisco Hernández Juárez… 
El jaloneo será espectacular dada la resistencia patronal a abrir la ventana hacia el aire fresco. 
Balance general. Lo único evidente en el marco del “lunes negro” en la Bolsa Mexicana de Valores es que la espectacular caída en el Índice de Precios y Cotizaciones de 4.2% no fue derivada de vaivenes externos. 
La gran incógnita es el epicentro. Mientras algunos analistas lo ubican en las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cerrar la frontera ante la “amenaza” de los migrantes centroamericanos, como lo hizo por algunas horas la semana pasada, cancelando el tráfico de mercancías, otros hablan del resultado de la consulta ciudadana, y los más de la iniciativa del Partido del Trabajo para que la masa de recursos acumulada en el Sistema de Ahorro para el Retiro sea administrada por el gobierno. 
De ser éste el caso, estaríamos hablando de un desborde inaudito de la sensibilidad de los inversionistas, dado que la iniciativa ni siquiera se había presentado, y de ser así tampoco estaba garantizado el paso dado lo absurdo de sus propuestas. 
Sí dolió. Contra la exigencia de los productores de acero en el país de aplicar una acción “espejo” frente a la imposición de un arancel de 25% al ingreso del producto a Estados Unidos, es decir castigar a su vez las exportaciones del mismo provenientes del país del norte, lo cierto es que las represalias aplicadas por México si han dolido. 
Como usted sabe, en el ojo por ojo permitido por la Organización Mundial de Comercio el país impuso aranceles a productos de Estados Unidos que en conjunto representaran un valor similar a lo que pagarían los envíos mexicanos de acero. En la canasta estaban quesos y tocino, en cuyo marco los productores acaban de enviar una carta a la Casa Blanca solicitando, justo, que se excluya a México del gravamen de la discordia ante las consecuencias que les han provocado. 
 

https://www.eluniversal.com.mx/columna/alberto-barranco/cartera/otro-round-congreso-patrones

Los caciques sindicales caminan felices por la vida

24/10/2018
MANUEL FUENTES
Las reformas que vienen deben considerar normar los procesos electorales para que impere la equidad y transparencia entre los contendientes. | Manuel Fuentes
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PERFIL
Las recientes elecciones en 11 de las 36 secciones sindicales del Sindicato Petrolero dejan al desnudo el débil andamiaje que tienen las estructuras de la democracia sindical en México, además de evidenciarse que el voto secreto, por sí solo, no es suficiente para lograr la participación libre de los trabajadores sindicalizados en los procesos de cambio de dirigentes.
¿Qué hace falta para lograrlo?  No basta la buena voluntad de ratificar el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que protege la libertad de sindicación y de negociación colectiva.  Tampoco la ratificación del Convenio 87 del OIT (incorporado a nuestra legislación desde el 1º de abril de 1950) que se enfoca en proteger la libertad sindical en todas sus formas.
Tampoco es suficiente la reforma al artículo 123 Constitucional del febrero 24 de 2017 que reconoció por primera vez, después de 100 años de existencia el voto secreto. ¿Qué hace falta entonces?
Los caciques como un fenómeno sindical
Las direcciones sindicales, que tienen caciques a la cabeza, desdeñan la voluntad de los trabajadores, para ellos son masas y objetos como cualquiera
Son camarillas que controlan a su antojo los bienes y dineros sindicales, los procesos electorales y hasta las voluntades de los trabajadores, bajo la amenaza de mandarlos a la calle, con una simple petición al patrón para que no se les recontrate o se les separe con cualquier pretexto o se les suspende en sus derechos sindicales o se les destituye sin juicio previo. A la par se valen de amenazas, golpes y hasta de asesinatos.
En ocasiones los caciques sindicales llegan a controlar las instituciones en las que mantienen relaciones laborales sus agremiados. El patrón o los funcionarios actúan como empleados del cacique, acatan sus órdenes y hasta solapan todas sus fechorías.  Se llegan a convertir en socios y uno y otro se encubre. Controlan con personal de confianza del cacique las áreas de Recursos Humanos, Finanzas compras, vigilancia y otras donde les genere recursos y control. 
Los caciques sindicales son seres felices. Tienen amigos por doquier por los favores que reparte.  Son o se sienten dueños de plazas de trabajo, de mejoras salariales y de jugosas licencias de tiempo completo con sueldo y prestaciones sin límite. Tienen cientos de compadres y reciben muchos abrazos día a día por el poder que comparten.
Cuando vienen las elecciones un equipo de confianza pone todo a su servicio.  Se preparan firmas con anticipación, se simulan asambleas y se presentan las notificaciones a las autoridades laborales para que todo transite sin problema. Obtienen la Toma de Nota, hasta con muchos meses de anticipación de su proceso electoral. Es el mundo feliz.
En los procesos electorales preparan con toda anticipación, con la planilla a modo del cacique, todos los requisitos que puedan cumplir sus incondicionales para presentar su documentación apenas se inicie el registro sin problema alguno. 
Por el contrario, a sus opositores les ponen sin fin de requisitos para obstruir su registro.  Les dan pocas horas para que cumplan con todos ellos. Les exigen papeles, constancias certificadas o notariadas, cientos o miles de firmas que sólo se pueden recabar en varios días, que sean presentadas en tamaño oficio o carta y otras sandeces.
En el periodo siguiente, los representantes del cacique cambian las reglas para siempre tener el control, con facultades plenipotenciarias, para que a su antojo registre o no a las planillas opositoras.
En el caso del sindicato petrolero en nueve secciones, de las once, quedaron inscritas planillas únicas, las del cacique por supuesto.
Reformas laborales
Las reformas que vienen deben considerar normar los procesos electorales para que impere la equidad y transparencia entre los contendientes, los tiempos de registros; requisitos que sean los previstos en los estatutos únicamente y no los que saquen del sombrero del mago cada año los comités electorales.
Que impere y se reconozca el voto directo (aún no previsto) y secreto en todos los procesos sindicales y que éste sea intransferible. 
No basta, como se impuso en la última reforma al artículo 123 constitucional de febrero de 2017, el voto personal, libre y secreto, en una democracia sindical que aún no llega.
Por lo pronto los caciques sindicales caminan felices por la vida.

