Luisa María Alcalde, futura secretaria del Trabajo. Foto: Miguel Dimayuga
Por Rosalía Vergara , 5 septiembre, 2018
Logrado el entendimiento comercial entre las delegaciones de México y Estados Unidos, la próxima titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, adelanta que su proyecto de política laboral estriba en que se respeten los derechos en la materia; en suma, velar porque prevalezca el estado de derecho. Una de sus tareas es la promoción del empleo y dar vida al programa Jóvenes Construyendo el Futuro, consistente en darles las oportunidades que hasta ahora se les han negado. Sin embargo, aclara, el cambio vendrá con el proyecto de nación en su conjunto.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Luisa María Alcalde Luján –propuesta por Andrés Manuel López Obrador para que ocupe la Secretaría del Trabajo y Previsión Social durante su administración– confía en que el capítulo laboral del entendimiento comercial alcanzado por los gobiernos de México y Estados Unidos sea compatible con la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
Ese capítulo, puntualiza, debe de ser empático con la ley de justicia laboral cotidiana, vigente en México desde febrero de 2017 y cuyas leyes secundarias se discutirán en la LXIV Legislatura, que se instaló el sábado 1.
“Se debe garantizar la democracia sindical, como lo señala nuestra Constitución. Estamos muy animados porque tenemos la posibilidad de construir un nuevo escenario en el mundo laboral”, comenta la exdiputada federal de Morena.
En entrevista con Proceso, habla de la necesidad de una reforma al artículo 123 constitucional y de varias leyes secundarias que sean coherentes con la Constitución, así como de mejoras al salario mínimo. Confía en que el Senado ratifique el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la expectativa que genera el capítulo laboral del nuevo entendimiento comercial.
Lo deseable, dice, es que “impulse los principios básicos de la OIT, en especial el fortalecimiento de la contratación colectiva decente, como un medio de diálogo social y productivo que mejore las condiciones laborales de los hombres y mujeres que viven de su trabajo y se reduzca así la desigualdad y la pobreza”.
De acuerdo con lo publicado por la consultoría Grupo Estrategia Política, el capítulo laboral del TLCAN incluye un anexo sobre la representación de los trabajadores en la negociación colectiva en México, en el cual el gobierno se compromete, con acciones legislativas específicas, a garantizar el reconocimiento efectivo de este derecho.
La presión de Estados Unidos
En febrero de 2016, la adhesión de México al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) puso en la mira internacional las condiciones en que laboran los obreros mexicanos. Washington presionó al gobierno mexicano para que acabara con las dos mayores injusticias para la clase trabajadora: la parcialidad de las juntas de Conciliación y Arbitraje y los contratos de protección patronal (Proceso 2050).
Semanas después, el 28 de abril, el presidente Enrique Peña Nieto envió al Senado dos iniciativas de reforma: una a la ley laboral y otra a la Constitución. En tanto, los sindicatos canadienses se sumaron a la presión de los estadunidenses. El gobierno de Peña Nieto tuvo que cumplir las demandas históricas del sector laboral, opositor a las políticas gubernamentales en la materia.
La primera iniciativa, concretada en febrero de 2017, plantea la creación de una instancia autónoma que registre contratos y sindicatos, garantice la autenticidad y publicidad de los mismos, replantee el esquema que regula el depósito y registro de los contratos colectivos de trabajo y promueva la conciliación.
El propósito de esta instancia autónoma es erradicar los contratos de protección patronal. Ahora es necesario consultar el voto personal, libre y secreto, antes de que se firme un contrato colectivo; antes, era el patrón quien imponía el sindicato a los trabajadores.
Con la segunda iniciativa se reformó la Constitución para desaparecer las juntas de Conciliación y Arbitraje a fin de que “la justicia laboral sea impartida en lo sucesivo por órganos del Poder Judicial de la federación o de los poderes judiciales locales, según corresponda”, señala Alcalde.
Resalta que su función conciliatoria estaría a cargo de Centros de Conciliación descentralizados, especializados, imparciales, dotados de personalidad jurídica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión.
Líderes “charros”, un peligro
Todo iba bien hasta que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y anunció la salida de Estados Unidos del TPP.
El 10 de diciembre de 2017, los senadores Isaías González, de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, y Tereso Medina, de la Confederación de Trabajadores de México, presentaron su iniciativa de ley reglamentaria para la reforma de justicia laboral, en vigor desde el 25 de febrero de 2017.
Su intención era abrir la puerta al sindicalismo propatronal y echar atrás la autonomía del organismo y la desaparición de las juntas de Conciliación y Arbitraje. La propuesta se desvaneció ante el insólito triunfo de Morena en los comicios presidenciales del 1 de julio pasado.
