Por Martí Batres Guadarrama
01/02/2019
Los más de 30 años de neoliberalismo en México significaron un largo y frío invierno para los trabajadores. En ese lapso, el salario mínimo perdió más del 70 por ciento de su poder adquisitivo. El sistema de pensiones fue privatizado y los contratos de trabajo se vinieron abajo.
Desde el poder, se declaró una gran ofensiva ideológica contra los asalariados y sus derechos. Los aumentos salariales fueron satanizados y señalados como iflacionarios. Y el ataque a los derechos laborales se justificó diciendo que era para “atraer inversiones”.
En más de tres décadas de castigo a la mayoría de la población, el paraíso anunciado por los tecnócratas nunca llegó. Al contrario, los problemas del país se multiplicaron. La violencia y la crisis en todos los aspectos se apoderó de las primeras planas.
Por ello, el cambio de régimen debe significar necesariamente la recuperación de los derechos laborales. En este sentido ya se dieron los primeros pasos.
En el Senado de la República se ratificó el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con lo que se garantiza el derecho a la libre sindicalización.
Por su parte, el Ejecutivo Federal determinó, en acuerdo con el sector productivo, un alza histórica al salario mínimo. De esta forma, las percepciones básicas de los trabajadores pasaron de 88.36 a 102. 68 pesos diarios y en la zona fronteriza el incremento fue del 100 por ciento. En tanto, a los trabajadores de base del gobierno federal se les otorgaron aumentos salariales de 1, 2 ó 3 puntos por arriba de la inflación.
Hay una importante coyuntura que empuja esta oportunidad para mejorar el tema laboral. Por un lado, está la reforma constitucional de 2017 que aborda temas como la transparencia de los contratos colectivos, el nuevo sistema de justicia laboral, así como la libertad y la democracia sindical, y que deben traducirse ya en una legislación secundaria.
Por otro lado, en las renegociaciones del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se incorporó prácticamente un apartado laboral para elevar el salario y mejorar las condiciones de negociación colectiva de los trabajadores. Además, llevar a cabo estas reformas laborales progresivas es condición para la firma del T- MEC.
Ambos factores aseguran por sí mismos que los derechos laborales sean una asignatura importante en el naciente periodo de sesiones del Congreso de la Unión. Sin embargo, hay más iniciativas pendientes de discusión.
Tan sólo en el Senado de la República hay propuestas importantes al respecto. Por ejemplo, la planteada por la senadora Antares Vázquez que busca que el salario mínimo no pueda aumentar en un porcentaje inferior a la inflación anual. Por su parte, Miguel Ángel Mancera sugiere reconceptualizar el salario mínimo para que se denomine salario digno. A esto se suma el proyecto de la también senadora Cecilia Sánchez que busca asegurar la elección democrática de los dirigentes sindicales.
Como podemos darnos cuenta, hay elementos para abrir una nutrida e interesante discusión sobre temas de tipo laboral con óptica progresista en el Poder Legislativo. Hacía muchos años que no se presentaba una oportunidad para hacer prosperar la justicia laboral, el aumento salarial, la democracia sindical, la transparencia de los contratos colectivos, el trabajo en el hogar como ahora. La ciudadanía votó por un cambio y este comienza a florecer, a dar frutos. Por más de 30 años cortaron las flores, pero no podrán parar la primavera.
Presidente de la Mesa Directiva del Senado
Etiqueta: salario mínimo
Saúl Escobar: “La economía gig es engaño, ambigüedad y trabajo vulnerable”
El economista mexicano advierte del empleo precario en actividades como Uber, defiende el salario mínimo y rechaza la existencia generalizada de jóvenes ´ninis´
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Saúl Escobar, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México. (Genaro Rodríguez)
GENARO RODRÍGUEZ NAVARRETE, CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO)
23/01/2019 06:00
A decir de Saúl Escobar Toledo, economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “los temas laborales se han ocultado o minimizado, como sí recibir un ingreso para sobrevivir no fuera uno de los temas, o el principal tema, de una sociedad”.
Advirtió que los asuntos relativos al empleo ahora están resurgiendo, “y esperemos que se coloquen en el centro de la agenda nacional”. Escobar Toledo confió en que “esta discusión tome impulso” para una mayor comprensión, divulgación y entendimiento.
En entrevista exclusiva para la red de Lectores Corresponsales de La Vanguardia, disecciona de modo perspicaz la estructura del mundo laboral que prevalece en México, sin perder de vista el contexto internacional.
Perfil
Profesor, experto e investigador
Saúl Escobar Toledo se desempeña como profesor-investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Es miembro de la Junta de Gobierno del Instituto de Estudios Obreros ‘Rafael Galván’. Ha sido fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), diputado federal y subsecretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de la Ciudad de México. Es autor de ´La acumulación capitalista en el porfiriato´ y ´Los trabajadores en el siglo XX. Sindicato, Estado y sociedad en México: 1907-2004´.
– ¿Qué transformaciones recientes ha registrado el mundo del trabajo?
“A nivel mundial, las tendencias del trabajo han sido muy negativas. La globalización ha hecho que los empleos migren de un país a otro, sobre la base de salarios más bajos y condiciones muy precarias. El empleo en general se ha deteriorado. Por otro lado, el avance tecnológico ha provocado que la generación de empleos sea más lenta. La globalización ha afectado a las diferentes regiones del mundo de distinta manera. El país que más se ha beneficiado es China. Se ha convertido en la “fábrica del mundo”. Ha podido absorber una gran cantidad de mano de obra. Así, cuando en Estados Unidos escaseaba, en el sudeste asiático la oferta laboral aumentaba rápidamente. El mundo ha cambiado. El eje de la industrialización pasó de Europa y Estados Unidos a China y el sudeste asiático. México también se benefició parcialmente de este fenómeno sobre todo por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”.
– ¿Las perspectivas de crecimiento de la economía contribuyen a la creación de empleos?
“Sí, porque tenemos desde hace tiempo un polo de crecimiento económico muy rápido en China, que en algún momento llegó hasta el 10 por ciento. Hoy está por el orden del 6 y 7. Mientras que Estados Unidos y Europa se ubican en 2 o 3 por ciento. Esto muestra una economía, como lo señaló el Fondo Monetario Internacional (FMI), a dos velocidades: una lenta y otra rápida. Con la crisis de 2008, las cosas empezaron a cambiar porque la economía cayó. China incluso redujo su ritmo de crecimiento. Diez años después las economías se recuperan, aunque en casos como Europa, todavía no terminan de dejar atrás la recesión porque se atravesó el problema de la integración del euro. Luego el Brexit, más o menos reciente, ha generado también un marco de incertidumbre”.
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– ¿Coincide en que los empleos que hoy se generan son en general ‘precarios’?
“Precario” tiene distintas acepciones. La más común es que se trata de un empleo sin seguridad social, inestable y carente de prestaciones contractuales; por tanto, es mal pagado e inseguro. Este tipo de trabajos se generalizaron durante la etapa neoliberal en México y por todo el mundo, debido a la migración mundial de los empleos de los países más prósperos a los menos desarrollados. Los empleos precarios se crearon como una política de atracción de inversiones extranjeras o porque las instituciones laborales eran muy débiles”.