Los ministros de la Corte no usan escoba
@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota
https://lasillarota.com/opinion/columnas/los-caciques-sindicales-caminan-felices-por-la-vida/253808#.W8_-pf3TUK8.whatsapp

Morena quiere que los sindicalizados elijan a sus líderes, sin imposiciones


18 septiembre, 2018 – Por Alberto Saavedra
Después de semanas de diálogo, la mujer que se encargará de la secretaría del Trabajo ha cobrado un aire de determinación al endurecer su discurso a favor de los sindicalizados en México y en contra de los líderes sindicales eternos. Luisa María Alcalde es quizá la persona más joven dentro del futuro gabinete obradorista pero está consciente de la gran responsabilidad que implica meterse con el tema laboral en México.
La búsqueda de Alcalde será directa. Quiere, en principio y antes que todo, generar las condiciones laborales para que sean los sindicalizados los que voten en secreto para asignar a sus líderes. Si bien la intención suena lógica, parece ser que en México nunca se han generado condiciones para votaciones libres y periódicas para elegir nuevos líderes sindicales. Un vistazo al sindicato ferrocarrilero o petrolero en el país nos deja ver a personajes con más de treinta años a la cabeza de los sindicatos.
López Obrador ha prometido un giro en la forma en como los trabajadores se relacionan con sus sindicatos. Para el tabasqueño, no hay manera en la que un líder sindical se imponga durante años, mientras las quejas de los agremiados simplemente se desechan o en ocasiones se silencian. Andrés Manuel quiere llegar al poder como el presidente que vea realmente por los mexicanos y no la tendrá tan difícil después de la actitud que los pasados presidentes tuvieron al minimizar las protestas de millones de trabajadores sindicalizados.
Las votaciones que Morena pretende serían limpias, secretas y constantes. “Es hora de que los trabajadores mexicanos decidan por sí mismos quién debe representarlos”, dijo Alcalde Luján, decidida en lo que sería una nueva forma de ejercer la fuerza sindical en un país que acostumbra hacer millonarios a unos cuantos líderes. Pero la propuestas no será sencilla. Al ser autónomos en la toma de decisiones, sindicatos como el de maestros tuvieron la imposición de Elba Esther Gordillo durante décadas. Otro ejemplo podría ser el de Romero Deschamps, un priísta que acumula acusaciones y riquezas a la misma velocidad.
Por parte de los sindicalizados, parece ser que la intención de Morena caería bien. Los petroleros mexicanos se han quejado durante añospor la actitud de Romero Deschamps, asegurando que más que un líder para ellos es una persona que se ha aprovechado de sus intereses como obreros. Recordemos que Deschampsha sido protegidopor gobiernos panistas y priístas, al punto de que ha sido senador plurinominal del PRI como favor político.
Otra de las propuestas interesantes de María Alcalde es la de digitalizar la vida sindical. Hasta estos momentos, es imposible encontrar información financiera o laboral plasmada en contratos en línea. Para la futura secretaria del Trabajo será necesario que cada sindicato transparente sus acciones al mostrar en internet cada uno de los acuerdos laborales que se generen. Con esto, Alcalde pretende destruir ese nivel de opacidad que ha imperado por dentro de los sindicatos prácticamente desde que fueron creados.
Pero también existe una propuesta de Alcalde que no tiene nada contentos a los sindicatos más fuertes de México. Para la maestra en derecho laboral, México debe ser un país en donde toda fuerza sindical cuente, por muy pequeña que sea. Por eso mismo aseguró que ya se está reuniendo con sindicatos pequeños y disidentes mexicanos. La acción pretende comprender todos los puntos de vista, de manera individual, para mejorar la vida de sus agremiados, pero el gesto también es imperdonable para la fuerza sindical tradicional.

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