Sin embargo, queda pendiente la aprobación de las leyes secundarias en materia laboral.
–¿Puede decirse que está cancelada la propuesta de echar para atrás las reformas constitucionales? –se le pregunta a Alcalde.
–Primero, nuestro marco debe estar sustentado en la Constitución. Para ello necesitamos garantizar la transición ordenada de las juntas federales de Conciliación y Arbitraje, que los nuevos juicios se vayan al Poder Judicial, a los tribunales laborales. Debemos resolver el gran rezago en las juntas locales y federales, lo cual requiere de la colaboración de todos.
“Número dos: estamos por la independencia del órgano. Pedimos que se encargue de los registros sindicales y de los contratos colectivos; número tres: pugnamos porque se garantice el voto personal, libre y secreto, tanto para la elección de dirigentes como para la representatividad de los trabajadores, previo a la firma del contrato colectivo.”
–¿Qué papel jugaría la Secretaría del Trabajo en este asunto, toda vez que en la actualidad es juez y parte?
–La Constitución establece, por un lado, la creación de un órgano autónomo, independiente, que se encargue de los registros sindicales y los contratos colectivos. El papel de la secretaría es hacer respetar el estado de derecho y promover los valores constitucionales. Esto conlleva una nueva etapa en el mundo del trabajo.
“No apoyaremos la simulación ni la corrupción. Confiamos en el diálogo auténtico, informado, como la mejor vía para lograr el trabajo decente y un verdadero desarrollo productivo. El sector empresarial sabe que un sindicato decente es un excelente aliado para sus fines.
“La apuesta de la secretaría es que la política laboral, incluyendo la participación responsable de los actores, sea un verdadero instrumento de justicia social, de pacificación y de crecimiento del empleo digno y formal. Eso traerá mejor seguridad social, cumplimiento de las obligaciones fiscales, así como un impulso al mercado interno y al tránsito hacia un nuevo modelo de desarrollo.”
–¿Podemos decirle adiós al tripartismo?
–Una cosa es el tripartismo auténtico y otra la simulación; en materia de impartición de justicia, conforme a la división de poderes, eso le corresponde al Poder Judicial, en cuanto al órgano descentralizado autónomo. Sus decisiones no pueden ser afectadas por intereses gremiales y políticos; por ello no podría ser tripartito, ya que debe preservarse estrictamente su carácter autónomo.
La democracia sindical
Después de ganar la elección presidencial, López Obrador se comprometió a respetar la autonomía y la democracia sindicales, lo que creó expectativas entre los trabajadores de vocación democrática para deshacerse de los controles del sindicalismo charro.
Alcalde afirma: “Nosotros no queremos involucrarnos en la vida interna de los sindicatos. Lo que buscamos es que el estado de derecho tenga vigencia real; es decir, libertad de asociación, trabajo decente y una negociación colectiva auténtica. Significa que los trabajadores tienen derecho a conducir sus sindicatos; significa rendición de cuentas; significa no consentir a los extorsionadores de empresas. En pocas palabras, que todos tomemos en serio el cumplimiento de la ley. Es la mejor vía para vivir mejor, tener mejores salarios y paz social.”
–¿Qué pasará con los sindicatos blancos o corporativos que tienen la toma de nota para las empresas terciarizadoras del mundo laboral?
–Parte de lo que establece la reforma constitucional es la garantía. Eso vamos a tomarlo muy en serio. Los trabajadores son quienes deben decidir de manera libre, sin ataduras ni obstáculos. Entonces, si otras mayorías se generan, ellos tienen todas las posibilidades de demandar la titularidad de los contratos.
“El gobierno no tiene por qué meterse, pues se trata de asuntos de los sindicatos, de quienes representan a la mayoría y de quienes deberían tener la titularidad de los contratos.”
–¿Y en el caso de las denuncias penales que están detenidas?
–En eso sí. En todas las denuncias, todas las extorsiones, todo lo que involucra actividades delictivas, nos vamos a meter de fondo. Lo haremos de la mano de la Secretaría de Seguridad Pública. La idea de la no impunidad es para todos los ámbitos de la vida pública, incluido el de los sindicatos. Los sindicatos de trabajadores fueron creados para su representación, no como mecanismos de extorsión o de control que acaban perjudicando, no sólo a los trabajadores, sino a los empresarios y al Estado en su conjunto.
Las reglas del cambio
Respecto a los salarios mínimos, se incrementarán de manera paulatina en una primera etapa, afirma Alcalde. El plan es llegar por encima de los 100 pesos diarios; después aumentarán conforme al diálogo con los sectores productivos y la política financiera del Estado. Tendremos un diálogo constante con el Banco de México y las autoridades hacendarias y, obviamente, con la representación de los trabajadores y los empresarios. La recuperación salarial es un compromiso fundamental del nuevo gobierno.