– ¿Esto en sentido contrario del ‘trabajo decente’?
“Hace 10 o 15 años la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo la propuesta del trabajo decente. Incluso la traducción ha sido cuestionada porque ‘decente’ en español tiene una connotación moral. A veces se habla mejor de ‘trabajo digno’. Se trata de un empleo protegido por la seguridad social, con un salario justo. Es resultado de una negociación colectiva, contractual y se basa en la libertad sindical de los trabajadores. Esta propuesta se lanzó como una manera de enfrentar las tendencias laborales predominantes en el mundo”.
Protesta de conductores de Uber y Cabify en el conflicto abierto en España con el sector del taxi, fenómeno que se ha dado en otros países. (Juan Medina / Reuters)
– ¿También se han diversificado los tipos de contratación y empleo?
“Las formas del empleo como resultado de las nuevas tecnologías y la migración han cambiado. Ya no es la clásica relación trabajador asalariado-patrón. Ahora hay muchas formas de trabajo: tradicional, no tradicional; clásico, no clásico; y distintas formas de contratación: por honorarios, subcontratación, outsourcing, teletrabajo. Modalidades que lamentablemente no cumplen con los requisitos del trabajo decente”.
– ¿En qué consiste la economía gig?
“Es un término nuevo. Todavía no aceptado por todos los especialistas. Surge de una palabra que tiene su origen en el medio artístico. Podría traducirse como “palomazo”. Se da cuando un grupo musical no llega a un concierto programado, entonces se le piden apoyo a otro para cubrir la vacante. Ahora se usa para designar a un empleo que se contrata por medio de una plataforma digital, como característica fundamental, y se asume, en segundo lugar, como un trabajo propio, pero que en realidad es un trabajo asalariado al servicio de una empresa. Esta confusión, ambigüedad, disfraz y engaño, también es característica del trabajo gig. En tercer lugar, se distingue porque es un trabajo mal protegido, muy explotado, con bajos ingresos, sin seguridad social, no tiene contrato ni sindicalización, donde el trabajador asume todos los riesgos del trabajo; pero la empresa no adquiere ninguna responsabilidad y ni siquiera paga impuestos. El ejemplo más claro es el de Uber. Allí el trabajador es supuestamente independiente, conectado con una plataforma que solo es intermediaria entre el conductor y el usuario. En realidad es un trabajo al servicio de una empresa. La firma gana y le ordena al trabajador a quién tiene que recoger. Es un trabajo subordinado, aunque no se reconoce como tal. Lo que permite que sea un trabajo vulnerable. Incluso ha generado problemas con la seguridad de los pasajeros porque la compañía no se asume como patrón, solo como intermediario. En algunos países ha generado tal inconformidad que los taxistas regulares o tradicionales, han hecho paros. Y han logrado que los trabajadores de esa entidad se puedan sindicalizar y se reconozca la relación laboral. También se ha logrado que, en algunos casos, Uber pague impuestos y no burle al fisco. Y, aunque no exactamente, es el caso de Airbnb para conseguir alojamiento”.
Las nuevas tecnologías han comportado nuevas formas de empleo que,en algunos casos, aún buscan su encaje en el mundo laboral. (Richard Drew / AP)
– Debo insistir: ¿parece que el ritmo de la expansión económica mundial no ha sido suficiente para crear las plazas de trabajo necesarias?
“Uno de los rasgos de la etapa de globalización neoliberal que se ubica desde la crisis de 1982, es de un crecimiento muy bajo, con crisis económicas serias, aunque no tan recurrentes. Lo que ha generado un esquema laboral poco halagüeño, con una gran cantidad de empleos informales. El crecimiento no ha dado para crear las suficientes plazas formales. Tenemos ahora un problema en el mercado laboral de jóvenes que no encuentran empleo. Aunque es una tendencia a la baja, aún hoy es muy preocupante. Una salida a este fenómeno fue la migración. Entre 1990 y 2010, se fueron de México unas 500 mil personas al año. Es decir, cerca de 10 millones. ¿Qué hubiera sido sin la válvula de escape de la migración? Una situación angustiante”.
– Pese a ello, la administración anterior lanzó las campanas al vuelo por haber creado, según su parecer, una cantidad ‘histórica’ de empleos.
“Lo que pasa es que ahí hicieron una ‘trampa’ estadística: muchos de esos empleos ya existían; pero eran informarles, no acreditados en la seguridad social. Entonces lo que hicieron fue inscribirlos en la seguridad social. En realidad no eran plazas nuevas. De lo que no se habló es que al tiempo que aumentaban los trabajadores inscritos en la seguridad social, bajaban los salarios. Aumentó el número de empleos de dos a tres salarios mínimos y disminuyó la proporción con más de cinco salarios. Esto significó una pérdida del ingreso o un empobrecimiento de los trabajadores”.
– ¿Todavía es importante mantener como referencia los salarios mínimos?
“Creo que son muy importantes para la protección de los empleos más explotados, donde los trabajadores tienen muy poca calificación, como el trabajo de limpieza, en el sector rural o en la albañilería. Efectivamente, hubo una ofensiva encabezada por Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México, para acabar con el salario mínimo. Afortunadamente parece que esa tendencia no prosperó y ahora vemos un renacimiento parcial del salario mínimo con el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que lo está utilizando como un instrumento de política económica para proteger a los más débiles”.
– ¿Cómo observa la política de López Obrador para enfrentar la problemática laboral?
“Hay signos alentadores, como el aumento del salario mínimo, pero es un primer paso. Desde una perspectiva histórica es un avance pequeño. El chiste es que se mantenga. Espero que en 2020 haya un aumento de los mínimos similar al anunciado para 2019; es decir, de al menos un 16 por ciento. Esto es, la inflación más 10 o 12 puntos. De modo que el salario mínimo se convierta en un ingreso digno. Lo ideal sería que subiera en un 100 por ciento. Claro que esto no se puede hacer de un día para otro. Ojalá que a lo largo del sexenio se pueda ir aumentando paulatinamente. El otro tema es qué va a pasar con los salarios contractuales. En el pasado se utilizó el aumento de los mínimos como tope. Ahora eso no funcionará porque nadie va a dar un aumento del 16 por ciento. Lo que veremos son aumentos moderados por encima de la inflación. Lo que me gustaría ver es que se acabe con las formas de contratación precaria: los trabajos por honorarios, de tiempo parcial y la subcontratación. Es una vergüenza que en oficinas públicas los sanitarios sean limpiados por mujeres subcontratadas por alguna empresa, sin seguridad social. Se aprovechan de su condición femenina y sus necesidades para darles un empleo muy precario, con salarios muy bajos. No es posible que permanezcan estos tipos de subcontratación. El gobierno debe ser ejemplo en cumplir la ley, pero es el primero que la viola”.
Un empleado fumiga plantas en la zona de Xochimilco, Ciudad de México. (Nick Wagner / AP)
– ¿Qué opina del programa de empleo para jóvenes?
“Es un proyecto interesante. Es algo inédito. Antes existía, pero tenía pocos fondos y no era tan masivo. Ahora le van a destinar entre 40 y 45 mil millones de pesos. Visto en el presupuesto general es poco. Aunque como un programa específico sí es notable el monto. La idea es abarcar hasta 2.5 millones de jóvenes; sin embargo, creo que sólo alcanzará para 2 millones. El experimento puede ser muy interesante, empero, tiene sus riesgos. Por ejemplo, podría convertirse en un subsidio para las empresas porque van a poder contratar gratis a un joven pagado por el gobierno. Además, si a la persona se le ocupa en actividades auxiliares como limpiar o estibar, no ayudará a su formación, adiestramiento y capacitación. Otra preocupación es que no certifiquen las capacidades adquiridas. El secreto de esto en el mundo, como en Alemania donde existe esta práctica bajo la modalidad de aprendiz –aquí sería un becario–, es que el joven aprenda un oficio y sea certificado. Es decir, se le reconozca con un diploma lo que sabe hacer y con ese papel pueda ir a otra empresa y contratarse”.
– ¿Se busca brindar soluciones a los ninis?
“El término “nini” es ofensivo y falso. En realidad, hay muy pocos jóvenes que ni estudian ni trabajan. Gran cantidad de jóvenes desempeñan actividades no remuneradas, sobre todo, las mujeres. Llevan a cabo trabajos domésticos, de cuidado familiar y ayudantías en talleres. Los jóvenes sí hacen algo. Debe haber alguno que no haga absolutamente nada, sin embargo, la mayoría no son ninis en sentido estricto. Algunos realizan tareas indispensables en la familia, como el cuidado de los niños pequeños o de los abuelos. Son quehaceres no remunerados ni reconocidos, pero indispensables en el seno familiar”.
– Por otro lado, se anuncia un “cambio radical” en materia de justicia laboral, con la reforma a la Ley Federal del Trabajo. ¿Qué prevé en esta materia?
“Es una reforma que viene de febrero de 2017 con tres asuntos centrales: cambiar la justicia laboral suprimiendo las juntas de conciliación y arbitraje, locales y federales, y crear juzgados adscritos al poder judicial; un centro de conciliación laboral y de registro de contratos y sindicatos, independiente del gobierno; y garantizar el voto universal, directo y secreto de los trabajadores para elegir a sus dirigentes sindicales, así como para escoger el sindicato y el contrato colectivo de su preferencia. Eran reformas muy importantes que se han quedado congeladas porque no se cambió la Ley Federal del Trabajo. Ahora hay varios proyectos en la Cámara de Diputados para ver de qué manera se concretan estos avances”.
– ¿Qué prevalece entonces hoy en este renglón?
“Simulación y engaño. Una vida de mentiras mediante los contratos de protección laboral. Son contratos que se firman a espaldas de los trabajadores entre un sindicato de papel y un empresario que acepta firmar y utiliza como parapeto para fingir que se está respetando la ley, cuando en realidad es un engaño total. Es un negocio de abogados y líderes sindicales para beneficiarse de esos acuerdos mediante cuotas que el trabajador paga a un sindicato que nunca ha visto. O para extorsionar a los empresarios bajo la amenaza de hacerles una huelga. La ficción de los contratos colectivos de protección ha sido muy dañina para el mundo laboral y esperemos que con la reforma se vaya acabando con esa práctica”.
– ¿Lo que Usted señala sería un cambio radical?
“Sí, pero esperemos que no sea un cambio súbito porque el mal está tan extendido que acabar con él no será posible en poco tiempo. La ley es un instrumento muy importante para ir erradicando este cáncer que corroe al 80 o 90 por ciento de los trabajadores asalariados. Es tan grave que la OIT la pone como ejemplo de lo que no se debe hacer. Y en América Latina es una cosa sin comparación. Sólo en México existe esa práctica de los contratos de protección. En otros países, los patrones tratan de burlar la ley, pero no como en nuestro país que se ha convertido en una práctica generalizada. Ha sido un gancho para promover la inversión extranjera, sin embargo, es una vergüenza mundial. En uno de los puntos del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hay una cláusula que prohíbe los contratos de protección y obliga a México a legislar para prohibir este tipo de convenios”.
Firma del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. (EFE)
– ¿Esta situación tiene lugar en medio de una marcada debilidad institucional?
“En el medio académico y de las entidades multilaterales se habla de debilidad institucional para señalar un problema: la distancia entre la ley y la realidad. En otras palabras: no se aplica la ley. La autoridad encargada de velar por la aplicación de la ley simplemente no hace nada. En el caso de México, las autoridades laborales federales durante muchos años no han hecho nada para vigilar el cumplimiento de la ley. Han dado curso a estos contratos de protección, empleos vulnerables, al incumplimiento del pago del salario mínimo; muchas prácticas laborales que violan abiertamente la Constitución. Las autoridades ven para otro lado. A eso se le llama técnicamente debilidad institucional. En México eso quiere decir abierta corrupción. Una política que favorece a los patrones lastimando a los trabajadores. Las instituciones no cumplen con su obligación”.
– ¿Esto acentúa la desigualdad?
“Se manifiesta en varias desigualdades, por ejemplo, entre hombres y mujeres, que se hace más profunda en el mercado laboral. Las mujeres, en promedio, siguen ganando menos que los hombres incluso en puestos iguales. En general, las mujeres se colocan en empleos más vulnerables y más precarios que los hombres. También hay desigualdades cuando hablamos de edades: entre más jóvenes más desempleo. En cuando a grupos étnicos: los indígenas tienen empleos peor pagados. Y en desigualdad regional: el sureste del país es una región donde hay mucha más empleos precarios, informales y vulnerables que en el norte del país”.
https://www.lavanguardia.com/participacion/20190123/454191315239/entrevista-saul-escobar-economia-gig-uber-mexico-mundo.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social
El salario y los asuntos laborales pendientes (I)
En materia laboral, las políticas implementadas deben generar condiciones de certeza a la inversión e incentivos legales para los empleadores que cumplen con las obligaciones de ley.
Foto: Cortesía Aaron Thomas en Unsplash
Por Jaime Oscar Bustamante Miranda*
La incertidumbre natural que acompaña al cambio de administración en México puede combatirse con medidas certeras y oportunas que ofrezcan rumbo y seguridad, a los mexicanos en general y a los inversionistas, para que podamos enfocarnos en trabajar y aumentar nuestro nivel de competitividad, independientemente de la orientación política del liderazgo en turno.
En materia laboral, las políticas implementadas deben generar condiciones de certeza a la inversión e incentivos legales para los empleadores que cumplen con las obligaciones que las leyes aplicables les imponen, de modo que:
- Los empleadores puedan crecer, creando a su vez más empleos formales y sustentables.