–¿Qué van a hacer con el outsourcing?
–En estos casos estamos pensando en fortalecer la inspección como un mecanismo para garantizar el cumplimiento de la ley. En la Ley Federal del Trabajo se establece la subcontratación, pero el problema está cuando se utiliza de manera abusiva. Ahí es en lo que vamos a trabajar, porque no se vale que se utilice como un mecanismo para precarizar el empleo y evadir responsabilidades.
“La apuesta es que se respete el estado de derecho y los derechos laborales. Eso no es tarea exclusiva de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El cambio vendrá con el proyecto de nación en su conjunto.”
–¿Cómo se aplicará el plan de austeridad de López Obrador en la secretaría que usted encabezará?
–Nos reduciremos a dos subsecretarías: la del Trabajo y la de Empleo. La primera sufrirá transformaciones cuando se implementen las reformas laborales secundarias, especialmente en materia de justicia, conciliación y registro de asociaciones. La segunda tendrá como tarea fundamental promover el empleo y dar vida al programa de Jóvenes Construyendo el Futuro.
Esta apuesta, dice la entrevistada, coadyuvará a la pacificación del país al brindar oportunidades a los jóvenes que hasta ahora se les han negado.
Esta entrevista se publicó el 2 de septiembre de 2018 en la edición 2183 de la revista Proceso.
Etiqueta: Convenio 98
Petición al Senado: ratificar el Convenio 98 OIT

Arturo Alcalde Justiniani
El triunfo popular de julio pasado abre posibilidades para lograr cambios en la agenda nacional, no sólo en el ámbito del Poder Ejecutivo Federal; es extensivo a los distintos niveles de gobierno y de manera particular al Poder Legislativo.
El Congreso de la Unión inicia hoy una nueva etapa de trabajo. Se cierne sobre su quehacer muchas expectativas que buscan ser atendidas. La lluvia de peticiones es amplia y buena parte de ellas no pueden esperar. Una de esas decisiones está relacionada con un tema clave para reconstruir el mundo del trabajo: se trata de la ratificación por parte del Senado de la República del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la libertad sindical y al fortalecimiento de la contratación colectiva.
El convenio 98 forma parte de los cinco convenios fundamentales de la OIT, referidos a la eliminación del trabajo forzoso, la abolición del trabajo infantil, la prohibición de la discriminación en materia de empleo y ocupación y a la libertad de asociación. El convenio 98 tiene la tarea específica de impulsar la negociación colectiva y es hermano complementario del convenio 87. Ambos datan de siete décadas atrás, sin embargo, nuestro gobierno sólo ratificó el 87 y por lo que se refiere al 98 el Senado ha suspendido su ratificación por los intereses del añejo corporativismo y la intención de mantener los contratos colectivos de protección patronal firmados a espaldas de los trabajadores.
Finalmente, en diciembre de 2015, el presidente Enrique Peña Nieto decidió firmar el convenio 98. Su aceptación fue ampliamente celebrada ya que colocaba a México, al menos en el plano legal, en la ruta de otros países democráticos del mundo. En la actualidad lo han firmado ya 164 países de los 187 que forman parte de esta organización internacional.
En un momento se pensó que la ratificación por parte del Senado, condición constitucional para que tenga plena vigencia, sería inmediata, sin embargo, la gestión de un grupo de abogados beneficiarios de los contratos de protección patronal, temerosos de que el fortalecimiento de la negociación colectiva auténtica pusiera en riesgo su negocio, lograron retrasar esta ratificación. Argumentaron con falsedad que ratificarlo podría alterar ¨la paz social¨, ya que al suprimirse los controles a la negociación colectiva se facilitaría la multiplicación de sindicatos. Ninguno de sus argumentos encuentran sustento en el texto del convenio ni en las interpretaciones que la OIT ha llevado a cabo sobre el mismo.
En los cuatro artículos básicos del convenio 98 se plantea en esencia proteger la negociación colectiva frente a todo acto de discriminación tendiente a controlar la libertad sindical, a garantizar la vigencia de este derecho frente a los intentos de controlarlo por parte de los patrones y los gobiernos. Se señala que deberán crearse mecanismos adecuados para que este derecho sea respetado y en particular se hace referencia al fomento de un plan de desarrollo para impulsar la negociación colectiva ya que es el instrumento fundamental por medio del cual patrones y trabajadores dialogan y acuerdan sobre las condiciones de trabajo en una lógica de beneficio mutuo.