- Los empleados obtengan salarios y prestaciones dignos, competitivos a nivel internacional, con cargas de seguridad social cubiertas sin simulaciones.
- El Gobierno ingrese una mayor recaudación y registre un aumento en la base de afiliados al Seguro Social.
Este esquema, que establece beneficios financieros para todos los actores involucrados, se conoce en los negocios como ganar – ganar.
Por otra parte, los incrementos aprobados en diciembre pasado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) y que entraron en vigor a partir del 1 de enero del año en curso, deberán contribuir a detonar un mayor crecimiento.
El salario mínimo se ajustó gradualmente durante los últimos tres años, de manera responsable, a partir de un diálogo tripartita y atendiendo a las recomendaciones de Banco de México y SHCP, para mantener un equilibrio económico y evitar efectos contraproducentes en la inflación.
Sin embargo, este acuerdo tripartito marca un parteaguas al lograr alcanzar la línea de bienestar que establece el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Esta línea de bienestar se calcula sobre la base de que dicho salario mínimo general tenga el poder adquisitivo para acceder a la canasta básica popular.
Adicionalmente, en el acuerdo se resolvió que -acorde a la propuesta del Gobierno Federal-, para la zona de la frontera norte con los Estados Unidos, se establezca una nueva zona económica especial en la que se otorgó un incremento al salario mínimo general equivalente al 100% respecto del que se venía aplicando en 2018. Esta medida busca generar una mayor competencia y retención de trabajadores mexicanos o migrantes dentro del mercado de trabajo de nuestro país, aportando su talento y esfuerzo sin sufrir los embates de políticas restrictivas a la migración.
Quienes conformamos parte del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de American Chamber/Mexico confiamos en que este acuerdo ayudará a combatir el rezago en el poder adquisitivo de las familias; a cubrir sus necesidades, incentivar la formalidad y propiciar el desarrollo social y económico de México. Adicionalmente, es fundamental que la política salarial vaya acompañada de medidas efectivas para combatir la informalidad, incentivar la formalidad, y aumentar el nivel de productividad y competitividad en las empresas.
Como medida paralela adicional e imprescindible, está la pendiente aprobación a la Reforma a la Ley Federal del Trabajo, cuyas implicaciones expondré en mi siguiente entrega.
*Vicepresidente de Asuntos Laborales del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de American Chamber/México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
https://www.forbes.com.mx/el-salario-y-los-asuntos-laborales-pendientes-i/?fbclid=IwAR0zaAT5tZWJIW_Hk2dZiTQjAkHS_Gyj1ZbjsjJH9sTJMnyWyM6f3pywR14
Proliferan propuestas de reforma laboral

Hay 37 iniciativas
Participación de Carlos Guillén Soriano,
Integrante del Sindicato Único de Trababajadores de la Industria Nuclear,
Colaborador Voluntario de Frecuencia Laboral
Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com
Nuevamente hay mucho interés por modificar la Ley Federal del Trabajo. En el primer periodo ordinario de sesiones de la LXIV Legislatura, llegaron a la Cámara de Diputados 37 propuestas de modificación, entre iniciativas presentadas originalmente en esa instancia y minutas enviadas por la Cámara de Senadores.
La mayoría propone modificaciones menores, a uno o dos artículos de la Ley. En algunos casos, se trata de incluir en los riesgos de trabajo, lo ocurrido a un trabajador en el trayecto para llevar a sus hijos a la escuela, establecer como feriado el 2 de noviembre o mejorar las condiciones del trabajo doméstico. Otras, están relacionadas con el salario mínimo o con aspectos de la democracia sindical o del salario.
Hay casos que llaman la atención y que merecen mayor seguimiento. Uno es el caso de una iniciativa presentada por el Partido Encuentro Social y sobre la que el Lic. Héctor Barba, asesor laboral de un gran número de sindicatos, emitió en días pasados una alerta legislativa.
Señala el Lic. Barba que la iniciativa pretende reformar la Ley Federal del Trabajo, a otras leyes y de emisión de una nueva ley, todas para reglamentar la reforma al apartado A del artículo 123 constitucional en materia de justicia laboral, publicada en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2017.
Lo que hace emitir la alerta es que se busca reglamentar la reforma constitucional contrariando su sentido en el caso de los Centros de Conciliación que pretende «se constituyan como nuevas autoridades controladas por los organismos del falso tripartismo, algunas organizaciones patronales y los sindicatos corporativos que dieron al traste con la justicia laboral mediante las Juntas de Conciliación y Arbitraje que controlan y en las que actúan como jueces y partes en los litigios».
Plantean aprobar una inconstitucionalidad «de otorgar a estos nuevos Centros, facultades jurisdiccionales que competen exclusivamente a los nuevos tribunales laborales, cuando están diseñados por la Constitución como autoridades meramente administrativas constituidas como organismos públicos descentralizados, para actuar exclusivamente como facilitadoras de la conciliación prejudicial de un limitado tipo de conflictos individuales».
Por otro lado, la iniciativa no dice nada sobre las garantías para que los trabajadores puedan decidir por medio de su voto personal, libre y secreto sobre la contratación colectiva; sobre la elección de todas las directivas sindicales y sobre el sindicato que deba representarles como titular del contrato colectivo en los juicios colectivos de disputa de la titularidad de los mismos y sobre su derecho instrumental de huelga para conseguir, mejorar y preservar sus contratos colectivos. Es decir, se deja fuera un aspecto esencial planteado en la reforma constitucional y que ha sido propuesta –y práctica- del sindicalismo democrático.
Es necesario estar atentos ante estas propuestas que implicarían pasos atrás en lo ya aprobado en la reforma de febrero de 2017. Esta iniciativa, aunada a las que fueron anunciadas por dos de las centrales corporativas de trabajadores, denuncia el Lic. Barba, denota una grave escalada contra el derecho laboral.
Por otro lado, aunque se anunció desde el año pasado, se publicó el 3 de enero de 2019 en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados, la iniciativa de reforma laboral presentada por la fracción parlamentaria de Morena, que incluye de una manera integral, modificaciones a un gran número de artículos de la Ley Federal del Trabajo, con propuestas que en algunos casos retoman planteamientos hechos desde hace tiempo por organizaciones como la Unión Nacional de Trabajadores.
Para la elaboración de esta iniciativa, se ha señalado, se tomaron en cuenta las consultas hechas a diversos sectores como organizaciones patronales, además de las propuestas de los sindicatos.
Esta iniciativa, en una primera y superficial lectura, incluye entre sus principales aspectos los siguientes:
Democracia sindical y libertad de negociación colectiva
Se establece la denominación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y se detallan funciones del organismo descentralizado autónomo creado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para el registro de sindicatos y contratos colectivos de trabajo, a nivel federal y local. Señala que tendrá plena autonomía de decisión y de gestión y se regirá por los principios de certeza, independencia, legalidad, imparcialidad, confiabilidad, eficacia, objetividad, profesionalismo, transparencia y publicidad.