Este histórico Senado tiene ahora en sus manos la posibilidad de concluir este proceso de ratificación por las múltiples razones que justifican esta añeja petición. Entre ellas tres: la primera, es su congruencia e íntima vinculación con la reforma al artículo 123 de nuestra Carta Magna de febrero de 2017, en donde se elevó a rango constitucional la negociación colectiva y se establecieron reglas para su fortalecimiento, entre ellas, que su creación inicial o firma debería ser apoyada por los trabajadores mediante el voto personal, libre y secreto. La segunda razón encuentra su justificación en los beneficios del diálogo entre trabajadores y empleadores; nada mejor que la información recíproca, compartir objetivos comunes y compromisos y convenir sobre las reglas de trabajo necesarias para unos y otros. Por ello es la institución central en el derecho laboral. La tercer razón es consecuencia de los compromisos contraídos con la comunidad internacional, tanto con la OIT como en los diversos convenios y tratados de derechos humanos y más recientemente en el Capítulo Laboral de la nueva versión del TLCAN, que contiene el compromiso de nuestro país de garantizar la libertad sindical y la negociación colectiva auténtica.
Confiamos plenamente en que el nuevo Senado de la República, ajeno a ataduras corporativas e intereses malsanos, culmine esta ratificación largamente esperada.
Pd. Es de reconocer la apertura y sensibilidad de Claudia Sheinbaum próxima jefa de Gobierno de Ciudad de México al mantener la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo. Su decisión después de escuchar a distintos sectores da muestra de la política de diálogo que tanto necesitamos.
https://www.jornada.com.mx/2018/09/01/opinion/015a2pol
Obligaría el TLC a abrir sindicatos

En las leyes secundarias se establece la eliminación de juntas locales de conciliación y arbitraje para dar lugar a los tribunales laborales. Foto: Miguel Fuantos
Karla Omaña
Cd. de México (29 agosto 2018).– El capítulo laboral convenido en la renegociación del acuerdo bilateral, entre México con Estados Unidos, obligaría al País a cumplir con los compromisos firmados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de libertad de asociación sindical y justicia laboral.
«El capítulo laboral incluye un anexo sobre la representación de los trabajadores en la negociación colectiva en México, en virtud del cual México se compromete a adoptar medidas legislativas específicas para prever el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva«, señala el documento de la Oficina de Representación Comercial de EU (USTR, por sus siglas en inglés).
Se trata del cumplimiento del convenio 98 de la OIT, previsto en el artículo 395 de la Ley Federal del Trabajo, donde se terminaría con los contratos colectivos de protección, lo que significa abrir los contratos colectivos y el registro de sindicatos para que los trabajadores puedan decidir libremente en cuál sindicato quieren estar.
«Mediante los contratos colectivos de protección lo que se hace es evitar una negociación colectiva verdadera, los trabajadores se ven obligados a pertenecer a un sindicato y se les impide que puedan elegir» , dijo de Óscar De Buen, experto en materia laboral.
Además, estos contratos impiden la negociación colectiva, ya que se abaratan las condiciones de trabajo en el mercado laboral mexicano, por lo que Estados Unidos queda en un escenario de competitividad desfavorable, de acuerdo con el experto.
Con esta medida, establecida ahora entre ambos países, se garantizará la protección de los trabajadores a la libre afiliación sindical, sin condicionar el empleo del trabajador a la afiliación a un sindicato o que se deje der ser miembro de alguno.
El cumplimiento de este convenio ya estaba previsto en las leyes secundarias de la reforma laboral, las cuales se aprobarían en febrero pasado, sin embargo, legisladores se opusieron a su discusión.
En las leyes secundarias se establece la eliminación de juntas locales de conciliación y arbitraje para dar lugar a los tribunales laborales, lo cual significa que la justicia laboral pasaría al sector judicial, quitándole a los gobernadores el control de estos acuerdos.
«Es un convenio que obliga al Gobierno a fomentar la negociación colectiva dentro de las empresas y los propios organismos gubernamentales».
https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=1477870&md5=ebf8c733b2836010f313675c590da45c&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe&lcmd5=b171502eebe27ae3a85a697112a5d44b
Obligaría el TLC a abrir sindicatos

En las leyes secundarias se establece la eliminación de juntas locales de conciliación y arbitraje para dar lugar a los tribunales laborales. Foto: Miguel Fuantos
Karla Omaña
Cd. de México (29 agosto 2018).- El capítulo laboral convenido en la renegociación del acuerdo bilateral, entre México con Estados Unidos, obligaría al País a cumplir con los compromisos firmados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de libertad de asociación sindical y justicia laboral.
«El capítulo laboral incluye un anexo sobre la representación de los trabajadores en la negociación colectiva en México, en virtud del cual México se compromete a adoptar medidas legislativas específicas para prever el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva«, señala el documento de la Oficina de Representación Comercial de EU (USTR, por sus siglas en inglés).
Se trata del cumplimiento del convenio 98 de la OIT, previsto en el artículo 395 de la Ley Federal del Trabajo, donde se terminaría con los contratos colectivos de protección, lo que significa abrir los contratos colectivos y el registro de sindicatos para que los trabajadores puedan decidir libremente en cuál sindicato quieren estar.
«Mediante los contratos colectivos de protección lo que se hace es evitar una negociación colectiva verdadera, los trabajadores se ven obligados a pertenecer a un sindicato y se les impide que puedan elegir» , dijo de Óscar De Buen, experto en materia laboral.
Además, estos contratos impiden la negociación colectiva, ya que se abaratan las condiciones de trabajo en el mercado laboral mexicano, por lo que Estados Unidos queda en un escenario de competitividad desfavorable, de acuerdo con el experto.
Con esta medida, establecida ahora entre ambos países, se garantizará la protección de los trabajadores a la libre afiliación sindical, sin condicionar el empleo del trabajador a la afiliación a un sindicato o que se deje der ser miembro de alguno.
El cumplimiento de este convenio ya estaba previsto en las leyes secundarias de la reforma laboral, las cuales se aprobarían en febrero pasado, sin embargo, legisladores se opusieron a su discusión.
En las leyes secundarias se establece la eliminación de juntas locales de conciliación y arbitraje para dar lugar a los tribunales laborales, lo cual significa que la justicia laboral pasaría al sector judicial, quitándole a los gobernadores el control de estos acuerdos.
«Es un convenio que obliga al Gobierno a fomentar la negociación colectiva dentro de las empresas y los propios organismos gubernamentales».
https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=1477870&md5=ebf8c733b2836010f313675c590da45c&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe&lcmd5=b171502eebe27ae3a85a697112a5d44b
Especialistas señalan deficiencias de Reforma Laboral

Redacción/Quadratín México | 16 de agosto de 2018
Ciudad de México, La 64 Legislatura del Congreso de la Unión tendrá que trabajar en los puntos pendientes o en cumplir con las metas que no alcanzó la Reforma Laboral, señalaron especialistas durante el foro Balance de la reforma laboral, organizado por el Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República.
Jesuswaldo Martínez Soria, investigador del IBD, dijo que uno de los objetivos de la reforma era aumentar el número de empleos formales en 21 por ciento, lo cual se logró y se rebasó en los últimos seis años, con más de tres millones 800 mil.
Sin embargo, añadió Senado en un comunicado, el crecimiento está asociado a las contrataciones temporales, en contraste con las permanentes que sólo aumentaron en 2.3 por ciento; lo anterior “atenta contra la estabilidad del empleo” y está asociada a bajos salario, ya que 80 por ciento ganan entre uno y dos salarios mínimos.
Refirió que se debe elevar la eficacia de las acciones que permitan garantizar los derechos laborales fundamentales –seguridad social, trabajo digno y desarrollo– mediante la reforma a los sistemas institucionales del Estado, en concreto, la seguridad social y el sistema de salud.
Además, se tienen que crear y mejorar los mecanismos para asegurar el cumplimiento de la Ley; fortalecer el registro y control de trabajadores y empresas en los sistemas fiscales y de seguridad social; reducir los costos de cumplimiento de la regulación; y consolidar la regulación de las actividades de subcontratación.
Arturo Alcalde Justiniani, titular de Asesoría Jurídica Laboral, comentó que muchos de los temas importantes de la reforma han sido ignorados, como la reducción de los juicios laborales y las reglas para controlar la subcontratación, la cual creció en lugar de reducirse.
Dijo que una de las primeras tareas del Senado de la República, en la nueva Legislatura, debe ser la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo, firmado por el Presidente de México, en 2015, relativo a la libertad sindical y la contratación colectiva.
David Kaplan, especialista en mercados laborales del Banco Interamericano de Desarrollo, explicó que México tiene un mercado laboral con muchos problemas, y es de los peores a escala regional; con una informalidad muy alta, y para ejemplificar explicó que es 30 por ciento mayor que la de Brasil, “que incluso es algo más pobre”.
En la reforma laboral del 2012, apuntó, se desatendió la problemática de los trabajadores; y la legislación secundaria agregó, representa una oportunidad para lograr un buen proceso de conciliación, fortalecer el voto secreto y la transparencia de los sindicatos.
Lorenzo Roel Hernández, presidente de la Comisión Laboral de la Coparmex, señaló que en la Ley Federal del Trabajo aún existen candados en cuanto a derechos de los trabajadores, como la cláusula obligatoria de inclusión a un sindicato.