Se establecen condiciones para aspectos de la vida sindical que van desde su procedimiento de constitución hasta el reconocimiento de sus directivas, y define rubros como: autonomía, equidad, democracia, legalidad, transparencia, certeza, gratuidad, inmediatez, imparcialidad y respeto a las libertades sindicales y sus garantías; entre ellas, el derecho de los trabajadores a organizarse libremente y conforme a los intereses de sus integrantes, garantizándose el derecho de los trabajadores a decidir libremente la forma de asociarse y organizarse para defender sus intereses, según la exposición de motivos de la iniciativa.
También establece mecanismos para que la rendición de cuentas por parte de las directivas sindicales sea real, incluyendo sanciones en caso de incumplimiento.
Se refiere asimismo a la negociación colectiva estableciendo reglas para garantizar que, desde su celebración inicial, responda a la voluntad de los trabajadores. Se propone una Constancia de Representatividad que requeriría del voto de por lo menos el treinta por ciento de los trabajadores asistentes a la votación.
Otro aspecto incluido es la Perspectiva de género, donde incluye aspectos como garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y de violencia y previene que, en los estatutos de los sindicatos, deberá establecerse que la integración de las directivas sindicales se conformará proporcionalmente por razón de género; Se dispone como medida precautoria que, a petición fundada de la trabajadora embarazada, el Juez deberá requerir al patrón se abstenga de dar de baja de la institución de seguridad social en la que ésta haya sido afiliada, en caso de haber sido despedida.
También incorpora como obligación de los patrones la de Implementar, en acuerdo con los trabajadores, un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso sexual. Se prevé la tutela de derechos cuando se reclame discriminación en el empleo, tales como discriminación por embarazo, u orientación sexual, por identidad de género, o Trata laboral, así como en los casos de trabajo infantil.
El aspecto sobre el que se incluyen más propuestas y se presenta más a detalles es el de lo que denomina Nueva justicia laboral. Señala que la justicia laboral será impartida por órganos del Poder Judicial tanto en el ámbito federal como en el local, que concentrarán su atención en las tareas jurisdiccionales.
Se abunda en los diversos aspectos de este tema, lo que indudablemente requiere de un análisis minucioso.
Finalmente se hacen algunas previsiones relacionadas sobre todo con los plazos para entrada en vigor de organismos y normas.
Se trata, como decíamos líneas arriba, de una propuesta más completa, que retoma propuestas hechas con anterioridad y que para muchas organizaciones del sindicalismo democrático, son aspectos que desde hace mucho se han practicado como la elección democrática de las representaciones o la rendición de cuentas. No estamos pues, ante novedades que hayan surgido apenas. Saludamos el reconocimiento que implica incluir en una iniciativa integral, las políticas que desde hace tiempo practica el sindicalismo genuino.
Con todo lo positivo que en primer momento se pueda ver esta iniciativa –y será necesario analizarla con detenimiento- no hay que olvidar que aspectos como la democracia sindical, no existen por decreto o porque se hayan incluido en la ley, sino por la conciencia, la organización y la práctica de los trabajadores. Y es eso mismo lo que puede acabar con el corporativismo sindical, el mismo que se ha buscado perpetuar en otras iniciativas.
http://www.frecuencialaboral.com/37proyectosdereformalaboral2019.html?fbclid=IwAR0TlimW0cu6ki9Xae_gngQBaX9HBRf6jpOnpTLehrw0Tp64oOvqKSLHvDw
Urgen sindicatos libres
Por: Diego Petersen
19 de Diciembre de 2018 – 06:43 hs
Urgen sindicatos libres
Hay algo bizarro cuando es la Coparmex quien propone y festeja el aumento en el salario mínimo. No digo que no esté bien, por el contrario, me parece que era ya un asunto urgente y necesario; basar la competitividad del país en los bajos salarios, como hemos hecho las últimas dos décadas, es un camino seguro a la autodestrucción económica. Pero, que sea el sindicato patronal quien salga a festejar la decisión habla mal de nuestro sistema económico, estamos en el mundo al revés.
Más aún que la de solicitar permiso a la Pacha Mama (copal, copal) para hacer una obra, la peor tontería de la semana fue la de la flamante secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval, pidiéndole al mercado que baje los sueldos y los ajuste a los del sector público (por favor que alguien nos explique cómo es ese ritual, supongo que los que danzan son los banqueros y los casabolseros y en lugar de pollos y aguardiente se le ofrece al mercado caviar y coñac, y humo de habano en lugar de copal). Pero si algo es cierto es que el mercado de los salarios quedó atrofiado por la pérdida de fuerza de los sindicatos. La aniquilación de los sindicatos, charros, amañados y atados al partido de Estado como eran, provocó un enorme desequilibrio del mercado laboral. Perdió fuerza el charrismo, perfectamente representado por don Fidel Velázquez, y en su lugar no nació nada. Si hoy México tiene los peores niveles de masa salarial agregada de la OCDE y el mayor desequilibrio entre masa salarial y utilidades de las empresas es justamente por el desequilibrio entre capital y trabajo.
A los empresarios les encanta presumir los empleos que generaron, nunca hablan de los que destruyeron
Así como dice López Obrador, por el bien de todos, primero los pobres, hay que decir, por el bien del mercado laboral, primero los sindicatos. Necesitamos sindicatos fuertes e independientes que defiendan el salario mínimo, pero también el salario real. La inexistencia de huelgas, que tanto festejan gobiernos y organismos empresariales no es necesariamente un indicador de sanidad económica sino quizá de todo lo contrario.
Un mal sindicato puede acabar con una empresa; un mal patrón también. Si el patrón hace tonterías solo evaluamos las pérdidas que él tuvo, pero nunca volteamos a ver el efecto perverso de esas decisiones, la cantidad de proveedores que dejó colgados, a los empleados que dejó tirados. A los empresarios les encanta presumir los empleos que generaron, nunca hablan de los que destruyeron. A los sindicatos les gusta presumir los aumentos de sueldos y conquistas de prestaciones, nunca hablan de aumento en la productividad.
Zapatero a tus zapatos: los empresarios invierten para generar utilidades, no empleo. Por el contrario, si pueden cortar un empleo para generar más utilidades lo harán. Por eso necesitan del otro lado un sindicato fuerte y libre que genere la tensión necesaria para equilibrar salarios y utilidades, para aumentar la productividad y equilibrar el mercado laboral.
(diego.petersen@informador.com.mx)
https://www.informador.mx/ideas/Urgen-sindicatos-libres-20181219-0040.html
¿Y si Luisa Alcalde, próxima Secretaria del Trabajo, elimina el salario mínimo?
Eloy Garza
@eloygarza
mié 28 nov 2018
Luisa María Alcalde
Foto propiedad de: Internet
Algunas propuestas de AMLO son muy buenas. Ojalá las cumpla en cuanto rinda protesta como presidente el próximo 1º de diciembre. Otras propuestas de AMLO son muy malas, casi diría que pésimas, porque apuntan más al impulso populista que a un análisis sensato de los grandes problemas nacionales. Entre las promesas malas está (contra lo que pudiera pensarse) la de aumentar el salario mínimo.