Abundó en que la nueva Legislatura del Senado deberá trabajar en la ley secundaria y poner énfasis en las conciliaciones para evitar un procedimiento ante los tribunales laborales en el Poder Judicial, y la expectativa de un juicio ágil y transparente.
Ángel García, senador electo, advirtió que el Congreso de la Unión y las Legislaturas locales no han realizado las adecuaciones legislativas necesarias, acorde con la reforma, para lo cual tenían un plazo de un año a partir de la entrada en vigor del decreto.
https://mexico.quadratin.com.mx/especialistas-senalan-deficiencias-de-reforma-laboral/
Lluvia de peticiones

Arturo Alcalde Justiniani
La esperanza de que el actual Poder Legislativo expida las leyes que la población necesita para vivir mejor ha provocado un gran interés por hacer propuestas. En el pasado, un Congreso controlado por el PRI-PAN no generaba esa expectativa porque se tenía la convicción de que con la maraña de intereses creados alrededor de los legisladores, difícilmente se atenderían los de la gente común.
Algunos de los futuros diputados y senadores de Morena, intentando atender la avalancha de peticiones de la ciudadanía, han propuesto que éstas se presenten de manera clara y justificada para que puedan ser insumo de iniciativas de ley, aclaran que algunas de ellas no requieren reflejarse técnicamente en leyes federales, sin embargo adquieren el compromiso de atenderlos.
Entre las propuestas que hemos escuchado en días recientes, provenientes de distintos sectores, se enlistan con carácter enunciativo las siguientes:
-Instrumentar un programa nacional de regularización de la propiedad con el propósito de que todos los propietarios del inmueble que habitan cuenten con la respectiva escritura pública.
-Revisar a fondo el sistema de asignación de notarías para que esta actividad deje de ser un privilegio al alcance de pocos y para reducir el costo de este servicio.
-Flexibilizar el sistema financiero para permitir la formación de cajas de ahorro y préstamo, así como de cooperativas y mutualidades. Promover la banca ética.
-Impulsar la medicina alternativa y tradicional como parte del sistema nacional de salud. Crear una comisión integrada por miembros de la comunidad médica para investigar las enormes ganancias de los grandes consorcios farmacéuticos y hospitalarios en detrimento de la población, planteándose soluciones viables para enfrentarlas.
-Investigar el comportamiento de la banca de desarrollo en la asignación de créditos a particulares sin que medie una justificación social.
-Recuperar el impulso a la pesca y la acuacultura, poniendo orden en la explotación y conservación de los recursos con costos marginales.
-Esclarecer las redes de parentesco en el Poder Judicial federal y modificar la ley al respecto.
-Revisar las concesiones en el rubro de construcción, mantenimiento y administración de carreteras para acabar con los abusos existentes, entre ellos en el cobro del peaje.
-Apoyar las radios comunitarias por el gran beneficio que prestan a las poblaciones en áreas marginadas, fundamentalmente en el sector rural.
–Ratificar en el Senado el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo en materia de contratación colectiva, firmado por el Presidente de la República desde 2015.
-Facilitar el pago de impuestos creando la opción voluntaria de cubrir 20 por ciento del ingreso, sin deducibles.
-Poner límite a la usura bancaria en tarjetas de crédito y otros servicios, obligando a las instituciones del sector a dar auxilio a los clientes cuando sean víctimas de fraudes.
-Legislar para que los bienes incautados al narco sean destinados a proyectos educativos, culturales y sociales en favor de la juventud, como sucede en Italia con gran éxito.
-Impulsar y profesionalizar con justa remuneración las defensorías de oficio en todos sus niveles.
-Establecer el salario mínimo profesional de los jornaleros agrícolas.
-Regularizar la injusta condición de los trabajadores por honorarios en el sector público, quienes carecen de seguridad social y de los más elementales derechos.
-Revisar el costo de los seguros de gastos médicos mayores, valorando la posibilidad de crear una aseguradora pública.
-Facilitar la inscripción de las trabajadoras domésticas al IMSS, ya que los trámites excesivos inhiben en la práctica la disposición de muchos empleadores. Se sugiere crear cajas de ahorro y préstamo y facilidades para guarderías de barrio.
-Impedir el abuso del outsourcing creado para evitar el pago del reparto de utilidades.
-Revisar a los organismos autónomos, evaluando su desempeño en relación con los cuantiosos recursos públicos ejercidos, por lo que se reclama se hagan ajustes en un escenario de austeridad.
-Investigar contratos del sector público con empresas de limpieza y vigilancia, en donde participan ex funcionarios con grandes ganancias a costa de pagar salarios raquíticos. Se sugiere constituir una cooperativa.
–La Reinstalación de despedidos por motivos políticos y sindicales, entre ellos los trabajadores al servicio del gobierno de CDMX, los 54 empleados de Good Year Oxo en San Luis Potosí, tan sólo por reclamar sus derechos, despido que ha generado una solidaridad internacional sin precedentes. También se exige la reposición de Benito Bueno, dirigente de la región noroeste del Sindicato Ferrocarrilero, sancionado por el delito de participar en Morena.
Esta riqueza de peticiones son una pequeña parte de lo que la población espera.
http://www.jornada.com.mx/2018/07/21/opinion/014a1pol
Peligro de traición histórica en la reforma laboral

Napoleón Gómez Urrutia
México se encuentra ante una gran encrucijada: el Senado de la República y la Cámara de Diputados aprobarán o rechazarán el peor proyecto de reforma laboral en la historia del país, el cual pretende anular derechos de los trabajadores como la contratación colectiva, el recurso de huelga como último instrumento de presión para evitar la explotación e injusticias, así como la libertad sindical en el más amplio sentido del término.
Esta iniciativa, elaborada por los más reaccionarios abogados de la Coparmex y de otras cámaras empresariales, no fue propuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto directamente, quizás para evitar el costo político que podría tener sobre la campaña del PRI a la Presidencia de la República y a otros cargos y responsabilidades, sino que se la asignaron a dos dirigentes sindicales oportunistas, abyectos y sometidos vergonzosamente por los señores del poder y del dinero: los senadores Tereso Medina, de la CTM, e Isaías González Cuevas, de la CROC, considerados como traidores por la clase trabajadora consciente y responsable de México.
Atrás de ellos está un grupo de diputados y senadores que estudiaron en el ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), creado y patrocinado por Alberto Bailleres, del Grupo Peñoles y Palacio de Hierro, a quien sus legisladores, en un acto de aparente agradecimiento, le regalaron la medalla Belisario Domínguez. Esta ha sido una de las más discutidas y bochornosas ceremonias que se han producido desde que ese alto honor se instauró, antes se había entregado a algún distinguido personaje nacional que hubiera aportado transformaciones humanistas, culturales o heroicas importantes para la mayoría de los mexicanos y no, como en este caso, a un empresario cuya trayectoria ética y moral en los negocios deja mucho que desear.
Al presentar el proyecto de reforma laboral se conjugaron un interés individual con la ambición empresarial de obtener cada vez mayores ganancias, al costo de la explotación y la pobreza crecientes no sólo de los trabajadores, sino de la gran mayoría de la población. La insensibilidad, ignorancia y la carencia de visión no permiten a esos políticos darse cuenta de que los sindicatos han sido un factor fundamental de estabilidad y paz social en el país, y que el día que de-saparecieran se generaría un caos y una revuelta que nadie podría controlar, ya que la pérdida de los derechos laborales y humanos crearía una crisis grave de consecuencias incalculables.
Los sindicatos democráticos, progresistas e independientes deben, hoy más que nunca, fortalecer la unidad y ejercer todo su poder y fuerza para oponerse a esa retrógrada reforma laboral. Se requiere de una mayor acción jurídica y política basada en la experiencia acumulada, porque ese conocimiento nos ha enseñado que los partidos políticos más conservadores son financiados principalmente por las grandes corporaciones y que sus accionistas han acumulado una enorme riqueza, pero nunca lo han hecho para proteger o promover los intereses de la población trabajadora.
Los gobiernos, por su parte, tampoco han promovido en México una legislación que mejore el bienestar de las comunidades y de los centros de trabajo. Por eso se requiere crear una mayor conciencia de participación política de parte de los líderes, para frenar esas reformas negativas que podrían, de aprobarse, crear un daño más grave del que la miopía de los inversionistas y sus directivos y empleados pueden vislumbrar. De ahí que sea necesario aprender las lecciones importantes de nuestra historia, para evitar repetir los errores del pasado.
La reaccionaria reforma laboral propuesta por la CTM y la CROC excluye algunos aspectos fundamentales en la democracia y la lucha histórica de las organizaciones sindicales, ya que:
- a) Conserva intacto el reconocimiento oficial a través de la toma de nota, con el objeto de mantener el control de los sindicatos y de sus líderes.
- b) No establece sanciones a los incumplimientos de la ley.
- c) Deja en libertad a las empresas para la subcontratación del personal a través del outsourcing, así como los despidos injustificados sin ninguna responsabilidad ni obligación para accionistas y directores.