Según Luisa María Alcalde, la abogada millennial (tiene 31 años) que AMLO pondrá como titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, “ningún hombre o mujer que viva de su trabajo puede vivir con el salario mínimo y es algo que no podemos seguir sosteniendo». El diagnóstico de Alcalde (por otro lado uno de los más jóvenes perfiles que tendrá AMLO en su gabinete) es correcto, pero su tentativa de solución es totalmente equivocada. El diagnóstico de Alcalde es correcto porque, como he demostrado a lo largo de este sexenio, el gobierno de Peña Nieto ha sido un completo desastre en materia laboral. Ni Calderón lo hizo tan mal (que ya es mucho decir).
Pero la tentativa de solución de AMLO y Alcalde es equivocada porque tienen que saber que el salario mínimo no mejora las condiciones económicas del trabajador. Al contrario: en el actual mercado laboral, lo perjudica antes que ayudarlo. De hecho, su incremento por decreto es uno de los peores errores económicos que impone cualquier gobierno. En esto se equivoca Alcalde. Aparenta ser un logro laboral y en el fondo perjudica gravemente los ingresos del trabajador. ¿Por qué?
Pongamos como ejemplo un negocio del sector terciario: un restaurante. Por más avaricioso que se viera el duro del restaurante, por más intentos que maquinara para pagarles lo menos posible a sus meseros, cocineros y cantineros, no podrá hacerlo. El motivo es simple: le renunciarían todos sus empleados para irse a trabajar en otro restaurante donde les pagaran más o les ofrecieran mejores prestaciones laborales.
Entre negocios del mismo giro, en México como en cualquier otro país de libre mercado, hay una rebatinga paranoide de capital humano: tanto de mano de obra como de personal calificado. Si la empresa no trata bien a sus empleados, si no los tiene satisfechos, se marcharán con la competencia sin remordimiento alguno. Así de simple.
Pero Luisa Alcalde (como siempre pasa con los funcionarios públicos del ramo), ya amenazó con entromete para mal imponiendo a todos los patrones un incremento del salario mínimo para sus empleados. Eso mete al trabajador en un mismo rasero salarial. Déjenme explicarlo mejor.
El salario mínimo no es un mínimo (como debería serlo) sino un techo o una media para que todos los negocios del giro le paguen más o menos lo mismo a ese tipo de empleado sin salirse del rango. O sea, le facilita las cosas al dueño del negocio, no al pobre trabajador que lleva como siempre las de perder.
En cambio, si Luisa Alcalde se propusiera liberar el salario (claro, convenciendo antes a AMLO), si eliminara los mínimos, la misma oferta y demanda encarecería el servicio que prestan los empleados a los patrones y veríamos una espiral ascendente de sus retribuciones, con tal de ganarles la mano de obra a la competencia. Pero tal parece que las regulaciones estatales que pretende seguir Luisa Alcalde más que mecanismos de ayuda laboral seguirán siendo sogas legales que estrangularán aún más al trabajador. Dice Alcalde, siguiendo a su jefe AMLO, que así contribuirá con la justicia social cuando en realidad mantendrá la terrible desigualdad que se vive en México. Todavía tiene tiempo la próxima Secretaria del Trabajo de cambiar su forma de pensar y así revolucionar el mercado laboral. Ojalá se aplique.
https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/11/28/y-si-luisa-alcalde-proxima-secretaria-del-trabajo-elimina-el-salario-minimo
Deberán sindicatos respetar las reglas: Luisa María Alcalde

22 de noviembre de 2018
Sobre los principales desafíos, la futura secretaria del Trabajo destaca la reforma a la Ley Federal del Trabajo, la validación del Convenio 98 de la OIT y el ajuste salarial… y el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.
Ciudad de México, 22 de noviembre de 2018. Las dirigencias sindicales tradicionales tendrán que atenerse a las nuevas reglas laborales que garantizan la libertad de los trabajadores para afiliarse o no a alguna agrupación, advirtió Luisa María Alcalde Luján, futura secretaria del Trabajo y Previsión Social.
Durante su gestión no se protegerá a nadie ni habrá favoritismos, señaló.
¿Cuáles son los principales desafíos en materia laboral?
Viene la reforma a la Ley Federal del Trabajo, la validación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el ajuste salarial…
Hay varias piezas del rompecabezas, por un lado la reforma constitucional que cambia drásticamente muchos temas en materia laboral, la ratificación del Convenio 98, los nuevos compromisos asumidos en el nuevo TLC y un gobierno que lo que pretende es llevar la democracia y libertad en el mundo del trabajo.
Uno de los puntos cruciales es la justicia laboral; es decir, transición de Juntas de Conciliación a Tribunales Laborales.
Otro tema tiene que ver con la creación de un nuevo instituto autónomo que se encargue de los registros sindicales de todo el país. Y una cosa crucial es el voto personal libre y secreto, garantizarlo para elegir a los dirigentes y temas de consultas a trabajadores antes de firmar un contrato colectivo.
Las dirigencias sindicales tradicionales pareciera que tomaron sus providencias. Ya se reeligieron Carlos Aceves del Olmo —en la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Víctor Flores Morales —en el sindicato ferrocarrilero—, Carlos Romero Deschamps —en el sindicato de los petroleros—.
No le toca al gobierno ni poner ni quitar dirigentes, eso le toca a los trabajadores y lo que sí nos va a tocar a nosotros es garantizar que haya libertad y democracia.
¿Qué es lo que nosotros realmente tenemos que armar?
Toda una estrategia que nos permita garantizar que no nada más es el tema de llegar a las urnas y votar de manera secreta, sino que tiene que ver que se utilicen padrones confiables, que la votación sea en un lugar neutro, que haya una convocatoria amplia, que se deje participar a la gente, pero son los trabajadores los que tienen que al final decidir a través de su voto, quiénes van a ser sus dirigentes. Nosotros no vamos a controlar.
¿No van a domesticar ni a civilizar dinosaurios?
Creo que todos se van a tener que atener a las nuevas reglas, ya no podrá haber mecanismos que se utilizaban antes. Pongo un ejemplo, llegaba un líder sindical y firmaba un contrato colectivo con una empresa o un empleador a espaldas de los trabajadores. Se daba todos los días, ahora no se podrá hacer eso, ahora es que tienes que consultar a los trabajadores, antes de que firmes el contrato colectivo.
¿Sobre el aumento salarial?
El tema del salario mínimo ha sido una figura que ha quedado por debajo de la pobreza, no se puede sostener 88 pesos diarios y la idea es que podamos irlo recuperando, uno de los pretextos que se había utilizado es que había como una especie de secuestro del salario mínimo porque estaba vinculado a muchas otras métricas. Hay muchas posibilidades de ir recuperando esa figura, pues hemos venido platicando con los diferentes sectores y proponiendo que podemos tener un incremento para 2019 de 102 pesos diarios.