- d) Para sustituir a las juntas de conciliación y arbitraje, crea un instituto de registros de contratos y sindicatos, integrado en forma tripartita por tres para las centrales obreras (CTM, CROC y CROM), tres para el sector empresarial representado por la Coparmex, Concamin y Concanaco, y tres para el gobierno, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Secretaría de Hacienda y Secretaría de Economía, además de un presidente con voto de calidad designado por la autoridad, según consigna el laboralista Arturo Alcalde Justiniani.
- e) Al mismo tiempo, la Cámara de Senadores se ha negado a ratificar el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre el derecho a la sindicalización y la contratación colectiva, por instrucciones seguramente del propio gobierno y la opinión también negativa del sector empresarial y en contra de la presión internacional.
- f) Se impide a los trabajadores abandonar el sindicato impuesto por la empresa, cuando ese es un derecho universal de ellos.
- g) Se niega la contratación colectiva en las medianas y pequeñas empresas, que son la inmensa mayoría en el país y donde los trabajadores sufren más violaciones a sus derechos laborales.
Muchas empresas nacionales y extranjeras violan hoy la Ley Federal del Trabajo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los convenios internacionales, porque las autoridades estatales y federales se los permiten, aun sin la aprobación de la reforma laboral. Podríamos pensar, al igual que con la Ley de Seguridad Interior, que si eso hacen sin fundamento legal, qué sucedería si se llegara a aprobar en sus términos ese proyecto fascista de reforma laboral.
En resumen, esta propuesta debe ser rechazada y obligar al presente gobierno, antes de que termine su mandato, a respetar la democracia, la integridad y la libertad sindicales, previo a finalizar su responsabilidad, y no dejar una herencia funesta y negativa, cuyas consecuencias las pagarán estos mismos políticos y empresarios pero desgraciadamente también el país entero.
http://www.jornada.unam.mx/2018/02/08/opinion/014a1pol
Salarios, otra piedra en TLCAN
Alberto Barranco
24/01/2018
Calificada por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, la presión de los sindicatos de Estados Unidos y Canadá adscritos al cuarto de junto de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte para colocar en el centro de la mesa el capítulo salarial, como punta de lanza para penetrar en el país, lo cierto es que la pinza se está apretando.
Colocada en paréntesis la solicitud al Senado para que México se adhiera al Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo, relativo a la libertad sindical, la intención apunta a descongelarla.
Lo que se planteó como exigencia de la negociación para el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) ahora se coloca en el contexto de la modernización del TLCAN.
La exposición de motivos habla de que la pauperización salarial en nuestro país implica una ventaja competitiva.
El problema es que el franco es bastante vulnerable. A la existencia de sindicatos blancos que trafican los contratos colectivos se suma la gran pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
Entre 1981 y el año pasado el país fue superado por 30 naciones en el capítulo de ingreso per cápita, entre ellos Guinea Ecuatorial, Corea, Costa Rica, Líbano, Brasil, Panamá y Chile.
Entre 1981 y el año pasado el país fue superado por 30 naciones en el capítulo de ingreso per cápita, entre ellos Guinea Ecuatorial, Corea, Costa Rica, Líbano, Brasil, Panamá y Chile.
El salto más espectacular lo dio Corea, que en el lapso avanzó del escalón 23 al 11. Si entonces el ingreso por habitante era de mil 870 dólares anuales, hoy se ubica en 29 mil 730, es decir hay un crecimiento de mil 490%.
En el mismo periodo el brinco de México fue de sólo 132%. De 3 mil 984 a 9 mil 249 dólares anuales.
Lo sorprendente es que países que en el papel tienen menos desarrollo al nuestro, así Costa Rica, Panamá y Chile, crecieron su PIB per cápita en 971%, 540% y 376% durante el lapso. Actualmente su nivel es de 11 mil 857, 14 mil 409 y 14 mil 318 dólares anuales respectivamente.
Digamos que en México, al margen de los puestos ejecutivos y directivos, en paralelo a los altos funcionarios públicos, la contención salarial alcanza todos los estratos.
El gran objetivo para Estados Unidos de cara a la negociación original del Tratado de Libre Comercio de América del Norte apuntaba a sembrar empleo de calidad que arraigara a la población en mengua de la migración.
Aunque el gobierno actual presume de un crecimiento en las plazas laborales superior al de los últimos cuatro sexenios, sería temerario hablar de salarios remunerados.
En 20 años ya de cotizar en el Sistema de Ahorro para el Retiro, el promedio de las cuentas de los trabajadores es de 78 mil pesos de ahorro acumulado. Como usted sabe, la aportación del empleado y la del patrón son en función del salario.
Aunque hasta hoy el tema salarial no ha sido asumido como bandera por la Casa Blanca, es evidente que rondará durante la renegociación, en vías de apretar más la pinza.
Otra “píldora envenenada”.
albertobarrancochavarria0@gmail.com