Tienes la responsabilidad de lo que probablemente sea el programa insignia que es “Jóvenes Construyendo el Futuro. ¿Cuándo se echa a andar?
Sin duda va a ser una prioridad. Es atender las causas del problema, ir a la raíz del ambiente de violencia que hemos venido sufriendo. El programa consiste en atender a 2 millones 600 mil jóvenes, de 18 a 29 años que actualmente no están trabajando ni estudiando.
Hay reglas claras, se están firmando convenios con las empresas, no se puede desplazar a otros para meter a estos jóvenes, eso se puede ir evaluando, ir verificando que no suceda, pero la intención y ha habido muy buena recepción por parte del sector empresarial.
Texto: René Delgado / Agencia Reforma
Foto: Agencia Reforma
https://suracapulco.mx/2018/11/22/deberan-sindicatos-respetar-las-reglas-luisa-maria-alcalde/
20 puntos para entender el deterioro salarial
21/11/2018
Manuel Fuentes
El artículo 123 dice que salario mínimo debe ser suficiente para satisfacer necesidades materiales, sociales y culturales de un padre de familia. | Manuel Fuentes
PERFIL
El salario mínimo tiene su origen en la necesidad de proteger a los trabajadores para evitar recibir remuneraciones miserables y para garantizar una distribución más justa del producto de su trabajo. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 123 que este salario debe ser suficiente para satisfacer necesidades materiales, sociales y culturales de un padre de familia hecho que no se cumple.
El Estado mexicano no ha logrado crear las condiciones para que se pague un salario digno, por el contrario, ha hecho todo lo posible para que el salario de miseria sea una manera de atraer mayores inversiones y eternizar la pobreza de los trabajadores.
Se presenta este análisis de 20 puntos para entender el deterioro salarial que sufren los trabajadores en nuestro país:
1. El salario mínimo general diario es de $88.36, en éste se encuentra integrado el Monto Independiente de Recuperación (MIR) que es de $5.00 y el incremento de fijación del 3.9% que asciende a $3.32. Así, el incremento porcentual total fue de 10.40%
2. Al salario mínimo profesional únicamente se le ha incrementado la fijación del 3.9%
3. El MIR fue creado supuestamente para recuperar el poder adquisitivo de quienes percibían este salario sin que repercutiera en el resto de los trabajadores.
4. Los salarios contractuales se encuentran castigados por no considerar el MIR y del incremento de fijación, ya que el resto de los incrementos salariales han tomado en cuenta el promedio de incremento al salario mínimo, de 3.9% al 5%.
5. El Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) consiguieron en sus revisiones salariales un incremento del 3.35% directo al salario y 1.8% en prestaciones, lo que repercute, como techo, en el resto de las revisiones contractuales.
6. El promedio de los incrementos salariales contractuales es alrededor de 3.4% (hasta octubre de 2018), sin embargo, la mayor parte de los trabajadores no cuentan ni con sindicatos ni Contratos Colectivos de Trabajo, por lo que se encuentran en estado de indefensión y sus salarios están por debajo de esa cifra.
7. México tiene el salario mínimo y el salario promedio más bajo de entre los países de la OCDE. La diferencia con el segundo salario promedio más bajo (Hungría) es de aproximadamente 4 mil dólares, mientras que el segundo salario mínimo más bajo es Rusia otorgando $1,500 dólares más que en México (datos de la OCDE).
8. El 50% de los mexicanos gana hasta dos salarios mínimos, siendo 5 mil 301 pesos al mes en el mejor de los casos (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2018).
9. El precio de la canasta básica aumentó en 9.25% durante 2017, mientras que en julio 2018 se tiene contemplado un incremento del 7.39%.
10. El salario mínimo actual sólo alcanza para comprar el 84% de la canasta básica, la cual no contiene los elementos suficientes para que se considere «básica» ya que no contempla vestido, transporte, luz, gas ni electricidad.
11. La gasolina ha aumentado en 77% en lo que va del presente sexenio, a corto plazo este no tiene indicios de reducirse.
12. Para llenar un tanque de gasolina de 40 litros se requieren entre 776 y 803 pesos, entre ocho y nueve veces el salario mínimo.
13. El valor del ingreso laboral per cápita perdió 26% de su valor entre los años 2017 y 2007. (Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social)
14. El gobierno entrante ha establecido compromisos con respecto al salario mínimo. Se ha dicho por miembros de la administración, entre ellos Luisa María Alcalde Luján, próxima Secretaria de Trabajo, que en diciembre se anunciará el aumento a 101 pesos (un aumento del 14.3%) para que esté por encima del umbral de pobreza extrema.
15. El objetivo inicial del gobierno que viene es aumentarlo gradualmente a través de seis años para que llegue a $176.72 en 2024. Se prevé que este aumento sea dialogado y consensado, sin imposiciones a empresarios.
16. Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública Federal, afirma que la propuesta de aumentar el salario mínimo a 100 o 101 pesos «no es descabellada» ni provocaría inflación.
17. Además, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, anunció: «Por ley, porque lo voy a establecer en la Constitución, los aumentos salariales deben ser por encima de la inflación» en una reunión con el gobernador de Yucatán en octubre.
18. Se acordó duplicar el salario mínimo en la zona fronteriza norte, a través de una franja de 30 kilómetros, a partir del primero de enero de 2019.
19. La firma especializada en recursos humanos Mercer estima que el crecimiento del salario en las empresas del país será de 5.3% durante 2019, estando debajo del crecimiento de la inflación.
20. Los aumentos previstos, el salario mínimo mexicano seguirán siendo de los más bajos, para poder tener el salario mínimo que en Rusia (el cual es el segundo más bajo en la OCDE), se debería incrementar $90.00 diarios al actual.
Queda claro que mientras los trabajadores no se organicen de manera independiente, luchen en unidad y fortalezcan sus organizaciones, ningún gobierno se ocupará de lograr salarios dignos y suficientes. Ese es el reto.
@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota
https://lasillarota.com/opinion/columnas/20-puntos-para-entender-el-deterioro-salarial/258447#.W_T6RG5zNEQ.whatsapp
Balance del presidente del empleo, precario para las trabajadoras
por Redacción –
noviembre 20, 2018
CIMACFoto: César Martínez López
A reserva de ser acusada por plagio, en materia laboral para las trabajadoras habría que repetir el título del informe de Fundar. “Fue un mal año, no menos, como seis”. Se cumplieron con todos los requisitos de la precariedad y un poquito más:
Se destruyeron los empleos de mejores salarios -más de 5 salarios mínimos (SM)-crecieron los de los salarios más bajos (más de 1 hasta 2 SM); más empleos temporales; bajas tasas de sindicalización; aumentó la subocupación: trabajadoras que necesitan más de un empleo porque con el ingreso de uno no se cubren sus necesidades.
Y creció sensiblemente la tasa de condiciones críticas de ocupación: en 2012 era de 8.5, 10.4(2018) y, 11.0 para el tercer trimestre del año.
La tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO) la define Inegi como el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos. Es considerado uno de los indicadores más significativos de la precariedad de un mercado laboral, o de las trabajadoras.
En el segundo trimestre de 2012 había 884 mil trabajadoras en condiciones de TCCO, para el tercer trimestre de este año la cifra creció a 1 millón 254 mil. Implica un incremento de 41.8 por ciento, prácticamente se duplica el número de mujeres que necesitan trabajar más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al SM (88.36 pesos diarios), y la que labora 48 horas semanales percibe un ingreso de dos SM.
PRECARIEDAD Y POBREZA INTERGENERACIONAL
La fabulosa herencia de un sexenio, “el sexenio del empleo precario”, o “el presidente del empleo precario”.
Los empleos de mayores salarios se han venido reduciendo. En el nivel de más cinco SM (alrededor de 13 mil pesos mensuales) para 2005 –antes de la recesión económica-, eran 901 mil los puestos; sin embargo en 2018 únicamente son 570 mil trabajadoras, una caída de más de la mitad, del orden del 58.0 por ciento.
En contraste, creció el número de mujeres con un ingreso laboral de un SM, al pasar de 1.1 a 1.9 millones. En síntesis, no hay una recuperación salarial o de condiciones de trabajo después de los retrocesos experimentados en la recesión de 2008.
Se estima que más de la cuarta parte de personas ocupadas trabajan jornadas de 12 horas cuando alcanzar una jornada de 8 horas fue una conquista sindical que literalmente costó “sangre, sudor y lágrimas”.
Pero este retroceso en las condiciones de trabajo de las y los trabajadores no se reduce a los efectos nocivos de un sexenio fatal, también están estrechamente relacionados con 30 años de gobiernos neoliberales donde el tema laboral ocupó los primeros lugares en ese nuevo término llamado precariedad pero los últimos en prioridades de política-política o bien, en materia de política económica.
El resultado es que hoy existen 8 millones 536 mil 423 personas que contaron con un empleo, pero sus condiciones laborales fueron críticas; es decir, recibieron un salario bajo, incluso menor al salario mínimo ubicado en 88.36 pesos diarios y/o trabajaron jornadas superiores a las 40 horas.
Alfonso Bouzas, especialista laboral de la UNAM, sostiene que las empresas han incorporado en las últimas décadas esquemas laborales en los que hay disminución de horas de trabajo y ello trae como consecuencia una reducción de salario y de prestaciones “deteriorando la calidad del empleo, lo que se ha generado en este sexenio son plazas que carecen de toda estabilidad laboral”. (El Economista 17/11/18).
Sobra decir que para el próximo gobierno una prioridad indiscutible será una nueva política laboral, es una de las expectativas más importantes, pero también una demanda muy sentida de toda la población.
Además este nuevo modelo laboral está marcado por los “nuevos” tiempos externos. Es el contenido del apartado laboral del T-Mec (Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá). En el Anexo 23-A, se establece que México debe aprobar las leyes secundarias sobre justicia y conciliación laboral antes de 2019.
Luego de que el actual presidente promulgara la reforma constitucional al sistema de justicia laboral en febrero de 2017, la reforma a las leyes secundarias sobre justicia y conciliación laboral está ahora en manos del nuevo Congreso.
Al respecto Nancy Pelosi, de la Cámara baja y líder Demócrata de Estados Unidos declaró:
“Antes que el Capitolio pueda avanzar en la ratificación del nuevo Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), México debe aprobar la reforma a sus leyes secundarias sobre derecho laboral”, (Reforma, 12/11/18).
Se puede afirmar que el contenido de este apartado laboral en términos generales representa un avance para las trabajadoras del país. Implicará el fin de los contratos de protección y una protección al libre derecho a la sindicalización, entre otros aspectos. (Carmen R. Ponce Meléndez)
https://rotativo.com.mx/opinion/columnas/monedero/739020-balance-del-presidente-del-empleo-precario-para-las-trabajadoras/
Aumento a salarios mínimos no será menor a la inflación: AMLO

Falso, que se quiera relegir; se someterá a juicio popular
Enrique Méndez
Periódico La Jornada
Martes 6 de noviembre de 2018, p. 13
Andrés Manuel López Obrador pidió a senadores y diputados aprobar una iniciativa de reforma a la Constitución que enviará al Congreso “para darle entre todos una cachetada con guante blanco al modelo neoliberal”, con el fin de que el aumento al salario mínimo no sea inferior a la inflación; además aclaró que tampoco promoverá cambio alguno para relegirse.
“Se va a cumplir la revocación del mandato. Nada de que están inventando cosas y habrá relección y se quedará más de seis años. Nos vamos a someter al juicio popular dentro de tres años. ¿Quieres que siga o que renuncie? Eso es un gran avance.”
Ayer se reunió con los legisladores de Morena, PES y PT, quienes le presentaron un avance de la agenda legislativa que servirá de base para empezar su gobierno; ahí insistió en que el resultado de la elección no se agotó con el voto.
“No es de ‘se eligió a los legisladores y al presidente y si actúan más se les tienen que soportar’. No. En la democracia hay consulta”.
Señaló que además de la figura de revocación de mandato, debe modificarse el artículo 35 de la Constitución, para facilitar las consultas ciudadanas.
“Que no suceda lo que padecimos con la reforma energética, que se reunieron las firmas de los ciudadanos y al final se declaró improcedente por los candados de ese artículo. Hay que quitarlos y que a los ciudadanos se les consulte sin miedo.”
También anunció a los legisladores que enviará dos iniciativas prioritarias: una para “la abrogación o cancelación de la mal llamada reforma educativa” y otra en materia de elección democrática de los líderes de sindicatos.
“Libertad y democracia sindical, que sean los trabajadores los que elijan a sus representantes. Voto libre y secreto”.
Además, criticó que “en el periodo neoliberal” lo que se hizo fue quitarle poder adquisitivo al salario de los trabajadores y de ahí su propuesta: “Siempre estuvieron por abajo de la inflación. Eso se acabó, se terminó”, dijo entre aplausos de senadores y diputados.
Agregó que como parte de la nueva etapa del país lo natural habría sido convocar a una nueva Constitución, “pero no lo consideramos necesario porque podemos hacer con la vigente las reformas necesarias para llevar a cabo la cuarta transformación”.
Se trata, explicó a los legisladores, de emprender “una gran reforma legislativa, de mucho contenido y profundidad, porque se plantea combatir la corrupción y ajustar el marco legal a ese propósito”.
Antes, la senadora y próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, afirmó que la nueva mayoría de Morena en el Congreso no se impondrá, sino que buscará convencer para construir los cam-bios necesarios.
“Transformaremos el papel del Estado ante el desorden, la inseguridad y la ingobernabilidad. El país necesita diálogo republicano para la paz social y la justicia y no la vía del castigo o la respuesta violenta, sino la reconciliación y la garantía del bienestar humano.”
http://www.jornada.com.mx/2018/11/06/politica/013n2pol